Entrevista con la Dirigente española de RED ROJA, NINES MAESTRO
1. ¿Qué momento social y económico está viviendo España?
NM: En el Estado español se están produciendo las consecuencias más duras – en estricta correspondencia con el retraso tecnológico y la intensidad de la especulación – de un proceso general de crisis del capitalismo a escala planetaria.
Es una crisis de superproducción, como todas las del capitalismo, de la que la fracción dominante de la burguesía, la ?nanciera, ha pretendido huir como otras veces, recurriendo al crédito.
El endeudamiento masivo y la ruptura abrupta de la burbuja ?nanciera han derrumbado el castillo de naipes.
La esencia de la crisis es la misma que describieron Marx y Lenin, ahora también con el epicentro en el núcleo duro del sistema, pero ampli?cada a la expansión mundial del capitalismo y a la crisis energética.
Como se decía en una Declaración política reciente de Red Roja: “El horizonte socio económico muestra que estamos ante el estallido en el mismo centro del sistema de una profunda crisis sistémica que viene de lejos.
Y en donde los grandes capitales, de la mano de su fracción dominante, la ?nanciera, no encuentran otra manera de aumentar la tasa de ganancia que utilizar a corto plazo el mecanismo de la deuda pública, no tanto con la pretensión de crear riqueza futura, sino para convulsiva y desesperadamente apropiarse de toda la acumulada hasta ahora.
Todo lo que exista y pueda “liquidarse” debe pasar cuanto antes a la esfera ?nanciera. Lo han venido haciendo durante años aplicando la “deuda externa” a la periferia “tercermundista”.
Pero ahora esa periferia ha inundado, a modo de un tsunami imparable, estados como el nuestro”.
1. El Estado español, en la periferia del centro, es probablemente la caricatura más dramática de este monstruo con pies de barro.
Un desarrollo capitalista mayoritariamente retrasado, genéticamente corrupto e históricamente dependiente ha propiciado la especulación ?nanciera y urbanística más salvaje y su correspondiente derrumbe a escala “champions ligue”.
Si a ello añadimos una burguesía y una clase políticas herederas del franquismo, a la que se sumaron los nuevos ricos de la época PSOE, acostumbrados a hacer del estado, no ya su instrumento, sino directamente su cortijo, tenemos los ingredientes fundamentales del capitalismo español en crisis transfiriendo al estado su deuda privada y forrándose como nunca.
Las consecuencias son ya dramáticas para millones de personas en el paro, acabándose la prestación, sin casa, sin comedores infantiles, sin ayudas sociales, con la sanidad y la educación en deterioros progresivos y progresivamente privatizados.
La vida es mucho más dura para las mujeres, jóvenes e inmigrantes quienes, además de estar sometidos a la explotación más salvaje, sufren la intensi?cación de la opresión patriarcal, la criminalización y la persecución con tintes cada vez más cercanos al fascismo.
2. ¿Ves diferencias entre el anterior ejecutivo del PSOE y el actual del PP?
NM: Las diferencias son de talante, de matiz. Atañen a la representación de fracciones diferentes de la burguesía con las que cada uno de ellos tiene mayor vinculación, pero que no obsta para que tanto con el PSOE, como con el PP, su fracción hegemónica hispana y sobre todo su máxima representación europea: UE y BCE, impongan sus objetivos al gobierno de turno.
La estrategia es esencialmente la misma y la variación de contenidos se corresponde exactamente con el diferente periodo en el que actúa.
En otras palabras, como re?ejan las decisiones de los últimos dos años del PSOE – incluidas la reforma de la Constitución para priorizar “absolutamente” el pago de la deuda y de sus intereses y la instalación del Escudo Antimisiles – Rubalcaba hubiera hecho exactamente lo mismo que Rajoy.
Me interesa resaltar el análisis de las perspectivas políticas que se hacía en el documento citado de Red Roja.
Las organizaciones revolucionarios debemos tener en cuenta que es previsible que se produzcan cambios políticos destinados a asegurar el mantenimiento de las estructuras de poder y aplastar probables estallidos de revuelta popular.
Es probable que el PP, con toda su mayoría absoluta, se vea incapaz de llevar a cabo la acción de gobierno.
Sobre todo si se consuma, tras la salida de Grecia del euro una recon?guración del espacio económico europeo en torno a los países y regiones más industrializados, que dejaría fuera al Estado español y al resto de los PIGS, con la incógnita de si incluiría o no a Cataluña y al País Vasco .
Unas elecciones generales anticipadas que probablemente llevarían al gobierno al PSOE con el apoyo de IU, no serían una opción aceptable para un capitalismo que necesita “puño de hierro” para llevar a cabo su agenda.
El presidente del eurogrupo, Jean Claude Juncker lo expresaba con claridad: “Sabemos exactamente lo que debemos hacer. Lo que no sabemos es cómo resultar reelegidos si lo hacemos”.
La opción está meridianamente clara. Si el problema es la democracia parlamentaria, se la liquida en aras del objetivo mayor: mantener las estructuras de poder.
Un gobierno “tecnócrata”, como el de Italia o Grecia, o de “concentración nacional” (como reiteradamente pide “El País” y ahora el PSOE), podría adoptar modalidad de República autoritaria o de Monarquía, previa abdicación en Felipe.
Lo que es seguro es que, en cualquier caso, asumiría formas para, con el pretexto del Orden, la mano dura, la “lucha contra la corrupción” o el consabido “salvar a España”, imponer las medidas más brutales aplastando el movimiento obrero y popular.
Si semejante operación se pacta con las burguesías vasca y catalana o se dirige también contra ellas, liderada por las facciones políticas y económicas más retrógradas del nacionalismo español son hoy por hoy asuntos irresolubles.
Lo que es seguro es que una probable victoria de AMAIUR en las próximas elecciones vascas no hace más que echar más leña al fuego en una caldera que, como hemos visto tras las sentencias de Askatasuna, D3M y la legalización de Sortu, aumenta de temperatura cada día.
3) ¿La respuesta social que se está dando tiene la contundencia necesaria?
NM: Es evidente que no, pero también lo es que las cosas están cambiando muy rápidamente y con ellas los niveles de conciencia.
Con respecto al movimiento obrero, como en otros sectores de la vida social, destacan las enormes diferencias entre las nacionalidades en las que la mayoría sindical es diferente de CC.OO. y UGT, como en Galicia y – sobre todo – en Euskal Herria, y el resto del Estado. No solamente porque se hayan convocado más huelgas generales desde que empezó la fase aguda de la crisis, sino por su mayor grado de organización, combatividad y extensión de las movilizaciones al conjunto de la ciudadanía.
Además, el movimiento obrero en su conjunto, también en esas nacionalidades y en el sindicalismo alternativo, tiene una gran asignatura pendiente: la organización de las partes mayoritarias de la clase obrera y más duramente explotadas: juventud precaria, mujeres e inmigrantes.
Seguramente este aspecto, junto al descrédito del sindicalismo burocratizado y sobornado sea determinante para explicar el complejo fenómeno del 15M.
El nuevo escenario social abierto por las asambleas populares y su gran capacidad de convocatoria a sectores mayoritarios de la ciudadanía, sobre todo jóvenes, re?eja la nula capacidad de representación del modelo político y sindical surgido con la Transición y su descali?cación radical para expresar el profundo malestar social y la voluntad de lucha de amplios sectores.
Los intentos de canalizar la movilización hacia objetivos controlados como la reforma de la Ley Electoral, protagonizados por UpyD y sectores de IU, de vaciar al movimiento de contenidos políticos “ni de izquierda, ni de derecha” terreno abonado para posiciones fascistas y de inocular el germen de la anti organización – prohibir pancartas, banderas, de forma especial las republicanas, han fracasado.
Un año después las movilizaciones, que han continuado siendo masivas, han tenido un marcado carácter anticapitalista y antimonárquico y en las asambleas locales más dinámicas se ataca duramente a la “clase política” al tiempo que se va percibiendo la necesidad de construir un nuevo referente político que englobe y potencie las luchas parciales.
4. ¿Qué piensas de los pactos de gobierno PSOE/ IU en Asturias y Andalucía? ¿Por qué se empeñan en autoproclamarse “gobiernos de izquierda”?
NM: Ya ni vale la pena decir que venden su “programa” por unos cuantos puestos en el gobierno de sus dirigentes y algunos más de su clientela.
De programa hace tiempo que no les queda prácticamente nada, pero el hecho de que hayan accedido a gobernar en Andalucía, sabiendo exactamente lo que se iban a ver “obligados” a hacer, es un suicidio político y para quienes se creían que representaban a la izquierda, una traición de clase.
Lo que les sucede a diario a los jornaleros de Somonte, el hostigamiento y la represión de la Guardia Civil, enviada por el gobierno andaluz, es su?cientemente explícito.
Lo que es importante destacar es que el pueblo andaluz va a comprobar en sus carnes un hecho crucial que los pueblos necesitan comprobar por si mismos para creerlo y, sobre todo, para tomar decisiones al respecto.
Lo importante no es el partido que gobierna – o que cogobierna ejecutando el único programa posible, el del capital, sino la clase social que tiene el poder.
Eso es harina de otro costal y el resultado no se dirime electoralmente, como mucho unas elecciones pueden reflejar el cambio en la correlación de fuerzas sucedido en el terreno de lo real.
Cada vez más sectores del pueblo empiezan a ver que la única salida es la lucha, que no hay reformas posibles y que se trata de una cuestión de poder, con todas las consecuencias.
Pero eso asusta, porque se trata de un combate duro y largo que producirá represión, cárcel y muert@s.
Las decisiones duras se retrasan, hasta que se hacen imprescindibles
Economía Política y Trabajadores
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