El macartismo será serio, o no será.
Alfred Big
Sabemos que Evita prometió, “virilmente”, no dejar en pie ningún ladrillo que no sea macartista.
Ella no dijo “macartista”, sino “peronista”, pero quien conoce el origen, los fines y la trayectoria del peronismo sabe que ambas palabras son inseparables. No dije intercambiables —aunque ganas no me faltaron— porque el peronismo es otras cosas más, aparte de macartista.
En su última nota, cuyo principio reproduzco, Alfredo Grande se refiere al macartismo: al delirante, específicamente.
Que está mal: nos contamina de desproporción, de anomalía. Pero si hay un macartismo delirante habrá, ¡seguro que sí!, un macartismo juicioso, serio. Un macartismo ejercido en su medida y armoniosamente.
En efecto, Grande nos ha recordado muchas veces la existencia del legado, donde quién puede ignorar la omnipresencia del macartismo (pero del bueno).
Pero el tema de estas líneas no es ese, sino la mala fe. La mala fe de Grande. Porque el facsímil que copio a continuación, luego de los aforismos tiene una parte encomillada que empieza en “La derecha...” y termina en “...Perosio.”. Y, pegadito, lo que parece la firma de ese texto: “Psicólogos...”, etcétera. Veamos:
Manicomios: la solución final
Por Alfredo Grande 26/7/12
“Nunca pensé que cuando Evita dijo “volveré y seré millones” se refería a los billetes de 100 pesos.”
“Cuando la cultura represora propone acabar con la pobreza, en realidad está planificando exterminar a los pobres” (aforismos implicados)
“La derecha peronista y el macartismo delirante. "Me han cambiado a mi hija..." "Por cualquier motivo insulta a la madre y se niega a ayudarla en los quehaceres del hogar; a mí me trata de viejo burgués, reaccionario y mil cosas más, que no sé quién se las metió en la cabeza".
Así de esta forma, y casi con lágrimas en los ojos, pero de esas lágrimas que no se ven, sólo se sienten como un nudo en la garganta, se expresaba Luis Morales, 48 años, casado con 3 hijos. Este infortunado padre denunciaba a nuestro cronista como su hija de 16 años había sido cambiada totalmente por un grupo de médicos psicoanalistas...".
Esto apareció en la revista El Caudillo Nº 2 del 23 de marzo de 1973.
El Caudillo, financiado por el ministerio de Bienestar Social, o sea por el Estado Nacional, fue vocero informal de la Triple A.
Si el texto hoy causa gracia y hasta vergüenza ajena, hace 40 años causaba terror.
Porque la derecha peronista, la derecha "ortodoxa", la que creció de la mano de López Rega, ministro de gobierno y secretario privado de Perón, la derecha que tuvo todo el apoyo del gobierno nacional, de la CGT, de la cúpula de la Iglesia católica y de la clase dirigente empresarial, la derecha que no fue expulsada de la plaza, no era solo un conjunto de delirantes macartistas sino un grupo de delincuentes y asesinos. La derecha peronista nutrió las filas de la Triple A y luego, ya que estaba, continuó como mano de obra barata de la dictadura militar.
De hecho, entre 1973 y 1983 desaparecieron más de 60 psicólogos y estudiantes de psicología.
Ya en dictadura sería secuestrada y desaparecida la presidenta de la Federación de Psicólogos de la República Argentina Beatriz Perosio”.
Psicólogos y estudiantes de psicología víctimas del terrorismo de Estado
Pero no es así: Grande reproduce parcialmente una nota de pepe.free*, sin indicarlo, y la corta cuando este inserta la lista de los psicólogos y estudiantes de psicología víctimas del terrorismo de Estado.
En el original, pepe.free deja un blanco entre “...Perosio.” y el título de la lista, espacio que Grande suprime con resultado paradójico: los asesinados aparecen como firmantes del relato de su propio exterminio.
Lo cual no es algo que ni a Grande ni a sus lectores y divulgadores quite el sueño. ¿Dónde están los que leen y piensan y meditan sobre lo que están leyendo? No hay. No me quedaron. No me vino el proveedor.
Dése una vueltita la semana que viene.
Lo que es motivo de conjetura, es por qué Grande produjo esas mutilaciones intencionadas. Sospecho que es porque pepe.free y www.elortiba.org, de donde pepe sacó los datos, son sitios furiosamente kirchneristas, y Grande no quiso quedar pegado a ellos porque trabaja ya en el próximo reciclamiento del peronismo.
Pero una cosa es Grande, y otra sus lectores: son las 19.50 del viernes 27 de julio; ha pasado casi un día y medio de la publicación de “Manicomios...” y ninguno observa sus inconsistencias: así se lee.
Y no en la Argentina, solamente. Pocos leen para intranquilizarse, para problematizarse, para pensar cómo hacemos para cambiar. La mayoría quiere sumirse en el arrorró de las palabras que la confirmen en sus prejuicios.
Grande no escribe para los que quieren saber, sino para los que anhelan mecerse en líquido amniótico.
Y lo logra: satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero.