¿Los ciudadanos queremos seguir viviendo “de resultados”
o queremos “procesar resultados”?
Lo dijimos en el programa Tierra Libre el sábado 28/7, en CX40, Radio Fénix y lo ponemos hoy a consideración de la gente que participa de Posta Porteña.
Cuando en la jerga política se habla de “reforma constitucional”, se entiende generalmente por remiendo o acomodos, de algún artículo u otro de la constitución, por intereses creados de aquellos que la proponen y nunca para soluciones a los problemas de fondo que la ciudadanía necesita o reclama.
Recientemente se está hablando en distintos ámbitos -incluyendo a los políticos- sobre la necesidad de reformar la Carta Magna, pero no se dice ni se especifica que es lo que quieren cambiar, ni el porqué de los cambios. A modo de ejemplo los dichos de la senadora Topolansky, y de los dirigentes del PIT CNT.
Al colectivo de la revista Punto a Punto (que no se afilia a ningún partido, ni organización) le importa lo que piensa nuestra gente y por eso hace una propuesta abierta pero concreta del Por Qué, del Cómo y en Qué se debería basar una NUEVA CONSTITUCIÓN.
Se trata de un documento concreto que lo hemos caratulado como “pre Reforma Constitucional”. En primer lugar lo someteremos a un grupo de personas con dominio del tema pero con probada ética, para afinar conceptos.
Luego someteremos el resultado en forma de propuesta más abierta al ciudadano en general, es decir al que debe ser objeto de las mejoras propuestas integrando a trabajadores y jubilados; a jóvenes y tercera edad; a ciudadanos del campo y de las ciudades; y a todos los habitantes que quieran integrarse a proporcionar su opinión, aunque pondremos reparos a las opiniones de los que integran los cuadros de los partidos políticos ya que ellos han mostrado con su integración a los partidos, defender más sus intereses que los de la propia ciudadanía.
El segundo paso será el de conseguir firmas para poner el proyecto a consideración de la ciudadanía por el mecanismo del Plebiscito. Una vez aprobada entrará a funcionar una Asamblea Constituyente que le dará el formato que el pueblo quiso.
En principio nuestro pensamiento y actitud es la de “ciudadanos”. Es decir aceptamos que haya gente con pensamientos y acciones diferentes y se consagren en partidos o asociaciones políticas.
Es para nosotros más importante pensar y actuar como ciudadanos, que pensar y actuar como militantes de un partido en la que se nos impone una actitud consecuente con las estructuras piramidales de organización.
Nos sentimos “Libre pensadores”, luego al momento de votar (no así elegir) hacerlo de acuerdo a lo que la conciencia nos dicte por una propuesta o si no llegamos a creer en ninguna por anular nuestro voto como una opinión totalmente válida.
Nos sentimos, además como ciudadanos, profundamente libres para proponer nuevas formas de controles para aquellos que nos van a gobernar a través de una NUEVA CONSTITUCIÓN, única forma de escapar de un sistema que nos oprime.
Mantener este sistema es seguir procesando cambios para no cambiar, más allá de las denominaciones iconográficas de “izquierdas o derechas”.
Queremos señalar los puntos de mayor trascendencia para luego fundamentar nuestra posición:
- un Primer Ministro, en vez de un presidente;
- un Parlamento Unicameral, eliminando el Senado;
- reducir los ministerios que integran el Poder Ejecutivo a cuatro;
- un Poder Judicial independiente;
- una reducción de los 19 actuales Municipios a cuatro Regiones.
Usted, ciudadano, se preguntará el por qué de una reforma tan radical, es porque queremos ir a las mismas raíces del Proceso Artiguista, en las Instrucciones del Año XIII y la Ley de Reparto de Tierras que no se ha contemplado nunca ni siquiera en el origen de nuestra Constitución, que nace manca.
Su origen, en 1830, es burgués y eso explica también el aburguesamiento y el burocratismo existente en nuestra élite política, germen de la pérdida de su credibilidad, con el alto costo de su mantenimiento, que el pueblo debe costear.
Estimado ciudadano, después de analizar nuestra propuesta, piense ¿cuánto dinero, que hoy sale de nuestros bolsillos, se ahorraría y podría invertirse en necesidades más urgentes y concretas? Nuestro país necesita más viviendas; mejoras en el derecho a la salud; mejorar la educación; jubilaciones dignas; esto y más como un ejemplo a tener en cuenta.
La élite política reaccionará en contra de este proyecto y no lo dude, porque están en juego sus intereses, porque en su mayoría han hecho de la política un negocio y un reparto de cargos, y no un servicio. La propia ciudadanía es quien organiza la sociedad política y defiende sus intereses y no los políticos.
Esto sólo puede lograrse con una efectiva participación ciudadana en las decisiones que le son propias, y así dejar de ser una simple dispensadora de votos.
En ella reside la posibilidad de convocar a una Constituyente y recrear de una vez por todas una Nueva Constitución, que tenga que ver con los intereses de nuestro pueblo.
Creemos que esta es la discusión que como ciudadano, nos debemos. Siempre abrimos el debate y no es pretensión nuestra hacer monólogos de necios, para un auditorio de sordos.
Esperamos su opinión, porque sin ella no vamos a ningún lado y seguiremos anclados en un pasado que no tiene respuestas para el presente.
En próximas intervenciones iremos fundamentando la propuesta y aportando aquellas que surjan de los lectores.
Colectivo de la Revista Punto a Punto
Un abrazo