¿Los ciudadanos queremos seguir viviendo “de resultados”
o queremos “procesar resultados”?
Propuesta ante una “Torre de Babel” que nos preocupa
parte 2 de Un Debate Impostergable
En nuestra anterior intervención, mencionamos que los remiendos producidos en nuestra Constitución, sólo han servido al poder político encaramado en el gobierno. También expresamos que nos sentimos, como ciudadanos, profundamente libres para proponer nuevas formas de controles para aquellos que nos van a gobernar a través de una NUEVA CONSTITUCIÓN, como única forma de escapar de un sistema que nos oprime. Y afirmábamos que mantener el sistema actual con remiendos incluidos, es seguir procesando cambios para no cambiar nada, más allá de las denominaciones iconográficas de “izquierdas o derechas”.
Señalamos los puntos de mayor trascendencia y nos comprometimos a fundamentar esta propuesta con intervenciones claras que lleguen a todos los ciudadanos que tengan interés de leer.
Ahora bien, no se puede fundamentar algo si no existe una base de entendimiento. Es por eso que iremos explicando nuestro pensamiento (cuestionable o no).
Hoy veremos…..
¿Democracia? o que...
En un Estado de Derecho, la democracia ¿se puede adjetivar?
En un Estado de Derecho, lo político ¿puede estar sobre lo institucional?
¿Sabemos qué es democracia?
¿Estamos en condiciones de denunciar a quienes pretenden mancillarla o de rescatarla cuándo es mancillada?
Consideramos como impostergable un debate sobre DEMOCRACIA.
Democracia es “pueblo” interviniente en las acciones de gobierno, y no sólo partidos políticos en el poder, aunque éstos sean necesarios en democracia, pero no como una élite privilegiada, sino como representantes, servidores de la sociedad.
No olvidemos que la democracia no es obra divina, sino obra de hombres y por lo tanto siempre perfectible. Nunca es solamente obra de los políticos porque la democracia incluye a toda la ciudadanía. No basta con invocar “democracia” y llenarnos la boca “de y con”, si no hay una real participación de la ciudadanía.
Debemos alejarnos, como ciudadanos, de quienes conciben a un partido político como dueños del ejercicio del poder, que entiende como único derecho el gobernar. No se trata de lograr el gobierno para imponer sus ideas, se trate del FA, del Partido Colorado, del Partido Blanco o del Partido Independiente
No hay democracia dónde la política está sobre las leyes (lo institucional).
No hay democracia donde prima la economía, confusión frecuente en los partidos políticos, porque detrás hay un propósito evangelizador pedagógico, no siempre entendido por sus partidarios, que se tornan más bien en defensores del mismo, que se miden a nivel de encuestas.
De esta forma la democracia se desnaturaliza, se va por fuera de la historia, se convierte en algo mecánico y se encorseta a la democracia.
De esta manera pierde sus fines y se vuelve confusa, y sigue siendo un modelo ideal pero manoseado. Entonces la democracia que se presupone, en consecuencia no existe, ni nunca ha existido en el sistema actual, como sostenía Hanna Arendt.
Todos hablamos de democracia, pero al no definirla conceptualmente, queda identificada como democracia en un término abstracto, como un modo ideal que no se lleva a la práctica.
Lo mismo ocurre con los partidos políticos, sin verificar si las modificaciones han influido en la consecución de los fines que le dieron vida, porque éstos han cambiado sus formas y sus modos de acción a lo largo de su corta existencia histórica, justificando que los tiempos cambian, pero olvidando que los valores son inmutables.
Este debate excede de lo que puedan decir dirigentes como Mujica, Lacalle, Larrañaga, Bordaberry, es decir excede al ámbito del Estado y es pertinente a toda forma institucional política o civil*.
No se trata que los políticos hagan como que son ellos los que trabajan y yo ciudadano el que les pago.
¡Cuántas cosas aún tendremos que cambiar ya que en el tiempo, se han pervertido y desvirtuado… TRABAJEMOS para que la democracia esté en manos de la ciudadanía!
En una próxima intervención (parte 3) veremos qué se pretende cuando se quiere un Poder Judicial independiente.
Esperamos que las reflexiones de ustedes, en lo sucesivo, nos ayuden para seguir adelante.
Gracias por leernos, aunque no interese nuestra propuesta.
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* Aconsejamos leer lo que escribió el catedrático Emilio Cafassi bajo el título “Democracia y Totalitarismo”, en la República el 29/7/2012.
Colectivo de la Revista Punto a Punto
Gracias por tomar en cuenta nuestras notas y darles cabida en Posta Porteña
Un abrazo