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PORQUE EL FA NO TIENE SALVACIÓN

 

O porque NO puede SER lo que dice que quiere SER

Andrés Figari

Tras 50.000 participantes menos que en las  internas pasadas y un 23% de votos en blanco, escuchar a los principales dirigentes del FA lo llevan a  uno a preguntarse si estaremos asistiendo a un caso  de autismo colectivo o a un fútil intento de remediar lo irremediable mediante el infantil procedimiento de negarlo.

Porque a pesar de lo inocultable del fracaso de  la convocatoria que deja al descubierto lo que desde hace años se procesa, nadie se sincera, reconoce  que la fuerza política está muy mal, que el desengaño y la apatía están plenamente justificados y, además, hace la necesaria conexión entre lo que el FA  ha hecho y no ha hecho como gobierno y los efectos  que ese hacer ha tenido sobre el ánimo de la base. 

En su obstinación por negar la realidad, lo ocurrido les resulta inexplicable. Al fin y al cabo –dicen-  “el país está mejor que nunca”; “la desocupación es  la más baja desde que se llevan registros”; “se baten  todos los récords de consumo”, etc., sin embargo…

¿Qué es lo que pasa? ¿Será que no se ha sabido comunicar lo que se ha hecho? ¿Será que el militante  frenteamplista, fiel representante del “yorugua”  medio es un eterno quejoso que no sabe reconocer  lo que su gobierno ha hecho por él?

¿Será como dicen algunos, que los beneficios de las políticas públicas se han concentrado en grupos sociales donde  la masa frenteamplista es minoritaria?

¿O será que  ese no es el verdadero problema?

Adelantamos algunas posibles respuestas:

Quizás han “recibido” menos de los que se cree.

• Se ha errado en la manera de implementarlo.

• Se ha prescindido, ignorado y contrariado la opinión o el sentir de su gente.

• Lo que se ha hecho no es lo que se dijo o se hizo creer que se iba hacer.

• El “frenteamplista apático”  no es simplemente el  que lo vota.

Pero quizás y también,  lo que ocurre es que se  ha realizado una acción de gobierno que supone  una fuerza política distinta de la que se tiene; útil  para llegar al gobierno, pero no para procesar las  transformaciones que se prometían.

Probablemente lo que está aflorando como  malestar y frustración es la contradicción entre un  “ala derecha” que por diversos motivos se conforma con los cambios cosméticos y un  “ala izquierda”  más inconformista que aspira a transformaciones  de fondo.

 Mientras la primera se resigna a administrar las migajas de un capitalismo dependiente y se  la convoca con “más de lo mismo”, a la segunda se la  espanta.  Con una quizás se gane otra elección;  sin  la otra no hay futuro.

El dilema que se le presenta a la dirigencia del  FA es: continuar navegando con el rumbo puesto  hacia el utópico “capitalismo en serio”  o modificar  el curso para complacer a los que se lo reclaman; el  “investiment grade” o la confianza de su base.

Nos atrevemos a adelantar lo que va a ocurrir

Dominada por la “evidencia” del “más vale pájaro  en mano que buitre volando”, no pondrá en riesgo  una cuasi segura victoria electoral, para incursionar  en la senda peligrosa de reconquistar el compromiso militante de sus simpatizantes más radicales. Nadie sabe cómo hacerlo, nadie quiere hacerlo

Para  eso habría que confrontar con el “sentido común”  dominante y asumir los riesgos y costos que conlleva. A diferencia de lo que ocurría en tiempos remotos cuando se apostaba a cambiar la “cabeza” de la  gente “para cambiar el mundo”, la actual dirigencia  del FA ya no cree en sus propios dioses convocantes  y propicia los tradicionales.

 En lugar de trabajar para  que las ideas de izquierda impregnen la Sociedad y  deslegitimen el “orden vigente”, se reciclan las de  la derecha para ganar el gobierno y se lo apuntala

Cada paso que se da en esa dirección es un obstáculo  más grande que se levanta. Es aparentemente  más fácil, pero a la larga más limitante.

Es la paradoja del crecimiento electoral oportunista; lo que  hace crecer, debilita como fuerza transformadora.

En resumen, la cuestión ya no es si el FA puede ser una fuerza política distinta de la que es;  la  cuestión es que no puede ser lo que sus militantes  le reclaman y lo que sus dirigentes y muchos de sus  votantes pretenden de ella al mismo tiempo

de Boletín REBELDES  Nº 3  Julio 2012  Montevideo