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GEOPOLÍTICA

 

Debate  sobre el dragado del Río de la Plata, contaminación de BOTNIA -UPM por encima de los límites autorizados, debate sobre los fueros de un ex embajador presuntamente corrupto, críticas por la política proteccionista argentina que pretende frenar la fuga de capitales, acciones unilaterales uruguayas, protestas argentinas, silencios uruguayos.

Astori escribe una larga carta condenando la forma en que Venezuela entró al Mercosur.

¿Por qué estalla todo esto junto? ¿Por qué la prensa uruguaya desarrolla una planificada campaña de exacerbación del odio antiargentino?

Hay temas y temas.

 La marihuana puede ser simplemente una maniobra de distracción para desviar la atención de la opinión pública sobre PLUNA, pero el lío con Argentina no. Es demasiado delicado.

Hay una diferencia entre el Uruguay y la Argentina actual que es el trasfondo de esta situación.

En la Argentina de hoy coexisten políticas antipopulares, como la dura represión en provincias a favor de la megaminería, con una actitud de soberanía nacional y de acercamiento al polo anti imperialista Cuba-Venezuela-Bolivia.

En el Uruguay, en cambio, todo es más coherente: la entrega del patrimonio nacional a las trasnacionales se acompaña de políticas antipopulares, privatizadoras y entreguistas.

Pero las trasnacionales del eje USA-Europa-Japón (a veces en alianza, a veces en oposición con China) ya no poseen la hegemonía mundial de hace veinte años atrás

 Todo está en crisis y hay que cuidar los nexos… hasta con Irán, comprador de alimentos.

En esta coyuntura el Uruguay necesita mantener los vínculos comerciales con Venezuela y necesita aceptar la cooperación cubana en salud y educación. Eso llevó a Mujica, que a veces se apresura demasiado e improvisa, a doblegarse ante la presión de las dos presidentas, y así acelerar la entrada de Venezuela al Mercosur, contrariamente a lo que se había acordado con Astori.

El equilibrio que busca Uruguay (izquierdismo moderado en el discurso, servilismo pro-yanqui en los hechos) se vio afectado por esta resolución: indudablemente quedaba demasiado pegado a sus vecinos, y de hecho daba a Venezuela una presencia regional más sólida. Había que disculparse ante los amos.

 ¿Qué mejor disculpa que bombardear el Mercosur por otro lado?

Por eso el Uruguay vuelve a cumplir la misión para la que fue creado como Estado por los ingleses en 1828: transformarse en una cuña contra la unidad latinoamericana.

Y por la misma razón por la que Artigas no quiso volver después de 1830, hoy debemos condenar con todas nuestras fuerzas la política exterior uruguaya, que sigue siendo la misma.

El Dr. Tabaré Vázquez fue consecuente con esta triste tradición estatal: hasta confesó que había pedido ayuda a USA ante un eventual conflicto con la Argentina. Y sin embargo, sus confesiones no promovieron una renuncia en masa de frenteamplistas asqueados; eso se debe a que el Dr. Vázquez tuvo uno de sus más grandes logros políticos en azuzar un odio irracional anti-argentino en amplios sectores de nuestra población.

Cuando Uruguay se puso de rodillas ante BOTNIA, eso fue presentado como un heroico enfrentamiento contra el vecino grande y envidioso.

Cuando barquitos ambientalistas pusieron carteles en la zona franca de BOTNIA, eso fue presentado como una invasión a la Patria.

Cuando una delegación de mujeres de Gualeguaychú llegó a nuestra Plaza Independencia, fueron golpeadas por los matones que pagó un operador frenteamplista.

Cuando el pueblo de Gualeguaychú cortó una ruta nacional cerca del puente, la prensa uruguaya gritó (y muchos uruguayos le hicieron eco) que los entrerrianos se fueran mejor a protestar contra la contaminación de Atucha o la del Riachuelo porteño, ignorando el hecho de que un vecino de Gualeguaychú tiene lejos al Riachuelo y muy cerca la costa oriental.

Cuando el pueblo de Gualeguaychú logró con su heroica lucha que de las dos pasteras programadas en Fray Bentos una se retirara, la prensa uruguaya mezcló esta heroica gesta con las maniobras de la corrupta clase política provincial; pero cuando ésta al fin reprimió, en connivencia con el Gobierno Nacional, tratando como delincuentes a los héroes del corte, la prensa uruguaya ni siquiera informó del dolor de las familias del pueblo hermano.

Por eso el enrarecimiento de las relaciones con el gobierno de Argentina tiene un solo responsable: la política internacional genuflexa del Estado oriental.

Pero “la sangre no llegará al río”, ni al Río de la Plata ni a ningún otro.

Cuando llegue la temporada turística el pragmatismo de Mujica dará nuevas señales de amor a los hermanos argentinos. Ya habrá tiempo de darle nuevas pruebas de amor a USA, el Estado imperialista al que el Frente Amplio entregó su virginidad.

Para nosotros, la secuela de esta manipulación chovinista de la Nueva Derecha en el poder significa un inmenso compromiso: levantar más que nunca la bandera del internacionalismo, que siempre fue la bandera de Artigas

por GONZALO ABELLA La Juventud Nº 6.053 Sábado 11 de Agosto de 2012