Son de Tabacal Agroindustria en el DEPARTAMENTO DE ORÁN
Una jornada de extrema tensión se vivió el sábado último en el Departamento de Orán debido a la brutal represión que sufrieron trabajadores de la compañía Seaboard Corporation-Tabacal Agroindustria por parte de efectivos de seguridad.
Los obreros cortaban la ruta 50 en reclamo de la reincorporación de 57 compañeros despedidos por la empresa. La CTA que lidera Pablo Micheli llamó a una concentración para este lunes 27, a las 12.30, en el obelisco para marchar hacia la Casa de Salta.
Liliana Giambelluca (Especial para Agencia Walsh)
Desde hace más de una semana que los trabajadores de Seaboard Corporation-Tabacal Agroindustria cortaban la ruta de manera intermitente porque en el medio del reclamo de mejoras salariales y negociaciones paritarias, la multinacional envió 57 telegramas de despido e inició causas penales contra los delegados y dirigentes del Sindicato de Trabajadores del Azúcar (STA).
Durante el transcurso de la semana, las negociaciones entre los dirigentes gremiales y las autoridades de la empresa habían fracasado.
Pese a que los cortes de ruta que realizaban los trabajadores del ingenio eran intermitentes, la Cámara de Comercio e Industria de Orán emitió un comunicado donde rechazó la metodología elegida por los trabajadores para hacer su reclamo, a la vez que pidió al Gobierno provincial que garantizara la libre circulación por la ruta 50.
El Gobierno de Juan Manuel Urtubey solicitó al juez de la Cámara Civil y Comercial de Cuarta Nominación, Dr. José Ruiz, que ordenara el desalojo de la ruta. Para garantizar la medida, la orden autorizaba el uso de la fuerza por parte de los efectivos presentes en el lugar.
El sábado al mediodía, más de 300 efectivos de infantería, caballería, gendarmería y policías, además de camiones hidrantes, llegaron a la ruta con el fin de despejarla.
Los trabajadores se mantuvieron firmes y comenzó sobre ellos una feroz represión con gases lacrimógenos, balas de goma, palos y chorros de agua de los tanques hidrantes. Más de veinte trabajadores sufrieron heridas y principio de asfixia por los gases lacrimógenos, por lo que fueron hospitalizados.
En medio de los incidentes, más de 3000 vecinos se acercaron a apoyar a los obreros, quienes pese a la violencia ejercida por los uniformados, resolvieron no despejar la ruta.
Dadas las repercusiones en los medios locales y algunos nacionales, el ministro de Gobierno de la provincia de Salta, Julio César Loutaif, durante la tarde desmintió que la orden de represión fue dada por el gobernador Juan Manuel Urtubey. Sin embargo, el diario El Tribuno informó que el primer parte de prensa que dio a conocer el Ejecutivo Provincial fue titulado "El Gobierno de la Provincia tomó medidas para garantizar la libre circulación en la ruta 50".
Ante los hechos represivos de Salta y Córdoba:
declaración de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Declaración de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre ante los actos represivos sufridos por los trabajadores de Salta y Córdoba, las provocaciones contra los pueblos originarios de Formosa y las acciones intimidatorias contra los maestros en la ciudad de Buenos Aires.
Repudiamos la represión a los trabajadores que luchan por sus derechos en Salta y Córdoba por parte de las fuerzas policiales.
Exigimos que el poder político de cada provincia y los ámbitos estatales nacionales correspondientes asuman la responsabilidad de garantizar el derecho obrero y popular a expresarse, protestar, organizarse y luchar contra las injusticias cotidianas
Alertamos sobre el crecimiento de una tendencia a criminalizar las luchas y judicializar las protestas sociales por parte de los gobiernos de Salta, Formosa, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ante el silencio y la pasividad del gobierno nacional quien es responsable del cumplimiento de las leyes, disposiciones constitucionales y pactos internacionales que garantizan los derechos ciudadanos que hoy son avasallados en la Argentina.
La vida confirma una y otra vez lo que advertimos hace seis años: Sin Julio López, no hay Nunca Más. La impunidad de ayer alimenta la represión de nuestros días.
Los últimos disparos de bala de goma fueron contra los trabajadores tabacaleros del Ingenio San Martín del Tabacal que reclamaban por aumentos salariales y contra los despidos de sus compañeros; pero pocos días antes habían sido aporreados los trabajadores estatales de Córdoba y casi en simultaneo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se pretendía legalizar la delación macartista contra los trabajadores de la educación que impulsen un pensamiento críticos en sus educandos y busquen ampliar la perspectiva cultural en las aulas
Los últimos hechos borraron de los medios la vergüenza de las fotos que ilustran sobre la tortura en las cárceles y seccionales policiales de casi todo el país.
No son hechos aislados ni casuales; ni tampoco se pueden atribuir exclusivamente a los gobiernos provinciales “feudales” y/o “derechistas”: las prácticas represivas y discriminatorias nunca cesaron del todo en ningún lugar de la geografía nacional dado que hay una cultura represiva que no ha sido erradicada, persiste falta de conducción política de las fuerzas armadas (y no solo hablamos de las policías provinciales, también de la Federal, la Gendarmería y Prefectura, el Servicio Penitenciario y las Agencias Privadas que constituyen en su conjunto un enorme conjunto de personas armadas y con permiso para agredir a los ciudadanos argentinos) que presagia y prepara un salto en la limitación de los espacios democráticos que tanto le costó al pueblo argentino conquistar en su lucha contra la dictadura primero y contra los gobiernos neoliberales después.
Entendemos que no alcanza con repudiar los hechos puntuales: el movimiento de derechos humanos, el movimiento sindical y social, todas las organizaciones sociales y todas las fuerzas políticas que no desean que tal tendencia se concrete y genere una nueva frustración, deben abocarse a un debate sobre los caminos para terminar de una vez por todas con la represión y la persecución a los que luchan, empezando por exigir, en cada caso, que asuman responsabilidad sobre los hechos represivos las autoridades políticas que formalmente “conducen” las fuerzas de seguridad.
Lo primero, entendemos, es terminar con esta situación de grosera impunidad en que nadie responde por nada y el resto mira para otro lado como si la garantía de los derechos humanos de cada uno de los habitantes del suelo argentino no fuera la primera responsabilidad de todo gobernante, funcionario o legislador sea del ámbito que sea.
A casi seis años de la desaparición forzada de Julio López nos unimos a las voces que ayer y hoy dicen que sin Julio López no hay Nunca más.
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
CORRIENTES 1785- 2ºC (1042)
Buenos Aires República Argentina