A las Compañeras y los Compañeros de “Impresora Polo” / “Ultimas Noticias”
Compañeras y Compañeros de “Impresora Polo” / “Ultimas Noticias”,
Compañeras de APU y SAG,
PRESENTE:
Permítanme hacerles llegar estas palabras de aliento y modesta complicidad, en ocasión de uno de estos momentos en los que –lo sé muy bien, lo sabemos muy bien- cada expresión de comprensión y solidaridad que nos llegue, representa un motivo más para asumirnos y reafirmarnos con total convicción como lo que realmente somos: los únicos que aportamos algo positivo desde nuestros cerebros y nuestros brazos, los únicos que podemos actuar en defensa de nuestra integridad digna de trabajadores, sin esperar nada bueno de los que se han acostumbrado a llamarle “pérdidas” y “crisis” a lo que en realidad no son otra cosa que mezquinos pretextos para “reorientar” inversiones corporativas en pos de nuevos negociados en los que para nada importan las penurias de nuestras familias ni el “bienestar social”, ni, mucho menos, el falso “amor a la profesión del periodismo” o fantasías semejantes de hipócrita grandilocuencia.
Por mi propia experiencia, me siento moralmente obligado a tratar de entender esto que a ustedes afecta hoy muy directamente, como una cuestión de “periodista” y de “gráfico” que soy y al que lo que más le atormenta es la idea de que, una vez más, no podamos encontrar la sintonía racional y emotiva que nos permita ver que tanto “informando” como industrializando la “información”, somos un mismo y único gremio de gente explotada y oprimida por igual por una misma casta de chupasangre, que lo es y lo seguirá siendo, tenga o no algo que ver con tal o cual secta empresarial o con tal o cual corporación político-económica en particular.
Sinceramente, hago votos para que Uds., periodistas y gráfic@as compañer@s, puedan percibir que aún con interpretaciones distintas y emprendimientos particulares distintos en esta lucha, es posible –y más que posible, imperioso, elementalmente imperioso- desarrollar una resistencia creativa y fecunda, común, férrea, invencible, si nuestras visiones distintas son concebidas en definitiva como complementarias y sintetizables en una línea de acción defensiva capaz de confluir en beneficio de un capital que es el único que no poseen las ruines patronales de la industria gráfico-periodística aquí y en todas partes, y que nosotros sí poseemos en demasía desde el principio de los tiempos y poseeremos hasta la victoria final:
Este capital es el de no vivir de otros y saber que la verdadera “información” que necesita y merece el pueblo trabajador, siempre, es la que podemos brindarle únicamente nosotros –las trabajadoras y los trabajadores-, emancipados de los grupos de poder, independizados de logias y sectas o enjuagues parecidos, a los que la única “información” que les interesa es la que les sigue permitiendo consagrar el abuso y el atropello como razón de ser perpetua y sólo en apariencia “omnipotente” e infranqueable.
Desde 1967 –desde aquella ejemplar resistencia APU-SAG a los primeros despidos masivos de “La Mañana” y “El Diario”-, esta patronal sabe muy bien que “vender diarios” ya no es negocio
Sabe, sí, que siguen siéndolo los favores publicitarios de su misma “gran secta” diversificada, sobre el papel o virtualmente; desde la rotativa o desde la pantalla chica; desde el simple “aviso económico” o desde la campaña mediática para “justificar” la instalación de sus congéneres expoliadores, contaminadores y saqueadores de nuestro suelo y de nuestra soberanía.
Saben, también, que esta industria es pasible de actuar como cobertura o disfraz de otras matufias nada santas por más que se invoquen exóticas y exitosas filosofías pseudo religiosas muy en boga.
La “prensa” es nada más que una parte visible del gran festín de los haraganes y vividores crónicos diseminados por el planeta entero, incluido el Uruguay.
Para nosotros, en cambio, esta industria gráfica, lo sabemos muy bien, no es solamente nuestra fuente de trabajo que debemos defender con uñas y dientes como un solo mortal
Es también, potencialmente, una fuente invalorable de verdad, razón y valores humanos, que nos ha sido y nos sigue siendo negada, a todos los trabajadores, por aquellos que se han comportado y lo seguirán haciendo como nuestros verdaderos enemigos de por vida y empleando hasta los más inimaginables recursos para vernos invariablemente aplastados y sin chistar, y, por cierto, sin poder difundir la verdad aunque seamos los que ponemos toda la industria en movimiento desde el primer dedazo en el teclado hasta el último chorro de tinta en la rotativa.
No conozco en detalle todo el contexto de vuestra situación particular
Pero sí me atrevo a opinar, no obstante, que esta es otra de esas situaciones coyunturales históricas, que, intermitentemente y claramente, se han presentado desde 1967 y que ponen a nuestro alcance la posibilidad cierta de pelear para que ese capital exclusivamente de los trabajadores que es el de ser los únicos que crean valor y riqueza reales, produzca de una buena vez bienes culturales y espirituales que jamás nos brindaran ninguna de las sectas parasitas de la “gran prensa” -y alguna no tan grande- que periódicamente “quiebran” para obtener nuevos subsidios estatales, más prebendas financiero-tributarias, más rebaja salarial y más publicidad oficial, impresa o sencillamente virtualizada en la súper explotación de un par de digitadores o digitadoras mezcla rara de “periográficos” de la mentada y súper mercantilizada “revolución informática”.
Sé bien que estas líneas son, además de un saludo fraterno, la expresión de un deseo/sueño tal vez caprichoso y en apariencia utópico, y que atrás de lo que se está viviendo hay intereses más bien disimulados, que apuestan a nuestro sacrificio y nuestras buenas intenciones, especulando con que ellas arrimen agua para el mismo molino vividor del que aquellos son piezas secundarias pero no menos mezquinas.
Pero también sabemos que sin estos sueños y sin algo de utopía, nuestra realidad seguirá siendo indefectiblemente la misma, estallando de cuando en cuando, con más despidos, más persecución antisindical y más cuentos, promesas y papeluchos firmados, para dividirnos y debilitarnos frente a enemigos que viven arrancándose las muelas entre sí, pero que cuando nos atacan, son un único par de colmillos afilados y crueles, sin piedad y sin más valores que la ese con las dos barras verticales al centro.
¡Qué sé yo!!!...
Pese a las dificultades y los mil escollos previsibles, les daré esta carta, estas sinceramente humildes palabras, con la ilusión y la esperanza de que tal vez un día de estos podamos amanecer o recibir la tarde con una modesta pero sentida publicación popular, que nos llamará a adquirirla y leerla y pasarla de mano en mano, en el barrio, en el bondi, donde sea, con un nombre parecido al de “Primeras Noticias”, que anuncie la prensa de un mundo que todavía está por venir, y que vendrá, hecha por y para trabajadoras y trabajadores que no deban sacrificar sus horas y sus días ocupando instalaciones industriales con medios de producción de los que somos reales poseedores, aunque vivamos bajo la amenaza de ser desalojados por la taquería como si en lugar de laburantes, fuésemos los delincuentes que no somos precisamente nosotros.
¡No le aflojen, compañeras y compañeros!
No deleguen en nadie ni la fe ni el aguante; el secreto de la gran secta está en entreverarnos, dividirnos y desgastarnos para volver a estafarnos una vez más
¡Mi más grande deseo de que aunque todavía no podamos leer las “primeras noticias del otro mundo posible”, sí al menos podamos saber que Uds. siguen día a día enriqueciendo el concepto de que somos una misma multitud de seres que en tareas distintas y con visiones distintas, tenemos un vínculo profundo e indisoluble en lo laboral y en lo moral, que no se reduce al hecho de ser, todas y todos, explotados y humillados, sino que nos une también la misma certeza inquebrantable de que nada podemos esperar que no sea de nosotros mismos, el pueblo trabajador!.
Para colaborar con Uds. humildemente, hoy por hoy, cuento tan solo con este resquicio de la virtualidad informática que pretenden los “moon” y los “moonchitos” para seguir la joda, y que nosotros también podemos emplear para aguarles la fiesta y atemperar nuestros sufrimientos, gritando las razones y la verdad desde aquellos rincones tecnológicos que también quisieran monopolizar como lo hacen con todo.
¡Abrazo y firmeza, Gente!
Estos son tigres de papel a los que también se les puede torcer la muñeca y limarles las pezuñas. Ni lo duden.
Gabriel Carbajales, 26 / 8 / 2012