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UNA VEZ MÁS, SOBRE VIEJOS TEMAS

 

de SURda -Nuestra opinión- 19-08-2012

 

"No es mi culpa si en la cancha tengo con que galopiar/ el que me quiera ganar hay que tener buen parejero. YO me quitaré el sombrero/ porque asi me han enseñao/ y me doy por bien pagado/dentrando atrás del primero"

 

La prensa alternativa, particularmente su forma más usual los blogs, tienen diferentes editores y en cada equipo hay intereses periodísticos diferentes, ángulos distintos, formaciones periodísticas disímiles.

Surda sobre el tema MLN-Tupamaros -lo hemos revisado últimamente- tiene un cuerpo de editoriales sobre el tema, que se fue formando al compás de los acontecimientos, las publicaciones aparecidas, y los hechos políticos que las van pautando. No es un cuerpo chico.

 Y más de una vez nos han propuesto la idea de reunirlos, depurarlos y hacer con ellos una publicación más provechosa para las futuras generaciones.

A Haberkorn lo hemos comentado en dos oportunidades.

 La primera en la instancia inmediatamente posterior a los hechos del 19 de mayo del año 2011. Se trataba del libro en cuestión, del cual hicimos una reseña.

La segunda ocasión trata de las protestas que el libro levantó en dos personalidades: el “petiso” Caballero y el actual director de la Biblioteca Nacional.

Hubo una persona más que terció en el asunto: el compañero Engler y a él también nos referimos en esa segunda oportunidad. Salimos a defender la idea de que había que desmitificar.

Es posible como dice Zabalza, que Haberkorn haya, en su libro, equivocado ejes. La afirmación de Zabalza es un juicio.

En nuestros modestos artículos sobre el tema nos hemos referido a la obra en sí , en las condiciones que la produjo su autor, a los testimonios que la obra recogió, no decidimos nada nosotros.

Pero digamos también, como expresos, que mucho de lo que allí se recoge es similar a otras experiencias, que otros (los que hacemos el comentario) recibimos también en otros lugares físicos: los que nos tocó particularmente padecer.

Eso se llama en el lenguaje científico, experiencias análogas.

 Y cuando esas experiencias se reúnen, tienen similitudes notables, se dieron una y otra vez, forman un formidable cuerpo de prueba.

Porque de eso es de lo que se trata.

¿Es casualidad que a tantos, en lugares diferentes, en tiempos incluso diferentes (de días, semanas o meses, dentro del periodo) nos hayan pasado experiencias similares?

Haberkorn eligió sus testigos: Carlos Conke, Armando Miralles y el veterinario Gigena. También eligió un torturador que lo buscó para hacerle llegar su versión de lo que pasó según él lo vio y prefiere recordarlo.

Podría decirse que esa búsqueda inicial fue la madre intelectual del libro.

Y apenas publicado el libro, salieron dos voceros del gobierno a criticarlo.

 No creemos que fuera por casualidad, es que había algo en lo que se publicaba que irritaba 

 Lo mismo, exactamente lo mismo, paso con “Cero a la Izquierda”

 Apenas salido el libro corrió el reguero de críticos (no solo los oficiales, gubernamentales y otros, de los aparatitos políticos involucrados, se lo escuchamos también a militantes de base, algunos hoy, después, muy compinches del Tambero)

 ¿Eligió el Tambero, entonces, mal los ejes de su tema?

Creemos que nó.

El Tambero narró lo que consideró que debía y quería narrar, como los que somos militantes sabemos que hay otras cosas que eligió mantener en silencio. El sabe por qué y son sus razones.

Ante ellas lo único que cabe es aceptarlas, porque hoy día, repetimos hoy día, sabemos mucho mejor la materia a que se refieren sus silencios

 Lo mismo hizo Engler cuando hizo su crítica por carta al libro de Haberkorn. También Engler tiene motivo para sus silencios. Y a Haberkorn se los dijo sumariamente.

Pero los silencios, lo que no se dice, tiene también contenidos.

En parte porque de eso se prefiere no hablar

 En parte, porque en un libro donde se consignan preguntas y respuestas a ciertas interrogantes actúan dos: el que sabe y el que pregunta.

Y creemos, que más de una vez el que sabe, se encuentra desconcertado ante ciertas preguntas, porque no se le había ocurrido analizar las cuestiones, desde el ángulo especifico que plantea el que recopila material para un futuro libro

Es lo que se llama interacción. Más de una vez nos ha tocado como periodistas que el entrevistado nos mirara asombrado y agregara: “la verdad es que no se me había ocurrido ver la situación de esa manera”. No creemos que sea una experiencia inédita.

Lo importante, sin embargo, es otra cosa

 Lo importante es que hace diez años escasos, las cosas se veían de otra manera. Entonces dominaba una historia oficial.

La que había hecho el Sr. Eleuterio Fernández. En esos diez años fueron apareciendo otros que sin cuestionar directamente aquella, sin entrar en polémica con la misma, por la misma naturaleza de los hechos y testimonios que publicaban, dieron por tierra todas aquellas mentiras, elucubraciones y falsificaciones.

Hoy, los que quieran reconstruir la verdad total de lo que pasó, tienen otros materiales mucho más valiosos, más serios, múltiples voces de diferentes militantes, hombres y mujeres que dicen lo suyo. Y lo que dicen son verdades de a puño.

Se acabó con las versiones “de las grandes mentes”, de “las vacas sagradas”, se acabaron las reverencias, consideraciones y remilgos.

El viejo MLN-Tupamaros lo hicieron los militantes, la parte de una generación que decidió tomar las armas y transformar el Uruguay. Agreguemos, además, que luchaban por el socialismo

 Se jugaban la vida por una sociedad sin burgueses, sin banqueros y sin latifundistas. Eso es lo primero.

Lo segundo que también tiene su importancia, es que hasta hace muy poco tiempo, dentro de la organización había jerarquías artificiales.

 Estaban los que habían estado en Punta Carretas y los que no estuvieron allí, vinieron después. En consecuencia había diferencias antojadizas, fabricadas por el mismo atraso de los mismos militantes y jamás corregido sistemáticamente por las jerarquías.

Parecía que nadie reflexionaba en lo que era obvio, eran todos militantes de la misma causa y los más antiguos deberían sentirse reconfortados de que les llegaran refuerzos, de que la organización creciera, de que su predica se extendiera entre el pueblo trabajador y el resto de las clases populares no explotadoras de trabajo ajeno.

Por ese mal enfoque, por esa limitación ideológica, política y cultural, por esa miopía, no se diferenciaba a los hombres y mujeres militantes, por sus valores y sus virtudes. Lo impidieron siempre los “negritos mimados”, servidores de mate sempiternos de los jefes, al oído de los cuales deslizaban siempre sandeces

Pero era también una falla fundamental de nuestra propia metodología de construcción de una herramienta al servicio del pueblo trabajador.

¿El Abuso, se hubiera producido, sin ese trabajo que otros hicieron y que no estaban allí?

 Pero hay más aún, ¿le dimos como organización un tratamiento correcto a las diferencias que planteaban compañeros (o grupos de los mismos) en diferentes oportunidades?

¿Cuándo se catalogó la micro-fracción, acertamos o erramos?

 ¿Era tan desubicado lo que se planteaba?

¿O definimos la cosa, con esos juegos lógicos del tipo que acuño –fijésen los lectores, bien- el Sr. Eleuterio Fernández?

¿Y después como tratamos todas las otras discrepancias que vinieron, todas, entiéndase bien?

¿Las decidimos de acuerdo a congreso, proceso de discusión, conocimiento cabal de las posiciones de esos compañeros?

 ¿Por qué la propuesta de Sendic, del 4 más 4, después de la liberación del 85 fue rechazada como forma de solucionar diferencias que venían a lo largo de muchos años?

Son pocos los que se animan a meterle el diente a todos esos temas.

Surda se ha animado y no de ahora, desde hace varios años. Con tanto acierto que más de una vez somos glosados y reproducidos, como ahora, en esta oportunidad. Y esto es posible porque hay un trabajo colectivo, de discusión, de reflexión, que tampoco cayó del cielo. Fue algo que se construyó pacientemente.

Hay algo más que debemos decir.

No ignoramos en que hay muchos pícaros, bandidos y canallitas, gente a la que no le gustamos porque no entramos en los moldes que son sus consideraciones.

 Nos enfrentamos con todos ellos, a lo largo del tiempo, desde la derrota hasta las diferentes instancias del exilio

Son más de 30 años de práctica, de lucha constante que a nosotros nos fortaleció y depuró y a ellos los llevó a la soledad y los repetidos cambios de posiciones

Ellos saben bien, que sabemos de todas y cada una de sus agachadas, que se las hemos señalado públicamente, que hemos estado en bandos enfrentados y que muchos son los testigos de esos enfrentamientos

 Los más rescatables de todos ellos, estamos convencidos, aprenderán con el tiempo, que la costumbre de escuchar con respecto y atención lo que dicen otros es saludable para la higiene mental.

 Pero hay también, quienes no aprenderán nunca.

Y que aprovecharan todas las ocasiones posibles, para tirarnos piedritas o piedrones, porque no pueden (o se animan) a tirar con argumentos y razonamientos.

No tienen desde hace muchos años, ni ideas, ni argumentos, ni razonamientos. Van como Bachicha el barquero indolente, a donde los lleva la barca. Nosotros seguiremos con nuestra prédica, diciendo lo que consideramos nuestras verdades, con respeto por los demás, pero sin ocultar las diferencias.

Vamos a resumir, muy criollamente nuestra posición:

 

No es mi culpa si en la cancha tengo con que galopiar/ el que me quiera ganar hay que tener buen parejero. YO me quitaré el sombrero/ porque asi me han enseñao/ y me doy por bien pagado/dentrando atrás del primero.