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Ante el Masivo Cacerolazo Contra el Gobierno Argentino

 

Se acaba de protagonizar una masiva movilización  contra el gobierno.

Fue un hecho nacional, mediante una  convocatoria espontánea, donde confluyeron mayoritariamente sectores de clase media y sectores populares.
También se expresaron docentes, estatales, bancarios.


Por ejemplo, en el corte de Ramos Mejía, muchos trabajadores, usuarios del ferrocarril, se sumaron porque no  tienen servicio de noche, el cual fue sacado por el gobierno  después de la masacre de Once.


Los medios reconocen que hubo más de 100 mil personas en todo el país, con un acompañamiento de otros  miles y miles que se sumaron saludando desde los balcones,  con bocinazos, aplaudiendo desde los colectivos  o golpeando cualquier cosa desde sus propias casas.
Hasta el oficialista Página 12 (que no menciona el tema  en la tapa de hoy y lo grafica en la página ¡12!) tuvo que   reconocer que el repudio se hizo sentir en Rosario, Mendoza,  Córdoba, Salta (caravana de vehículos), Paraná,  Posadas, Tucumán, Bariloche y Bahía Blanca.
Lo sobresaliente se dio en Plaza de Mayo, que casi  se llenó varias veces con gente que se iba renovando, y destacadas concentraciones en el interior.

En Capital  también hubo importantes concentraciones en distintos  barrios, igual que en el conurbano. Movilización que duró  varias horas.
¿Por qué fue tan masivo y nacional el repudio, cuando  anteriores convocatorias fueron minoritarias?

Porque en  los últimos días se dieron hechos que empalmaron con la  necesidad de expresarse, impactando sobre millones.

El  motor de la movilización fue esencialmente contra la política  autoritaria del gobierno, parte intrínseca de su “modelo”.
Esencialmente contra el intento de la re-reelección,  además del uso abusivo de la cadena nacional, las mentiras  (como las del INDEK que salió a decir nuevamente  que se puede comer por $6 diarios), la corrupción (caso  Boudou), la restricción de la compra de dólares (mientras  Timerman planificaba el fastuoso casamiento de su  hija en Uruguay), la manipulación electoralista que quiere  hacer el gobierno con el voto joven en pos de lograr la  reelección de Cristina, la inseguridad, etcétera.

Teniendo  como de mar de fondo la alta inflación, el impuesto al salario, ingresos que alcanzan cada vez menos, los aumentos de impuestos, o que se siga viajando como ganado, como en el Sarmiento, entre otros motivos. Es decir, los  problemas de fondo sin solución.
La marcha empañó el anuncio de Cristina del día anterior  subiendo la asignación por hijo y el propio acto donde  hablaba en San Juan, en el que tuvo que hacer alusión a  las protestas.
El hecho que haya habido gente diciendo “diktadura”,  “que se vaya” o “andate a Cuba”, y que políticos de la  oposición patronal se monten reivindicando la movilización,  no puede hacer perder de vista que fue una gran acción contra el gobierno que golpea contra su autoritarismo
y ansias reeleccionistas.
La movilización ha provocado un desgaste del peronismo  kirchnerista que tratará de contrarrestar argumentando  que se trata “de la derecha” y de los “medios del  desánimo”.

El Jefe de Gabinete Abal Medina ya salió a  decir en un reportaje con Víctor Hugo Morales que el hecho  fue “minoritario”, “que son los que siempre estuvieron  en contra” y que “no mueve el amperímetro”. El propio  periodista K le tuvo que señalar: “le parece?”, “no va a  cambiar algo ahora el gobierno?”, recibiendo un rotundo  no del funcionario.
Habrá que ver qué dice Cristina, quien, si sigue en  esa sintonía, puede incrementar la bronca popular y  provocar nuevas acciones. Horacio González, de Carta  Abierta, fue más cuidadoso.

Señaló: “hay que tomar nota  de esta gran movilización”, lo que está trayendo fisuras  en sus filas.
El gobierno intenta confundir como lo hizo ante el  paro de la CGT diciendo que se está ante un plan “desestabilizador”,  por eso es importante esclarecer sobre  sus mentiras. No es cierto lo que dice que esto está protagonizado  por el 46% que no lo votó. No.

El repudio que  se expresó es de los que no votaron al gobierno, pero  también de muchos que lo votaron.

Si bien Cristina sigue  manteniendo una importante popularidad, empieza a haber  un gran descontento que, en parte, se expresó ayer  en las calles. Tampoco es cierto que el gobierno defienda  “los intereses populares” contra la derecha.

 Lo muestra  el hecho que, mientras se desarrollaba el cacerolazo,  Cristina volvió a defender el saqueo de la Barrick junto  al gobernador Gioja, es decir, a la megaminería contaminante  de una empresa que viola derechos humanos.
También es sabido que el “modelo” del gobierno viene  favoreciendo a las multinacionales, grandes empresarios  y banqueros, mientras la mayoría de los salarios y  jubilaciones son de pobreza.
En este año se han dado dos grandes acciones.

Una,  el paro y movilización a Plaza de Mayo convocada por la  CGT Moyano. Otra, ésta movilizaación que, si bien tuvo  una composición y objetivos distintos, tienen un punto  en común: ambas fueron contra el gobierno.

Esto irá fortaleciendo la convicción de que hay que movilizarse  para hacer oír los reclamos y lograr conquistas.
Estamos a favor de movilizarnos contra la re-reelección,  deslindándonos claramente de la oposición patronal.
Llamando a los trabajadores, jóvenes y demás  sectores populares a que se sumen. Reclamando a su  vez aumento de salario, contra el impuesto al salario  (Ganancias), por el pago de las asignaciones a todos  los trabajadores, contra los despidos y suspensiones,  entre otros reclamos de la clase trabajadora.

Exigiendo,  en ese sentido, y con más fuerza, que la CGT Moyano  llame a un plan de lucha nacional, junto a la CTA Micheli.

Pronunciándonos contra el “modelo” kirchnerista en beneficio  de los de arriba, llamando a imponer otro, obrero  y popular, al servicio de los trabajadores y el pueblo.

14 de septiembre 2012

publicado en El Socialista una publicación de Izquierda Socialista