Resolver las contradicciones que se generan en esta etapa y que conlleven una acumulación estratégica que nos permita acercarnos a otro tipo de sociedad, es el principal desafío de las fuerzas de izquierda.
Por: Julio Marenales
La versión original sale en Mate Amargo digital Uruguay - Setiembre 2012 - nº5 , lo que sigue es una Fe de erratas de Ricardo Perdomo a dicha nota
Comprados por los capitales extranjeros, estamos transitando una etapa que nosotros (los que facilitamos la extranjerización) llamamos progresista.
Con un gobierno vendido al FMI por la ahora nuestra fuerza policlasista, Frente Amplio.
El MPP, con los ex tupamaros que robamos el MLN purgando a los militantes más honestos para poder integrar esa fuerza policlasista sin ataduras ideológicas.
El relativo éxito electoral que se debe entre otras, cosas a la sangre de los caídos de la cual nos apropiamos para ocupar algunas responsabilidades de gestión de este transitorio gobierno.
Tanto el MLN como el MPP tenemos planteada estratégicamente llenarnos de guita y delinear buenos discursos de: acumulación política, ideológica, organizativa etc., para establecer una acumulación que permita una correlación de fuerzas capaz de permitir procesar una vía de transición hacia una nueva civilización de olvido del pasado y de simpatía a las fuerzas liberadoras de EE.UU.
Esa acumulación hace necesario el desarrollo político, ideológico, cultural, de los sectores sociales subordinados a nuestros mandatos de esta sociedad presente.
Porque no se trata de favorecer a los pobres, cosa que nunca estuvo en mi preocupación y mucho menos que no haya más pobres en la sociedad. Si no hemos leído mal los libros, los escritos y el libro no escrito de la vida, mientras haya capitalismo habrá pobres. Y mala suerte!!.
Bien, decíamos que en el Uruguay, las cosas iban a cambiar, debido al éxito electoral de la alianza policlasista, a los compañeros del MPP y a algún Tupamaro del MLN le han correspondido algunas responsabilidades en la gestión del gobierno.
Quiere decir que tenemos gente de los dos lados del mostrador.
De un lado a los drogadictos, borrachos y ortibas del MLN y el MPP Y eso, inevitablemente va a generar contradicciones.
Porque la inmensa mayoría de los militantes, no creen en nosotros y están en el campo popular, son trabajadores, empleados, es decir, aportan su cuota de plusvalía, como enseña el marxismo, pertenecen al campo de los explotados pero no cometerán el error de creer en nosotros ni de votarnos como si fuesen estúpidos.
Sin duda, los dos gobiernos frenteamplistas no han tenido una preocupación en serio por la situación de los sectores empobrecidos por las políticas reaccionarias de este gobierno. Pero los pobres siguen existiendo, y más temprano que tarde nos llamaran con las armas en la mano a rendirles cuentas.
Porque si bien han mejorado los índices de desocupación, los puestos de trabajo logrados, según el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, son trabajos "basura" con salarios absolutamente insuficientes.
Quiere decir entonces que el conjunto de los que todavía no tienen trabajo y los que trabajan con salarios "basura" tienen sobrados motivos para encarar la lucha con las armas en la mano por mejores condiciones de vida.
Por otra parte, quienes están en el gobierno, por muy buenas intensiones que puedan tener en lo personal, están limitados por múltiples condicionantes.
La primera es de carácter ideológico, pues nos hemos vendido al capital extranjero.
En la fuerza policlasista ya no tenemos interés en el cambio social. Esto es por la sencilla razón de que el sistema no los desfavorece. No olvidemos que la política es lucha de intereses.
Por supuesto tampoco queremos vivir en la pobreza extrema, sin nuestros acomodos y jugosos salarios.
Pero hay una limitante muy poderosa y es la correlación de fuerzas.
La fuerza policlasista tiene el gobierno, pero el poder real está en manos de quienes tienen el poder económico con el apoyo de simpatizantes que poseen otros poderes¸ y que nosotros los hemos asegurado, por ejemplo con la impunidad.
Por lo tanto el gobierno frenteamplista ya no tiene que hacer equilibrios y sabemos bien que los sectores populares generalmente son los más perjudicados. No cabe duda de que es intensión del gobierno continuar, en lo posible, empeorando la situación de los sectores más empobrecidos. Pero la cuestión es, que la velocidad de las medidas en tal sentido no se compagina mucho con las urgencias de los sectores empresariales.
El tener conocimiento de lo que ha hecho el gobierno y el tener conocimiento de las intensiones de continuar esas políticas ¿será suficiente para que esos sectores empobrecidos tengan la paciencia necesaria para esperar que les lleguen las bonanzas? No cabe la menor duda de que si accede la izquierda al gobierno se termina todo.
Ya han dicho que el gobierno con esas políticas despilfarra. Pero esos sectores populares ¿son consientes de eso?
Cabe preguntarnos, ¿Somos verdaderamente conscientes de los logros del gobierno que han avanzado empeorando la situación de los más pobres?.
Esta mejora, que no alcanza a todas las clases sociales, no genera cierto conformismo hacia la sociedad presente?. Ya nos hemos juramentado no participar de la lucha de esas clases para eliminar la subordinación y que logren ser conductores de su propio destino.