SURda -1/10/12
Que el gobierno “progresista” uruguayo es una verdadera “Corte de los Milagros” del bajo mundo de la izquierda nacional no es una novedad para nadie.
En esa “corte” se dan cita una gran mayoría de “arrepentidos” y “renegados” de distinto color y pelaje, economistas que se pasaron al neoliberalismo después de haber hecho sus primeras armas como “antiimperialistas” furiosos en la izquierda (Astori), empresarios de la Medicina que hicieron carrera “socialista” convencidos por un Frugoni al que no recuerdan cuando vieron ni en qué circunstancias (Tabaré Vázquez), burócratas reformistas juveniles que hicieron sus primeros pininos como “comunistas” para terminar afiliados al más craso neoliberalismo (el “renegado” Valenti) no son fenómenos casuales ni extraordinarios.
Más bien son la norma, pesadamente repetida
Todos ellos “son rotos y descosidos” que se precisan simultáneamente y al mismo tiempo viven haciéndose zancadillas los unos a los otros, mientras nos pretenden convencer a los demás –pero particularmente a las nuevas generaciones- de que hay dejarse de locuras, de que las “ideas socialistas” son viejas y que hay que abrazar el credo burgués en bancarrota del neoliberalismo, por la vía de la “renovación ideológica”.
Pero una cosa es decirlo y otra mostrarlo. De esto trataran las próximas líneas
Con escasos días de diferencia se realizó el evento protagonizado por el CAP-L (para desgracia se nos anuncia que persistirán en próxima oportunidad) intentando discutir el futuro político del Uruguay ( en un boliche!!!) y, cierta entrevista de “La Diaria” al Presidente de la Republica.
De que el CAP-“libertario” se reúna en un boliche, o convoque a la gente en un público lugar de beberaje, no es novedad. El Sr. Ministro de Defensa, EFH, es un conocido consumidor de substancias alcohólicas en medida exagerada y desproporcionada (y así le vá).
Lo mismo pasa con sus más cercanos colaboradores políticos y se les puede encontrar permanentemente en cierto bolichito pegadito al anexo de los señores representantes, particularmente cerca del mediodía.
Allí se manda el wiskacho que les paga el pueblo (si fuera del bolsillo de ellos seguían con la “grappa” con la que comenzaron sus “escabios” cuando eran de izquierda y radicalísimos).
En el evento (del boliche) participaron dos connotados representantes de la politiquería criolla, fracción minoritaria de la “Camporita Oriental”: el Sr. Juan Castillo, representante sindical por el aparato del reformismo político y cierta burócrata connotada del ámbito de la Enseñanza: la Sra. Nora Castro.
Del Sr. Juan Castillo, cabe señalar lo que todos conocemos, aprovechó el triunfo del Frente, para promocionar a su cónyuge con un traslado y sólido aumento salarial en cierto ministerio que comandaba la Sra. Arismendi (hija), cumpliendo el rito caro a todos ellos: “plata en mano, culo en tierra”
En consecuencia reforzado el presupuesto familiar por la entrada jugosa de la cónyuge, se podía dedicar el Sr. Juan Castillo a las tareas políticas (fue candidato fracasado por Canelones a diputado).
En el boliche, al que fue con el termo en la mano (no hay nada mejor que un mate, para hacerse el campechano), se dedicó a mencionar que el gobierno comete errores monumentales ( cagadas , fue la expresión que usó) al mismo tiempo que se dedicó a vituperar a los militantes y votantes frenteamplistas que, cansados más que él, de las “cagadas”, traiciones y otros eventos del gobierno, han “tirado la chancleta” como los catalogó cómoda e irresponsablemente este burócrata del ombligo reformista criollo. Se le olvidó que los que “tiran la chancleta” están por debajo de la “canasta familiar” que él tiene cómodamente resuelta.
Después intervino doña Nora Castro, matrona que también tiene su historia.
Fue militante de las huestes del MPP, hasta que al filo de las últimas elecciones éste, giró de la denominación inicial, al eme-Pepismo. Entonces quedó aislada en el grupo “parlamentario” que comandaba el Sr. EFH y desde el cual pretendían hacer fuerza de presión en la interna.
Fracasados sus esfuerzos, se decidieron francamente por la “fracción” cuestión que en los momentos en que el mismo desgraciado conductor era mandamás, estaban estrictamente prohibidas y eran disciplinariamente sancionadas.
Nora Castro siguió a la fracción. Ahora bien cualquiera que examine las listas electorales del periodo y de la fracción `particularmente, comprobará un verdadero truquito, típico de la politiquería criolla: en la lista se repiten tres nombres en los primeros lugares: el Sr. EFH, el “ratón” Rosadilla, y el Sr. Gamou.
Como titular, como segundo y como suplente, en todas las combinaciones posibles para el primero, segunda y tercer lugar de la lista.
Para la Sra. Norma Castro no había lugar en esta redoblona. En consecuencia quedó en lista de espera para rellenar posibles cargos en otros ámbitos.
La Enseñanza fue el destino que le tocó. Y en ella estuvo hasta que le dieron el puntapié de despido final, sin siquiera llamada telefónica ni cita en la Torre de Marfil Ejecutiva, la echaron dijo, o creía , como a Muslera, la verdad , veremos después, es mucho más amarga. Fraternalmente amarga.
Pero la matrona doña Nora Castro no termina su currículum (o cagarandum, como decíamos antes) solo en estas traqueteadas volteretas políticas.
A la interna, fue siempre gran “marcadora” de militantes críticos, que después de apresuraba a reportar. Con todos esos méritos, la “gorda” Nora Castro creía que tenía el futuro asegurado.
Pasó la entrevista bolichera, con concurrencia menguada de las bases “libertarias”, pero mucha de la prensa burguesa que se apresuró a comentarla brevemente y, pocos días después, nos llega “La Diaria” con su entrevista en la Chacra presidencial.
Lo primero que cualquiera puede comprobar, leyéndola, es que el Sr. Mujica no entendió nunca cabalmente lo que es la democracia “representativa” uruguaya.
Los “representantes” o “elegidos” por el voto popular deben su investidura a ese acto soberano. Son por tanto mandatarios delegados del pueblo.
Han sido elegidos para una “función pública”. Como en los estados burgueses la función pública se ha trastocado en función política creen, los elegidos, que el voto los “eleva” por encima de los electores y por tanto están “libres” en el espacio, sin deberle nada a nadie.
Es un craso error del que algunos despiertan cuando los electores los mandan -a ellos y a los partidos que representan- al llano. Cuando se les considera indignos de seguir recibiendo la confianza popular.
Le ha pasado al Sr. Sanguinetti, le ha pasado al Sr. Lacalle Herrera, le ha pasado al Sr. Jorge Batlle. Solo la prensa burguesa, que de democrática no tiene nada, es la encargada, al igual que la televisión, de mantener a estos “muertos políticos” con vida. Y esto se debe a un mecanismo que no es nada casual: la prensa en Uruguay es el consejo de Dirección de los Accionistas Privados, un círculo reducido de sectores burgueses, que hacen prensa para defender los intereses de su clase: la clase propietaria o los círculos de las clases propietarias en las que está dividido el Capital (Capitalismo Agrario, Capitalismo Financiero, Capitalismo Industrial).
En consecuencia, es parte de su tarea, el de “levantar” a los muertos políticos y ponerlos como nuevos Lázaro en la función de defensa del capital y los capitalistas que siempre han tenido. De otra manera nadie se acordaría de ellos.
Mujica es uno de esos elegidos que se han despedido de las “barras chicas” o sea los aparatos políticos que hicieron posible su elección y sabe perfectamente bien que los programas que se aprueban en las instancias partidarias son solo letra muerta que ninguno de ellos -llegado al gobierno- está dispuesto a cumplir.
Participa por tanto del deterioro conciente de la democracia “representativa” al que todos ellos le deben su vida política. Es por eso que ha creado su propia divisa: “Como te digo una cosa, te digo la otra”
Lo que los demás hemos olvidado, es que un hombre, con semejante divisa, se está burlando directamente de nosotros, sus electores, y hasta pretende que esa burla sea festejada.
En ninguna parte del mundo alguien elige a un hombre que dice abiertamente: no tengo principios, no me importan los principios.
En Uruguay consideramos el acto como algo que debe contemplarse en silencio y sin inmiscuirse.
Pero la entrevista a Mujica fue la ocasión para el mantenimiento de una serie de lugares comunes a los cuales es adicto, más alguna sorpresa pequeña.
A la “gorda” Nora Castro no la defenestraron del Codicen, sin avisarle previamente a sus compañeros y camaradas del CAP “libertario”. Todos ellos lo sabían, no se lo avisaron, y le montaron la burla de la conferencia en el boliche, como broche final de esas manganetas “solidarias” en que la secta del Sr. EFH es aficionada.
En resumen: una jugarreta sangrienta contra una militante del grupo mismo.
De los lugares comunes nos encontramos con la reiteración de la calle “como universidad de la vida” versus las aulas universitarias.
Es la típica dicotomía de los que no han tenido posibilidades y cabeza para estudiar.
Y es el culto al “boliche” y todas las malas artes asociadas con el mismo y de las que Mujica fue gran cultor.
Desde las “bandideadas” de robar cartuchos y claveles, fruto del trabajo -honrado y ajeno- de los inmigrantes japoneses para venderlos en las florerías de la Teja o el Cerro o, en el puesto particular frente al cementerio, todo para beneficio personal al mejor estilo de “rana” y “lumpen”, hasta las “cirujeadas” que practicaba en sus tiempos de vago consuetudinario conjuntamente con “el flaco” Melian.
Pero en el reportaje llega al culmen del cinismo, cuando preguntado por qué le gustaría ser recordado, responde que como promotor de la autogestión obrera , para toda la clase obrera uruguaya o por lo menos para un sector importante de la misma.
La pretensión es más que risible si los lectores tienen en cuenta que Mujica no puede mostrar carnet de afiliado sindical a sindicato alguno en toda la Republica Oriental del Uruguay.
Ni puede alardear de haber contribuido a fundar sindicato alguno. Siempre fue un hombre marginal al trabajo colectivo organizado
Ignora completamente lo que es un sindicato, la vida sindical, el trabajo en el taller o en la fábrica, la prueba de la solidaridad elemental a la que todo trabajador es sometido entre sus iguales antes de que pueda aspirar a ser el representante de los mismos
En consecuencia lo que promociona es la parodia de la autogestión obrera, la dependiente de los subsidios estatales, porque cualquier otra organización independiente, clasista, lo encontrará como severo cancerbero de la sociedad burguesa a la que esta entregado de pies y manos.
No ha contribuido tampoco desde el 85 hasta el presente a que la organización política de la cual fue fundador y líder contribuyera a la formación de administradores obreros u alentara ante los cierres capitalistas la ocupación obrera y la gestión independiente de los mismos trabajadores. Ni solos ni en alianza con otros grupos como el Partido Socialista o el Partido Comunista e inclusive del anarquismo.
Mujica esta por el mantenimiento de la dependencia nacional, del capitalismo agrario exportador y “de su solidez” del cual nos dice obtiene los recursos para “el otro extremo” de la escala social.
En el boliche y en la chacra, estamos en consecuencia ante la observación del fenómeno de la politiquería progresista de las alturas.
De la banalidad y la superficialidad llevada a sus peores extremos.
Es necesario tenerlo presente, no olvidarlo porque esta gente cuando promociona “la renovación ideológica” no lo hace inocentemente.
Lo hacen con toda la mala leche posible y por eso que el trabajo de nuestra regeneración política comenzará en el mismo momento que les volvamos las espaldas, que les digamos de frente que se dejen de tonterías y pavadas, que abandonen la farsa en la que se entretienen porque no nos representan
Pero solo culminará cuando los enviemos realmente al llano, los obliguemos a abandonar los sitiales gubernamentales y seamos capaces de promover a los mismos a otros hombres y mujeres, que no nos traicionen como lo han hecho estos y que cumplan el programa de la emancipación social, del que seamos verdaderos custodios y garantía