Envíopostaporteñ@ 849

LA PRIVATIZACIÓN DEL HIPÓDROMO DE LAS PIEDRAS CRUZÓ EL DISCO

 

Canelones perderá más de 100 millones de dólares al año con la privatización del hipódromo de Las Piedras

Efraín Churi Iribarne Entrevista  al Prof. Marcelo Pizzorno,  periodista de turf y ex funcionario del Hipódromo de la Piedra en CX36

Chury: Oyentes, antes de presentarles al invitado queremos decirles que vamos a rebobinar una información reciente, el jueves 27 a la 1:00 de la tarde se firma el contrato de concesión del hipódromo de Las Piedras entre la empresa HRUSA y la Intendencia departamental de Canelones.

La firma del contrato permitirá que la empresa gestione en Las Piedras por 30 años, participaron en este acto el ministro de Economía, el director de Casinos Javier Cha, el intendente de Canelones Marcos Carámbula, el secretario general de la Comuna Yamandú Orsi, el gerente general de Hípica Rioplatense Alejo Rey, el gerente de unidad hípica de Hípica Rioplatense Oscar Bertoletti, entre otras autoridades.
La propuesta dice: “busca reposicionar el hipódromo a través de la readecuación de las instalaciones y la instrumentación de un funcionamiento.

Una vez que se tome posesión del edificio, aproximadamente 15 días después de la firma, comenzarán los trabajos de remodelación y adecuación que se extenderán hasta mayo del 2013 cuando está prevista la inauguración.


La obra generará 300 puestos de trabajo y otros detalles y post mayo de 2013, una vez que esté en funcionamiento el hipódromo, representará una fuente de trabajo directo para 70 personas e indirecto para 350. En particular a partir de la inauguración de una guilla hípica con capacidad para 250 equipos.
Se inauguraran o se adecuarán varias instalaciones con fines sociales, un espacio cultural, un museo que se llamará Julio Sosa, la escuela de jockey y peones, un centro CAIF para 50 niños de la zona y la policlínica operará en un local reconstruido o en una nueva locación dentro del predio.”
Más o menos esto es lo que expresa la noticia oficial y todo esto que parece muy lindo, bueno, a uno siempre le trae algún recuerdo y uno lo comparte.

Uno recuerda a aquel Astori eufórico que anunciaba las 7 u 8 salvaguardas de la asociación de PLUNA con Leadgate.

A veces las cosas no son como se pintan ¿no?
Pero bueno, nosotros hemos invitado por esta razón y por otras varias para este lunes para hablar sobre esto al profesor Marcelo Pizzorno, periodista del turf, que se remonta ya a unos cuantos años atrás, profesor de historia, con quien es un gusto encontrarnos aquí en Radio Centenario para conversar un rato, porque es un hombre que conoce bastante de lo que nosotros estábamos planteando.
Marcelo, el gusto de tenerte por aquí...

Pizzorno: Bueno, muchas gracias Chury. Es un honor para mí estar aquí contigo y con la audiencia de Radio Centenario. Vamos a tratar de mostrar algunas cosas, llamémosle ocultas, que hay detrás de todo esto que si bien es un proyecto muy lindo en los papeles y seguramente lo sea en la práctica, no sabemos, o la gente común que no es del ambiente turfístico no conoce los pormenores ni conoce cómo es lo que yo, en lo personal, creo que es un negociado político entre lo que es el gobierno actual y la empresa privada Hípica Rioplatense Uruguay Sociedad Anónima (HRUSA).

Chury: La concesión es por 30 años, se habla de cifras muy altas que dejará de percibir el Estado uruguayo en el decurso de esta negociación. Te quería pedir una ampliación de esa parte...

Pizzorno: Bueno, el negocio en realidad es así. Esto es un gran negocio para la empresa, partimos siempre de esa base, de que hay un total beneficio hacia el privado.
Lamentablemente todo este proyecto termina pagándolo todo el pueblo.

Pero termina pagándolo en cifras que son astronómicas si lo proyectamos a 30 años. O sea, esto viene enrabado y se negoció en base a lo que es el acuerdo original del pliego de lo que fue la concesión del hipódromo de Maroñas firmado en el año 2002. Con un Maroñas cerrado, con país que estaba en ruinas, que estaba viviendo plena crisis del 2002, el país se caía a pedazos, y en su momento la situación de Maroñas y de todo el turf, había una situación de hambre en general, una situación muy penosa que han vivido todos los actores hípicos del turf en esos años que lograron persistir a duras penas gracias a que el hipódromo de Las Piedras se mantuvo abierto y durante 5 años cubrió lo que había sido anteriormente Maroñas ¿no?

O sea, con errores, con aciertos pero mantuvo la llama sagrada del turf, llamémosle.
Esa concesión de Maroñas original es de 30 años. Y el pliego licitatorio es de un 60% para el Estado, administrado por Casinos del Estado, un 5% que se vuelca a premios hípicos y un 35% que es lo que queda para la empresa, para HRUSA.
De ese 35% la empresa deduce sus gastos de operativa del hipódromo, de operativa de las salas de slot.

Porque vamos a aclarar que el negocio son los slot y la empresa tiene 5 salas de slot, la última la abrió hace unos cuantos meses ya en Pando.
Que también tiene una jugada política esa apertura en Pando, porque cuando se lanzó esta licitación del hipódromo de Las Piedras estaba la posibilidad de otorgar una sala de juego más en Canelones o de lo contrario negociar, en el caso de que fuera HRUSA, los puntos porcentuales sobre el contrato del pliego del año 2012.
Lógicamente la empresa ahí, de apuro, abrió la quinta sala, que hace muchos años que tenía permiso para abrirla en el lugar del país que quisiera.

Y rápidamente se habilitó la sala en Pando, cosa de desalentar cualquier interés que pudiera tener otro porque Canelones ya está tomado.

La empresa tiene, vamos a decir las 5 salas, la que está aquí cerca en Yaguarón, donde era el diario El Día, en Montevideo Shopping, en el Geant, Las Piedras frente a la plaza principal y abrió en Pando.
En Canelones prácticamente no hay otro lugar donde haya gente como para abrir una sala.

Entonces, de esta manera se desalentaba a cualquiera que pudiera, otro oferente, otro interesado con el tema de abrir una sala en Canelones, no tenía mucho sentido.

El tema es que se negoció en un pliego bastante dudoso pero pasó todas las instancias, pasó el Tribunal de Cuentas y ahí ya quedó todo decretado.

Porque era un pliego que no fue de carácter abierto a nivel internacional, era para empresas que ya estuvieran trabajando asociadas aquí a casinos y que además, en la parte hípica, se exigían unas cuantas cosas que el único que las reúne acá es HRUSA que tiene un hipódromo.
Otros casinos privados que trabajan con el Estado, en caso de estar interesados, tenían que traer un operados hípico del extranjero.

Los plazos eran de 60 días y aparentemente, según lo que me dijeron, no daban los tiempos para buscar un socio extranjero y presentarse.

Por lo tanto fue una carrera, la de la licitación, que corrió sólo HRUSA.
Por lo cual, se negoció un cambio de subirle a 4,2 los puntos porcentuales sobre el contrato original.

Es decir, de ese 35% que por el pliego del año 2002 recibe HRUSA, a partir de ahora o del año que viene, una vez que se reabra Las Piedras, va a comenzar a tener el 39,2%.
¿Esto qué significa? Significa promedialmente U$S 4.500.000 más anualmente que van para la empresa. Al ir para la empresa las resigna Casinos, el Estado.
Esto lo hacemos con una base de un juego de U$S 100 millones anuales que podría subir o que tiende a subir.

Por lo tanto, si lo proyectamos a U$S 100 millones en 30 años nos da U$S 135 millones, que van a ser más lógicamente.
La empresa va a invertir en arreglar, en hacer todo esto en Las Piedras aproximadamente calculan unos U$S 7 millones.

Pongámosle que se infle un poco, que se vaya en algún otro gasto extra más, pongámosle U$S 15 millones a reventar. La empresa en 4 años está desquitando la inversión y el resto es dinero público que va a beneficiar a la empresa por haberse hecho cargo de una obra donde el Estado, como lo tenía dirigido por la Intendencia, no lo podía bancar.

A duras penas lo pudo mantener abierto con una pérdida anual de U$S 400.000.

Que es una pérdida, pero si lo tomamos como lo que es mantener una fuente de trabajo abierta, no era una pérdida, era mantener una fuente de trabajo de aproximadamente 1.000 a 1.500 personas indirectamente que obtenían su entrada de la actividad pedrense.
Lógicamente la Intendencia no podía hacer obra porque no tiene plata.
El tema está en que ahora vamos a tener, por decreto prácticamente, un monopolio total del turf, porque además esto viene englobado con lo que se viene a fin de año que es una especie de privatización del hipódromo de Colonia, de Paysandú y de Melo.

Por ejemplo, a Paysandú también le va a administrar la parte hípica Maroñas. Y Colonia y Melo, aparentemente hay un privado que lo va a manejar pero bueno, tenemos nuestras reservas de si no está detrás de ese privado también HRUSA...

Chury: Puede haber un privado por mandato...

Pizzorno: Sí, puede haber, yo te diría un testaferro, para que no sea tan grosero el monopolio total y absoluto.
Y es una empresa a la que en realidad el turf no le interesa. O sea, acá me parece mentira decirlo pero el que hizo el buen negocio al principio fue Jorge Batlle que dejó el 60% para el Estado. Mientras, por ejemplo, en la Argentina de Menem fue al revés, dejó el 40 para el Estado y el 60 para el privado.
Sin embargo, desde el 2009 hacia acá el Estado...

Chury: Se acerca más a Menem...

Pizzorno: Se acerca cada vez más a Menem y cada vez más a beneficiar a una empresa.
Es de locos, la gente que no es del ambiente no lo sabe, la gente del ambiente no lo habla porque está condicionada, porque tiene intereses en juego. Entonces, es como todo, mejor no hablar de ciertas cosas.

Chury: ¿Por qué la prensa no explica fehacientemente este tipo de cosas? Porque yo no le he visto, no lo he escuchado ni lo le he leído...

Pizzorno: Bueno, mirá, lamentablemente en la prensa del turf, yo tengo relación con casi todos, no con todos, pero es muy difícil para aquellos que intenten vivir de su actividad periodística a nivel turfística como en otros rubros de lo que es en este país vivir del periodismo.
La empresa se ha encargado desde su reapertura de comprar conciencias, en base a publicidades, en base a puestos y lógicamente, la mayoría no puede hablar.

Hay algunos, lo que a mí me resulta muy lamentable, que se autoamordazan.
Yo estoy prohibido pero yo puedo decir lo que quiera. Estoy prohibido hasta el 1º de abril porque se me aplicó una sanción por determinados comentarios que escribí en mi página web...

Chury: ¿Esa sanción emanó de dónde?

Pizzorno: De HRUSA.
No se me permite ni la entrada al hipódromo los días de carrera ni participar en un concurso en el que participaba con mi medio periodístico, un concurso de pronósticos que hace.
Es una medida antipática ¿no? porque incluso yo me retracté de algunos dichos y sin embargo se aplicó. Es un caso único, al menos en estos tiempos, y también desde la época del viejo Jockey Club ¿no? porque las suspensiones que hubieron fueron, por ejemplo, por tomarse a golpe de puños, más que nada por escándalos.

Chury: Es una fuente publicitaria también un hipódromo ¿no?

Pizzorno: Sí.

Chury: ¿Y eso es del peculio de la empresa o eso lo paga Casinos?

Pizzorno: Bueno, en los últimos tiempos todo lo que la gente está viendo por televisión en los anales abiertos, por ejemplo, ahora el próximo domingo se va a correr el Jockey Club, seguramente va a haber un aviso de la Segunda Gema de la Triple Corona. Van a ver aparecer allí el logo de la empresa y el logo de Casinos del Estado.
Hace casi 2 años que Casinos empezó a promocionar y a pagar él los avisos. Lo mismo que en determinadas cadenas internacionales que han venido a hacer notas, ahí también está el Ministerio de Turismo.
Porque una cosa también curiosa es que a través del turismo se está tratando de llevar gente al hipódromo cuando a la gente la han corrido del hipódromo. Eso es otra cosa que no se dice, el hipódromo está cada vez más vacío.
Primeramente por 2 cosas, porque se juega por teléfono ahora, se miran las carreras desde la casa, de hecho yo la estoy viendo a través del cable y juego algunos boletos por teléfono.

Pero además de eso se ha perdido mucho la esencia del burrero tradicional que es un hipódromo convertido en algo así que es todo marketing. Vos vas al hipódromo y te encontrás con festivales en medio de la reunión, que todos protestan porque de repente ponen la música muy fuerte, los caballos se asustan, pero bueno, todos se quejan pero nadie hace nada...

Chury: Hay un vale todo...

Pizzorno: Hay un vale todo sí, y tiene también que ver con que se ha desvirtuado todo lamentablemente.

O sea, así como que hablamos de que en el país se están perdiendo valores, se han perdido códigos, también ha pasado en el turf. Se han perdido muchos códigos, se han perdido valores, está cada uno para cuidar su chacrita a ultranza, se ha perdido totalmente la solidaridad.

Y es más, una de las pocas cosas que debo destacar que ha hecho Casinos por la gente del turf es que hace unos meses impulsó una reglamentación donde todos tienen que estar en el BPS, sobre todo los peones.

Porque era una cosa de locos, todo el mundo lo sabía, que en Maroñas, los peones que trabajan en los studs estaban todos en negro, la gran mayoría, con sueldos de miseria. Porque el promedio lo que gana un peón es de $U 6.000 mensuales.

Después, si tiene suerte de que sus caballos ganen obtiene un 2,5% de comisión. Estamos hablando que en un premio de $U 100.000 que obtenga el caballo le estén dando $U 2.500 de comisión.
Y ellos cobran una monta perdida que es de $U 200 por llevar al caballo a correr, entre como entre el caballo.
Bueno, Casinos, teniendo en cuenta que con todo el dinero que había regalado, porque Casinos aportó además extra U$S 2 millones en premios a Maroñas. O sea, por fuera de todos estos puntos ¿no?
Bueno, resolvió aumentarla la monta perdida a los peones a $U 850 con la obligación de que todos estén en planilla, en el BPS. Eso es lo positivo que yo puedo extraer de todo esto que viene pasando desde hace 3 años.
El futuro no lo veo muy halagador, o sea, acá va a estar todo el mundo contento cuando reabra Las Piedras el año que viene. Va a estar todo muy lindo, muy coqueto, eso no lo dudo, y se van a beneficiar algunos lógicamente, no la mayoría.

Chury: Políticamente se va a beneficiar Carámbula, porque va a tener una obra...

Pizzorno: Y lógicamente que sí, Carámbula se ha sacado un gran clavo de arriba que era el hipódromo de Las Piedras. Y esto tenía que salir o salir y salió.
Yo sigo pensando que el estado, en la situación que está no le veo explicación a que renuncie a U$S 100 millones. No me importa que sea de aquí a 30 años, hacé una escuela por año, construí liceos, hacé hospitales...

Chury: Igual es mucho dinero...

Pizzorno: Es muchísimo dinero. Y mucho más que no sabemos porque la empresa recibe simulcasting, lleva juegos a EE.UU., nadie sabe ese dinero a dónde va...

Chury: Explicanos un poco todo eso, Marcelo...

Pizzorno: La empresa televisa todas las competencias de EE.UU. Allí vos vas, jugás y cobrás al dividendo de EE.UU. No sabemos qué porcentajes recibe la empresa por eso, cuánto se juega ni nada.

Y esa plata tampoco se vuelca a premios de nada porque la empresa tiene un porcentaje de juego que un 9% queda volcado hacia premios hacia el futuro. Y de eso nadie sabe nada, nunca salió a la luz cuánto se juega en las carreras internacionales. Cuánto se juega en la señal que emiten 8 ó 10 veces al año a Francia, transmiten las carreras de Maroñas a Francia y aparentemente se juega muchísimo dinero allí, pero eso es todo ganancia para la empresa sin que tenga ningún control.
Tenemos que recordar que la empresa está auditada por Casinos del Estado.

Chury: ¿Los Emiratos Árabes también están interesados en el turf uruguayo?

Pizzorno: Bueno, no, los emiratos, los jeques y eso han comprado caballos. El más famoso fue Invasor que fue el que catapultó el turf oriental a estar en el primer nivel del mundo.
vAmos a aclarar que Invasor es argentino, es un caballo argentino que hizo su campaña acá pero toda la sangre es argentina. Y después en base a eso se vendieron unos cuantos caballos pero ninguno repitió ni cerca lo de Invasor. Y en los últimos meses o años ha caído el valor de los caballos, ya no se venden como antes.

Chury: ¿Un run run de persecución o exclusión se ha registrado dentro del marco de la acción de esta empresa o de estos emprendimientos mixtos?

Pizzorno: Sí, esta empresa primeramente se caracteriza por “perseguir” o tratar de marginar a todo aquel que no piense como ella y que no acate las órdenes de ella. Actúa, hablo siempre y he escrito de que es una dictadura hípica, que lamentablemente no hay forma de combatirla más que con las ideas y con las palabras, pero se excluye a trabajadores.
Hay un caso muy famoso en los últimos meses, esto arrancó en enero, de un jockey, que no es muy conocido pero que tiene su patente de jockey profesional desde hace 25 años, o sea del viejo Jockey Club que hizo la escuela de aprendices cuando existía la escuela de jockeys. Porque la escuela e Jockey, tu leíste que está proyectada a hacerla en Las Piedras.

Esa es una gran deuda que tiene la hípica con el turf, una escuela de jockeys como hay en todas partes del mundo.
Este jockey se llama Walter Berta y la empresa HRUSA, a nivel de lo que son sus reglamentos hípicos, tiene un artículo que si no me equivoco es el artículo es el artículo 64 ó 72, no recuerdo bien el número, en donde dice que todo aquel jockey que en determinado lapso, que pueden ser 45 ó 60 días, no corre determinada cantidad de carreras, no se le renueva la patente.
Vamos a decirles que los jockeys, al igual que los cuidadores, para poder ejercer su profesión son empresas unipersonales ellos que tienen que tener sus aportes al día al BPS. O sea, un jockey es en sí mismo una empresa unipersonal.
¿Qué pasa? Este muchacho Walter Berta, un muchacho de 40 años, corre desde los 15 años en el Maroñas viejo, se negó a firmar ese papel, ese compromiso de correr en 45 días 15 carreras y la empresa le dijo: mirá, si no firmás esto olvidate de correr.

Y el muchacho no lo firmó pero había otros en la misma situación que él que sí firmaron.
Y bueno, hasta hoy no ha corrido más. De hecho ahora está iniciándole un juicio a la empresa por violación a la libertad de trabajo.
Acá hay algo grave, no puede un reglamento interno de una empresa privada estar por encima de la Constitución. Si yo estoy con todos mis papeles en regla tengo derecho a trabajar, así corra 1, 2, 3, 4 o ninguna, mientras mantenga mi unipersonal al día y esté en condiciones de actuar tengo todo el derecho a hacerlo, sin embargo la empresa no deja, te exige cláusulas que son cuestiones de ellos.
Además, lo que más le molestó a la empresa es que este jockey, Walter Berta, saliera a los medios a contar lo que le había pasado.

Hace pocos meses yo estuve en una intermediación en donde participó también el director de Casinos tratando de que la empresa reviera el caso de este muchacho, porque además es un muchacho muy querido en el ambiente, muy trabajador, lo aprecia todo el mundo y está en condiciones de actuar.
Y bueno, la empresa solicitó que para rever su caso debería firmar el papel y además disculparse públicamente por haber salido a los medios a denunciar lo que había pasado.
Estamos todos locos, o sea, violan tu derecho al trabajo, tu salís a quejarte por lo que pasó y encima se enojan. Es un modo de actuar que a mí me recuerda a viejos tiempos de este país...

Chury: Que lamentablemente está instalado...

Pizzorno: Y que lamentablemente tiene el aval del Estado. Porque el estado hoy en día es socio y el Estado le permite cantidad de cosas que yo jamás imaginé que esto podía pasar en un gobierno del Frente Amplio.
Lo digo sinceramente, yo soy uno de los tantos arrepentidos de haber militado y arrimado gente pensando que esto iba a cambiar y sin embargo me encuentro con que es igual o peor de lo que era antes.

Chury: Bien, uno analiza y naturalmente lo primero que hay son aplausos pero tal vez muy poca investigación, porque habrá cosas para investigar en la acción inclusive empresarial. Desde el 2010 se solucionan los conflictos entre la empresa y las asociaciones del turf poniendo plata del Estado.

¿Cómo es la relación entre las asociaciones que participan en esto del turf?

Pizzorno: Es muy mala.
Las asociaciones son lo que llamamos o se denominaron siempre las fuerzas vivas del turf, o sea, propietarios, jockeys, cuidadores, prensa, peones y el aficionado, pero el aficionado no está agremiado ni asociado.
El tema está en que siempre estuvieron divididos, lo que yo te decía hace un rato, cada cual cuida su chacrita, cuida su interés.

Y en ese cuidar sus intereses no contempla los intereses del otro. Tampoco nunca se formaron, se unieron en una cosa más general donde hubiera representantes de ambos.

Si bien existe una comisión asesora que trabaja conjuntamente, se reúne una vez por mes con la cúpula de HRUSA. Ahí hay un representante de propietarios, hay uno de cuidadores y hay uno de casinos.

O sea, no funciona, en realidad se hace todo ahí entre bambalinas, se resuelve. El propietario lo que quiere es más premio, vamos a partir de esa base, lo que reclama son premios.
Del 2010 a la fecha la figura del director de Casinos, Javier Cha, es el que ha mediado en todos los conflictos, inclusive en el mío cuando a mi no me dejaban entrar ni siquiera de mañana a desempeñar mis actividades dentro del hipódromo.

Yo desempeñaba una actividad dentro del Maroñas para Las Piedras.
Y bueno, sí, lamentablemente se ha resuelto el tema de premios poniendo más plata el Estado ¿no? O sea, a graves de casinos y manteniendo una situación de equilibrio.
Las asociaciones tienen muy poca representación. Si vos pensás que la asociación de propietarios, sobre un total de 400 afiliados en su última votación para elegir autoridades votaron 30 personas... Está todo legal, fue con la Corte Electoral y todo, pero es una representación mínima.
La representación que tienen los jockeys, que tampoco hacen nada por defender a un compañero, se juntaron un día tipo boliche, se eligen 2 ó 3 y esa es la representación que tienen.

Lo mismo pasa en cuidadores, los peones no están asociados.
La prensa, existía APTU (Asociación de Periodistas Turfísticos del Uruguay) con reconocimiento jurídico desde hace muchos años y desapareció el año pasado. Quedábamos 14 socios de un total de 50 ó 60 periodistas registrados y hoy en día no hay asociación de prensa a nivel hípico. Por eso también la empresa se aprovecha de todo esto.

Chury: ¿Hay muy pocos periodistas hípicos, no?

Pizzorno: No, hay muchos, hay muchísimos, hay como 60 registrados, en actividad debe haber unos 20.

Chury: ¿Pero de quiñen dependen? ¿Dependen de la empresa, de los medios? ¿Se sabe eso?

Pizzorno: No, mirá, hoy en día hay algunos que dependen de la empresa porque están pagos por la empresa.
En mi caso lo hago por hobby, nunca lo hice a nivel profesional, simplemente lo hice como hobby...

Chury: Y otros tendrán coproducción...

Pizzorno: Y algunos tienen coproducciones y otros que, bueno, contratás un espacio, tenés avisos, lo pagás y ganás algo. Pero es muy difícil porque no hay avisos casi, son siempre los mismos, son todos de studs de Maroñas que apoyan pero es un medio muy difícil, no hay forma de integrar a gente que sea fuera del turf.

Chury: ¿De dónde se sabe que llegaron los capitales iniciales de HRUSA? ¿Esto procede de la República Argentina la inversión? ¿Quiénes son en definitiva los iniciadores, los que llevaron adelante, los principales en esto?

Pizzorno: Sí, quiénes son los dueños.
Bueno, HRUSA es un 50% del grupo Líberman que dirige Samuel Líberman y el 50% es de Codere que es una empresa de capitales mejicanos, españoles, es una sociedad anónima que se dedica a las máquinas a nivel mundial, a los slots. Empresa que además ganó la licitación ahora del hotel Carrasco. Allí se presentaron curiosamente por separado y Codere le ganó al grupo Líberman en el hotel Carrasco.
Los dueños del Maroñas son Líberman y Codere.

Chury: ¿Y el casino del hotel Carrasco de quién va a ser?

Pizzorno: El casino es de Codere, pero son cosas separadas, son distintas inversiones.

Chury: Sí, sí, claro, y va a ser una competencia...

Pizzorno: Claro, la preocupación de HRUSA es que cuando reabra ahora, en estos meses es la reapertura del hotel Carrasco, le va a bajar el juego de las salas de slots de ellos ¿no?
Entonces, estos cambios en los puntos, estas regalías también las relacionamos como que puede ser también para matizar un poco lo que va a ser el impacto de la baja en el juego que va a tener una vez que reabra Carrasco.
Este mercado de juego está saturado. Tampoco el Estado hace nada para controlar un poco el juego.

Es bastante embromada la situación de muchas familias que están viviendo por el tema de los slots. Yo particularmente soy enemigo de los slots, si bien el turf vive de eso pero es una enfermedad muy grave, para muchas personas es gravísima. Y no le veo mucha solución ni tampoco mucho interés en que se solucione. Sobre todo estoy hablando de las capas más bajas de la sociedad que son las más perjudicadas...

Chury: Sí, las que en realidad salen a ver si el azar puede salvarlas, que ni siquiera es azar lo de los slots, más bien es crónicas de una muerte anunciada...

Pizzorno: Exacto.

Chury: Bueno, Las Piedras está en marcha, consagrado está Maroñas, se viene Colonia, se viene Paysandú...

Pizzorno: Y posiblemente Melo...

Chury: Es decir que todo está quedando en un gran monopolio...

Pizzorno: Un gran monopolio sí, es una empresa sola, HRUSA es dueña del turf, y yo digo dueña de vidas y personas. Porque acá o estás con la empresa o te quedás afuera.
Te queda ponerte en la vereda de enfrente, cuestionar y denunciar y ganarte la enemistad de los poderosos. No deja de ser un orgullo...

Chury: No deja de ser un orgullo, eso está muy bueno.
Lo que no está bueno es que cuando estábamos hablando de los U$S 100 millones, bueno, vamos a tener que empezar a sumar y a multiplicar cuánta plata más perderá el Estado...

Pizzorno: Muchísimo, va a perder mucho más. No podemos hacer una extrapolación de cifras porque no sabemos lo que va a pasar en 30 años, pero acá hay una renuncia a lo que es el interés público en beneficio de un privado.
Nadie niega que Las Piedras necesitaba un cambio, eso quiero que quede claro, que el hipódromo como estaba no podía seguir, que había que buscarle soluciones.

Yo creo que no pasaba por esta solución. De repente, si no había más que privatizar, bueno, pero que viniera otro, que viniera una competencia, que viniera algo que fomentara el estímulo a luchar por mejorar el espectáculo, por mejorar los salarios de los actores hípicos, no dejar todo. O sea, lo peor que puede haber es un monopolio.

El propio capitalismo es enemigo de los monopolios, sin embargo, en un país capitalista en este caso se alientan los monopolios. Se sabe que son perjudiciales porque para el consumidor son negativos.

Chury: Yo quiero decirles a los oyentes que Marcelo tiene por qué saber de todas estas cosas porque los datos que tengo son que trabajó desde los 15 años en el turf y empezó en el Jockey Club...

Pizzorno: Sí, hasta el cierre. Yo empecé en 1983, tenía 15 años, en el viejo y querido Maroñas de antes del Jockey Club.
Bueno, fui pizarrero de tiza, una cosa que ha desaparecido de Maroñas con la reapertura, se escribía con tiza mojada todos los datos. Y ahora lo último que quedaba era Las Piedras que también desaparece.
Fue 7 años pizarrero de tiza y después fui veedor, había unas garitas cada 200 m. donde uno miraba las incidencias y en el caso de mal juego, de molestias comunicaba a la comisión de carrera lo que había visto.

Chury: En un ejercicio de memoria, digamos que después que se cerró el Jockey Club y fruto de una gran lucha en la cual tú y otros trabajadores fueron defendidos por el compañero Helios Sarthou, ahí es que pasaste a trabajar en Las Piedras ¿no?

Pizzorno: Sí, yo y con mi padre, ya fallecido, Luis Pizzorno que también trabajó 47 años en el turf, cerró Maroñas en diciembre del 97 y en enero del 98 ya estábamos trabajando en Las Piedras, como vendedor de boletos ¿no? y de ahí hasta ahora que fuimos cambiando de puestos, ascendiendo, en fin.
Los trabajadores del Jockey Club estuvieron luchando desde que se cerró y hasta ahora todavía están esperando los resultados de los juicios porque fueron los únicos que no cobraron nunca la deuda que dejó el Jockey Club. Curiosamente uno de los pocos que cobró la deuda fue uno de los que estaba acusado de robar, de vaciar el Jockey Club en aquellos tiempos, que había sido un gerente, que cobró el despido y les ganó un juicio, fue uno de los pocos que cobró.
El compañero Helios Sarthou había estado luchando, allá por el año 2000 aproximadamente, cuando ya se venía todo esto del arreglo para tratar de reabrir Maroñas, y hasta pocos meses antes de firmado el contrato de licitación, de aprobar la licitación con HRUSA, había estado luchando en el Parlamento por una ley que contemplara un bolsa de trabajo para los que habíamos sido funcionarios del Jockey Club que no tuviéramos edad jubilatoria. Pero bueno, no le fue aprobado en el Parlamento. Ese proyecto que él presentó fue vetado en aquel momento por blancos y colorados.
Blancos y colorados que a mí me llama la atención poderosamente que permitan esto hoy. En la íntima, en el vos y yo no están de acuerdo, pero en el escenario político callan y están de acuerdo porque hay intereses ya que muchos de ellos son propietarios de muchos de los caballos y este aumento de premios los beneficia. Pero en el boca a boca te dicen que esto es una vergüenza, pero estamos así y no por casualidad.
Si esto mismo hubiese salido bajo un gobierno blanco o colorado, no tengas dudas que el frente prendía fuego todo. Ardía Roma, habría manifestaciones, estaría todos los días en los medios de prensa la denuncia, pero bueno, el mundo se ve diferente según la posición que uno ocupe ¿no?

Chury: Sí, la multipartidaria funciona.
¿Qué dimensión tiene la cría de caballos de carrera en nuestro país? ¿Es mucha la gente que se dedica a eso? ¿Ha evolucionado?

Pizzorno: Sí, sí, hay muchísimo más. O sea, desde la reapertura de Maroñas se ha pasado de un promedio de 1.000 nacimientos anuales, estamos hablando de sangre pura de carrera, a prácticamente 2.000 nacimientos ahora. Lo que no hay mercado interno...

Chury: Y el externo es relativo porque depende de las performances...

Pizzorno: No, el externo prácticamente no existe porque se vende 1 ó 2 por año.
El problema acá consiste en que en los últimos años vienen muchos caballos, se traen, propietarios de acá van y compran en Argentina o en Brasil donde los precios son relativamente accesibles o casi iguales que acá, de repente un poquito más pero comprás sangres muchos mejores y que de hecho los grandes clásicos prácticamente los acaparan los brasileros mayoritariamente y también argentinos. Que son de propietarios uruguayos que los trajeron de allá.
Entonces, claro, ahora hacen cuenta de que hay una súper población de caballos que no encuentran comprador y que se venden a precios muy por debajo del costo mínimo de lo que es la crianza de un caballo. O sea, eso tiene que revertirse, tiene que volver a una cosa normal. Hubo un boom y ahora tiene que bajar.
De todas maneras se ha invertido muchísima cantidad de dinero en padrillos sobre todo y acá hay un problema grave que es la falta de buenas madres se perdieron hace 30 años determinadas corrientes genéticas que fueron exportadas, y bueno, después cuando cerró Maroñas, los últimos años de Maroñas ya en crisis, se perdieron mucho vientres que es lo que realmente ahora está faltando. Hay muy buenos padrillos pero escasean los buenos vientres.

Chury: ¿En los premios corrientes, digamos, no en los premios excepcionales o calendarios que son famosos, los premios que se dan a ganadores son redituables para el criador o para el dueño del caballo?

Pizzorno: Yo pienso que sí, que son redituables. Están en promedio corriendo bolsas, depende de la edad de 3, 4 ó 5 años, promedialmente bolsas de $U 140.000 ó $U 150.000. Carreras comunes, menos unas promocionales que inventaron hace poco que son por menos.
En realidad si ganás con un caballo de 2 ó 3 años son redituables. O sea, el costo de tener un caballo es, además de comprarlo, más o menos $U 15.000 por mes por caballo para mantenerlo.

Chury: ¿Eso incluyendo el salario del cuidador?

Pizzorno: Sí, sí, eso incluyendo el salario del peón. Vos pagás lo que se llama la pensión, que es un poquito menos pero además tenés que pagar medicamentos, algún gasto extra que hay que hacer con el caballo.
Si gana está ganando como mínimo, en una carrera pobre, en una carrera de muy baja categoría, unos $U 40.000 ó $U 50.000. Promedialmente puede ganar $U 70.000 u $U 80.000. Y si son caballos más nuevos ahí ya hablamos de $U 180.000 a $U 200.000. Y en clásicos los más baratos de $U 200.000 y de ahí para arriba ¿no? $U 400.000 a $U 800.000.
Esta es una actividad para gente que tiene plata. Hay muchos sacrificados que se juntan en una barra y tienen un caballito entre varios, pero la gente que tiene muchos caballos, de stud poderoso, estamos hablando de gente que está en una posición muy desahogada. Es un lujo, no es algo para cualquiera...

Chury: Es de elite ¿no?

Pizzorno: Es de elite, a mí me han querido regalar caballos pero no los puedo mantener, no puedo pagar la pensión...

Chury: Es más tranquilo el profesorado de historia...

Pizzorno: Y ahí vamos sí, es más tranquilo.

Chury: Bueno, seguís con el periodismo pero prohibido hasta abril, de entrar...

Pizzorno: Exacto, prohibida la entrada. Incluso yo ya estaba yendo poco porque, yo qué sé, soy de otra época ya y si bien me adapto a los cambios hay determinadas cosas que no me convencen. Empecé a dejar de ir ya en el 2009, iba muy poco a las reuniones, a las carreras, porque llenaron todo de rejas, segmentarizaron más a la gente. De un lado está el palco, acá el foyer, después abrieron otra tribuna que es, digamos, la de los pobres, la popular, que yo incluso la apodé “la base de Guantánamo” porque tiene muy poca iluminación y eso.
Pero no sé, no me gusta cómo se da la cosa actualmente.

Y no soy yo solo, mirá que somos una legión ya que se ha apartado. Incluso por un tema de comodidad y de incomodidad. Hay vigilancia extrema, que está bien, no hay problema, pero hay veces que hay más gente de seguridad que público, la relación es muy pareja.
Uno vivió otra época donde el turf, la pasión del turf se vivía de otra manera, que todavía quedaba eso en Las Piedras, pese a su deterioro, pese a su caída, pese a su crisis, quedaba el irte a comer un chorizo al pan, una torta frita. La camaradería entre los aficionados, bueno, eso desaparece todo ahora ¿no? como ya desapareció en Maroñas.

Chury: ¿Los clandes desaparecieron?

Pizzorno: No, los clandes, el día que desaparezcan no existe más el turf. Lo que pasa que el que juega grande tiene que jugar clande, esa es la realidad. Esa es la realidad, lo fue siempre y lo sigue siendo. Los clandes no pueden desaparecer.

Chury: Sí, es un buen mercado paralelo.
Marcelo Pizzorno, cuánto te agradezco que hayas venido...

Pizzorno: Bueno, al contrario. Espero haber puesto un poquito de claridad en cosas que de repente...

Chury: Sí, la pusiste...

Pizzorno: Bueno, me alegro si se entendió. Para mí es un placer haber estado acá.

.