“Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”
“Los CBI son, en opinión de todos, las guerras del futuro que se experimentan en diferentes lugares en el presente, ya que incluyen lo militar, lo económico y lo político como armas activas. El mundo está hoy en guerra.
No es una guerra global, pero se extiende alrededor del planeta. No es una guerra entre ejércitos totalmente movilizados, pero no por ello es menos destructiva. No se libra de acuerdo con las leyes de la guerra y, más aún, la ley en sí misma, como un instrumento de civilización,...”
Secretario Defensa EE UU, Caspar Weinberger, en Fort MacNair, Washington DC
Uno de los problemas más complejos de orden estratégico que deberán afrontar los gobiernos de la región, más allá de su definición son los Conflictos de Baja Intensidad (CBI), conflictos no convencionales que por diferentes causas se manifiestan en diferentes regiones; al sur del Río Bravo estos revisten la particularidad de controlar la posible insurgencia con cobertura de lucha contra el narcotráfico, diferentes aspectos de seguridad ciudadana, catástrofes naturales, “ayuda humanitaria”, etc.
El concepto de Baja Intensidad aplicado a la guerra, es utilizado de manera flexible para referirse a intervenciones militares que operan un limitado núcleo de efectivos dotados con equipos ligeros de alta precisión, de rápida movilidad, generalmente desconociendo soberanías o leyes de los países objetos de “ayuda”, donde los medios de información masiva, radios, TV, periódicos, son los encargados de lo que se denomina “actos preparatorios”
En EE. UU. los jefes de Estados Mayores definieron el C.B.I. como “lucha limitada de carácter político - militar para alcanzar objetivos políticos, sociales, económicos y psicológicos”
Preguntarse la opinión de los Estados Mayores de nuestras naciones es absolutamente superfluo, ya que desde siempre han obedecido las órdenes estratégicas del Pentágono y hoy, más allá de progresismo de diferente tipo y organismos multilaterales como la UNASUR nada indica por ahora que sea diferente y mucho menos que se rompa esa cadena de mando clandestina de corte subversivo que opera dentro las estructuras militares nacionales.
Todas ellas con mando centralizado en las diferentes sedes de las diferentes Embajadas Norteamericanas, donde funcionan con distintos nombres departamentos especializados, DEA, CIA, Oficina para Asuntos Consulares, etc.
Estas se encargan de mantener bajo control a miembros del aparato represivo que respondan de inmediato a sus órdenes cuando así lo considere el Pentágono
En esos momentos se habla en serio, la única cadena de mando real es la que ellos paralelamente a la oficial montaron, y eso lo saben muy bien los progresistas: así que… Sr. Presidente hable en serio.
Después de toda esta indiscutible realidad comprobada lastimosamente en la historia de nuestra América , cabe preguntarse qué rol ocupan los SEALs en este tipo de guerra, y encontramos que son parte esencial de esta, lo que quisiéramos comprender mejor es porque un gobierno que tiene como Ministro de Defensa a un teórico tupamaro, está preparando estos grupos con la cobertura de Misiones de Paz, tanto en Haití o el Congo, estas “misiones” le permite adquirir una considerable y discreta experiencia de “bautismo de fuego” ya que las tropas uruguayas nunca habían participado de combates reales.
Punta del Este es un hito importante para reafirmar la cobertura política de estas intervenciones armadas, bajo la doctrina de Defensa Hemisférica, casi la totalidad de los que allí conspiraran contra sus propios pueblos bajo protección institucional, pasaron por “diferentes cursos de capacitación” en las “escuelas” militares del Imperio.
Catástrofes naturales, lucha al narcotráfico, misiones humanitarias, son buenas coberturas para justificar intervenciones militares institucionalizas, casi siempre acompañadas de alguna “ONG” dependiente del mismo ejército.
El Gobierno Progresista uruguayo, no solo admite y estimula sobre su territorio la “escuela militar para las misiones de paz”, autoriza oficinas de la DEA y prepara sus propios grupos SEALs, sino que también hace pretendidos aportes teóricos en esa materia, universitarios graduados en diferentes disciplinas, periodistas y otro tipo de colaboradores civiles están enrolados en lo que pomposamente llaman “una nueva doctrina militar”.
Si bien esta no tiene nada esencialmente nuevo como aporte a las múltiples teorías militares, es políticamente importante alinearse al “estilo militar” de Washington, periodistas que viajan al frente de guerra junto a las tropas, ministerios especializados en desinformación, etc. Son solo algún ejemplo que sirve como fundamento a lo antes afirmado.
Son demasiadas las coincidencias de esta reunión doctrinaria con las “necesidades” logísticas de la 6ª Flota y el desarrollo productivo de nuestro país, como por ejemplo el Puerto de aguas profundas en Rocha
Las declaradas necesidades del saqueo de materias primas en nuestro continente (plan IIRSA) o la hidrovías, necesitan la “protección” adecuada que garantice el flujo de materia prima estratégicas para los centros de poder económicos mundiales, (hierro, pulpa de celulosa, piedra caliza etc.)
No obstante, el Presidente Mujica en el discurso de apertura de los trabajos en el Hotel CONRAD, ensayó una maniobra discursiva de cobertura manifestando:
“La verdadera lucha es contra la pobreza….”
No tiene más valor que un ladrido de perro a la luna, el Sr. Presidente sabe para qué sirven los ejércitos y sabe cuál es su rol en la historia de la humanidad y de indo- afro- América en particular, por lo tanto, comete un error muy serio y no es el de mentir que es obvio, sino el de subestimar la inteligencia de los ciudadanos.
Veinticuatro horas antes de comenzar la reunión puntaesteña, el gobierno de EE. UU. acordó con Uruguay actualizar su acuerdo bilateral de cooperación en defensa firmado en 1953, para adaptarlo al contexto actual
“Este acuerdo modernizará el marco para una futura cooperación en defensa entre Estados Unidos y Uruguay”, según lo anunciado por el secretario de prensa del Pentágono, George Little, tras un encuentro entre Panetta y el Ministro de Defensa uruguayo Eleuterio Fernández Huidobro
Little añadió que “Estados Unidos ve a Uruguay como un socio o mejor dicho “cabecera de puente” en defensa clave en Sudamérica”.
Tanto es así, que el pago a tan buena amistad es que a través de la asistencia se han concretado proyectos como la Clínica y el Centro Juvenil de Santa Catalina, el Centro Deportivo para niños con discapacidad en la ciudad de Salto y once Centros de Emergencia, totalmente equipados, en distintos Departamentos del interior, sin contar las innumerables ayudas en el terreno de la inteligencia militar.
Esta nueva versión de la “revolución de la letrinas” también viene acompañada con marchas militares y condecoraciones a los diferentes Ministros de Defensa de nuestro país
El Sr. Panetta, ex Director de la CÍA. y actual Secretario de Defensa de su país es ampliamente conocido por su flexibilidad política y su rigurosidad operativa.
La flexibilidad política del Sr. Panetta queda claramente expuesta a lo largo de su trayectoria, desde compartir cargos importantes como republicano convencido bajo la administración Nixon, a una rápida conversión en demócrata lo cual le permitió ocupar cargos bajo la administración Clinton y hoy Secretario de Estado de la administración Obama.
Su rigurosidad operativa quedó claramente demostrada como Director de la CIA. y las operaciones de esta contra diferentes gobiernos democráticamente elegidos.
Hoy está comprometido a fortalecer las acciones en defensa del hemisferio y otras regiones del mundo, parecería haber encontrado en el Ministro de Defensa uruguayo un socio adecuado.
Es evidente la experiencia del Ministro de Defensa en grupos insurgentes clandestinos, esta experiencia es muy valiosa para el Pentágono ya que se encuadra en lo que ellos llaman “guerras de cuarta generación”, esta es una denominación que se encuadra dentro de la compleja doctrina militar estadounidense, comprende la Guerra de Guerrillas, la Guerra asimétrica, la Guerra sucia, la Guerra de baja intensidad, el Terrorismo de Estado u operaciones similares y encubiertas, las Guerras populares, las Guerras civiles, el Terrorismo y el Contraterrorismo, además de la Propaganda, en combinación con estrategias no convencionales de combate que incluyen la Cibernética, la Población civil y la política
En este tipo de guerras no hay enfrentamiento entre ejércitos regulares ni necesariamente entre Estados, sino entre un estado y grupos insurgentes de naturaleza política, económica, religiosa o étnica.
Aquí de lo que se trata es de la seguridad de EE. UU. y de sus transnacionales, de asegurarse a cualquier costo materias primas estratégicas que le permitan mantener su posición de liderazgo en el mundo y garantice la subordinación de los gobiernos Latinoamericanos a sus intereses.