Sra. Sr. Diputado
La Cámara de Diputados, luego de su media sanción en el Senado, tiene a consideración autorizar la prolongación de la presencia militar uruguaya en la ocupación de Haití.
En varias ocasiones esa cámara aprobó autorizaciones similares como mera cuestión de trámite, aunque también en una de ellas el tema motivó la renuncia de un representante que no quiso votar contra su conciencia.
Como saben este tipo de acciones militares son equiparables a actos de guerra y es por eso que la Constitución requiere que sean aprobadas por ambas cámaras. Pensamos que el constituyente descontó que los parlamentarios tomarían su decisión con la responsabilidad que amerita.
En el Senado se adujeron los siguientes argumentos que ustedes pueden encontrar en actas, que solamente tocan algunos aspectos del problema pero que son suficientes para una valoración de la forma en que éste se ha considerado:
Se dijo que esto es una forma de ayudar a los haitianos. Nos interesa saber cómo entonces en Haití el Senado reclama por unanimidad el retiro de la MINUSTAH, y hay permanentes manifestaciones masivas en las calles por el mismo motivo.
Se aduce la ventaja económica que este tipo de misiones significan para los militares uruguayos. Nos abstenemos de calificar este pensamiento en términos de moral.
Se agrega incluso que es la oportunidad para que nuestras tropas se entrenen en combates reales. ¿Valoran ustedes también con esta escala los actos en que se dispone con violencia de vidas humanas?
Se busca actuar en el marco de la UNASUR en una coordinación de Estados soberanos y hermanos. ¿Y qué clase de hermandad es la que comienza por el desconocimiento de la soberanía de Haití?
Se pretende también que con esto se instrumentará un retiro progresivo. Van ocho años de ocupación, UNASUR proyecta cinco años más, y Naciones Unidas no tiene plazo fijado ni proyecto concreto de retiro. Y Uruguay tampoco.
Se lamenta que los hechos bochornosos de militares uruguayos contra haitianos hayan tenido la difusión internacional que tuvieron. Sin comentarios.
Por último, se manifestó la necesidad de que el parlamento busque instancias para una discusión más profunda de este tema. ¿No las han podido encontrar en ocho años?
Sra., Sr Representante, el único acto de DIGNIDAD RESPONSABLE que cabe en ese caso es NEGARSE A VOTAR la prolongación de este acto de agresión armada contra un pueblo hermano, de este avasallamiento del derecho de autodeterminación, que sigue siendo para nuestra República una vergüenza ante el mundo.
COORDINADORA POR EL RETIRO DE TROPAS DE HAITÍ