APORTE PARA LA REFLEXIÓN
En Posta 895 bajo el título “entre dimes y diretes” nos hemos permitido comenzar una serie de notas que acerquen al lector algunas ideas que estimulen a la reflexión.
Hoy, va esta segunda nota orientado hacia lo mismo.
En una próxima nota enfocaré el tema “lo importante y lo urgente”. Tenemos otros temas que los iremos oportunamente anunciando, como “Ética y Política”, que seguiremos desgranando, de encontrar interés en los lectores de POSTA.
Quizás sea un atrevimiento mío meterme en camisa de once varas, pero conciencia obliga cuando las cosas no son tan claras en nuestra vida política, con gobiernos que tienden permanentemente a confundirnos en los temas que afectan a la comunidad. Nuestra idea es ayudar al lector a distinguir y no a confundir Es de esperar que este propósito se cumpla.
Y vamos al grano.
Parecería que todos estamos de acuerdo cuando nos referimos al PENSAMIENTO ÚNICO, si de partidos políticos hablamos en la actualidad, pero me temo que no pensamos lo mismo, en relación a nuestra gente, cuando de nuestro lenguaje político se trata.
Es por ello el porqué de esta nota, que quiere ser un aporte más para la reflexión en común intentando un acercamiento a esta problemática de actualidad, entre el connubio del FA con los partidos Blanco y Colorado, en cuanto al sistema que se aplica en la política económica, obediente a los mandatos foráneos, traicionando sus principios y orígenes; la discusión que se da entre las autodenominadas izquierdas verdaderas, las no verdaderas y las otras tantas con adjetivos muy variados, sin entrar a tallar entre “dimes y diretes”, ya aclarado en Posta 895.
Vayamos por parte y evitemos la confusión:
a) el pensamiento único, su origen y continuidad; y
b) nuestro lenguaje y relación con la gente.
a) El PENSAMIENTO ÚNICO que hoy se trata de imponer a la ciudadanía TIENE SU ORIGEN, para no remontarnos muy lejos en la historia, EN NUESTRA RECIENTE DICTADURA (1973-1985), seguida por los colorados (Sanguinetti, Batlle) por los blancos (Lacalle), hasta ser impuesto por el FA (Vázquez y Mujica) como dogma, gracias a un lenguaje confuso y reiterativo, teniendo a los medios como vehículo de comunicación, en aspectos esenciales como la propalación de mentiras como ser: Uruguay Natural; País productivo; la reforma agraria y noción del agro, a través del Ministro y del Presidente del Instituto de Colonización; la valoración de la extranjerización creciente de nuestras tierras; la necesidad de las inversiones extranjeras; los beneficios de la explotación de la minería a cielo abierto; la necesidad del puerto de aguas profundas; las papeleras como fuentes de trabajo, todo esto en desmedro de nuestras fuentes trabajo, dando firmeza a “como te digo una cosa, te digo la otra”, y como excusa decir “que los tiempos han cambiado”, y siga usted con la lista.
Pensamiento único que va carcomiendo, a través de un lenguaje equívoco y perverso, la libertad de pensar, y que en un martilleo constante adoctrina y se impone en la gente como una necesidad urgente e impostergable, como verdad única e irreversible sustituyendo a lo importante por lo urgente.
Lo que el País necesita hoy es: educación, salud, vivienda, trabajo, jubilaciones dignas, gobernar para adentro. En una palabra el bienestar de la población.
HOY LA ECONOMÍA ESTÁ ENFRENTADA A LOS PRINCIPIOS Y VALORES HUMANOS;
LOS NEGOCIOS Y LA POLÍTICA ENFRENTADOS A LA ÉTICA;
EL ANTIFAZ DE LA INVERSIONES, BAJO CONDICIONES LEONINAS, A LA PRODUCCIÓN NATURAL, tratando de hacernos creer, como lo dijo un ex Presidente “nada tiene ver ideología con negocios”, tirando principios y valores por la borda, grave error ideológico y peligroso camino que se está recorriendo, aún a costa de perder nuestra soberanía nacional.
La política institucionalizada como lo está hoy, despolitiza y desideologiza al ciudadano alejándolo de su compromiso con lo cotidiano de su vida y de su comunidad depositando en manos de nuestros políticos la solución de los problemas.
b )Pero no me paro aquí y confieso que me preocupa también el pensamiento único cuando nosotros tratamos de imponer nuestro pensamiento como verdad absoluta, cargada de “ismos”, desconociendo el transitar de nuestra gente, que camina a un ritmo diferente, pero seguro, siempre acosado de todos lados.
Y mientras nosotros creemos caminar en trenes de alta velocidad, ella (nuestra gente) en general, va en tren de carga, pero se mueve, camina, mal o bien, se mueve.
Me preocupa también y me cuestiono cuando leo que lectores de Posta, nos cuestionan, caso el Gringo (POSTA 891), y recientemente Jorge Llambías Cabrera que se pregunta… “¿a quiénes va dirigida (lo que escribimos) y si quienes escriben esos análisis tan concienzudos… piensan que hacen aportes a la suma de voluntades para un cambio real?” (POSTA 895).
Por ello, nosotros nos decidimos acercar aportes, con razón o sin razones, equivocados o no, para la reflexión y no entrar en discusión con los compañeros.
Una vez más reiteramos, que nos importan los lectores, más que leernos a nosotros mismos y auto convencernos de nuestras peroratas. Ahí tenemos el ejemplo del FA que, cuando llegó al gobierno dejó de escuchar a la gente liquidando a los Comité de Base, lugar donde nuestra gente se expresaba.
Recojamos el guante y volvamos a reencontrarnos con ese pedazo de pueblo que fue usado y olvidado, como también con ese resto que confiaron en sus partidos políticos y fueron decepcionados.
Insisto una vez más, que el “agora” (las plazas) y las calles todavía son nuestras.
Me preocupa, repito y termino, el pensamiento único porque destruye la libertad de pensamiento, de opinión, de opción, porque a través de ese mecanismo se nos trata como si fuéramos niños de pecho.
SOMOS ADULTOS CON CAPACIDAD DE PENSAR Y OPTAR, siempre dispuestos a escuchar, pero nunca a renunciar de los valores y ayudemos a nuestros jóvenes a orientar sus vidas, porque nosotros ya hicimos la nuestra.
Cuidemos de nuestro lenguaje sofisticado que no nos aleje de nuestra gente y fundamentalmente de nuestra juventud desorientada y ayudemos a caminar hacia un cambio, que es lo que hoy importa.
Bien decía el viejo Quijano “en este País hay dos partidos: el partido del cambio y el partido de la continuidad”.
Yo, ahora, me inscribo en el primero. ¿Y usted?
Camino difícil, pero habrá que transitarlo.
¿Cómo? Sólo es posible con nuestra gente como locomotora y no como vagón de carga. Trabajemos en ese sentido, si queremos un cambio. Las idealidades políticas (término acuñado por el sociólogo Bayce) dejémosla para los partidos y recordemos el sabio consejo del sociólogo y filósofo Dieterich: “se necesita un nuevo lenguaje para una nueva praxis política”. El pasado ya fue, el futuro nos espera.
Un abrazo fraterno a todos, en nombre del colectivo de Punto a Punto, Rogelio.
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