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Uruguay- EL PARTIDO SOCIALISTA COMBATE A LA INFLACIÓN

 

Chalaneos (3) fraudeamplistas …

William Yohai 11 de febrero de 2013

Ayer nomás “La República” (1) informaba:

 “Somos consientes de que las negociaciones con los sectores agroexportadores alimentarios están condenadas al fracaso o a la obtención de logros muy limitados, tipo “el asado del Pepe”, sostiene el documento del economista del PS, Fernando Isabella.

Bajo la interrogante “¿Qué hacemos con la inflación?”, el Partido Socialista (PS) difundió un documento elaborado por Isabella en el que se asegura que el actual proceso es “manejable”. No obstante, en el trabajo se plantea una serie de medidas que a su entender podrían ser atendidas a la brevedad.

“Los sectores agroexportadores jamás van a asegurar el suministro de su producción al mercado interno a un precio razonable, la lógica del sistema capitalista implica la obtención de la máxima ganancia posible”, indica.

En ese sentido añade que “esa lógica hace que los precios internacionales de los commodities se trasladen al mercado interno, y esta sí que es una de las causales más directas del aumento de la inflación”.

El economista del PS sostiene que es necesario “considerar medidas tributarias que regulen el traslado de los precios internacionales al mercado interno, particularmente de productos de exportaciones sin valor agregado (…)”.

Tras opinar que esa medida no debe ser “genérica”, sostiene que los sectores agroexportadores “han gozado de amplios beneficios otorgados por el Estado, entre ellos la renuncia fiscal mediante la aplicación de Declaratorias de Interés Nacional, la baja tributación a la que está sometida está actividad, y la eliminación de impuestos, como lo fue el Impuesto de Primaria”.

En el documento se asegura que “En lo inmediato se plantea el ajuste normativo y en la fiscalización del impuesto a la renta agropecuaria, y por el principio de equidad tributaria, eliminar la excepción del impuesto de Primaria a los propietarios de la tierra de uso agropecuario”, precisa.

Deuda

Por otra parte, Isabella destaca que “el proceso inflacionario actual nada tiene que ver con los niveles de gasto público, que dan cuenta de una parte muy pequeña, casi insignificante, de los incrementos de la demanda. Esto no implica que la situación fiscal no sea importante, claro que lo es, pero no por motivos inflacionarios, sino por aspectos como el endeudamiento y el monto de intereses que el país paga por su deuda”, agrega.

“En el corto plazo, las respuestas que intenta el gobierno como las negociaciones con sectores concentrados para que bajen sus precios y una política monetaria más restrictiva, sin ajustes salvajes en el gasto público ni cortes a la tendencia a las mejoras salariales de los trabajadores, son correctas para intentar compatibilizar una inflación manejable y mantener las conquistas sociales y económicas de este ya largo proceso de desarrollo que estamos viviendo”, expresa.

Impuesto a la Renta

En el marco del análisis económico que realiza el dirigente socialista, se plantea la necesidad de evaluar la reforma tributaria instrumentada en la administración del ex presidente Tabaré Vázquez.

“(…) a cinco años de la reforma tributaria, se considera conveniente una evaluación y desde ya adoptar los ajustes normativos y en la gestión tributaria que contribuyan a alcanzar sus objetivos, entre ellos que el Impuesto a la Renta contribuya a la redistribución de ingresos”, puntualiza.

“Indexación salarial, herramienta de trabajadores”

La necesidad de conservar y ampliar los logros obtenidos en los gobiernos del Frente Amplio, y en especial el poder adquisitivo del salario son destacados en el informe económico difundido por el Partido Socialista.

“La indexación salarial es la herramienta que tienen los trabajadores para evitar que el peso del ajuste caiga exclusivamente sobre ellos. No se les puede exigir a los trabajadores que no busquen que la inflación no les quite salario real. No se trata solo de bajar la inflación; se trata de hacerlo sin comprometer los importantísimos logros obtenidos en los últimos años”, advierte el documento., El economista Fernando Isabella remarca que la “baja inflación no es el fin que perseguimos, es un medio (muy importante) para asegurar que mejore la calidad de vida de las mayorías”.”

Lamentamos no contar con la versión original y completa del documento elaborado por Isabella.

Si lo reportado responde al mismo podemos compartir en términos generales sus consideraciones. Obviando por supuesto la incomprensible timidez de los planteos. Así, la frase

El economista del PS sostiene que es necesario “considerar medidas tributarias que regulen el traslado de los precios internacionales al mercado interno, particularmente de productos de exportaciones sin valor agregado (…)”.

Que refiere obviamente a las detracciones a las exportaciones agropecuarias (“sin valor agregado”) no menciona el “nombre maldito”.

Se sabe, los “los agroexportadores “se han visto beneficiados por el proceso de revaloración de la tierra. La sumatoria de todos los beneficios (…) hace que este sea uno de los sectores que en nuestro país se benefician de una renta extraordinaria lo cual implica que resulta lógico que su aporte tributario debe ser aumentado en beneficio de la sociedad (…)”.

No son nenes de teta. Pregúntenle a Cristina, si no, que pasa cuando de verdad se enojan. Entonces, Isabella, que según vemos en Internet es un joven economista que ocupa cargos de gobierno, se cura en salud…las detracciones, sugerirlas, ni siquiera nombrarlas

( NdeR: la o las preguntas a Cristina, serán para saber como en su pais se combatre la inflacion..???? es el cuarto país con mayor inflación en el mundo y sólo es superado en este terreno por Sudán, Sudán del Sur y Bielorrusia)

Y así sigue el documento, emitiendo criterios en general compartibles pero que sabemos, nunca se llevarán a la práctica. Nunca, claro, bajo ningún gobierno de los 4 partidos con representación parlamentaria hoy

Por supuesto, la aventura de Isabella no podía quedar sin respuesta: Hoy (apenas pasaron 24 horas) (2) a través del matutino caganchero el economista recibe digna respuesta.

Nada más ni nada menos del secretario general del partido: Yeru Pardiñas

Hace ya varios años habíamos elaborado un proyectito de imposición progresiva a la propiedad de la tierra. Un grupo de estudiantes nos convocó a la FEUU a exponer el mismo. Pardiñas, entonces integrante del directorio del Instituto Nacional de Colonización estaba presente.

Su cara de asco al escuchar nuestra exposición (cuya propuesta impositiva era bien modesta, por cierto) merecería algún lugar en la historia universal de la expresión facial. Como no tenía mejores argumentos no tuvo más remedio que recurrir al manido “productor con 500 hectáreas de tierra en el basalto que apenas puede vivir con las ganancias de su campo”. Especie de caballito de batalla tras el cual es esconden los latifundistas nacionales y extranjeros que poseen pedazos cada vez mayores de nuestra tierra productiva.

La historia transcurre y hoy Pardiñas no le responde a este escriba. Sin nombrarlo ni aludirlo combate las ideas de su conmilitón socialista

“Partido Socialista presentará una propuesta para combatir el alza de precios a partir de una revisión de la tasa de interés del Banco Central. También se plantea mejorar la eficiencia del gasto público en las compras estatales.

El déficit fiscal del 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y la suba de precios que alcanzó el 1,8% en enero, preocupa al Partido Socialista. El sector está preparando un documento en el que plantea una serie de medidas para "contener" la inflación, dijo a El País el secretario general y diputado socialista Yerú Pardiñas.

"Lo que estamos evaluando es que hay que seguir generando medidas de manejo económico que ayuden a consolidar la situación de crecimiento que está teniendo el país", explicó el legislador.

La iniciativa implica la necesidad de analizar "con mayor precisión el porcentaje de la tasa de interés de referencia del Banco Central", que en la actualidad se encuentra en 9,25%. Pardiñas explicó que no se tratará necesariamente de una "corrección", pero sí de una "revisión" de los valores de la mencionada tasa de referencia.  

"Si bien es cierto que levantar la tasa es un estímulo para retirar pesos de la circulación, también a la larga termina operando en contra. Lo que pensamos es que hay que analizar fuertemente para ver si podemos bajar el costo financiero que estamos teniendo en costear esta medida", acotó.

Por otra parte, los socialistas plantearán la necesidad de mejorar la eficiencia del gasto público. "Hay que adecuar mejor los pagos que tiene el Estado en materia de compras, es decir buscar una forma para ser más eficiente en la ejecución, y tratar de ser más estrictos en la competencia para lograr mejores costos en las licitaciones", sostuvo Pardiñas.

Si bien la suba de precios preocupa a los socialistas, el sector no es proclive a retirar de los convenios colectivos con el sector público la "cláusula gatillo", por la cual si la inflación alcanza los dos dígitos se debe volver a convocar a la negociación colectiva para un nuevo ajuste en las remuneraciones. La medida supondría un incremento del gasto social. Sin embargo, para los socialistas hay que mantener la "cláusula de salvaguarda" y no desvincular la inflación de los salarios como opinaron algunos analistas económicos, dijo Pardiñas.

IMPUESTOS. Aunque en la orgánica socialista no se definió ninguna posición oficial respecto al paquete impositivo que plantea la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Pardiñas indicó que para cobrar más tributos "primero se deben resolver problemas de infraestructura que permitan ser más eficientes en la producción y abaratar costos de transporte y logística".

"En la medida que nosotros no resolvamos algunos temas eso va en contra de tener un nivel impositivo mejor, porque no se pueden aumentar impuestos si a las empresas no se le generan condiciones para que bajen sus costos", explicó el secretario general del PS.

También se refirió a la disputa existente entre la OPP (liderada por Gabriel Frugoni) y el equipo económico oficial y dijo que "no se trata de generar una competencia sobre quién sale con la mejor propuesta".

Agregó que el PS "no se alinea automáticamente" a ninguno de los dos grupos, sino que mantiene una postura propia según el tema en discusión. "Hemos tenido debates con todos los sectores. Con el impuesto a la tierra planteamos algunas diferencias, que no fueron iguales a las del MPP. En el tema de la devolución del IVA también presentamos propuestas diferentes a las de Economía. No hay alineamientos permanentes", concluyó.”

Traducido al castellano: no le podemos poner más impuestos a los terratenientes y el agronegocio si antes no mejoramos la infraestructura.

Tesis absurda si se toma en cuenta que para 2010 los terratenientes habían obtenido por la vía de la revaluación de sus campos y la renta de la tierra un aumento patrimonial superior a 30.000 millones de dólares. Incremento patrimonial que siguió produciéndose hasta hoy.

Todo esto sería muy banal si no fuera porque están en juego los intereses de los trabajadores y el destino del país.

De todas formas uno se queda con la duda:

¿serán propuestas como la de Isabella parte de un plan para continuar mostrando contradicciones que en realidad no existen en el seno del partido de gobierno y así evitar la fuga de militantes y votantes “por izquierda”?

O por el contrario: ¿serán contradicciones reales?

Lo importante a efectos de los intereses populares es que “todo suma”. A la hora del ejercicio del poder tenemos claro cual tipo de propuestas (por tímidas que puedan ser las de personas como Isabella) serán implementadas. En definitiva a la hora de votar Isabella sumará con Tabaré, Astori, Mujica, Pardiñas y tutti cuanti. El que se va a joder es el pueblo.

A pocos días de la muerte de Reinaldo Gargano hemos de decir en su homenaje que fue, en marzo del año 2004, el único parlamentario que se opuso (aunque votó igual por disciplina partidaria) a la ley que quitó al Poder Ejecutivo las facultades para imponer detracciones a las exportaciones agropecuarias. Dicha ley que quedará como uno de tantos objetos de destaque el día que se organice un museo a la vergüenza nacional, fue votada por los 4 partidos presentes en el Parlamento Nacional.

El FA desnudaba así, en un episodio que en su momento tuvo escasísima repercusión pública, su decisión de continuar a muerte con la política económica neoliberal.

Transcribimos más abajo, para mostrar que el tema no es en  absoluto nuevo, un trabajo que redactamos en setiembre de 2007 en relación a la inflación y las detracciones.

PROPUESTA DE INSTALAR DETRACCIONES A LA EXPORTACIÓN DE PRODUCTOS PRIMARIOS.

En estos días se ha conocido la cifra de inflación del mes de agosto. La misma alcanzó el 1,8%.

Considerando los últimos 12 meses, la inflación alcanzaría el 9%.

Si tomamos los 8 primeros meses del año, ésta rondaría el 8%.

La meta que se había fijado el equipo económico era de 4,5%-6,7%. Lo cual significa que a menos que los precios bajen en forma significativa en los meses que quedan para finalizar el año, dicha meta ha sido ampliamente superada.

Es lógico esperar que la inflación alcance el 10% durante este año de 2007.

A estas alturas consideramos imprescindible efectuar algunas consideraciones sobre el fenómeno inflacionario.

En primer lugar, es necesario aclarar que la inflación es el aumento de los precios al consumo en un período de tiempo.

Se realiza en base a un relevamiento de los precios de una canasta de productos y servicios de amplio consumo que el Instituto Nacional de Estadísticas realiza mensualmente.

La cifra de inflación constituye así un promedio que no refleja exactamente cuánto se modificaron en un período los precios de lo que consume una familia concreta.

Por ejemplo, los precios que más han aumentado este año son los de aquellos artículos (básicamente alimentos) que consumen los trabajadores, y dentro de ellos, los de menores ingresos.

Por el contrario, los precios de artículos de consumo durable, sobre todo electrónicos, televisores de pantalla plana, computadoras, equipos de audio, etc., no han aumentado, o incluso, han bajado de precio.

Desde un punto de vista económico la inflación es siempre un fenómeno indeseable.

Básicamente, porque erosiona el poder adquisitivo de los salarios.

Existen mecanismos que permiten acompasar el crecimiento de estos con el de los precios. Pero, en un mercado de trabajo presionado por una tasa de desocupación relativamente alta y la existencia de una proporción (más de 40%) de trabajadores “en negro”, o sea, sin seguridad social, los patrones tienen a su favor la fuerza para postergar los aumentos de salarios que permiten acompañara el crecimiento de los precios.

En la actualidad, la existencia de pautas salariales que prevén aumentos anuales de salarios para compensar la inflación lleva a que se produce un significativo “atraso” de los aumentos de salarios con los aumentos de precios.

Cada día, al aumentar los precios y mantenerse constantes los salarios, el poder adquisitivo de éstos se reduce. Esa reducción no es compensada por el aumento salarial a fin de año, que vuelve a “poner en hora el reloj”, pero no repone lo que se perdió durante el año.

Desde un punto de vista histórico una inflación de 10% anual no es alta, por lo menos en nuestro país.

En años tan recientes como algunos de la década de los 90 del siglo pasado conocimos inflaciones superiores a 100%.

Lo que da a esta cifra de 10% una especial significación es el énfasis que la actual política económica ha colocado en el control de la inflación como la variable clave de la economía. El Banco Central del Uruguay tiene, efectivamente, como su principal cometido, controlar la inflación.

CAUSAS DEL ACTUAL REBROTE INFLACIONARIO.

Éste es, en economía, siempre un tema muy debatido. Esto se debe a que cuando alguien opina de temas sociales y económicos siempre asume, aunque lo niegue, y diríamos, especialmente si lo niega, una posición de clase. O sea, cuando opina, está defendiendo intereses.

En este caso, opinamos que la inflación que estamos padeciendo tiene básicamente dos orígenes:

1)      Una coyuntura climática adversa a varios cultivos alimenticios, particularmente hortalizas y vegetales (papa, boniato, morrones, zanahorias, zapallos, etc.).

2)      Una situación, que puede ser estructural, no coyuntural, o sea, que puede persistir en el tiempo, caracterizada por el aumento internacional de todos, sin excepción, los commodities agropecuarios. Se define como commodities aquellos productos que tienen una calidad internacional uniforme y se transan, por lo tanto a precios equiparables en todos lados, teniendo en cuenta los costos de los fletes hacia y desde los mercados de referencia.

Dentro de este grupo de productos tenemos la carne, los lácteos (la leche en polvo y sus derivados), el trigo, el maíz, la cebada, los oleaginosos (soja, girasol), el arroz y por último la lana.     

La primera causa de inflación tenderá a resolverse sola en la medida en que el clima se regularice y los productos que resulten  de nuevas siembras salgan al mercado.

La segunda es de más difícil solución.

El aumento de estos precios se debe básicamente a dos factores. A) La incorporación de millones de consumidores de China e India al mercado de los mismos B) La política de Estados Unidos y de otras potencias centrales de sustituir en la medida de lo posible combustibles fósiles (petróleo y gas) por combustibles producidos a partir de productos agrícolas, básicamente etanol producido desde  almidones y azúcares (maíz, caña de azúcar) y biodiésel producido a partir de aceites vegetales.

Este fenómeno ha generado una competencia por las tierras agrícolas disponibles que reduce finalmente la cantidad de alimentos que se pueden producir.

Los precios internacionales de los commodities se trasladan al mercado interno y existen cadenas productivas que los hacen subir en forma generalizada.

Por ejemplo, el aumento del precio del maíz hace subir el precio de las raciones, que a su vez hace subir el precio de las raciones que se utilizan en la producción de pollos, huevos y cerdos.

Estos aumentos, que constituyen una maldición para la mayoría de la gente, que somos consumidores, generan grandes ganancias para unas pocas personas y empresas que son productoras de dichos productos.

Un puñado de frigoríficos, estancieros, grandes superficies comerciales y otras grandes empresas aumentan significativamente sus utilidades.

Algunos pequeños productores también se benefician. Pero debemos señalar que, en el caso de las hortalizas y vegetales el aumento de los precios es resultado de una menor producción, por lo cual el beneficio de los pequeños productores es más que dudoso.

¿Cómo se resuelve este problema?

Desde el punto de vista de los trabajadores tiene dos posibles soluciones.

1)      Bajar los precios de los productos de primera necesidad

2)      Aumentar los salarios para compensar dichos aumentos.

La segunda solución es de lenta instrumentación. La política económica imperante se opone fuertemente al aumento de los salarios. Su principal argumento, ESTO PRODUCE INFLACIÓN!!!

Sin embargo, vemos como, con una política salarial que, es verdad, ha aumentado los salarios reales en los últimos años, los mantienen aún muy por debajo de los niveles que tenían en el año 2001 (antes de que hiciera explosión la crisis económica), la inflación está aumentando y ha sobrepasado ampliamente las previsiones del Ministerio de Economía.

Instrumentar aumentos salariales que compensen la inflación será tarea de la lucha de los trabajadores. Pero, no debemos perder de vista que la mayoría de los mismos no está ni siquiera sindicalizada. Por ello, si bien este recurso se debe utilizar al máximo, sus efectos serán parciales y tardíos.

Para actuar sobre el primer aspecto mencionado existen dos posturas ideológicas.

A)    La que predomina en la Academia económica y en el Gobierno: Se debe reducir la masa monetaria, es decir, el dinero circulante y el crédito para que, habiendo una oferta de bienes y servicios constante, los precios de estos bajen. Consecuentemente, el Gobierno ha tomado dos medidas, por lo menos dentro de lo que nosotros conocemos, una, que el Banco Central y el Banco de la República dejen de comprar dólares. La otra, subir la tasa de interés.

El resultado de estas medidas será, como dice la teoría, pero también como ha demostrado la amplia experiencia nacional e internacional, bajar el valor del dólar, reducir el dinero circulante, o sea, la actividad económica, disminuir la producción y el empleo, o por lo menos, disminuir el ritmo de crecimiento de éstos, y aumentar las importaciones.

Esto último tiene un efecto que refuerza lo anterior. El frenazo a la inflación que logró el Gobierno de Lacalle a inicios de la década del 90 utilizando medidas similares a éstas, significó la destrucción del aparato productivo industrial del país.

El otro aspecto de la política que empleo el Presidente blanco fue la apertura económica. Ésta persiste hoy día. Así, se estaría liquidando el tímido renacimiento que está teniendo efecto en la actividad industrial del país.

B)    La que es hoy minoritaria. O sea, propiciar medidas que, además de combatir la inflación promuevan una redistribución del ingreso a favor de los más pobres.

Existen unos impuestos conocidos en el país desde hace muchos años, llamados detracciones, que gravan las exportaciones.

¿Qué exportaciones? Sólo aquellas de productos primarios, o sea, productos provenientes del sector minero o agropecuario con baja o nula incorporación de mano de obra (valor agregado). En nuestro país, durante muchos años, la carne, los cueros y la lana estuvieron sujetos a detracciones.

En los años 90 el predominio absoluto de la ideología neoliberal, que combate activamente todo lo que sea impuestos directo, llevó a una eliminación de las detracciones. En el año 2004 se votó en el Parlamento una ley, con la unanimidad de los legisladores, que le quitó al Poder Ejecutivo la facultad de instalar detracciones.   Fueron exceptuados los cueros.

Vemos así, como la industria que utiliza, por ejemplo, cuero y lana está sufriendo en nuestro país por la competencia que le hacen otros países, China en particular, por la materia prima. Exportamos cueros sin procesar e importamos zapatos, o cueros preparados para elaborar prendas. Se da la paradoja que exportamos la soja y el girasol en grano e importamos aceites comestibles. Exportamos trigo e importamos pan y galletitas.

Vemos así un importante aumento del precio del pollo, porque el maíz, insumo fundamental en la elaboración de las raciones se exporta a precios crecientes. Y estamos a punto de importar pollos de Brasil para bajar el precio en el mercado interno.

Es cierto que existen en nuestra economía grupos oligopólicos (pocas empresas que dominan un mercado), o aún monopolios (la cerveza es uno de ellos) que tienen el poder de fijar precios, lo cual hacen, naturalmente elevando los mismos.

Pero no se puede negar que la ausencia a una barrera a la exportación indiscriminada está incidiendo en el actual estado de cosas.

El establecimiento de detracciones, que se debería instrumentar por ley, ya que como dijimos el P.E. sólo no lo puede hacer, permitiría corregir estos efectos.

a)      propiciaría una baja de los precios internos de los productos de la canasta básica de los cuales el país es gran productor y exportador.

b)      Mejoraría la competitividad de las industrias que usan las materias primas de origen agropecuario como insumos.

c)      Permitiría al Estado, representando al conjunto de la sociedad apropiarse de una parte mayor del excedente que produce el campo.

Como toda medida impositiva, ésta generaría ganadores y perdedores.

Ya dijimos que la sociedad en su conjunto ganaría, por las razones ya expuestas.

¿Quiénes serían los perdedores?

a)      Productores agropecuarios. Obviamente, gravar las exportaciones de sus productos haría bajar el precio de los mismos. El objetivo que se busca, que es precisamente ése, los perjudicaría.

El mundo de la producción agropecuaria es extremadamente desigual. Los medianos y grandes productores, sean  o no propietarios de la tierra están disfrutando de un período de prosperidad desconocido en muchísimos años. Es perfectamente lógico y de absoluta justicia que contribuyan al bienestar colectivo con un aporte de éste tipo.

Es necesario señalar que el campo, aún después de la Reforma Tributaria que obliga a las empresas más grandes a cambiar la forma de tributar y a pagar más impuestos continuará pagando alrededor del 10% de su Producto Bruto Interno, cuándo el conjunto de la sociedad paga el 30% de su PBI.

Pero existen pequeños productores que aún en este escenario favorable tienen dificultades para sobrevivir. Por lo tanto, parte de lo recaudado por este impuesto se debería destinar a compensarlos por las pérdidas. Es necesario aclarar que

b)   Industrias que procesan la producción exportable. En realidad, afectaría a los   frigoríficos, ya que estos verían bajar el precio final de su producción y deberían compensar esa baja con los productores. Otra industria que tal vez se perjudique sea la industria láctea, ya que se debe incluir la leche en polvo en la materia gravada. Debería desviar la producción hacia los productos con mayor valor agregado (por ejemplo quesos)

¿Qué condiciones deberían cumplir estas detracciones para no crear efectos negativos sobre la producción?

1)      Deberán ser variables, de tal forma que fluctúen acompañando las variaciones de precios de venta y costos de la producción, a fin de evitar dos efectos indeseables, por un lado que sean demasiado altas y obstruyan la producción y en segundo lugar,  que sean demasiado reducidas, recaudando demasiado poco e influyendo en forma no significativa en los precios internos.

2)      Deben gravar el conjunto de la producción, incluyendo carne, lácteos, granos, lana, cueros, pero también los rolos de madera sin procesar.

Se debe tener muy en cuenta la posibilidad de que los niveles de detracciones produzcan desviaciones en el uso del suelo no deseadas, por ejemplo, gravar las exportaciones de carne solamente llevaría a una reducción del área ganadera en beneficio de otras producciones. Nos preocupa particularmente el avance de la plantación de eucaliptos y el efecto que tendría sobre la misma el gravar las demás producciones del sector.

Como ya dijimos, el uso de los dineros generados deberá destinarse a la asistencia de los pequeños productores, pero también a subsidiar el consumo de productos de primera necesidad y probablemente también los combustibles, principalmente kerosén, gasoil y supergas.

2)http://www.elpais.com.uy/130211/pnacio-695026/nacional/socialistas-presentaran-medidas-para-combatir-el-alza-de-precios/

1)http://diariolarepublica.net/wordpress/inflacion-ps-propone-ajustar-tributos-del-agro/

3) según la RAE: 1. adj.Que trata en compras y ventas, especialmente de caballos u otras bestias, y tiene para ello maña y persuasiva. U. t. c. s.