(Esto va para el Tanque 3)
1. ¿Qué es esto?
Vez pasada hicimos una propuesta, no caminó, tal vez porque no fuimos lo suficientemente tenaces.
Cuando vino Claudio Katz a Montevideo a presentar su último libro, en los debates posteriores, viendo todos los temas teóricos que es necesario abordar y su complejidad, propusimos una metodología de armar "TANQUES", depósitos o bolsones por grandes áreas temáticas, e ir tirando allí lo que nos vaya pareciendo; después ordenaremos, seleccionaremos, evaluaremos, cuando tengamos material para procesar.
Uno de esos tanques sería "TEORÍA HISTÓRICA DE LA ORGANIZACIÓN".
Si hablamos de "teoría histórica..." es porque entendemos que predomina actualmente un concepto ahistórico de la organización.
Se intenta trabajar en la construcción de organizaciones políticas como la aplicación de un modelo organizativo ya definido que no se discute, y los problemas a resolver son estrictamente técnicos; o bien se discute y se confrontan distintos conceptos organizativos (para construir cada cual según su modelo) pero sin referencia al contexto histórico, como si hubiese un tipo de organización válido (o inválido) para todos los contextos.
Uno de las ideas de referencia en esta discusión es el concepto leninista de vanguardia, que es reivindicado o cuestionado según las distintas posturas, pero poca atención se presta a las circunstancias en las que apareció y las dificultades que presentó en la medida en que esas circunstancias se fueron desarrollando, y esaforma organizativa fue ¿causa? ¿Consecuencia?
¿Causa y consecuencia a la vez? de los problemas políticos que ocurrieron en la lucha.
De modo que vamos a empezar a llenar el tanque. Lo que aquí tiramos no es ni pretende ser una posición acabada, es un insumo posible para ver qué podamos hacer con lo que caiga en ese tanque, si cae.
Se trata de una reflexión a partir de una entrevista a Boris Kagarlitsky que le hizo Ezequiel Adamovsky (1) publicada en la revista Realidad Económica.
Bienvenidos, comentarios, críticas, etc. Todo sirve.
2. Precisión sobre el concepto de vanguardia
E.A. En particular, ¿cuál te parece que fue la responsabilidad o “culpa” de la concepción leninista de Partido y de Vanguardia en el proceso de burocratización?
B.K. Era equivocada. No sólo políticamente sino también lingüísticamente.
La vanguardia no dirige al ejército: su único privilegio es estar en la batalla primero, y recibir los peores golpes. Pero no puede ni debe determinar adónde debe ir el ejército. De todos modos, en la Rusia de 1917, en la que los obreros eran una pequeña minoría, y los obreros educados eran una minoría dentro de la minoría, es fácil entender por qué y cómo Lenin y sus compañeros llegaron a sus conclusiones.
Y todo ello formaba parte, en gran medida, de la tradición ilustrada con su meritocracia del conocimiento.
Podemos ver que aquí BK maneja el mismo concepto de Gramsci, quien usa el término "squadrismo" (de escuadra), nosotros acostumbramos a decir "vanguardismo".
El papel de la escuadra o vanguardia, dice Gramsci, esta dado no por una posición de fuerza de un ejército sino por su debilidad. Cuando no se puede lanzar un ataque masivo inmediato, eso obliga a la acción de un grupo de elite que golpee primero al enemigo. Esa vanguardia es una avanzada en el sentido de que opera en función del ejército al que pertenece, no busca substituirlo sino solamente abrirle camino. Desconectarse del ejército quitaría todo sentido a su acción.
Por eso dice también Rodolfo Walsh:
Hay que distinguir una vanguardia de una patrulla perdida
En nuestros círculos de izquierda es común confundir estos conceptos y tomar vanguardia por estado mayor. Enumeraremos algunos vicios ideológicos que encontramos en este punto de vista:
a) Auto-atribuirse la condición de vanguardia.
b) Considerarla como algo inmanente en sentido estricto, es decir: es intrínseco, se explica a sí mismo, y permanece. (Creamos hoy un partido, y va a ser vanguardia de aquí hasta la sociedad sin clases).
c) Se atribuye a la vanguardia el rol de portavoz de las ideas correctas, incluso de autor de ellas.
d) Y a partir de allí la recíproca: las ideas correctas son las que sostiene esa vanguardia. Es autorreferencial.
3. La organización política como problema histórico-social.
Decíamos, esta forma política ha sido contrapuesta a otras. Más aún, hay una idea según la cual esta forma política es la raíz de los problemas. (2)
Pero aun así, esas formas contrapuestas se presentan ahistóricamente. Pretenden explicar, cuando de lo que se trata es de explicarlas.
Kagarlitsky, sin embargo, luego de la descripción de lo que el considera un error ("la vanguardia no dirige al ejército") hace una contextualización histórica y propone una explicación social del problema, por breve y esquemática que esa sea:
Las condiciones de una clase obrera pequeña (aunque muy activa) en un mar social campesino y una burguesía castrada, y la falta de una educación de masas, se unían a las condiciones que vivía también una elite intelectual de activistas.
Esa elite intelectual -explica BK en otras partes de la entrevista- tenía atrás una fuerte tradición política en la lucha por cambios históricos urgentes, y la imperiosa necesidad de estos cambios contrastaba con la debilidad general de los actores sociales, producto de las condiciones de esa formación social.
La fuerte actividad de la pequeña y joven clase obrera venía dada por el impulso a llenar el vacío que dejaba la debilidad relativa aun mayor de otras fuerzas sociales.
Por cierto, esas explicaciones históricas de orden general no son ninguna novedad, y fueron los propios intelectuales rusos, incluyendo a los bolcheviques, los que han aportado este análisis. Lo que queremos marcar acá es la continuidad de esa explicación histórica en el análisis de la forma política que asumió la conducción revolucionaria. Obviamente, eso no lo dijeron los bolcheviques.
“...los bolcheviques interpretaron el marxismo como la ideología de la modernización y la europeización... políticamente, el partido de Lenin era más el partido de Pedro el Grande que de Carlos Marx...[y por ende]no fueron libres creadores de la historia sino, más bien, esclavos de la necesidad objetiva que, en general, no les dejó ninguna elección”, dice BK.
Y agrega:
"La interpretación bolchevique del marxismo estaba equivocada: fueron crueles y, a veces, sin ninguna necesidad pragmática; no comprendieron la importancia y el papel de la democracia; su idea del socialismo se limitaba al concepto de 'disciplina fabril'; muchos de ellos eran terribles como personas.
Y, sin embargo, fueronlos más grandes revolucionarios de la historia del mundo y los personajes más heroicos y trágicos de este siglo. Cualquier revolución es terrible: cuando millones de personas actúan, no podemos esperar que haya menos crímenes y estupideces que en la vida “normal”; habrá muchos más.
Pero sin revoluciones no habría historia, y ¿quién puede decir que los períodos no-revolucionarios son necesariamente agradables y humanos? La reacción no es menos brutal que la revolución, pero es también más destructiva".
Pongamos esto en contraste con las consignas de los zapatistas:
- Mandar obedeciendo.
- Ir al paso del más lento.
- Preguntando caminamos.
Del lado de Octubre podemos ver en cambio lo que decía el gran poeta revolucionario ruso Vladimir Mayakosvski, bolchevique desde los 13 años, preso varias veces, iniciador del futurismo ruso y de la propaganda revolucionaria de tipo publicitario: "Espolearemos el corcel de la historia hasta que reviente".
O lo que decía al plegarse a la revolución el oficial ruso de origen aristocrático Mijaíl Tujachevsky que sería un sobresaliente jefe militar soviético, mariscal, director de la Academia Militar de la URSS, el verdadero creador de la Blitskrieg (guerra relámpago) que tomarían luego los alemanes, y que fue infamemente asesinado por el estalinismo -a él y a toda su familia- precisamente antes de estallar la guerra:
"Sacudiremos Rusia como una alfombra. Después sacudiremos el mundo". (3)
Estamos, como podemos verlo, ante psicologías muy diferentes.
Coherentemente con ello, estilos políticos muy diferentes. Lo que intentamos señalar acá es el origen social de esas diferencias según la coyuntura histórica, las fuerzas sociales protagónicas, y consecuentemente el ritmo del cambio histórico, más allá de nuestros deseos.
Las formas políticas son producto de las situaciones histórico-sociales. Es tan absurdo pretender trasplantar la forma bolchevique a todos los escenarios posibles, como la forma zapatista (poniendo apenas un ejemplo posible de par dicotómico de formas políticas, pero una polémica que vemos hoy). Ninguna de las dos formas tendría sentido en la realidad actual uruguaya, desde el punto de vista social, político y cultural.
Y menos sentido tiene, por lo tanto, discutir una forma contra la otra como paradigmas contrapuestos, como si se tratase de optar entre uno u otro. De lo que se trata es de estudiar el problema de la forma organizativa dentro del problema socio-político y cultural de nuestro aquí y ahora.
No tiene sentido tampoco discutir una forma contra la otra en cada uno de sus propios escenarios, como ocurre por ejemplo cuando algunas corrientes de izquierda cuestionan al zapatismo por no funcionar como un partido bolchevique.
El funcionamiento zapatista y su forma política pueden por cierto ser cuestionadas, pero dentro de su particular contexto.
Recíprocamente, hay quienes cuestionan a su vez a los bolcheviques por no haber tenido un estilo político similar al de los zapatistas. De la forma política bolchevique es de lo que estamos aquí hablando, pero discutirla en relación a su propio contexto histórico-social.
Circunstancias históricas específicas crearon esa AMALGAMA que unió y superpuso estos tres elementos: usina de ideas - grupo heroico - conducción.
De esa amalgama resulta el concepto leninista de partido de vanguardia.
4. La extrapolación de las formas políticas fuera de su contexto histórico-social
La amalgama funcionó, en el sentido de que mostró tener un alto grado de eficiencia en la Revolución Rusa. Produjo las ideas necesarias, cargó sobre sus hombros el heroísmo de la lucha recibiendo los golpes, y fue el órgano de conducción.
Grupo heroico, sin duda. Innovador de ideas y de prácticas, sin duda. Pusimos dos ejemplos bien diferentes de héroes innovadores y conductores, ambos trágicos.
Pero elegimos el término "amalgama" no por gusto. Por firme que sea esa mezcla homogénea, esa "disolución de sólido en sólido", los elementos componentes pueden volver a separarse, como el oro del mercurio.
Las circunstancias históricas de la Rusia bolchevique hicieron que esos elementos se separasen, una vez que el momento heroico pasó, y que la urgencia pragmática y oportunista instaló una conducción que necesitó expulsar de sí, violentamente, a la usina estratégica de ideas.
"El Thermidor y la burocratización de la sociedad soviética desde el punto de vista histórico-cultural, consistió en cómo el barbarismo, el despotismo asiático, se tomó su revancha con la tradición política occidental en Rusia, el dieciocho Brumario de Iván el Terrible”,dice BK.
Esa condición de la vanguardia como portavoz e incluso autora de las ideas revolucionarias (el punto "c" de los arriba señalados) es absolutamente excepcional, difícilmente repetible, y sobre todo no deseable.
Es un producto, precisamente, de la debilidad del ejército social de la revolución, la debilidad que hace históricamente necesaria la vanguardia, y peor aún.
Y peor aún.
De no existir esa debilidad extrema del ejército social, las ideas de la revolución aparecen antes de la revolución misma, es antes que se difunden, antes que libran su lucha contra las ideas viejas y ganan, y antes que prenden en las masas y se transforman en fuerza material.
Pongamos por caso la violencia revolucionaria en el Uruguay de los sesenta-setenta, tema del que nos ocupamos en una nota pasada (4).
Hubo allí un grupo heroico (hablamos en general y no de un grupo político en particular) que dijo "algo nuevo y algo cierto", pero lo nuevo no era cierto (su concepción particular, "vanguardista", de la lucha armada), en cambio lo CIERTO no era, estrictamente hablando, NUEVO.
Porque las ideas radicales en que se apoyó esa vanguardia armada (lo cierto) ya eran del acervo cultural de la izquierda radical.
No fueron creadas por la vanguardia, que diferencia por ejemplo de los bolcheviques, no tuvo un alto nivel de producción intelectual innovadora.
Los bolcheviques, en cambio, tuvieron que pegar al mismo tiempo los dos saltos.
Partían de una base más o menos marxista, más o menos aceptada por una parte de la intelectualidad radical rusa. Pero la reformulación necesaria en las condiciones concretas de la Rusia de entonces, estaba aún pendiente. La producción intelectual bolchevique (Bujarin, Preobrazhensky, Smirnov, Kollontai, Radek, Rakovsky, Trotsky, Lenin, etc.) fue enorme, contradictoria, fermental, y hecha en caliente.
Y al mismo tiempo, tuvieron que formar la principal fuerza de combate de la revolución, en todos los frentes.
Para desarrollar este concepto, Gramsci introduce su metáfora militar guerra de movimientos / guerra de posiciones.
"Una guerra de posiciones no está, en realidad, constituida simplemente por trincheras propiamente dichas sino por todo el sistema organizativo e industrial del territorio situado tras el ejército en campaña.
Está impuesta, a menudo, por la rápida potencia de tiro de los cañones, ametralladoras y fusiles, por la fuerza armada que puede ser concentrada en un punto determinado, así como por la abundancia de suministros que hacen posible la rápida sustitución del material perdido tras una penetración enemiga o una retirada...
La misma reducción debe hacerse en el arte y la ciencia de la política, al menos en el caso de los estados avanzados, donde la «sociedad civil» se ha convertido en una estructura muy compleja y que resiste las «incursiones» catastróficas del elemento económico inmediato (crisis, depresiones, etc.). Las superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras de la guerra moderna.
En la guerra, puede tener lugar a veces un feroz ataque de artillería que parece haber destruido lodo el sistema de defensa enemigo y sólo ha destruido de hecho la superficie externa del mismo; y, en el momento de su avance y ataque, los asaltantes se encuentran frente a una línea de defensa todavía efectiva. Lo mismo ocurre en política, durante las grandes crisis económicas".
En lo que sigue, debemos leer Rusia donde dice "Oriente" debido a la censura:
"En Oriente el Estado lo era todo, la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en Occidente, entre el Estado y la sociedad civil había una justa relación y en el entramado del Estado se advertía de inmediato una robusta estructura de la sociedad civil. El Estado era sólo una trinchera avanzada, tras la que se despliega una sólida cadena de fortalezas y fortines". (5)
Las notas de Gramsci estaban sometidas a un doble control de censura. El fascista (que iba directamente a Mussolini) y el del Partido Comunista Italiano que remitía copia a Moscú. Por eso en estas notas también vamos a ver escrito "Trotsky" y "Rosa Luxemburgo" cuando el blanco real de la crítica era el estalinismo del "tercer período".
El estalinismo corresponde al momento en que la conducción burocrática expulsa y combate la innovación intelectual, en la medida en que prefiere cerrar los ojos sobre su propia obra. Es lo que se ha dado en llamar "el termidor soviético".
Esto también se explica por las circunstancias histórico-sociales del momento: agotamiento y desmovilización de la clase obrera, el rol omnipresente y forzado que pasa a jugar la elite política dirigente, la grave situación de emergencia social, económica y militar, la recomposición sobre la marcha de esa elite dirigente y la presión y cooptación de otras fuerzas sociales y el tipo de movilidad social y diferenciación social en esa emergencia, y los puntos ciegos de la formación ideológica bolchevique (productivismo socialdemócrata etc.), entre otras cosas. (6)
En ese momento se instala el "punto d" que mencionamos más arriba como criterio de verdad: las ideas correctas pasan a ser las que sostiene ese pretendido partido de vanguardia.
Las circunstancias históricas también explican la propagación internacional de ese modelo organizativo y su constitución como un paradigma en el movimiento revolucionario mundial.
La instalación de este paradigma como EL tipo de organización política de vanguardia es uno de elementos de ese concepto ahistórico de la organización política.
Terminaremos entonces recordando la forma en que, explicando el desarrollo de una secta a partir de esta dinámica, expone esto Hal Draper en "Hacia un nuevo comienzo":
"...este camino de invernadero hacia el 'partido' revolucionario es algo así como esto: se levanta la bandera del Programa Correcto para establecer su frontera orgánica.
Se hace sin considerar la situación objetiva porque es un imperativo suprahistórico. ... Se declara como el Partido Revolucionario, y ya que tiene el Programa Correcto, los trabajadores tendrán que llegar hasta su puerta... y ya tiene usted su secta"(7)
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(1) La entrevista completa puede bajarse de aquí: http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=3939 .
EA es el traductor del libro de BK "El junco pensante: los intelectuales y el estado soviético de 1917 al presente", premiado por la Fundación Isaac Deutscher, traducido pero no publicado en español. El autor nos ha dicho que si conseguimos publicarlo, cede sus derechos, lo mismo EA. ¿Alguna idea?
(2) Ver por ejemplo Isaac Deutscher, El profeta desarmado. En este libro imprescindible se hace un análisis histórico muy completo y abarcativo del proceso de degeneración de la Revolución de Octubre, pero se termina poniendo el origen último en la prohibición de las fracciones en el X Congreso del PCR (b), 1920.
(3) Vladimir Mayakovsky, digamos además, se había suicidado unos años antes. La causa del suicidio es incierta pero ya había empezado la persecución, este texto es de Pravda un mes antes del suicidio:
"Sobre los caprichos del izquierdismo: ...la intelectualidad pequeño-burguesa revolucionaria, que se unió al proletariado cuando ya se había definido y establecido firmemente su victoria, comienza a sentirse la sal de la tierra.
Desconectada del pasado proletario, de su tradición de lucha, la intelectualidad tiende a considerarse como más a la izquierda, más revolucionaria que el proletariado mismo. No cabe duda de que oímos una falsa nota izquierdista en Maiakovski".
(4) Gracias por el fuego. La violencia política en Uruguay en los sesenta-setenta. http://www.surda.se/ArticulosEnPortada/Uruguay%20Gracias%20por%20el%20fuego.htm, y Posta Porteña Nro. 907.
(5) Cuadernos de la Cárcel. Puede encontrarse en numerosos lugares.
(6) Véase: Christian Rakovski, Los peligros profesionales del poder, http://www.marxists.org/espanol/rakovski/1928/08-1928.htm. y Charles Bethelheim, Las luchas de clases en la URSS, Segundo Período.
(7) http://www.fundanin.org/draper2.htm