Envíopostaporteñ@ 911

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS

 

ENTRE CARAS Y CARETAS

Tengo algunas preguntas en el tintero para contestar, más aquellas que yo mismo me hago en el andar por este camino espinoso.

La primera pregunta apareció en mi correo personal y rezaba:

“¿Quién está detrás de esta iniciativa de Punto a Punto?” Respondí y respondo: nadie está detrás, ni arriba ni abajo.

Sólo estamos quienes quedamos convencidos que no podemos seguir en esta noria de nunca acabar. Es entonces que decidimos participar a la ciudadanía, que no encuentra rumbo, que está desorientada y a quienes están desahuciados de este tipo de política y de políticos, porque no queremos que la POLÍTICA se nos vaya esfumando de las manos de la ciudadanía, ya que siempre los políticos se encargaron de marginarla, o usarla mientras se buscan votos.

Porque creemos que es posible OTRA POLÍTICA con una democracia más participativa y permanente.

La segunda pertenece a un compañero de trabajo que me hizo una serie de preguntas sobre lo que se puede o no se puede hacer en este sistema político electoral, que trataré de responder e intercambiar ideas con ustedes, lectores de POSTA.

Y a estas preguntas debo agregar las mías que también buscan respuestas y que trato de bucear en este trabajo y que con gusto las compartiré.

Y vayamos desgranando el asunto.

Todavía existen partidos que están creídos que con una, o dos, o más bancas las cosas se pueden cambiar. Aún eso no ha sido demostrado, salvo el hacer denuncias permanentes de este Sistema corrupto, pero más de ahí no se va, al aceptar las bancas, se acepta la integración y la pertenencia al Sistema.

La historia política, leída con ojos críticos nos enseña que ese no es el camino adecuado, en este Sistema perverso. Es como querer tropezar siempre con la misma piedra, propiedad exclusiva del hombre.

Basta repasar las ideas de algunos políticos comprometidos hasta los tuétanos con la sociedad, Frugoni, Baltasar Brum, Vivián Trías, Enrique Erro, Germán Araújo, y más recientemente Guillermo Chiflet y Helios Sarthou, para nombrar algunos de los más conocidos y recordados, que sucumbieron en sus bancas con sus ideales sin lograr los cambios pretendidos, ni la de cambiar aún a sus propios partidos.

A ninguno de ellos se le ha ocurrido que el camino podría ser otro, salvo a Sarthou, que en su documento “Diez medidas de cambio estructural de la democracia representativa en nuestro subdesarrollo latinoamericano”, publicado en Portal 2008, hizo propuestas de cambio, recogidas en nuestro trabajo  “Justicia y Democracia”, publicado en Posta 817 (y ahora reproducida por R. Perdomo en POSTA 903); pero siempre dentro del sistema y de un partido, sin duda fue al fracaso, porque el Sistema no quiere que se toque lo privativo.

Y ¿por qué no se hace a partir de y con la ciudadanía?

Se comprende fácilmente, porque cuando se está dentro de un partido político, la óptica es diferente y todo se hace desde una visión partidaria, de un organismo piramidal en la organización de mando, aunque no todo se comparta se debe acatar.

Y al sentirse fracasado o no comprendido se opta o por mudarse de uno a otro partido, o alejarse definitivamente de su partido y de la política.

Mientras no cambiemos este sistema político electoral, seguiremos en la misma, y las estructuras se mantendrán en pie por más buena voluntad que tengan quienes ocupan bancas.

Pero, me pregunto ¿por qué no se quiere romper con este Sistema?

¿Qué es lo que los tiene atados a este sistema partidario perverso?

¿Acaso la ambición oculta de poder?

¿Acaso los posibles carguitos?

¿La teta del Estado?, ¿el desconocimiento de la Constitución actual, que por error o por acierto todavía nos da una oportunidad de reivindicar nuestra ciudadanía? (art. 331, inc. A), o en el mejor de los casos la utopía que desde una banca se puede cambiar este Sistema ¿y luego poder planificar mejoras?

 ¿Por qué no nos juntamos en la diversidad y no esperamos para “encontrarnos luego en la calle”?, como bien se pregunta Fernando Moyano (Posta 903), porque la política es esa.

Preguntas que las dejamos flotando, y que usted, amigo lector, tendrá que responderse.

Nosotros, como usted, amigo lector ya lo conoce, tenemos una propuesta, fuera de todos los partidos, porque como dice Paulo Freire “no creemos en esta democracia formal. Lo que parece imposible aceptar la democracia fundada en la ética del mercado, que perversa y dejándose llevar sólo por el lucro, que imposibilita la democracia”, y esta propuesta radica en CAMBIAR NUESTRA CONSTITUCIÓN BURGUESA Y ACOMODADA PARA QUE EL SISTEMA ELECTORAL SIEMPRE SALGA CON LA SUYA.

Personalmente no creo que tengamos mayor capacidad que esos hombres, que pelearon en sus bancas, para revertir esta situación, y vemos hoy que todo sigue igual. Lo que sí sabemos es que el poder de decisión aún no llegó a nuestra gente.

Y con nuestra propuesta tendemos a evitar esto para que en nuestra ciudadanía no sólo esté el poder de decisiones sino que en él se mantenga.

No se trata sólo de hacer denuncias que nunca van a acabar desde una banca o desde fuera de las bancas, importantes por cierto, pero no es el único camino.

Lo primero es siempre lo primero: remover el obstáculo principal para poder cambiar este Sistema, que nos tiene atados de pies y manos.

Cambiemos ésta nuestra Constitución, pensando en qué país queremos para luego elegir el partido, que frenado en sus apetencias, se proponga llevar adelante lo que los ciudadanos quieren.

Aprendamos de nuestra historia política haciendo una relectura objetiva de los hechos y nunca interesada y menos aún partidaria. No olvidemos lo que dijo Artigas en el Congreso del 4 abril de 1813: “toda clase de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar nuestro destino. Es muy veleidosa la probidad de los hombres, sólo el freno de la Constitución puede frenarla”, por supuesto, ésta que tenemos NO.

El propio Artigas cuando le acercaron la Constitución de 1830 para que la respaldara, se negó a hacerlo diciendo¡ ESTA NO!

No queda otro camino que cambiar ¡YA! 

Guste o no guste a quienes ostentan el poder o pretenden hacerse de él en el tiempo, porque el poder es siempre una tentación para quienes aspiran a conseguirlo. Ha emborrachado a muchos y sigue emborrando a otros.

Decían los viejos “ Para conocer a Juancito, dale un carguito”

Quizás no sea fácil entender nuestra propuesta si se la ve y se la analiza sólo desde un punto de vista partidario, aunque en la calle nos encontremos, olvidando que detrás hay un pueblo que no tiene claro su futuro, porque ya lleva más de 150 años de decepciones, y nunca pudo decir “esta boca es mía”, ni “las decisiones están en mis manos”.

Créame que es “jodido” estar en el lugar de esa gente y terminar siendo siempre chivo expiatorio de aquellos que quieren usarla. No se puede seguir viviendo de idealidades partidarias, que nunca se cumplen.

Quizás tendremos mucho camino por recorrer, pero camino se hace al andar, y no cuando nos quedamos quietos, y si no creemos en nuestra gente, peor aún, porque jamás emprenderemos un camino común.

Para los políticos corruptos y sus aprendices, es más fácil tener la gente como mansos corderos, que como ciudadanos rebeldes. Bien decía Paulo Freire “nadie educa a nadie, todos nos autoeducamos y todos nos educamos en conjunto”, y eso llevémoslo a la educación cívica, que nunca se le ha dado en este País el realce que debe tener. Quizá se debe a que la educación no tiene autonomía y depende del gobierno formado con políticos de turno y son quienes imponen las reglas.

Nuestra gente ha sido enseñada, no educada, para auto abanderarse detrás de un partido, desde la época de los caudillos hasta el presente, pero nunca para decidir sobre su destino siendo agente de cambio. Pregunte a sus allegados y verá que “son de tal o cual partido”, quizá nadie le diga que no pertenece a ningún partido.

Esa clara demostración de no abanderarse comienza hoy a ser principio de reencuentro con un nuevo tipo de política.

 Repetimos y repetiremos hasta el cansancio que sólo es posible un cambio A PARTIR DE LA CONCIENCIA QUE VAYA ADQUIRIENDO NUESTRA GENTE, porque un modelo de desarrollo y una democracia política solo es posible construirla desde abajo, desde la participación permanente de nuestra gente, sin manipulaciones ni de la prensa, ni de la élite política ni del poder económico.

Un abrazo fraterno en nombre del colectivo de Punto a Punto, Rogelio.

Nota: nuestro correo es puntoapuntoredaccion@yahoo.es y está a la espera de sus comentarios, sugerencias, críticas o aportes que quiera hacer, o en forma directa al teléfono 2514 3319, que con gusto lo escucharemos.