Respuesta al Sr. Pablo Docimo, ante su pregunta en la
posta porteña Número 927 del 10 de marzo de 2013
El Sr. Docimo, supuesto periodista, se pregunta que hizo Hugo Chávez en 14 años de gobierno y pide que si alguien lo sabe se lo indique. Digo supuesto periodista, porque la función del periodista es estar informado, para poder proporcionar a sus lectores/televidentes o lo que sea su medio, una información veraz y oportuna. Y no saber lo que hizo Hugo Chávez en 14 años, es como si haber estado fuera del mundo desde 1999 a la fecha
Parece que ni siquiera se enteró que en su funeral estuvieron presentes 33 presidentes y más de 50 delegaciones de diversos países amigos y que hasta la ONU mantuvo su bandera a media asta ese día. Algo habrá hecho para semejante demostración de solidaridad y dolor! A mí me daría vergüenza si fuera periodista y tuviera que hacerme esa pregunta en público. Por lo menos iría a las fuentes de información a ver que ha hecho
Pero, para que le quede clarito, lo digo bien despacito, para que lo entienda: lo que mejor responde a esa pregunta es uno de los tantos slogans de campañas de las numerosas batallas que dio y ganó el presidente Chávez: “con hambre y desempleo, con Chávez me resteo!”
Eso, Sr. Docimo, simplemente quiere decir que lo que Chávez le dio al pueblo es ESPERANZA Y eso es lo más grande que se les puede dar a las personas que eran invisibles hasta 1999.
Chávez le dio ojos a millones de venezolanos, a través de la Misión Milagro; le dio sonrisas –literalmente, porque a través de la Misión Sonrisa, se le da atención odontológica gratuita a la gente del pueblo; le dio identidad, a millones que no tenían cédula, porque no tenían acceso para hacer los trámites; le dio educación, trabajo, vivienda digna. Chávez volcó el recurso más preciado que tiene Venezuela, el petróleo, a favor de los más desfavorecidos. Chávez les dio jubilación a los adultos mayores.
El Hospital Cardiológico Infantil….. Increíble la cantidad de niños que se hoy viven gracias a los cuidados allí recibidos
El mayor legado de Chávez, y esto lo ha reconocido hasta la oposición venezolana, ha sido dejar una constitución moderna, de las más avanzadas del mundo, en donde se le da todo el poder al pueblo soberano, se reconoce a los indígenas, se instala una democracia participativa, que es mucho más que la representativa que tenemos en la mayoría de nuestros países.
En el ámbito internacional fue uno de los mayores luchadores por la integración; creó, así, la UNASUR, la CELAC, la ALBA. Así como otras organizaciones para ayudar a los pequeños países del Caribe. Ha sido la persona más solidaria que se ha visto en los últimos años.
En particular el Uruguay tiene mucho que agradecer –aunque no lo haga. El Bandes para el rescate de COFAC, a poquito de asumir el primer gobierno frenteamplista; el petróleo financiado en condiciones realmente favorables (de las cuales el pueblo uruguayo no vio nada); las ayudas al Hospital de Clínicas y al Instituto del Cáncer; las ayudas para ALUR; la recuperación de FUNSA y ENVIDRIO, por decir algunas cosas.
En cuanto a obras de infraestructura, vaya a ver, Sr. Docimo, los puentes sobre el río Orinoco, los ferrocarriles de los Valles del Tuy, el ferrocarril Puerto Cabello-Barquisimeto, las extensiones de las líneas del Metro, el viaducto en la Autopista Caracas-La Guaira; se terminó por fin –luego de 40 años de gobiernos anteriores que realmente no hicieron nada- la autopista José Antonio Paéz, la autopista de Oriente, la autopista Barquisimeto-Acarigua.
Puso en órbita el Satélite Simón Bolívar, que cubre las necesidades comunicacionales de quienes viven en los lugares más perdidos de Venezuela; y recientemente el Miranda, cuyo objetivo es fotografiar el país, es decir; obtener imágenes remotas en alta definición para ayudar con la planificación urbana, observar los suelos, reestructurar la agricultura, inspeccionar la actividad fronteriza y obtener evolución de los terrenos.
Esto es solo un “abreboca”. Cualquiera que quiera realmente conocer la respuesta a la pregunta de que hizo Chávez en sus años de gobierno, ponga en Google “Obras del gobierno Bolivariano” y verá la cantidad de páginas que aparecen.
Chávez vive, la lucha sigue!
Diana Maggiolo
Venezuela se enfrenta a un vacío de poder
por JORGE CASTRO
analista
Clarín 10/3/13
Hugo Chávez es irremplazable en el sistema político venezolano. Su desaparición abre una etapa de vacío de poder, en la que el único actor que queda en pie, con capacidad de acción y de decisión, es el Ejército de Venezuela.
El significado político de Hugo Chávez es inseparable de su condición militar. Ha sido ante todo el teniente coronel Hugo Chávez, jefe de la insurrección de la juventud castrense, que se levantó contra la República de Punto Fijo (1959/1998) el 4 de febrero de 1992, representada entonces por Carlos Andrés Pérez.
Los ejércitos de América del Sur asumieron un protagonismo independiente en la segunda década del siglo XX.
Lo hicieron desde la izquierda y no desde la derecha. Fue el caso del “tenentismo” en Brasil, con el capitán Luiz Carlos Prestes, luego líder de la “intentona comunista” en 1935; de la “juventud juniana” en Ecuador; del “ruido de sables” en Chile, que terminó con la República oligárquica surgida de la guerra civil de 1891, y que luego, en 1931, crearía una “República Socialista Chilena”.
El pretorianismo militar sólo asumió posiciones de derecha en el contexto de la guerra fría; y la insurrección de los jóvenes oficiales “bolivarianos” ocurrió un año después de terminada ésta, y a tres años de la represión del “caracazo”, que ocasionó 5.000 muertos.
En América Latina sólo hay tres revoluciones triunfantes que destruyeron al Estado y su brazo militar (México, Cuba, Nicaragua). Estas revoluciones crearon un nuevo ejército, leal al Estado revolucionario e identificado ideológicamente con él. No es el caso de Venezuela.
El Ejército venezolano es el de siempre, sólo que identificado con el liderazgo del teniente coronel Hugo Chávez desde febrero de 1992.
Cuando se produjo el golpe de abril de 2002 todo dependió de la institución castrense, tanto el derrocamiento de Chávez como su reinstalación en el poder. Los altos mandos designados por él fueron los que lo detuvieron, y la 43ava. Brigada de paracaidistas de Maracay fue la que lo reinstaló en el poder.
Desde que se descubrió el petróleo en 1914, el ciclo económico y político venezolano está unido al mercado estadounidense, en una relación de dependencia estructural acentuada por las características “pesadas” del recurso en Venezuela, sólo apto de ser procesado en refinerías especializadas situadas en territorio norteamericano.
Venezuela, tras 14 años de Chávez, es un país más dependiente del petróleo de lo que era en 1998. El crudo representa hoy 92% de las exportaciones y hace tres lustros era 64%. Característica de los “petroestados” es su naturaleza rentística y su debilidad institucional. De ahí que la transformación social realizada por el chavismo no implicara el poder de los sectores populares dentro de un nuevo Estado, sino una gigantesca transferencia de recursos.
Esta ascendió a 30% del total de la renta petrolera de los últimos 10 años (U$S 850.000 millones).
Por eso, la pobreza cayó 20 puntos (50%/33,9%) entre 1998 y 2008, y la indigencia pasó de 21% a 10%.
Es el primer caso de inclusión social e incorporación de los sectores marginales al sistema político que ha tenido Venezuela en toda su historia.
El vínculo de dependencia con EE.UU. experimentó el año pasado un punto de inflexión. Las importaciones norteamericanas de crudo venezolano cayeron a su menor nivel en 30 años (685.000 barriles/día).
Es obra del boom del “shale gas”, que lleva al autoabastecimiento energético en 15 años.
El proceso político venezolano, después de Chávez, transcurre dentro del inmenso campo chavista, hondamente fracturado y enfrentado internamente, y en el que ha desaparecido su único elemento de unidad, el liderazgo carismático de Hugo Chávez. Todo indica que el conflicto en el chavismo ya ha comenzado, mientras todavía desfila el cortejo fúnebre.
En ese caso, lo dirimirá el ejército, el de siempre en la historia venezolana
LA MAREA ROJA
Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece.
Ya que aparecen los poetas, traigo a Homero.
Rara especie el humano. Tal vez sea cierto lo que dicen algunos psicoanalistas (porque entre psicoanalistas siempre alguien dirá lo contrario), que el hombre es el único animal que entierra a sus muertos. Cierto en todo caso en el sentido humano y relativo de las verdades, porque siempre excepción habrá, algún animal no humano que entierre, algún humano que no.
Pero el bicho humano entierra a sus muertos, o hace algo parecido. Y esto tiene doble significado.
Preservar el cuerpo muerto de hienas y buitres que andan por ahí.
Y dejar el muerto atrás.
También caracteriza al bicho humano una fuerte necesidad de despedirse. Otros bichos lo hacen. Pero en el hombre es algo muy fuerte.
De todo lo visto en Venezuela estos días, lo que más me impactó es la "marea roja", la multitud que despidió a Chávez, roja por las camisetas y gorras que vistieron por propia decisión. Alguien arriesgó una cifra, dos millones.
Soy de los que prestan atención al protagonismo espontáneo de las masas en el proceso histórico, y como ese nivel espontáneo pasa a ser consciente y organizado desde adentro de su propio impulso, madurando paso a paso al ver el significado de sus propios actos a partir de los hechos.
Y no tanto a los dirigentes individuales. Que existen mientras el proceso histórico de las masas les da un significado. ¿Por qué esa atención exclusiva, o casi, a un factor secundario? ¿Por la necesidad humana de despedirse? Sí, está bien.
Respeto el sentimiento, pero el rito me es ajeno, aunque sea humano.
Los hombres mueren. Un día antes o un día después, en una ciudad o en otra, con un diagnóstico médico o sin él, pero los hombres mueren, no hay verdad más absoluta. Quien busque revoluciones dirigidas por inmortales no está pensando en cosas humanas.
PROBLEMAS MENORES, PROBLEMAS FORMALES
Tampoco me trago ningún culto a la personalidad, y aquí lo hay. Es una lástima que de eso ni siquiera se hable, o no se vea como un problema, aun entre gente de mentalidad avanzada.
Pero por mi parte no me sumo, y con no sumarme me alcanza. En este caso, si bien es un problema, no tiene las consecuencias de otros casos, aquí no fusilaron a nadie. Un culto desagradable pero inocuo, y el mal que ya no hizo ahora no lo hará.
Luego están las discusiones sobre si entra o no en la categoría de bonapartismo, o en la categoría de populismo, etc. Realmente, serían problemas escolásticos.
Si no se trata de entender el mundo sino de transformarlo, en todo caso entenderlo es más que clasificarlo.
Tiene poco sentido discutir la categoría en que ponemos al chavismo, y si cabe o no en la misma que otros gobiernos llamados de izquierda (¡otra discusión de categorías!) y si es acaso un crimen tratar juntos fenómenos que ocurren al mismo tiempo y en el mismo continente.
Y PROBLEMAS REALES
Lo que importa es entender lo que una cosa es, pero para eso hay que entender POR QUÉ es eso que es, por qué aparece y por qué no aparece allí OTRA COSA, de dónde viene y a dónde va, por qué cambia, qué curso puede tomar y qué curso no.
Cuando hayamos comprendido eso, entonces surgirá la categoría.
El llamado "socialismo del siglo XXI" es capitalismo y no socialismo ni ninguna forma de "transición" a él.
Sigue habiendo propiedad privada capitalista, explotación del trabajo asalariado, y Estado capitalista que ejerce el monopolio de la violencia.
Tampoco el chavismo es un caso, entra en un espacio más amplio (Bolivia, Ecuador) y cada caso tiene sus rasgos específicos, pero los límites son los mismos.
Si la política de estos gobiernos ha tenido los límites que tuvo es porque están circunscritos a ese marco. Podemos discutir, aceptar o cuestionar la voluntad y actitudes de los gobernantes, pero ellas expresan esa política, y no al revés.
Lo que creo que sigue sin contestar, es POR QUÉ ese marco de propiedad capitalista y trabajo asalariado no ha sido superado.
Para comenzar a abordar el tema, propusimos hace un tiempo partir de la comparación con el antecedente histórico más cercano, el nacionalismo tercermundista de los 50-60, o "proyecto Bandung" (por la conferencia de gobiernos afro-asiáticos en Indonesia, 1955), que ha sido analizado exhaustivamente en la literatura marxista.
Dicho análisis señala las causas estructurales del agotamiento de ese proceso en las décadas siguientes, en que cae ante el embate neoliberal.
- Un antiimperialismo parcial que busca una mejor posición dentro del mundo capitalista frente al centro, pero no la ruptura.
- El intento de industrialización y modernización en términos capitalistas, sin romper las relaciones sociales fundamentales y la propiedad privada capitalista de los medios de producción. A lo más, llegaron a la propiedad estatal de algunas áreas, pero gestionándolas con lógica capitalista.
- El conflicto con las clases sociales poseedoras tradicionales, pero no su desplazamiento.
- La movilización de las masas en forma vertical, como instrumento de apoyo a las estrategias organizadas por el Estado.
- Ver a la tecnología como elemento neutro que puede ser copiado de los centros capitalistas (transferencia tecnológica) con independencia de las relaciones sociales.
La razón principal por la que llamo la atención sobre este antecedente es bastante obvia. Aquel intento de emancipación antiimperialista fracasó, pero lo cierto es que vivía bajo condiciones MUCHO MÁS FAVORABLES QUE LAS ACTUALES, y eso es una severa advertencia.
Por otra parte, esas condiciones diferentes pueden ayudar a explicar por qué ni siquiera en ese desarrollo limitado al marco capitalista, o en redistribución del ingreso, los resultados de este "socialismo" de hoy no lleguen tampoco a los que tuvo en algunos casos aquel nacionalismo tercermundista.
A grandes rasgos los límites de los proyectos son similares, al menos hasta ahora, EXCEPTO EN CUBA, de la misma forma en que, en Bandung, todo eso era cierto EXCEPTO EN CHINA.
No es nuestra intención entrar en este tema ahora, solamente lo traemos para tenerlo presente como contexto, al tratar de entender la "marea roja" de la que hablamos.
EL PROTAGONISMO DE LAS MASAS
Adiós al dirigente. ¡Hola gente!
Si se tratase, como habla insistentemente la prensa y la televisión, SOLAMENTE de un tributo a un líder, de un hecho puntual, poca cosa más habría para decir. Pero si lo vemos vinculado a lo ocurrido en todos estos años, tendremos otro panorama. Aquí solo voy a apuntar tres cosas.
El DESEO del socialismo.
Es cierto, esto no es socialismo. Pero que se lo llame de esa manera, que se ATREVA a auto-denominarse así a contracorriente del pensamiento único, refleja el deseo de las MASAS POPULARES (ningún dirigente lograría eso por sí solo) de trascender el marco capitalista, y el DESENCANTO con cualquier otra oferta dentro de los marcos capitalistas (serio, como la gente, popular, democrático, entrar al Primer Mundo, lo que sea).
Vemos el enorme el contraste entre el entusiasmo de las masas en su ASPIRACIÓN socialista (más allá de que los resultados reales no solo no tengan nada de socialistas sino que incluso sean limitados dentro del capitalismo) con la TOTAL APATÍA con que se han tomado esas otras ofertas declaradamente capitalistas en otros países del continente.
Decimos deseo y no más, porque no hay una idea clara, un concepto; aún no. Pero ese concepto puede construirse. “SOCIALISMO” marca una meta, una dirección, y que se descartan otras direcciones.
Y cuando se dice además socialismo DEL SIGLO XXI, se está diciendo (aunque sea de forma difusa) que no se quiere repetir los errores o deformaciones del supuesto "socialismo" del siglo XX.
Tal vez no hay comprensión plena esos errores, tal vez este nuevo "socialismo" sea en la realidad hasta menos socialista todavía que el otro. Pero lo que importa señalar acá es que se busca un camino diferente.
La defensa de las conquistas por la MOVILIZACIÓN DE MASAS
El chavismo comenzó siendo un fenómeno de conducción vertical, así como era en general el precedente del nacionalismo tercermundista, o el populismo en América Latina en esos años.
En un primer momento, la movilización independiente de las masas ha sido más fuerte en los otros países que mencionamos, Bolivia y Ecuador, que en Venezuela, dando un perfil diferente a cada proceso.
Pero el ataque de la oligarquía venezolana y el imperialismo con el golpe frustrado del 2002 y el “referéndum revocatorio” del 2004, sacó a las masas a la calle.
Importa poner los puntos sobre las íes, sobre todo si habla de bonapartismo, cesarismo, o militares nacionalistas. NO FUERON las fuerzas armadas venezolanas, ni el propio Chávez, los que vencieron el golpe del 2002. Fue la movilización espontánea del pobrerío de Caracas.
Y después, el golpeteo permanente de la reacción no dio lugar a que las masas se desmovilizasen. Por el contrario, comenzó un proceso de construcción orgánica.
Tampoco la burocracia estatal o militar busca la profundización del cambio social, ni mucho menos.
No estamos de acuerdo, por ejemplo, con algunos compañeros que defienden la participación en el “Partido Socialista Unificado de Venezuela”. Si hay un punto en donde no se pueden hacer concesiones, es ese.
No es el tema de esta nota, pero queremos señalar que la independencia política de una opción socialista revolucionaria de masas no se hace por decreto. Sale de la experiencia de las propias masas.
Se ha sembrado, y se quiera o no, ya se alcanzó el punto de inflexión; habrá que cosechar o dejar pudrir.
Por eso, si Chávez era fogonero o bombero ya no tiene importancia. Hoy, no va a ser ni el Partido, ni el Estado, ni los “militares patrióticos”, ni nadie más que LAS MASAS, las que puedan defender las conquistas alcanzadas y torcer el rumbo.
La única duda estaría en si eso podrá hacerse exitosamente o no, pero es otro tema porque nadie pretende garantías.
No hay duda alguna en que el nuevo ataque reaccionario vendrá, no hay duda alguna en que las masas NO VAN A CONFIAR en los burócratas ni en los militares, habiendo visto con sus propios ojos día tras día el proceso de corrupción.
La vocación LATINOAMERICANA e INTERNACIONALISTA
Aquí hay una diferencia muy grande, por ejemplo, con el precedente que en general se menciona, el peronismo.
Y es diferente porque hoy vivimos otra época. Entre aquel populismo y hoy ha habido un corte en la historia de América Latina: la Revolución Cubana.
Y si algunos de los presidentes que fueron a acompañar el féretro son unos hipócritas, en todo caso “la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”.
Para los VENEZOLANOS, esos presidentes no eran meramente ellos, eran los representantes de los PUEBLOS.
La realidad es una cosa, la representación es otra. La realidad es que estos gobiernos de gestión del capitalismo en América Latina están todos ellos buscando pequeñas ventajas para cada burguesía de su respectiva “patria vendepatria”, en cada enclave colonial. Pero la representación es que, cuando quieren aparentar por la izquierda, necesitan a dar la imagen de la unidad latinoamericana.
Son los burgueses descarados y la “izquierda responsable” los que levantan las banderas de las patrias enanas y hablan de las supuestas ventajas de la balcanización.
Pero la ESPERANZA en un proyecto emancipatorio común de América Latina ha cobrado nuevos bríos, y también la conciencia de los problemas
FERNANDO MOYANO
EL TECHO DE CRISTAL
Pintando Venezuela de "rojo-rojito"
Por Pablo Stefanoni
| 08/03/2013 | PERFIL
Pocos imaginaron a finales de los 90 que el nacionalismo popular retornaría al continente de la manera en que lo hizo en la década de 2000.
Y sin duda Hugo Chávez fue el que, desde su llegada al Palacio de Miraflores, en 1998, allanó el camino hacia el llamado “giro a la izquierda” latinoamericano.
Apelando a una metáfora gastronómica que él mismo utilizó, no solamente sancochó a las elites tradicionales venezolanas, sino que casi ninguna elección de la región –desde México hasta Argentina, pasando por Perú o Colombia– dejó fuera al líder bolivariano, a menudo transformado en un fantasma omnipresente.
Como todos los grandes personajes, Chávez fue ideológicamente complejo.
Pero básicamente –apelando al cristianismo popular, al antiimperialismo militar y a un igualitarismo socialista más o menos genérico– reconstruyó una tradición antiimperialista muy cara a los latinoamericanos.
Si Chávez fue socialista, es porque era antiimperialista, no al revés
. De a poco, se fue sacando de encima a asesores ideológicos como el argentino Norberto Ceresole –un nacionalista de derecha y antisemita– y dejó de lado la faceta anticomunista propia del nacionalismo militar latinoamericano clásico.
Con todo, eso no le impidió conservar una visión bastante organicista de la sociedad, sustentada en la pirámide caudillo-Ejército-pueblo.
El latinoamericanista Marc Saint-Upéry captó bien el lugar político-simbólico de Chávez en su libro El sueño de Bolívar, al señalar que Chávez era una suerte de Perón y Evita en una sola persona. Si era un militar con tintes mesiánicos y salvadores, eso no le quitaba la cuota de rebeldía y “vulgaridad” plebeya. Bastaba ver su programa Aló presidente para que estas dos dimensiones tomaran la forma de una orden marcial de expropiación o de un show donde podía cantar, repartir heladeras, besar niños, anunciar que tendría sexo con su esposa (antes de separarse) y un largo etcétera que podía durar el domingo entero.
Más que comenzar a “construir con la gente una sociedad alternativa al capitalismo” –como escribió estos días Marta Harnecker–, lo que Chávez logró en 14 años fue romper el techo de cristal que en la Venezuela saudita impidió la participación política, económica y simbólica de gran parte de la población, buena parte de ella negros y mestizos como él mismo, a quien las elites solían llamar “mono negro”.
Eso es más que clientelismo, como leen restrictivamente los antipopulistas.
Pero si el presidente venezolano tuvo un enorme éxito en crear una identidad política popular en torno a su liderazgo, el chavismo tuvo menos resultados a la hora de poner en pie un nuevo modelo socioeconómico.
O lo que en Venezuela suele sintetizarse en la expresión del escritor Arturo Uslar Pietri: “Sembrar petróleo” (1936).
Los sucesivos experimentos de propiedad cooperativa, comunal y otras formas “socialistas”, se toparon con numerosas dificultades que derivaron en nuevas experimentaciones.
Más que crear una burguesía nacional, su modelo benefició a la burguesía brasileña. En parte, todo ello se enfrentó a una realidad sociológica: una sociedad rentista e hiperconsumista.
Chávez mismo predicó contra el consumo de whisky escocés en enormes cantidades, operaciones de los senos como popularizados regalos de 15 para las niñas venezolanas, la nafta casi gratuita y otras costumbres “miamenses” con las que chocó el socialismo del siglo XXI.
Y en el propio chavismo surgió la llamada burguesía bolivariana o boliburguesía. Tampoco los aliados tomaron tan apasionadamente sus ideas anticapitalistas. “Hugo, dejate de joder con el socialismo. Eso es cosa del pasado”, dicen que le dijo Néstor Kirchner en una oportunidad.
Chávez era un gigante animal político y una máquina de tomar iniciativas.
En ese sentido, si él mismo se consideró la espada de Bolívar, Maduro será ahora la espada de Chávez, sostenido en la legitimidad de haber sido nombrado su sucesor por el propio comandante, pero lejos de ser el líder indiscutido y enfrentado a una compleja situación económica.
Chávez le dejó una inmensa base de chavismo popular “rojo-rojito” –y activas estructuras de poder comunal–, que al parecer le permitirá ganar cómodo las elecciones y desde ahí tratar de construir su propio liderazgo.
*Jefe de redacción de Nueva Sociedad
No estuvo bien
Por Santiago O’Donnell / Página 12- 10/3/13
La muerte de Chávez estuvo mal. No digo la muerte en sí, todos vamos a morir, pero cómo se manejó desde el poder, ocultando la verdad a toda esa gente que se preocupaba por él y que salió a la calle a llorarlo cuando finalmente le dijeron que Chávez había muerto. Esa gente, ese pueblo, se merecía la verdad.
Yo entiendo que en la política no conviene mostrar debilidad. Entiendo que la construcción del mito sirve para afianzar a los herederos políticos del comandante. Entiendo que se quiera preservar todo lo que hizo Chávez por la inclusión social en Venezuela y por la unidad latinoamericana.
Pero lo que hicieron me sigue pareciendo una falta de respeto.
No soy un experto, pero me parece que una persona que es operada de cáncer al menos cuatro veces en menos de un año y medio tiene un cáncer galopante y no está en condiciones de gobernar. Ya en la campaña para las elecciones de noviembre se lo vio a Chávez todo hinchado de cortisona y él mismo reconoció que tenía que tomar poderosos calmantes para controlar el dolor.
Después estuvo tres meses en Cuba prácticamente sin dar señales de vida, encerrado en un hospital de un país que depende económicamente de lo que decida el enfermo o su eventual sucesor, sin que puedan verlo los presidentes extranjeros que viajaron a visitarlo, ni nadie que no pertenezca al círculo íntimo de Chávez y tenga el visto bueno de los hermanos Castro.
Los cubanos manejaron la comunicación desde la isla como lo vienen haciendo desde que triunfó la revolución, hace ya muchas décadas: siguiendo a rajatabla el modelo totalitario propagandístico de las dictaduras china y soviética.
Salvo en Corea del Norte, Irán, Cuba y países por el estilo, cuando una persona importante se enferma, ni hablar el presidente, se estila que el médico que lo trata o el jefe del equipo médico informe periódicamente sobre el estado de salud del paciente. Alguien que se haga responsable desde el punto de vista médico y diga qué enfermedad tiene el paciente, en qué consisten las operaciones que se le realizan, qué órganos están afectados y cuál es el tratamiento que se le practica. Información básica.
No hace falta entrar en detalles ni hacer un reality. Tampoco se puede negar lo evidente.
En el caso de Chávez, todavía no sabemos qué tipo de cáncer sufrió, ni qué le removieron en las intervenciones quirúrgicas, ni de dónde se lo removieron; nunca se supo si lo conectaron o no a un respirador artificial, pese a que se dijo muchas veces desde el gobierno que Chávez padecía una infección pulmonar; no se sabe si estaba bajo el efecto de la morfina y ni siquiera se sabe si en algún momento estuvo inconsciente durante los tres meses que estuvo en Cuba, según los chavistas, gobernando Venezuela.
Entonces, me parece, es lógico que mucha gente empiece a poner en duda la información fragmentaria e incompleta que dieron Maduro y un par de ministros, convertidos en portavoces de médicos que ni siquiera se saben quiénes son.
No hace falta odiar a Chávez, ni tener amigos en el exilio de Miami, ni ser golpista para desconfiar.
Anoche, un médico legista me dijo que preparar un cuerpo para ser exhibido durante diez días sin descomponerse lleva días, no horas. Pero Chávez empezó a ser mostrado pocas horas después del anuncio de su muerte y según los testigos estaba rozagante.
Las fotos con las hijas y con la tapa del Granma de ese día, al mejor estilo Fidel; el tweet anunciando que estaba contento de volver a Venezuela; la limpia y vigorosa firma estampada en el único decreto que supuestamente firmó durante su última convalecencia en Cuba; la ausencia de familiares y funcionarios en el Hospital Militar, después de su vuelta, mientras supuestamente se estaba curando, tras aterrizar sin que nadie lo vea; la supuestas discusiones de gabinete y enérgicas órdenes que les daba a sus ministros, cuando después resulta que no podía hablar porque le habían practicado una traqueotomía... en fin, un montón de cosas que pueden ser verdad. Pero cuando un gobierno oculta información básica, si somos honestos, creo, vamos a sospechar.
¿Y qué importa si hubo ocultamientos y aun mentiras si todo se hizo en función de un bien común, el de preservar los grandes logros de la Revolución Bolivariana?
Bueno, está bien. Ignoremos eso y también el fracaso económico, el dólar en negro, la inflación record, la criminalidad record, la corrupción, las valijas, la patotas armadas que fungen de milicias chavistas, la Corte Suprema de mayoría automática, el odio hacia Estados Unidos cuando le vende todo su petróleo a Estados Unidos, el enfrentamiento con las organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, ignoremos que no hubo dictador en el mundo que Chávez no abrazara. Hagamos de cuenta que hay golpes de Estado buenos, como el que dio Chávez, y golpes de Estado malos, como el que le hicieron a Chávez. Pasemos por alto estos detalles y vayamos al día en que anuncian su muerte.
Me parece que para anunciar un complot internacional, sobre todo en un día de tanta sensibilidad para los venezolanos, hay que ser un poquito más serios, quizás hasta se podría mencionar alguna prueba.
Y decir que le inocularon el cáncer, justo en ese momento, ¿no es jugar con los sentimientos de la gente?
Así llegamos a la Constitución. Y sí, voy a decir lo mismo que dice Capriles, ese rival tan odiado por el chavismo. No lo digo porque lo dijo Capriles, sino porque leí la Constitución.
Mi impresión es que no la están cumpliendo. Más bien, que el gobierno venezolano está manipulando la Carta Magna chavista para afianzar el liderazgo de Maduro en defensa del modelo carismático cesarista plebiscitario que moldeó el comandante.
La Constitución venezolana dice que si la ausencia del presidente se produce antes de la jura, tiene que asumir el presidente de la asamblea, que no es Maduro sino Diosdado Cabello. Lo dice muy claro.
También dice que el presidente tiene que asumir el 10 de enero y no cuando pueda, en otra fecha. También dice que ni el vicepresidente ni miembros del gabinete pueden ser candidatos en una elección para reemplazar al presidente.
También dice que el vicepresidente debe ser nombrado por decreto presidencial, ya que no es un cargo electivo. Pero por suerte para los chavistas, con sucesivas ampliaciones Chávez se aseguró una mayoría automática en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), órgano de 32 miembros con el que reemplazó a la vieja Corte Suprema de siete jueces a partir de la Constitución de 1999.
En sucesivos fallos hechos a medida de Maduro, el TSJ falló que Maduro podía ser el “vicepresidente ejecutivo” aunque Chávez no había firmado ningún papel nombrando a Maduro vicepresidente, por el solo hecho de que Maduro había sido vicepresidente en el período anterior; después falló que Chávez podía jurar cuando y donde quisiera, sin que por eso se pusiera en duda que estaba al mando y en control del país, cuando era evidente que no estaba en condiciones de hacerlo, sólo para sostener a Maduro; después habilitó la candidatura de Maduro para las próximas elecciones al inventar el cargo de “presidente encargado”.
O sea, para que se entienda, la Constitución prohíbe al vice y los ministros ser candidatos, pero no al “presidente encargado”, pero porque ese cargo no existe, no figura en la Constitución. Mejor dicho, no existía.
La maniobra se consumó el viernes en una juramentación que, lejos de los treinta y pico mandatarios que asistieron al funeral de Chávez, apenas contó con la presencia de Correa, los presidentes destituidos de Honduras y Paraguay y una ex senadora colombiana expulsada del Congreso de su país, todos ellas personas muy respetables, pero con un peso simbólico relativo a la hora de la legitimación.
Ese es el problema que yo le veo a esta situación.
Entiendo que Lula, Dilma, Insulza y los estadounidenses estén preocupados porque la transición es un momento delicado en un país tan polarizado como Venezuela, y nadie quiere problemas. Entiendo que los Castro estén preocupados por el petróleo regalado, porque medio siglo de experimento comunista no les alcanzó para darse cuenta de que así la economía no funciona.
Pero toda esta manipulación que se hace para fortalecer a Maduro, a la larga o a la corta, podría debilitarlo. Porque podemos pasarnos días enteros hablando de las falencias y las debilidades de las democracias formalistas y neoliberales que colapsaron en Venezuela y otros países de región. De cómo esas democracias fracasadas fueron interpeladas y reemplazadas por la camada de caudillos personalistas que lideró Chávez.
Pero algunas formalidades parecen necesarias.
Decir la verdad aunque duela, por ejemplo, o respetar la Constitución cuando no me conviene. No para retroceder, ni para entregar el país, ni para bajar las banderas, sino para estar mejor.
Para progresar a partir de lo que ya fue, más allá de lo malo y de lo bueno
SIEMPRE CON LA VERDAD AUNQUE UNO SE QUEDARE SOLO!
"Por esto y mucho más que tendríamos para enumerar, yo creo que el mejor homenaje que se le puede hacer a Hugo Chávez, sería adoptar sin dobleces y agachadas, una verdadera y decidida política antiimperialista de cara a la verdadera unidad latinoamericana."
JOSE ROUILLON