EL MICRÓFONO INDISCRETO
José Miguel Onaindia | 07/04/2013 Perfil
La tecnología tiene la capacidad de convertir en público lo privado. Las expresiones vertidas en una charla informal por el presidente uruguayo José Mujica el pasado jueves es prueba de esta inconveniente posibilidad y de sus negativas consecuencias.
La divulgación de un comentario realizado en una conversación particular, aunque fuera en el marco de la preparación de un acto público, afecta el derecho a la privacidad de quien lo emite, pues desconoce que ese acto íntimo va a tener difusión pública.
En el caso de un jefe de Estado, esta circunstancia se agrava porque las consecuencias de la intromisión en la intimidad pueden tener efectos sobre las vidas de terceros, las relaciones con países extranjeros y la construcción de la imagen pública del emisor.
Creo que este episodio menor en las relaciones entre Uruguay y Argentina, que indudablemente quedará como una anécdota de la “pequeña historia”, debe servir para reflexionar sobre los cuidados que deben tomarse para evitar estos hechos desafortunados.
Indudablemente, las nuevas tecnologías han traído una posibilidad de acceso a la información y difusión de las ideas impensable décadas atrás y que aumentan la potencial calidad de nuestras democracias, pero también posibilitan una intromisión en la vida privada de las personas que atenta contra derechos humanos esenciales.
Al indispensable derecho de expresión y difusión de ideas y opiniones, lo acompaña en igual rango el derecho a reservarlas en la esfera de la privacidad.
El discurso público tiene consecuencias que quien lo emite conoce y, por lo tanto, se hace responsable de su contenido. La invasión en la privacidad altera el nivel de habla porque cambia el ámbito y el destinatario para el cual se pronuncia y provoca una distorsión de intenciones y contenido.
El sistema interamericano de protección de derechos humanos, al cual han adherido tanto Argentina como Uruguay, es muy claro en proteger en igual rango de jerarquía la circulación de ideas y opiniones y el respeto por la intimidad de las personas
Por consiguiente, el uso de los maravillosos instrumentos tecnológicos contemporáneos debe adecuarse al delicado equilibrio entre ambos derechos.
No es la primera vez que la intromisión de elementos tecnológicos en una conversación privada produce un desaguisado diplomático. En esta oportunidad, me parece que el análisis debe hacerse desde una perspectiva armónica con las características del hecho.
En una reciente nota que escribí para este medio, cité a Julio Cortázar. Y creo que vale la pena reiterar esa cita. Cuando Manuel Antín filmaba Circe, uno de los cuentos de ese magnífico escritor, intercambiaba con él cartas y grabaciones. En una de estas últimas, Cortázar dice: la importancia no está en las palabras sino en el tono.
Quien vea en la web el video del episodio, capturado sin autorización ni conocimiento de sus protagonistas, advertirá que el tono es carente de ánimo de ofensa, que está más cercano a la picaresca criolla que al discurso político.
El humor suele ser un buen instrumento para mejorar las relaciones entre personas y naciones. Acudamos a él para ubicar en el lugar debido lo difundido por un micrófono indiscreto.
*Profesor de Derecho Constitucional y Legislación Cultural en UBA, UNC y Flacso.
Vive en Uruguay.
Mujica y sus bolazos
Me parece que hay que hacer una diferencia entre los últimos dichos de Mujica hacia el gobierno argentino, con los anteriores comentarios tanto de Batlle como de Tabaré Vázquez. Tanto Batlle con su “Una manga de ladrones del primero al último” refiriéndose a todo el PUEBLO argentino, como Tabaré proponiendo unaguerra con Argentina por el conflicto con la multinacional contaminante BOTNIA, hoy UPM, son claros ataques al PUEBLO argentino. El caso de Mujica es diferente a estos, su “ataque” o “agresión” no es contra el PUEBLO argentino, sino en particular contra el GOBIERNO corrupto de la presidente y su esposo fallecido.
Si los políticos tienen sus diferencias e intereses particulares allá ellos, los pueblos no tienen que involucrarse en sus especulaciones y negociados, y deben contribuir a la unión de los mismos, por encima de la entrega de estos mismos gobiernos a las multinacionales del saqueo y la contaminación.
Me parece una contradicción tanto de los uruguayos de a pie embanderados defendiendo a MujiKa o del otro lado repudiando sus dichos, como los argentinos que se sienten “ofendidos” por dichos que no son más que una puesta en escena de dos gobiernos que precisamente gobiernan para los intereses del gran Capital multinacional.
POR LA UNIDAD DE LOS PUEBLOS CONTRA LOS GOBIERNOS ENTREGUISTAS
Facundo
Pd: Gracias a la Posta por estar siempre y permitir expresar la opinión de diferentes compañeros y así aportar al debate
Aprendé a cerrar el cuajo, viejo choto!!!!
La prensa burguesa y reaccionaria- tanto la argentina como la uruguaya- ha recibido con satisfacción las expresiones del Sr. Mujica. En “Clarín” hasta se menciona a este “socialista probado”, sabiendo como bien se sabe, que ellos no están por “el socialismo” ni “por los socialistas”, probados o no. Pero, así, anda el mundo.
En realidad Mujica es un derrotado. Lo derrotaron los milicos cuando lo capturaron y salió “rayado” como toda la militancia conoce. Veía “micrófonos direccionales” que captaban los diálogos de los presos cuando volvió al Penal de Libertad. Como antes, en sus soledades, escuchaba “gritar a las hormigas”
Las circunstancias, sin embargo, particularmente el tremendo atraso político de la mayoría de la militancia le permitió perfilarse en “las mateadas” callejeras como un personaje tupamaro popular
Envalentonado, lo enviaron a hacerle un planteo a Raúl Sendic y salió de aquella casa con el mentado “chirlo” que Sendic le marcó en la cara. Los que lo recuerdan de aquella época rememoran la mugre y el desaseo que era su marca característica a todo lugar donde llegaba con su jedor que era proverbial.
Como revancha personal decidió estar del lado “donde el sol calienta”. Tenía el recurso de una “parla” tupamara tradicional que el aderezaba con pretensiones entre taitas y filosóficas. Con un poco de poder (en el zonal 5) decidió arbitrariamente levantarle las sanciones a su actual cónyuge y la convirtió en mandadera que se encargaba –verticalista y tonta como siempre fue- de llevar mensajes descalificantes contra los militantes que se le oponían
Así descalificó a Rubén Sassano y después volvió a hacer lo mismo contra Jorge Zabalza. El “intermezzo” practicado contra Ricardo Perdomo, lo ha contado éste mismo y arroja una luz siniestra sobre la conducta de Mujica cuando esta exigido. Para nada son páginas fraternales, o gloriosas, sino de las más bajas pasiones, de las miserias humanas sin grandeza.
Este es el hombre al cual la burguesía dependiente uruguaya que controla los medios de comunicación masiva y deformadores de la opinión pública, le puso el ojo. A partir de ese momento los periodistas y cámeras recibieron de las redacciones la orden de seguir sus actuaciones públicas. Ellos después, en el “armado de las noticias” se encargaban de darle lugares destacados
Debe decirse que Mujica es un mito creado por la burguesía uruguaya y sus medios de comunicación. Y debe reconocerse que el operativo fue un éxito. Lo convirtieron en un hombre “popular”.
Su ascenso social tiene además, mucho del oportunismo del personaje, criado en la calle para eludir la severa y delirante presencia femenina de su madre, se convirtió en el semi-lumpen que fue de adulto. Robaba flores a los pacíficos floricultores japoneses por las noches y las comercializaba después
Parte en la zona Cerro-Teja, parte en su puesto de venta frente al cementerio. Cuando la miseria apretaba “cirujeaba” junto al “flaco” Melian, del cual en aquellos tiempos era ladero.
Estudios serios no tuvo nunca, trabajo honesto fabril tampoco. No está registrado en parte alguna como creador de algún sindicato, ni puede mostrar carnet de afiliado a ninguna actividad sindical organizada. Era el semi-marginado clásico de nuestro urbanismo capitalino, la cloaca donde se generan todos los bandidos, pillos y vivillos más propios de la picaresca española del siglo XVI y que en Uruguay figuran como “siete oficios” urbanos.
De todas esas miserias lo salvó el MLN-Tupamaros viejo. Le dio encuadre, disciplina de grupo, reglas elementales de conducta, y elementos de una ética militante mínima. El cambio de su vida fue tan eminente que en dos oportunidades se apartó de la militancia
Sentía que se perdía, pero al mismo tiempo necesitaba esa figura rectora sucedánea del padre que nunca tuvo, para guiar con consejos sanos su vida primera. En aquella época ya no era más “blanco” sino “marxista-leninista” y pretendía estructuras rígidas. Otro factor para su apartamiento.
El mismo ha contado sus inicios militantes, con la chambonada de las dos metralletas que decidió guardar en casa de un amigo y que llevó a que la limpiadora, descubriendo el “bagayo” denunciara la cuestión a la policía, lo cual lo precipitó a la clandestinidad, por improvisación grave y chapucería. En el viejo Penal de Punta Carretas, Sendic se encargó de pasarle “el café” correspondiente.
Fue por esos motivos que no pudo nunca integrar los cuadros de dirección, quedando circunscripto a ser “un referente”, permanente, en el banco de las suplencias. Fue, en aquellas condiciones, un buen militante y nada más. La clandestinidad lo obligaba a la dependencia con respecto al grupo social que integraba.
Así como en el viejo tango “Jorobeta” el Sr. Mujica fue haciendo su camino, que al mismo tiempo era una lucha sorda, una puja de poder con la vieja cúpula del MLN. Cuando liquidó esas diferencias estaba asentado como una personalidad política. Había empleado la astucia de la misma manera que otro “populista” pero de derechas, el Sr. Benito Nardone, otro advenedizo a la política nacional, del cual hoy nadie se acuerda.
Uruguay produce estos fenómenos, cada vez que la crisis política está sobre el horizonte. Todos ellos terminan sirviendo a los viejos poderes constituidos, a las clases dominantes. Mujica casi al final de su mandato gubernamental, no tiene logros, ni conducción política en su haber, es el hombre que utilizó su movimiento político para satisfacer la vanagloria de un poder presidencial al que aspiraba pero no sabría conducir.
Desde el poder político se comportó como un sátrapa que daba rienda suelta a sus caprichos, a sus veleidades de decir lo primero que le viniera a la cabeza sin reparar en las consecuencias de sus palabras. No por casualidad el Sr. Tabaré Vázquez lo catalogó –pero desde el exterior, como siempre hacía al final de su mandato, cuando había acumulado desaciertos a granel- de hombre que dice “muchas estupideces”
Entre gitanos, compartiendo el lugar común del consejo de ministros, estos dos oportunistas de la política, no se iban a adivinar la suerte. Sabían perfectamente bien, que ambos eran comediantes supremos y vaciadores consientes de las aspiraciones populares a la sombra de las cuales habían hecho su ascenso político para defraudarlas completamente.
Detrás de sus prédicas públicas, visibles, estaba la larga trama de acuerdos en silencio y en secreto que habían ido tejiendo ambos pacientemente. Hacían la política del teru, ese simpático animalito criollo que pega el grito –público- en un lado, para mantener lo que realmente los importa –los huevos- a buen resguardo de los otros merodeadores.
Mujica utilizó el ministerio de Agricultura para ir haciendo sus trenzas con el capital agrario. Tanto él, como Agazzi que lo secundaba en el ministerio de marras, hablaban “del campo” como perífrasis. Y cumplieron con el programa de satisfacer a sus propietarios fundamentales: los latifundistas
Después, como complemento y para la foto, se hacían ver con los pobladores del interior profundo, en las ferias rurales y, tomando mate con los vecinos. El “huevo” lo tenían bien depositado en otro lado.
Mujica, este fenómeno terminal de la crisis política del MPP, hizo sus declaraciones y cuando su interlocutor le señaló que el micrófono podía estar abierto, terminó de empeorar la cosa haciéndose el valentón irresponsable que siempre ha sido: “Qué le hace una raya mas al tigre” apuntó.
Después en su programa radial trató de empardar las cosas, y convocó de nuevo a ese “instrumento parlante” que es su cónyuge-senadora- y –vocero, para todas las “cacas” que deja en el camino este irresponsable.
Nadie duda -entre los orientales- que las relaciones con los gobernantes de la República Argentina, han estado siempre sujetas a fluctuaciones graves. Los complejos de “hermano mayor” de antigua sede del virreinato tardío del Plata, han estado siempre presente en la conducta de los gobiernos argentinos desde los tiempos de Artigas y quizás aún antes. Las padece Uruguay, las padece Paraguay, las padece Bolivia. Todas las provincias perdidas por las arrogancias, crímenes y estupideces sin cuento, de los antiguos “unitarios” del Plata. Un argentino de la Patria Vieja, el general Tomas de Iriarte ha referido en sus “Memorias” de una manera aguda y elocuente aquellos tiempos.
Mujica apostó al comienzo de su gobierno a destrabar los problemas con la Argentina a la que habían llevado ambos gobernantes N. Kirchner y T. Vázquez. Su misión fue exitosa.
Vanagloriado por la misma y su popularidad entre los personeros gubernamentales y los segmentos populares (entre ellos la inmigración económica oriental radicada en la vecina orilla) usó la misma de trampolín a la escena internacional. Comenzó modestamente, repitiendo el libreto que le diseñaba la Cancillería, pero a poco de andar y sintiéndose seguro saltó a los consabidos pasos a los que lo llevan sus tendencias hedonistas: el buen trago, las mejores comidas y comenzó a subirse “arriba del piano”
Se creía un “decididor” en la política internacional latinoamericana que está sujeta a intereses políticos y realidades económicas que lo sobrepasan ampliamente. El papelón más reciente fue su intervención después del golpe de estado en Paraguay. Fue con una posición al cónclave y a puertas cerradas la presidenta brasileña, le mostró el lugar que debía ocupar, siguiendo los designios de el Palacio de Itamaraty
De allí sacó sus “profundas” reflexiones sobre “la política y el derecho” que hicieron la comidilla de la vida política nacional. Y entonces se refugió en los “gestos”. El más reciente fue a la muerte de Chávez, dando el espectáculo de abrazarse al cajón, lo cual no practicó con Raúl Sendic y esto deben tenerlo en cuenta todos los defensores de sus teatralidades de pacotilla.
De ahí su cuesta abajo internacional más reciente, los comentarios sobre dos presidentes argentinos, porque ciertas negociaciones no caminan de acuerdo a sus deseos y, despechado, se vá de la lengua donde no debe
En consecuencia “habrá que remar” como señalaba filosóficamente cierto dirigente político a la espera de los “rebotes” que desde la vecina orilla no tardarán en llegar.
c.e.r.
Mujica se reivindicó un poquito
Mujica, con lo de "Esta vieja es peor que el tuerto” (¿no será mucho?), y no haber ido a la asunción de Francisco, se anotó en tiempo de descuento dos puntos a favor. Ahora solo tiene 9.998 en contra.
Juan del Sur