07/04/13
Harta ya de estar harta; ya me cansé. Qué manera de oír y ver disparates.
De aquí, de allá y de todas partes. Surgen desmesurados los hechos y los dichos, se van concatenando, y les juro que me espanto.
Me espanto porque todos los acontecimientos se superponen y apenas si dan tiempo a pensar algo; me cuesta comprender los comportamientos de mucha gente que hasta hace poco tiempo me resultaba "cuerda". Y trato de tener paciencia y entender pero no puedo.
Será tal vez porque nací y viví las primeras décadas de mi vida en Uruguay y después me "mudé" para acá, digo, que como soy de las dos orillas, perdí la identidad, capaz que como decía Cabral "no soy de aquí ni soy de allá".
Estoy asombrada del llamémosle "fanatismo politiquero" de ambos lados del río.
En Argentina hay que ser "k" o no ser; ¿y yo cómo hago adónde me paro?
En Uruguay quienes no son "frenteamplistas" son de derecha.
¿Qué soy?
A ver, yo soy desde hace muuucho,- desde 1968- , zurda, socialista, de izquierda, etc., etc.
Y no cambié, juro que sigo estando parada en mi misma ilusión de cambiar el sistema. Soy anticapitalista, antiimperialista, a favor del no pago a la deuda externa (por aquello tan consabido de ya la pagamos con creces), de la nacionalización de la banca (perdón, ya ni se usa), el reparto de la tierra; "por la tierra y con...." (uy se me escapó).
Soy una vieja nostálgica, todo esto que digo está perimido, ya fué.
Seguramente es por eso que no entiendo a mis compatriotas uruguayxs, tolerando los disparates, las procacidades, las mentiras, las traiciones, de sus gobernantes, de TODOXS sus gobernantes, de TODOS los grupos políticos que engloban al frenteamplio.
Y de pensar que van a votar al oncólogo, de jopo prolijo, atildado, hasta "pegajosito" para mi gusto, me amargo, me desanimo.
Tampoco logro entender a mis compatriotas argentinxs, apoyando cualquier cosa que haga, diga, o manifieste esta señora soberbia, ricachona, con veleidades de EVITA, que me asquean.
En fin, sólo espero que las cosas tiendan a caerse por los desatinos de estos presidentes.
Aquí o allá, llegará el momento en que mis hermanxs se aviven, y puedan despojarse de sus fanatismos para dejar de defender lo indefendible, y confío que al fin, digan basta, que exijan lo que les corresponde por legítimo derecho y se dejen de admirar, a estxs políticos corruptos, sólo porque en el caso uruguayo estuvieron secuestrados en las cárceles de las dictaduras, y en el ocaso argentino hayan tenido el coraje de bajar unos cuadros y hacer ley los juicios por los que tantxs compañerxs lucharon durante muchísimos años.
Ahora me pondré a ver qué puedo hacer yo para ayudar a que mis compatriotas de las dos orillas vean cómo hacer para no necesitar ídolos a quienes adorar y ponerse a caminar juntxs para romper las cadenas y liberarnos