Urgente 24
“Para mí sigue siendo un traidor” dijo el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza acerca de Héctor Amodio Pérez, otro ex tupamaro, considerado un colaborador de los militares por esa ex organización. Zabalza dice que le cocinaba arroz con leche a Amodio Pérez en la celda. La posible reaparición de Amodio Pérez provocó gran controversia en Uruguay, donde muchos de sus ex compañeros de armas hoy día son funcionarios importantes en nombre del Frente Amplio gobernante.
"El pasado 26 de marzo llegó a El País un sobre blanco despachado en Madrid el 19 del mismo mes. En su interior, ocho hojas tamaño A4 escritas en computadora y al pie una firma hecha con lapicera negra con su correspondiente aclaración: Héctor Amodio Pérez. "Aclarando algunas cosas… a propósito de cómo se escribió la historia", se titula la carta."
"Desde principios de la década de los años ’60, el pacífico Uruguay de entonces se empezó a ver conmocionado por actos de violencia política a los que las generaciones de entonces, nunca habían asistido. Era el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros que estaba naciendo.
Pero no sólo ellos visualizaban la lucha armada como un medio ilegítimo para hacerse del poder. También lo hacían otros diversos grupos armados que se fueron desarrollando, de muchos de los cuales hasta nos hemos olvidado hoy día.
Entre estos estaba la Federación Anarquista Uruguaya (F.A.U.) cuyo brazo armado terminó siendo la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales, que luego se transformó en el Partido por la Victoria del Pueblo (P.V.P.); las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales (F.A.R.O.); el Frente Revolucionario de los Trabajadores (F.R.T.); el Movimiento de Apoyo Campesino (M.A.C.), los Grupos de Acción Unificadora (G.A.U.); las Agrupaciones Rojas y su transición, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (M.I.R.); el grupo “La Guerrilla” de Mario Navillat y otros que se fueron creando y luego refundiéndose entre ellos.
El Partido Comunista observaba y se preparaba, ya que según las propias declaraciones públicas de quien fue el Secretario General de dicho Partido, Jaime Gerschuni Pérez, desde el año 1963 disponían de un poderoso arsenal militar, provisto por la Unión Soviética, cuyo empleo se atribuirían ellos el derecho a usarlo en el momento en que así lo decidieran.
Dentro de este conglomerado subversivo – sedicioso – terrorista, quien llegó a accionar más fuerte y continuadamente fue el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Entre sus fundadores mencionaremos a quien motiva esta historia real que todos los uruguayos tienen el derecho a conocerla, y cuyo nombre es Héctor Amodio Pérez
Luego de períodos conspirativos, seguidos por los de clandestinidad, prisión, fugas, vueltas a la clandestinidad, y todas las situaciones imaginables en ese tipo de vida, ocupó altos cargos en la organización terrorista, en los que se destacó por su inteligencia, su habilidad, su ingenio, y por sobre todas las cosas, una envidiable capacidad de organización. Poseía además el excelente don de percibir el peligro, las situaciones anormales y el probable resultado de las decisiones anómalas
Estas características personales le valieron el ir malquistándose paulatinamente con varios de los principales dirigentes tupamaros, lo que motivó que luego de muchos vaivenes, pidiese la baja de la organización, poco antes de ser detenido. (...)
Los tupamaros lo han tratado de traidor, pero ¿será así? ¿O será que se necesitaba un “chivo expiatorio” para esconder los gruesos errores de organización y de conducción de la Dirección de los tupamaros?(...)".
Tte. Cnel. Jose Nino Gavazzo,
Introducción al libro Héctor Amodio Pérez y los Tupamaros
En la mañana del miércoles 10/04, el diario El Observador, de Montevideo, Uruguay, publicó