Prescindamos de algún desubicado mediático, que aprovecha toda oportunidad que puede para imitar al bocón de Mujica.
El hombre tiene méritos suficientes para callarse la boca, sin necesidad de andar cayendo en las “provocaciones” de los periodistas y otros preguntones de boberías intrascendentes, pero “entra como yegua sudada” en el corral de ramas de los mercaderes mediáticos. Y bueno, que se asuma él mismo, es bastante grandecito para dejarse de andar entrando en trampas y “entramparse” él mismo.
Vayamos en cambio a lo que verdaderamente importa para las nuevas generaciones. Los procesos históricos que le cambiaron la fisonomía al Uruguay, que terminaron con el “parlamentarismo” de la izquierda, la creación de “frentes” con la burguesía adentro y todo el resto de lo que hasta aquel momento se acostumbraba, lo rompió el viejo MLN-Tupamaro y no fue la obra sola de algunos líderes.
Fue la obra masiva de una generación de luchadores, de cientos y de miles de militantes. Lo mejor de la juventud oriental. Bastó -en su desarrollo- para liquidar el bi-partidismo tradicional y tramposo de los blancos y colorados.
Pero como todos saben se saldó con una derrota fenomenal, protagonizada fundamentalmente por todos esos líderes, sus carencias, sus pérdidas de perspectivas y las ilusiones que se hicieron sobre la organización que conducían, sobre los acontecimientos políticos y sobre sí mismos.
El Sr. Carlyle y su teoría de “los héroes”, los hombres fundamentales a través de quienes se explica la Historia, es…una paparrucha burguesa. (Thomas Carlyle, 1795 - 1881 fue un historiador, crítico social y ensayista británico)
Los “hombres fundamentales” se explican solo a través de contextos sociales. Si esos hombres no tienen como fundamento de su accionar ese contexto, terminan derrotados. En el mejor de los casos terminan como “visionarios” de un futuro que podrá o no concretarse.
Casualmente –y para no irse muy lejos en la historia- un Sr. burgués, el Sr. Juan Domingo Perón, lo expresó claramente: “Las masas avanzan con los líderes a la cabeza, o con la cabeza de los líderes”. Le faltó agregar: “degollados y con la cabecita ensartada en una pica”, pero la figura era obvia para todos, no necesitaba el agregado.
Digámoslo hoy, porque en estos tiempos de neo-liberalismo, más de uno de esos antiguos líderes, perdidos el rumbo y la perspectiva, están como los gobernantes tupamaros, haciendo desarrollo burgués con el imperialismo y dejando de lado su pasado anti-imperialista que siempre fue de pacotilla.
Están para “la liberación nacional” sin las armas en la mano, luchando por las mismas en la institucionalidad burguesa, procurando la “reconstrucción nacional” como paso previo y necesario para “un socialismo” que saben que no ha de llegar nunca de acuerdo a sus planteos, pero engañan con el mismo “a la gilada”.
La “gilada” hará su camino, y pronto verá que todo esto son tonterías de pies a cabeza (y que por lo tanto no son tan “giles”), pero será el necesario aprendizaje que a los pueblos solo les puede mostrar el agotamiento de todas las ilusiones fallidas.
Lo verán ellos mismos, y para ese momento -que saben que llegará- el Sr. Mujica, el Sr. Marenales, el Sr. EFH, el Sr. Bonomi y el Sr. Agazzi, estarán muertos y enterrados y nadie se acordará de ellos. Apostaron a eso y el Sr. Mujica ha tenido hasta la gentileza de decirlo claramente: “cuando estemos todos muertos”.
En el “mientras tanto” se trata de juntar todos los papeles incriminatorios, quemarlos y tratar de borrar todas las huellas futuras de sus fechorías pasadas y presentes. Para eso se sobran Bonomi en el Ministerio del Interior y EFH en el de Defensa, con el apoyo “presidencial” en los casos necesarios.
Decimos todas estas cosas que consideramos previas y necesarias (aunque desgraciadamente demasiado breves) ante el nuevo aluvión mediático que han provocado las supuestas declaraciones del Sr. Amodio Pérez.
Señalemos de paso que nos alegramos que viva (sin que ello signifique ninguna aprobación de su conducta pasada, en el periodo del año 72). Si vive puede testimoniar y eso, desde una perspectiva histórica es lo que vale.
Pertenecemos –además- a la falange tupamara que nunca se comió la pastilla de que “la culpa” de la derrota la tenía el trío Amodio, Alicia Rey Morales y el “Tino”. Y lo hemos explicado suficientemente a lo largo de muchos años (1)
La “historieta” era muy conveniente para el Sr. EFH (y otros jefes, inclusive Sendic) (2) porque evitaba discutir como realmente fueron las cosas y esto en el año 2013 lo saben demasiados que han sido protagonistas de aquellos sucesos y que han dejado sus testimonios en forma escrita (artículos, cartas públicas, libros, inclusive)
O sea un cuerpo testimonial que no es desdeñable para los historiadores del futuro. Del episodio no salen bien parados muchos de “los rehenes” que estaban en el Batallón Florida y a los que todas “sus colaboraciones” de entonces no les sirvieron de mucho después.
Sin embargo esos líderes “se quedaron con el orillo, la marca y el nombre” como ha dicho recientemente cierto poeta, cuya poesía política es excelente (sin desmedro de que en su tiempo fue tremendo aparatista y ayudó a tapar más de una caca)
Y como la historia la escriben los vencedores, hasta hace poco dominaban el horizonte político las historietas del Sr. EFH, en varios tomitos inclusive dos payadas de órdago que protagonizó con respecto a la Argentina y a Chile, éste “mariscal de derrotas”, que en esos tiempos estaba guardado y colaborando activamente con los milicos como lo demuestran las declaraciones “del detenido especial” del año 1977 (3)
Volvamos al Sr. Amodio, que los medios de prensa burguesa y alguno “oficialista” (la última de La República” fue “aguante Pepe”). Son, dicen, ocho páginas.
O sea un artículo más o menos largo, que no alcanza para nada. Como también se dice que el “hombre” se ha dedicado en los últimos años “a la sicología y a la sociología” estará ahora más leído que en los tiempos que hizo las tristes declaraciones a ese mercader del periodismo y gran bulla del auto-bombo que es el Sr. Fassano, que lo visitó en el Batallón Florida.
Esperemos entonces –si todo no es una vez más, un engendro de los “servicios” militares que ahora dirige (en TODO o en PARTE) el Sr. EFH, que salga con un librito para calmar las inquietudes mediáticas de la gran prensa de la burguesía dependiente uruguaya y su necesidad de andar haciendo bulla con “novedades”.
Porque –agreguemos- algo que es importante. Estas novedades no están dirigidas al pueblo uruguayo, que tiene sus propios problemas, sino a un sector particular “la militancia”. Esto está dirigido –una vez más- a confundir las aguas con cosas del pasado que están más que superadas (4)
A Amodio los méritos que tuvo en el pasado no se los saca nadie.
Estuvo “en todas” las grandes operaciones militares del MLN-Tupamaros viejo, tiene más méritos militantes –antes de su traición- que todos los tristes personajes que hoy ostentan cargos presidenciales o ministeriales. En ese sentido “que le quiten lo bailao”.
Participaba también de todos los defectos de la vieja dirección histórica entre los cuales era uno de “las vacas sagradas” (Sendic, Marenales, Maneras, Amodio y EFH). Dirigió una columna que fue legendaria en sus hechos durante el periodo que él ejerció su dirección: la 15.
Después del 14 de abril llega su declive, primero es separado de la dirección, después es capturado y con la captura llega su “colaboración” incondicional. Esa mancha no se la saca nadie
Esta comprobada hasta la saciedad: era el “capitán Mandrake” con uniforme y al servicio de los botones, marcando gente en la calle, activamente. También, están, antes, sus tendencias al hedonismo (el buen trago, las “libras” de Mahilos), que han señalado demasiados militantes dignos, de los que no doblaron la rodilla ni se “arrollaron bajo el rigor del chicote”.
Pero si el Sr. Mujica, dice “qué le hace una raya más al tigre” debemos decir que bien pueden ahora, croar las ranas después de haber cantado los ruiseñores.
Y en cuanto a las bravuconadas de ajusticiamiento de algunos, no les tenga miedo Sr. Amodio, nunca después del 85 fueron capaces de ajusticiar ni a uno solo de los torturadores reconocidos por todos. Son pura boca, como “calzón de vieja”.
Hace mucho tiempo que se les mojó la pólvora y están arrepentidos de todas “sus locuras” de juventud.
El “viejo” MLN-Tupamaros fue
Fue el esfuerzo de una juventud entera, hombres y mujeres que creyeron en su momento que era posible tomar el cielo por asalto.
No fue la obra exclusiva de algunos “iluminados” que entonces fueron jefes, responsables y hasta rehenes, como siguen sosteniendo algunos que nunca superaron el aparatismo y que lo llevan marcado en el alma.
La tarea los trascendía y los superaba. Se trataba de hacer una sociedad más justa y la inmensa mayoría de aquella militancia estaban dispuestos a cumplir con la máxima de Ernesto “Che” Guevara: “en una revolución de verdad, SE TRIUNFA O SE MUERE”
Ese fue el compromiso de toda una generación –no solo en Uruguay. Cuando se trata de derrumbar el orden injusto donde los más ricos explotan a la mayoría, cuando se trata de enfrentar al beneficiario de todo ese orden a nivel global, el Imperialismo norteamericano, la lucha fue, es y será sin cuartel. Como lo fue la lucha de las generaciones que nos precedieron en América contra el poder colonial español.
Sabemos bien claramente que en esa lucha el enemigo no retrocederá ante crimen alguno, por bárbaro y salvaje que éste sea. Lo demuestran todos los días, como lo demostraron antes.
Amodio fue uno de esos luchadores que llegado el momento no estuvieron a la altura de las circunstancias. No fue el único, el Sr. EFH tampoco estuvo a esa altura y “se entregó mansamente” a uno de los capitostes del Escuadrón Caza Tupamaros (“Campitos soy YO, el Ñato”) se trataba de Campos Hermida, ni más ni menos.
Las nuevas generaciones para las que escribimos estas líneas, no deben asombrarse, ni escandalizarse, ni estos relatos deben servirles para amenguar su odio a los explotadores de siempre. Somos optimistas de que harán su camino, que incorporarán estos errores y sabrán superarlos. Ellos superarán –en la lucha- los errores nuestros y llevarán la sociedad sin explotados y explotadores a buen puerto. De esto no nos cabe la más mínima duda
Notas
(1) La “historieta” de la traición de los personajes de marras, adolece de demasiadas carencias, puntos oscuros y testimonio contradictorios. Todo estaba perfectamente claro para la militancia que estaba en Punta de Rieles. Después, en el Penal de Libertad, los mandamases (entre los que descollaba Bonomi y otros) se encargaron de establecerla a “sanción batiente” contra cualquier discrepante con la versión “oficial” que propagandeaban ellos. Ante la “maroma” aparatista la mayoría de la militancia “que sabía” decidió refugiarse en la lectura los largos años que los esperaban y no meterse en polémicas que podían significar la muerte. Porque la colaboración con “los botones” no terminó en el Florida, se continuó también en los penales y prosiguió después de la liberación del 85 “afuera”. Se mantiene hasta hoy día.
(2) Sendic, con todos los méritos que tiene, que son indudables y que nadie logrará empañar, no era tampoco un hombre que estaba libre de errores y falsas apreciaciones. Le llevaban a los mismos la situación de un hombre no puede abarcar la complejidad de una situación social como la uruguaya de aquellos tiempos vertiginosos. Otra comprobación más de que la teoría de los “héroes” de Carlyle es una porquería burguesa que no le sirve a nadie sino como engañapichanga.
Tenía que confiar “en informes” que hacían otros, que él recibía, y estaba forzado a creer en los mismos. Del “aparato” del viejo MLN-T, se apoyaba poco, porque tenía sus “redes paralelas” que estaban fuera de la organización y a las que recurría cuando lo consideraba necesario.
En lo demás le bastaba ser, en el imaginario colectivo, el líder indiscutido de toda la militancia.
Hasta la reunión del Comité Central, que la militancia denomina “la noche triste”, Sendic reproducía las versiones oficiales, sin mayores cuestionamientos, pero apenas le empezó a ver “las patas a la sota” (y le sobraban elementos para experimentarla en carne propia antes) le tomo distancias a la “oficial” de la calle Cebollatí.
No es por casualidad que los integrantes de aquel Comité Central, sobre el episodio de “aquella noche” no han dejado testimonio y andan más calladitos que “gurí que se cagó en los pañales”. En esa época todos ellos eran “eleteuristas”. Solo el “tambero” Zabalza recientemente, se ha atrevido a reconocer esos hechos veladamente, ver: “Zabalza canta las cuarenta”.
(3) Los dos tomitos accesorios a sus historias falsificadas son : “En la nuca” una calumnia miserable sobre el ERP argentino y todos sus militantes y líderes que supieron morir como héroes en poder del enemigo, cosa que el Eleuterio y sus secuaces no intentaron jamás y, el otro librito, sobre Chile que este atrevido pergeñó con su cónyuge de entonces.
Se metió a escribir sobre cosas que no conocía, por las “mentas” que le hicieron otros, una comprobación más, de que la seriedad intelectual y el rigor de EFH, son absolutamente despreciables en este “piquito de oro” y “mariscal de derrotas”
Seguirá siendo el “detenido especial” que apuntalaba 39 compañeros en libertad y perseguidos, por más cartas particulares que haga su amanuense “el petiso Caballero” para intentar neutralizar las críticas a este canalla.
(4) Para los “aparatistas” la historia del MLN-Tupamaros viejo se agota con la fuga del “Abuso”. Tupas para ellos son todos los que pasaron por Punta Carretas. Los demás –sin los cuales no hubieran podido concretar esa fuga y las siguientes- están “pintados”
Desgraciadamente para todos estos aparatistas- que están en diferentes y variados formatos, todos más o menos “perchados” con diferentes grados de “desengaño”, cuitas particulares y el resto de la milonga- las cosas no son así. La Historia del MLN-Tupamaros no se agotó allí. Tiene capítulos importantísimos que escribirá la militancia tupamara en Chile, en Argentina, en Colombia y hasta en Nicaragua.
Las bases, los militantes, algunos dirigentes siguieron en la pelea y mostraron un internacionalismo y una consecuencia que es para sacarse el sombrero
Es además bien conocido que muchos dirigentes -que no eran ningunos advenedizos ni recién llegados a la lucha- estaban afuera.
Mencionemos algunos nombres de esos dirigentes para que los lectores que no tienen noción de aquellas cosas los conozcan: el “negro” Mansilla, Aníbal De Lucía, Efraín Martínez Platero, el “viejo” Cultelli, el “cañero” Bentín, el “caudillo” Lerena, el Dr. Navillat, los fugados y reincorporados Líber De Lucía y Gabino Falero Montes de Oca, Jorge Blanco, William Alem Whitelaw, Julio Rocatagliata y decenas de militantes valiosos, algunos aún con vida.
Es necesario acotar a esta larga lista masculina tres heroínas tupamaras Emilia Carlevaro, Griselda Borges y Rosario Barredo
A todos esos militantes los condenaron al silencio, oficialmente no existen, ni sus esfuerzos existieron nunca. Todo obra de las figuras del “trio de la Infamia”: EFH, Marenales y José “el Pepe” Mujica (y los aparatistas –hoy perchados y despechados- que fueron cómplices en todas sus fechorías “orgánicas")