Envíopostaporteñ@ 983

MUY BIEN, por los compañeros Maestros!!!

Raúl Sendic (padre): “Las credenciales hay que renovarlas” (dicho con mucha sorna criolla para que los creen que luchando una vez están consagrados)

Artículo Sobre la Desafiliación Sindical de Jerarcas Gubernamentales

La resolución de los delegados magisteriales (subrayamos lo de los delegados, porque habla de representatividad legítima de 400 delegados) de desafiliar a varios jerarcas de la educación promovidos desde sus antiguos puestos sindicales a las alturas gubernamentales, es muy ilustrativa de ciertos problemas del movimiento sindical uruguayo.

Del movimiento sindical y de las estrategias del

denominado gobierno “progresista”

Es por eso, que desde las dos vertientes se oyen las voces de los quejosos, que son fundamentalmente las jerarquías progresistas y el embrión de la burocracia sindical nacional.

Anular el sindicalismo clasista de la década del 60 fue posible por la tiranía militar. Entonces era la política de “meta palo y a la bolsa”, las persecuciones y las “clasificaciones” ciudadanas. Cumplieron su rol.

Con “la democracia” vino la segunda “pata” de la cueca.

La promoción a la educación privada, la exoneración de impuestos, el liquidar la “educación pública” otrora, galeón de proa y orgullo de nuestro país. Todos logros democrático-burgueses, de la época de la buena inserción internacional, de la bonanza económica que -para bien y para mal- nos dio un perfil característico en América Latina.

A los que crecimos y fuimos madurando en medio de las luchas “por la Ley Orgánica” universitaria (1958) y las sucesivas luchas posteriores estudiantiles “por el boleto” y los “recortes” a la educación, aquel perfil educativo que era excelente en sus tres niveles (Primaria, Secundaria y Universidad) nos calificó después en las épocas bravas de la persecución para poder insertarnos en mercados de trabajo extranjeros, inclusive los del denominado “primer mundo” con un nivel de competencia que no desentonaba para nada con el del medio (en Humanidades lo superaba) y nos hacía codiciados.

Así nos ganamos la vida, y otros pudieron además completar estudios, graduarse (grados y post-grados universitarios). Ese optimismo se vio reflejado en la literatura, verbigracia en la obra de unos de los primeros dramaturgos “grandes” del Plata, Florencio Sánchez, con “Mi hijo el doctor” o “Barranca abajo”.

Pero todo eso pasó y no somos nostálgicos, a lo más, señaladores

La vuelta a la democracia (nos cambiaron “la dicta-dura por la deuda externa) significó la entrada a la “globalización” con todos sus valores fallidos que desde el 2008 hacen crisis y revientan.

El país había cambiado, como había también cambiado (para peor) su intelectualidad. Un sector (que ahora con el “progresismo” es el dominante) había decidido “modernizarse”, dejar por el camino sus viejos ideales, renunciar al socialismo, y pertrecharse con jugosos sueldos (en un país subdesarrollado y dependiente, como el nuestro!!!!) como élite acomodaticia y oportunista, cantera de reclutamiento para los cargos gubernamentales “progresistas”

El “gatopardismo” superado, “en toda su extensión, imaginable”

Así fueron apareciendo los neologismos de “la gobernabilidad”, de que las ideas “socialistas” son “viejas”, del siglo XIX (Tabaré Vázquez), de que “la lucha de clases está superada”, de que de ahora en adelante lo que hay “son problemas” que pueden resolverse conciliando la explotación y los explotados. Su más alto exponente fue el “gurú” Fukuyama y su teoría “del fin de la Historia”.

Lo mismo sucedió en el movimiento “obrero” (aunque tenía antecedentes con los “directores obreros” de los entes antes) dentro de la teoría de que el socialismo era “fácil” como sostenía el finado Arismendi, en un país con un sector estatal desarrollado "por obra y gracia del batllismo”

Había –“nada más” – que conseguir las mayorías parlamentarias. Ideal al que se llegó en el 2004, tirando el tema “de la deuda externa” y el “imperialismo” y los “derechos humanos” por la ventana, e incorporando a los denominados “progresistas” desprendimientos de políticos profesionales de los partidos burgueses en la derechización neoliberal “de la vuelta a la democracia”

Así llegamos al “progresismo” gobernante actual y todas sus transformaciones “la gestión es la políticadecía Marenales recientemente, que, como buen “chicato”, vislumbra, en sus cegueras de siempre, pero no puede ir más allá.

El ideal era “cabalgar el tigre”, integrando una parte de la incipiente burocracia sindical del pasado, (con sus “medallitas” resistentes), a los elencos gubernamentales y descremar la clase obrera y el movimiento sindical, practicando la coaptación.

Te doy un directorio y los “otros” ven que vos venís pa arriba, y de esa manera se “avivan”

Ahí está “el moco” Romero haciendo punta. Bouzas y tantos otros. La repartija llegó hasta “un pintado” del movimiento sindical que funge ahora de ministro y es una nulidad completa.

El drama del progresismo gobernante, es que las masas, la mayoría del pueblo, “van por más” y los elegidos siguen en las recetas neoliberales, “pero heterodoxas” como se encarga de subrayar el Sr. Lorenzo, nuestro ministro de economía.

O sea “neoliberalismo” con “puntilla social”, baratito y del “excedente” de la buena coyuntura. Con eso practicamos el “asistencialismo” desde arriba, sin diálogo con la gente que desclasó totalmente (y por varias generaciones) el neoliberalismo “democrático” de después de la tiranía que practicaron con fruición de conversos recientes el Sr. Sanguinetti, el Sr. Lacalle Herrera y el Sr. Jorge Batlle.

Así nos surgió el “nuevo sindicalismo”. Integrado a las nuevas minorías detentadoras del poder político, practicaban la vieja política “reivindicativa” (salarios, seguro de paro, seguro de salud, vivienda) con los viejos métodos del manipuleo de las asambleas, la “maniobra” chiquita de cansar las asambleas y tomar decisiones con minorías, el cobro de emolumentos “por gestión gremial” en ciertos sindicatos estatales que supera las horas de trabajo mensual del común del afiliado (un verdadero escándalo del que nadie habla) y todas las deformaciones que hacen del movimiento obrero y asalariado actual un apéndice del gobierno, sin levantar los grandes temas.

La mayoría del PIT-CNT lo expresa y a la derecha de la misma esta el ala que se denomina “Convergencia”

Recientemente un corresponsal de “La Posta” lo señalaba, Luis Rodríguez (Debilidad Ideológica nº 981), con referencia a ciertas declaraciones del “indio” Aníbal Varela, novel dirigente de los Municipales (no nos importa su filiación política, la de Rodríguez, sino la justeza de su argumento, el núcleo de verdades que en él existe).

Promovidos algunos a gestores políticos, en los ministerios o los entes del estado, inclusive en las estructuras políticas e internas del Frente, siguen practicando la política reformista de siempre.

Más aún, la han acentuado, con intenciones de “verticalismos organizativos” que ahora, en el episodio de la desafiliación de ciertos jerarcas de la educación se muestran bajo la fachada indignada de criticar “los totalitarismos” de los delegados sindicales que los sancionan.

Justo, alguno de ellos, que el totalitarismo lo practicaron de siempre en el movimiento sindical, como se vio en la Huelga General de hace más de 40 años y que con el apoyo de cierta prensa gubernamental, aparecen como los “verdaderos testigos únicos” cuando fueron los artífices de tantas echadas para atrás (verbigracia el transporte, con sus “directores obreros” de entonces) (1)

Desde el gobierno, se repiten ahora, lo mismo que antes decía la vieja burguesía política blanqui-colorada, del “radicalismo” de la gente de la Educación. El “progresismo” se sube a los argumentos de la vieja burguesía política para desautorizar las luchas justas de los hombres y mujeres que trabajan en la Educación.

Se trata ahora de un nuevo tríptico: el gobierno “progresista” que se queda sin “su pata sindical”, la incipiente burocracia sindical del PIT-CNT que es cuestionada por las bases, y toda la constelación burguesa, incluida la prensa, la radio y la televisión, que son los enemigos tradicionales del movimiento obrero y asalariado nacional.

Todos cierran filas en defensa del mantra gubernamental de “que no alcanza la manta

O el cinismo de la consorte del primer mandatario y sus baboseadas legislativas y arrogantes de que las “cosas” pasan porque “somos todos consumistas”.

Del dilema de que sus políticas asistenciales se saldan entregando la “tarjeta” para consumir y que del “consumir” que alientan (que es la madre del borrego) no salen. Hacen la política “de los criterios de goma” que se pueden doblar para un lado y para el otro, sin  querer ver las contradicciones de esas lógicas que practican.

Lo mismo sucede con otro concepto bien manido, cuando se trata del movimiento obrero y asalariado. Estos son “corporativistas”.

Las otras corporaciones las “multinacionales” en cambio no son criticadas, son protegidas con favores impositivos, puertos francos, y las otras regalías con las que se intenta convencernos de que de ese capital corporativo internacional vendrá “el desarrollo”(2)

El tema de la educación, como el de la salud y la vivienda son prioritarios.

No es posible inventar ahora situaciones coyunturales que los detentadores del poder político debían haber considerado antes. Esa es irresponsabilidad gubernativa en la cual “las peleas particulares de los sectores no son ajenos”. Si no se pueden poner de acuerdo para gobernar, deben deshacer la coalición de gobierno e irse para sus casas.

La macro-economía y los voceros de las propuestas macro-económicas de los recortes y de la “moderación” son conocidos.

Cuando los sindicatos de la Educación publican las listas de sus sueldos y de sus prebendas, en contraposición a los sueldos de los maestros y profesores, las cosas se muestran con una claridad que condena a la clase política.

Su incapacidad para resolver lo que prometieron es evidente.

Sus defensas (en Consejo de Ministros!!!) de esas mismas jerarquías de origen sindical es, simplemente, cinismo descarado.

Y no vale argumentar que una vez fueron luchadores y sindicalistas, porque utilizaron la confianza de los afiliados y la coyuntura gubernamental para saltar a sueldos fabulosos que el común de los asalariados no disfruta. Debían reaccionar con la moral suficiente -si no eran escuchados- dejando sus cargos y privando al gobierno de los elencos sindicales dóciles, cansados y manipulables.

Eligieron un camino erróneo, decidieron abandonar a sus antiguos compañeros, para someterse a las “racionalidades” que exige el gobierno, contra los asalariados.

Es por eso que muy justamente son expulsados de los sindicatos y repudiados.

Y así debe ser. Arriba los que luchan!!!.

(1)  La Huelga General, el episodio más importante protagonizado por la clase obrera uruguaya en los albores de la tiranía, la lucha que mostró que la clase obrera oriental era el nuevo paladín de todas las clases y capas explotadas y dependientes de la sociedad nacional, se cerró con dos balances.

El balance oficial de las jerarquías de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y el balance de los gremios combativos agrupados en “las tres F” (Funsa, Federación de la Salud, Federación de Obreros de la Bebida)

Durante toda la tiranía –con diferentes pretextos- el reformismo pretendió liquidar los efectos de aquel balance, ya sea en nombre de la “unidad”, ya sea en nombre de las “nuevas circunstancias políticas” (léase la tiranía)

Llegaron a sostener lo insostenible (que la CNT “dirigía” y estaba “clandestina”) hasta que el surgimiento masivo del PIT (Plenario Intersindical de los Trabajadores), la adhesión de los trabajadores uruguayos al mismo liquidó totalmente los viejos argumentos del reformismo, sus maniobras y toda la engañapichanga. Derrotados, en los hechos, por “la realidad” o “la vida” (como les gusta decir a ellos mismos cuando están de triunfalistas), han seguido después en las mismas de siempre

La prensa oficialista cuando convoca a viejas momias del reformismo tradicional (Luis Iguini, Vladimir Turianski) como únicos testigos de aquellos sucesos, ayuda en la tarea que desde el punto de vista intelectual hacen otros con sus libros, conferencias y exposiciones ( Álvaro Rico y otros intelectuales con pasado “comunista”).

(2)   Del “consumismo” y el “corporativismo” utilizados como muletillas de ocasión y “reversibles” de acuerdo a las circunstancias.

De todo ese “oportunismo argumentativo” que es la variable del “como te digo una cosa, te digo la otra” presidencial, hemos hablado varias veces. Es el resultado de la “democracia representativa progresista”, donde los “representantes” y solo los “representantes” deben hacer “la política” en el Palacio SALIVATIVO. Los demás deben callarse, someterse, aceptar y VOTAR, principalmente votar, lo más pasivamente posible