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1973: LA INSURRECCIÓN QUE NO FUE

Presentamos un nuevo capítulo de nuestro libro en preparación, que refiere a la épica Huelga General con que los trabajadores y estudiantes uruguayos, con el apoyo de casi todo el pueblo oriental, respondieron al golpe de estado cívico-militar del 27 de junio de 1973.

Al cumplirse 40 años, nuevamente salen aquellos que les preocupa más recordar el golpe de estado y olvidar al mismo tiempo la respuesta inmediata y contundente de los trabajadores.

Surge entonces la pregunta:

¿Por qué  luego de la larga huelga de 15 días que paralizó al Uruguay, donde los milicos no podían hacer andar el país, no fue posible seguir hacia la insurrección y la toma del poder para construir una comunidad en la que los trabajadores se apropian no sólo de los medios de producción sino también de sus propias conciencias enajenadas?

LA INSURRECCIÓN QUE NO FUE...posible porque hubo responsables en el campo popular, que tiraron la rueda de la historia para atrás, frenaron y desmantelaron el ímpetu insurreccional que se estaba generando, donde los trabajadores y sus aliados naturales se daban cuenta del poder que tenían y algunos llegaron a pensar que “se tocaba el cielo con las manos”.

Están muy bien los homenajes de hoy a los huelguistas de ayer, los apoyamos, pero debemos ir más allá: el sincero mejor homenaje es ser como ellos o mejores.

Para serlo debemos ante todo estudiar a fondo ese momento que es el punto culminante de toda la historia de la lucha de clases en Uruguay - considerado para atrás y para adelante del año 1973 y hasta ahora -.  Hasta el '73 se dio un proceso de acumulación cuantitativa en las luchas sociales que no logró plasmarse en un salto cualitativo revolucionario.

Los trabajadores de las bases, respondieron con la valentía, decisión y rapidez que exigían las circunstancias.  Asumieron en sus hombros toda la dignidad de los hijos de Artigas.  Mientras tanto, los dirigentes sindicales y políticos -con alguna excepción- prefirieron los conciliábulos, las negociaciones con los militares golpistas y a la espera de que algún sector inexistente de las fuerzas armadas se sumara a la resistencia popular.

A principios de este año 2013 se han editado varios libros donde se discute si el golpe fue el 9 de febrero o el 27 de junio del 1973. 

En estos libros, el pueblo trabajador principal protagonista de todo, está ausente en sus crónicas

  En todo caso queda claro que hubo un “proceso golpista” que tuvo por lo menos 7 estaciones (y no cuatro como Vivaldi): verano '67(dic.), invierno '68 (ago-oct), primavera'71(set), otoño'72 (abril), primavera'72 (oct.), verano'73 (feb.), invierno'73 (27 jun.).  El tren empezó en el cuadrilátero (ring) y terminó en el cuartel.

Hoy presentamos el capítulo 17 del Libro “LA INSURRECCIÓN QUE NO FUE” como recuerdo y homenaje a nuestro compañero Andrés Cultelli, analizando su último libro: “LA REVOLUCIÓN NECESARIA” y en particular su referencia al papel jugado por la dirección del MLN en Buenos Aires en los días del golpe de estado del 27 de junio de 1973. (Éste libro fue revisado y editado por un colectivo a partir de un borrador completo elaborado por Andrés Cultelli).

Relata Cultelli en la pág. 118:

“Simposio de Viña del Mar se realizó en febrero de 1973 (recuérdese que en Uruguay en ese momento-9 de febr.- las FFAA lanzaban sus comunicados 4 y 7, n.r.).

A fines de abril, se llevó a cabo el Comité Central en el exterior.....culmina los primeros días de mayo de 1973...Se estableció el plan de trabajo,... un nuevo esquema organizativo y se distribuyeron responsabilidades de cada miembro en función de los regionales...”

“De ahí en más, comienza el trasiego de los militantes desde Chile a la Argentina.

En ese ínterin y ya estando radicada casi toda la dirección en Buenos Aires, ocurre la huelga general, por tiempo indeterminado, que comienza el 27 de junio de 1973, como respuesta al golpe militar que disuelve el parlamento, los partidos políticos y los sindicatos, etc.”

“Frente a un acontecimiento tan trascendente -de tamaña envergadura política y sindical- la dirección del MLN (T) permanece en Buenos Aires, inoperante. Incapaz de estar presente y poner en juego con urgencia los ingentes recursos de que todavía disponía.”

“No se traslada al Uruguay. Discute varios días sin saber qué hacer, hasta que decidesacar un pobre volante extemporáneo, que llegó a Montevideo después que terminara la huelga, que duró 15 días. (*1*)

Por eso hubo compañeros que criticaron duramente a la dirección y afirmaron que se colocó al MLN (T) al margen de la historia, después de haberse propuesto -desde el primer momento- una participación activa en los acontecimientos.” ...

Y más adelante continúa Andrés:

...” Claro que la dirección se hallaba atada por sus propios errores y la incapacidad que había demostrado. Adoptó el marxismo-leninismo, pero de modo esquemático, sin tiempo para digerirlo, ni relacionarlo con la realidad, además de las limitaciones propias que derivaban de su condición pequeño-burguesa”

“Es así que a principios de 1973, cuando se inician los trabajos para remontar la organización, se aplica una línea de construcción del Partido, de carácter dogmático.

De ahí viene la reacción de algunos compañeros y su posición contraria a la cuestión del Partido

Para colmo, como la construcción del Partido era rígida, unilateral e incompatible con otra forma organizativa y de lucha que no fuera la política, se desmanteló lo que aún quedaba como grupos de acción

Sea como fuere, todavía quedaban restos de armas localizables en ocasión de la(huelga) general y hubiera sido posible dar una respuesta rápida y contundente

 La que las masas estaban esperando y que tantos reclamaban en el Uruguay, en medio de aquellos acontecimientos, cuando decían: ¿y los tupas?

Más si se tiene en cuenta que los milicos andaban en racimos por las calles; que corrían de una fábrica a otra para desocuparla, mientras que los obreros la volvían a ocupar. Las fábricas podían haber permanecido ocupadas y la presión de las FFAA sobre ellas no hubiera sido tan grande si, a consecuencia de algunos ametrallamientos, los efectivos militares se hubieran visto obligados a patrullar las calles con apoyo armado o en zafarrancho de combate, o por el contrario hubieran optado por replegarse a sus cuarteles.

Y finaliza esta parte Andrés Cultelli:

Claro que tales acciones del MLN (T) no podían desembocar, todavía, en lainsurrección, aunque no hubieran faltado condiciones para ello si las conducciones de la izquierda hubieran tenido la preparación mínima en tal sentido y la audacia que faltaba para dar ese gran salto cualitativo.

La limitación mayor acaso consistió en que la cuestión de la unidad de acción de la izquierda no estaba resuelta aún y sin ella no era posible avanzar en el rumbo que la clase obrera y el pueblo lo deseaban, como quedó de manifiesto en la combativa y heroica manifestación del 9 de julio de 1973.

De todas maneras, la participación que faltó fue la del MLN (T), a fin de que la clase obrera no estuviera tan fuertemente presionada por la fuerza bruta de los militares; recibiera el oxígeno que le era necesario para ser más efectiva en sus demandas y contar con un poder mayor de negociación dentro de las conversaciones que durante la huelga tuvieron lugar entre personeros de la CNT y el Ministerio del Interior.”

(tomado textual de las páginas 118,119 y 120 del libro de Andrés Cultelli “La Revolución necesaria” 2006, Compilado por el Colectivo Raúl Sendic).

De este relato testimonial de un dirigente de la experiencia de Cultelli, que además fue integrante de esa dirección queda evidente que:

1)  Compartimos la apreciación de Andrés de que el MLN en Buenos Aires debió trasladarse a Uruguay a integrarse a la resistencia popular y preparar la insurrección popular

2) Se contaba con armamento suficiente para marcar presencia en Uruguay en apoyo a las ocupaciones de fábricas y otros lugares de trabajo

3)  La ausencia durante la Huelga General de la dirección del MLN y del colectivo que estaba en Buenos Aires, fue un error táctico que implicó consecuencias estratégicas. Se desaprovechó una oportunidad histórica de apoyar y conducir a la clase obrera y al pueblo uruguayo hacia la insurrección y toma del poder.

4)  La misma crítica y autocrítica que hace Cultelli en cuanto a la dirección del MLN, se puede extender a la dirección del Partido Comunista que consideró que no era conveniente la entrada en acción de sus “centurias armadas” aunque aquí los motivos son debidos a que se esperaba que parte del ejército se plegara al movimiento popular (como ha sido históricamente su línea política). También se puede extender dicha crítica a la FAU (Federación Anarquista Uruguaya) que en el mes de junio había replegado su aparato armado a Buenos Aires y ante el golpe de estado no lo regresó a Uruguay para actuar en apoyo a la resistencia y lucha popular.

En los hechos concretos no estuvo en la cabeza de estas direcciones preparar la insurrección, aprovechando el enorme avance que significó una huelga general, indefinida y política por lo tanto, indicativa de voluntad colectiva masiva y casi unánime, como ingrediente básico en una insurrección de la clase obrera.

La Huelga General históricamente representa un salto cualitativo en la lucha de clases. En este caso fue el punto culminante de un proceso de luchas sociales, muchas veces sectoriales que podríamos –arbitrariamente- marcar su inicio en la década del ’60.

Ya en el año 1966 luego de creada la Convención Nacional de Trabajadores(CNT) por el acuerdo básicamente de anarquistas, comunistas e independientes, se intentó elaborar algunos lineamientos de insurrección para responder al esperado golpe de estado, pero ante la negativa de los delegados comunistas que eran mayoría y de Héctor Rodríguez (importante dirigente textil de los GAU), únicamente se acordó como medida futura ante el posible golpe, iniciar la Huelga General (por lo tanto indefinida) y ocupar los lugares de trabajo. Esto posiblemente desinfló en las cabezas de los trabajadores imaginarse como posible ir más allá de una resistencia pasiva

Y esto aunque parezca una tontería no lo es tanto, porque de la misma manera que quedó en la memoria histórica de la clase obrera que si había golpe había Huelga y ocupación, medida que se cumplió y se asumió sin pedir autorización y sin esperar la decisión orgánica de la CNT, igualmente habría quedado en sus cabezas que la cosa no quedaría ahí sino que sería el punto de partida.

Por ese motivo, cuando se dio el golpe de estado y se ocuparon las fábricas surgió la pregunta ¿y de ahora en adelante, qué hacemos?

No había una respuesta pensada por parte de la CNT, y la pregunta se trasladaba a las organizaciones políticas, quienes no habían considerado a fondo esta hipótesis y qué hacer en consecuencia, estudiando con tiempo las diferentes posibilidades. Ante esta ausencia de pensamiento anterior se debía elaborar con imaginación genial una propuesta. Pero ésta no surgió.

Era lo que advertía Albert Einstein cuando decía: “Solamente en los momentos de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento”

Juntemos en nuestras cabezas otro pensamiento pero de Lenin: “Es imprevisible saber cómo surgirá una revolución”

Ambas apuntan a tener claro que es muy importante tener conocimientos de antemano, previos. Pero que en el momento preciso se necesitará convicción, imaginación, conocimiento y audacia para resolver la cuestión concreta

Lamentablemente ninguna de estas cuatro  estuvo presente

Ni en las direcciones políticas ni en el resto de los militantes de la clase trabajadora,  aunque hubieron excepciones ya citadas que no tuvieron la fuerza para imponerse y convencer a la mayoría.

Una característica histórica de las luchas sociales en Uruguay - a diferencia de otros pueblos- es esperar que las decisiones se tomen arriba siempre (la bajada de línea), lo que limita y anula la iniciativa desde las bases.

La  Huelga no declarada del 27 de junio, fue una excepción a esta práctica.

Sin embargo no hubo lucidez y decisión en continuar por ese camino de ruptura con las prácticas anteriores (y que las bases hubieran nombrado por ej. un comité de huelga sin los dirigentes principales), lo que fue aprovechado por la dirección de la CNT para reapropiarse de su poder de decisión de toda la marcha sucesiva de la huelga.

Sin consultar fue nombrado el Gral. Seregni como presidente del comando de la huelga, con la excusa que sabía de temas militares, cuando en realidad si hubiera habido combates tendrían un carácter muy diferente de lo que se enseña en las academias militares de los ejércitos burgueses represores, que son en definitiva tropas de ocupación al servicio de las clases dominantes y del imperialismo.

Volviendo al testimonio de Cultelli que reproducimos más arriba acerca de la Huelga General del 27 de junio de 1973, digamos que discrepamos con algún planteo de Andrés. Los 2 temas más gruesos de discrepancia son: la adopción de la forma de organización Partido Leninista, que para nosotros es una experiencia muy nefasta para los marxistas, la segunda discrepancia es pensar en apoyar de alguna forma las conversaciones que llevaron los dirigentes comunistas y anarquistas con los golpistas

Tenemos el recuerdo personal de haber conocido al compañero Cultelli en 1971 en el Penal de Punta Carretas donde era el principal propulsor de lectura y formación marxista. Nos volvimos a encontrar luego de 1985 esporádicamente en la militancia y encuentro de revistas marxistas y también cuando impulsó la creación de la Revista Hervidero junto a otros compañeros en el año 2003

En los últimos años el “viejo Cultelli” se caracterizaba por ser marxista crítico  y no dogmático, como buen estudioso que era de la dialéctica.

Andrés Cultelli relata más arriba que:

“Frente a un acontecimiento tan trascendente -de tamaña envergadura política y sindical- la dirección del MLN (T) permanece en Buenos Aires, inoperante. Incapaz de estar presente y poner en juego con urgencia los ingentes recursos de que todavía disponía.

No se traslada al Uruguay. Discute varios días sin saber qué hacer, hasta que decide sacar un pobre volante extemporáneo, que llegó a Montevideo después que terminara la huelga, que duró 15 días.” (*1*)

Veamos entonces el texto del volante aludido por Cultelli, de la transcripción parcial tomada del libro de Álvaro Rico ya citado: “Los 15 días que estremecieron al Uruguay” página 640:

“AL PUEBLO” Documento del MLN  (según Rico el volante salió el jueves 9 de agosto en Buenos Aires):

“...De aquí en adelante el pueblo tiene planteado un duro desafío: o tomar el camino de las armas revolucionarias para construir y defender la patria de Artigas, la de los       explotados,...”

“Las últimas experiencias, incluida la huelga contra la dictadura, demuestran que larevolución, además de necesaria, es posible en nuestra Patria.

Demorar este objetivo es desandar el camino recorrido...Estaremos con todas aquellas posiciones políticas que signifiquen un avance del proceso revolucionario. Pero esto no será posible a través de un  camino de concesiones al enemigo.

Esta lucha no admite exclusiones de nadie que esté realmente dispuesto a romper con la dependencia norteamericana, a quebrar el espinazo del latifundio y eliminar la opresión del pueblo por la oligarquía.

El objetivo siempre ha sido el mismo y lo reafirmamos hoy: no es mejorar al régimen sino destruirlo para forjar y construir una nueva sociedad dirigida por los trabajadores...

¡ORGANICEMOS LA GUERRA POPULAR CONTRA LA DICTADURA FASCISTA! “

(Rico, Pág. 640)

COMENTARIO:

1)  La principal crítica al volante es su falta de oportunidad, debió salir el 1º día del golpe o en su defecto en los 2 ó 3 primeros días, por supuesto acompañado como señalaba Cultelli de acciones coherentes con lo sostenido en el volante. Hubiera significado una demostración de fuerza y una orientación a seguir, incluso para los otros grupos anarquistas y comunistas, y en 2º término para los de menor peso como PCR, FARO, Trotskistas, Tendencia y Corriente

Incluso para coordinar en otros términos una unidad de acción. Por supuesto también podrían haberse dado discusiones, en los propios lugares de trabajo ocupados, en torno a objetivos, tácticas y estrategia, elevar el nivel colectivo acerca de la teoría revolucionaria proletaria (que en lo posible debería tender en nuestro concepto a una aproximación al marxismo revolucionario, guevarismo incluido)

2)  La 2ª crítica es seguir con la confusión ideológica de la contradicción muy vaga y no definida de pueblo-oligarquía, la que debió ser clase trabajadora-clase capitalista y a partir de allí definir enemigos por un lado y amigos por la otra para definir posibles alianzas

3)  Se comparte el llamado a la lucha revolucionaria en ese momento crítico

4)  Es correcto decir que la huelga general demostraba que la revolución era posible y necesaria.

5) ”Demorar este objetivo es desandar el camino recorrido.”

Fue una frase premonitoria de lo que sucedió luego, no se aprovechó la acumulación de fuerzas y combatividad en pos de un socialismo aunque difuso, que se había ido dando desde fines del año 1967, al asumir Pacheco Areco la presidencia luego de la muerte del Gral. .Gestido.

Durante los años de la dictadura (1973-85) y luego de la caída del fascismo, se desando el camino recorrido y hasta hoy no se ha dado una situación similar aunque históricamente es casi inevitable que se den situaciones de confrontación similares en el futuro, aunque como dice Lenin, su forma concreta es imposible preverla

Por otro lado, la frase citada en el volante:

”Demorar este objetivo es desandar el camino recorrido.” alude paradójica y críticamente al propio MLN que demoró un mes en la discusión de este volante que se puede decir que fue sujeto de un debate interno y tal vez no un mensaje para cumplir, pero su demora también desandó en un mes, lo acumulado en 5 años por el movimiento popular en sus expresiones políticas y sindicales, armadas y no armadas

Y desandó también por mucho tiempo el salto cualitativo que se logró con la puesta en práctica de la propia Huelga General de 15 días, que fue impulsada por la enorme mayoría de la población trabajadora y estudiantil.

No evaluó la dirección del MLN que ésa era la gesta más importante llevada a cabo por la clase trabajadora desde las luchas artiguistas del 1811-1820 y que urgentemente se debían haber plegado a la lucha con todo lo disponible, que según el testimonio dado por Cultelli en su libro, no era para nada despreciable

El gravísimo error histórico de los dirigentes políticos de las 3 principales corrientes ideológicas (comunistas, tupamaros y anarquistas) de haber auspiciado y/o permitido el levantamiento de la Huelga General, frustró la posibilidad más próxima para el proletariado en su historia uruguaya de aproximación al poder de los trabajadores

Por el mismo acto les solucionó el problema a las fuerzas golpistas (militares y civiles)

Y vemos con satisfacción que esta conclusión a la que arribamos hace ya mucho tiempo, también la pensó otro militante popular de orientación anarquista: Daniel Barret, a quién leímos ayer 17 de abril del 2013 y que transcribimos:

“El 11 de julio finalmente, la CNT y la FEUU consiguen lo que las fuerzas armadas no habían podido lograr: llegada la hora de los dirigentes y del replanteo político, se levanta la huelga general; en la CNT con la posición discordante de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) y la Unión de Obreros, Empleados y Supervisores de FUNSA y en la FEUU con la negativa de la Asociación de Estudiantes de Bellas Artes. ....“

Tomado de Daniel Barret:”El movimiento anarquista uruguayo en los tiempos de cólera -Cajas de memoria”

Comentario: un trabajo de excelente nivel y testimonio vivido de tiempos memorables para todos, que sirve para ubicar objetiva y subjetivamente en la historia de aquellos tiempos, muchas gracias Daniel Barret (seudónimo de Rafael Spósito) por tu aporte.

Finalmente un comentario importante referente al “Simposio de Viña del Mar” (Chile) aludido en su libro por Andrés Cultelli:

Aunque no disponemos del documento del Simposio, es bastante evidente que dicho evento supuso una profunda autocrítica por la falta de teoría revolucionaria del MLN en su accionar anterior a esa fecha y la adopción a partir de allí de los postulados marxistas leninistas.  Compartimos dicho avance con la salvedad anotada por Cultelli que se lo hizo esquemáticamente.  No estamos de acuerdo tampoco con la decisión de transformarse en partido leninista, ya que consideramos que éste fue un error de Lenin, que costó caro a las generaciones posteriores que lo tomaron como modelo.

Lenin tuvo grandes aciertos y grandes errores, entre los aciertos estuvo nada menos que la conducción hacia el triunfo de la 1ª revolución socialista en la historia y destacar lo imprescindible de la “praxis marxista” (teoría y práctica en su relación dialéctica contradictoria) para los revolucionarios

 Entre sus varios errores destacamos la forma organizativa de Partido tomada de los partidos burgueses y la creación de la NEP (nueva política económica) que reintrodujo parcialmente 3 años después del ’17 “las armas melladas del capitalismo” (Che) o “capitalismo de estado” como le llamó Lenin, luego de haberse implantado el “comunismo de guerra” en el año 17.  Lenin fue un grande, dejó importantes enseñanzas y hay que estudiarlo.

Estos temas dan para analizar mucho más, vaya esto como adelanto.

Salúte, como decía nuestro compañero “el pulpa”.

Firmado:

Roberto Sasiain y Cristina Carrera

Montevideo, 27 de junio del 2013