Envíopostaporteñ@ 988

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS

Carlos Alberto Boga

Agrupación Militantes Guevaristas

En nuestro ‘’caminar’’ por la ‘’universidad’’ de la vida, algunas cosas hemos aprendido. Para algunos son correctas y para otros, (como debe ser) serán incorrectas. Nuestras decisiones – sabemos – no contemplan a ‘’todos’’. Sería muy aburrido si todos pensáramos igual. También es importante, ser conscientes, que siempre que tomamos decisiones, éstas generan ‘’amores y odios’’. No estamos en el camino del ‘’medio’’, y tratamos – en lo posible – pensar, decir y hacer en un mismo hilo conductor. No siempre lo logramos, obvio.

Eso también nos lleva a dar dura lucha contra la hipocresía, la mentira, la tergiversación, la manipulación, que son elementos básicos de funcionamiento de un sistema que busca ‘’culpables’’, que busca ‘’zafar’’ como sea posible, y en definitiva ‘’caerles bien a todos’’, cosa, para nosotros imposible. Cuando le caemos bien a alguien, le caemos mal a otros.

Dentro de las contradicciones ‘’secundarias’’ que tenemos siempre con nuestros amigos, compañeros, hermanos, hijos, parejas, etc., etc., se pueden solucionar siempre y cuando no se ‘’toquen los principios’’. Y los principios también tienen su opuesto y son los ‘’finales’’. No hay principio sin fin, como no hay arriba sin abajo, como no hay adentro sin afuera, como no hay amor sin odio, como no hay dominados sin dominadores. Y podríamos seguir una larga, muy larga lista de contradicciones.

EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS

Dentro de algunas definiciones de principios, esta es medular. Para nosotros ‘’ningún fin por mas loable, altruista, humano, que sea justifica los medios’’. No queremos llegar a ese ‘’fin’’ por cualquier ‘’medio’’ o camino. Para nosotros no hay ‘’códigos’’, como muchas veces se nos dice, porque ese ‘’término’’ es usado por los ‘’mafiosos’’.

Para nosotros lo que hay es ética, moral, valores, acuerdos, etc.

Y sobre todo entender que el ‘’absolutismo’’ no existe, - salvo para honrosas excepciones – por lo tanto, si no es absoluta la verdad, (porque no lo es, como tampoco la mentira), todo entra en el marco de la relatividad. Y no por capricho, sino porque, - hasta para hacer la valoración del éxito o del fracaso – debemos saber con qué óptica lo analizamos. Seguramente lo que para nosotros es éxito, para muchos será fracaso y viceversa.

Desde el ángulo en que se observe la realidad es diferente. Y ahí sí, podríamos decir que es ‘’absoluta’’, mientras estás en ese ‘’ángulo’’. El patrón, el explotador, el dominador, medirá la realidad y ‘’sus éxitos’’, desde un ángulo, que, seguramente para el explotado, el dominado, - que lo verá con otra realidad, será un fracaso.

 

Hemos visto a lo largo de la historia de la humanidad como cuando ‘’el fin SI, justifica los medios, se han cometido atrocidades de todo tipo. Violaciones, asesinatos, mentiras, manipulaciones, agresiones, y mucha, mucha corrupción. Porque en definitiva si lo que importa es el fin, tenemos impunidad para ‘’pasar por encima de cualquier objeto, principio, persona, pueblo, o lo que sea’’.

Richard Reed, tenía como ‘’principio’’ ser un dirigente sindical duro, combativo, trasgresor, desafiante. Lo era allá por 1983, cuando realizó su primer discurso en el primer 1º de mayo dentro de la dictadura terrorista de estado. Sin embargo su ‘’fin’’ fue ser patrón, capataz, y ponerse al servicio de las patronales y el gobierno.

Para este individuo nunca hubo principios, - obvio – y todos los medios justificaban su fin. Peligrosa decisión, que muchas veces no advertimos. Muchos trabajadores integrantes de un pueblo explotado o sometido, no advierten esta cuestión. Inocentemente entran en ese perverso mecanismo de ‘’llegar como sea pero llegar’’.

No importa cuántos lleguemos, ni cuán lejos lleguemos, ni a cuantos dejamos por el camino, o a cuantos ‘’pisoteamos’’, o a cuantos hermanos ‘’traicionamos’’, el ‘’éxito’’ está en que llegamos.

Error. Doloroso error que lo pagan siempre los más débiles, los que menos conocimiento tienen, a los que menos se les consultó o participó de esas decisiones. Pero los que sin duda ‘’dejaron el cuero en la estaca’’ convencidos que ‘’los jefes’’, son los que saben y tienen ‘’la razón’’.

DIRIGENTES DIRIGIDOS

Extraña contradicción.

Pero para ser dirigente y ‘’mandar’’ hay que hacerlo obedeciendo. Y para obedecer hay que ser capaz de preparar a otros para que puedan llegar a ser ‘’dirigentes’’. Decir la verdad – lo más cercano posible – y estar dispuesto a tener ‘’la paciencia del mundo’’ esperando a los mas ‘’lentos o rezagados’’.

Un ‘’jefe’’ que manda, y que cualquier ‘’medio’’ le sirve, no es un jefe, es un desfachatado que usa esa ‘’autoridad que emana del pueblo’’ para sus espurios fines. A veces puede llegar al objetivo trazado.

Y recibirá aplausos. Pero tendrá en sus manos un poder tan, pero tan grande, que podrá hacer lo que quiera, y tendrá comprada cierta ‘’impunidad’’ y un crédito para que lo ‘’perdonen’’ cuando se ¿equivoque?

Pero seguro ese objetivo, montado sobre cualquier ‘’medio’’ será efímero. No perdurará. No hará crecer a organizaciones colectivas o pueblos para que definan su propio destino. El destino de ese pueblo o colectivo, estará ‘’marcado’’ por una segura derrota, más temprano o más tarde.

Porque lo verdaderos protagonistas de la historia son los pueblos, los colectivos, que pueden elegir a sus ‘’jefes’’ o ‘’dirigentes’’ sabiendo lo que hacen, teniendo herramientas para controlarlos, y sabiendo ‘’mandarlos’’ para que ejecuten sus decisiones. Más vale una mala decisión tomada en conjunto, colectivo o pueblo, que una buena decisión de un ‘’jefe’’ o ‘’dirigente’’.

Reiteramos la historia de la liberación de los pueblos contra el yugo imperial en todas las épocas está ‘’plagada’’, de ‘’todos los medios’’ para someter y dominar a los pueblos. Lo han hecho todos los imperios. Y todos los imperios más temprano o más tarde han caído. Y por supuesto su ‘’reyes’’, monarcas o jefes.

En las revoluciones o guerras de independencia a lo largo de la historia, el dominador, ha usado todos los medios. Asesinado las familias de los revolucionarios, incendiado sus cosechas, ahorcado sus hijos, violado sus esposas y toda clase de atropellos.

¿Y todo por qué? Por mantener el dominio imperial y el cargo de jefe. Los jefes también ‘’negocian’’ previamente su posible derrota, y consiguen salvaguardarse de los triunfos de los pueblos alzados. Ya tienen previamente su ‘’salvoconducto’’, mucha plata y lugares para exiliarse o refugiarse.

En ningún caso, ni siquiera para salvar un examen de liceo o facultad ‘’el fin puede justificar los medios’’. Estas cuestiones de principios son ‘’no negociables’’, no hay ‘’transa’’ que valga, y es muy posible que al no cumplirse con ese principio, la contradicción entre hermanos, amigos, compañeros, hijos, parejas, etc., sea ‘’insalvable’’.