Las declaraciones sobre la 'nueva relación' de EE.UU. con América Latina, en boca de quién encabezó un gobierno que intentó firmar un TLC y fue considerado 'socio y amigo' nada menos que por George W. Bush, son un claro anuncio de un giro aún más proimperialista en caso de acceder a un nuevo período en la presidencia.
No se puede negar que el hombre habla claro. "Cuando digo una cosa, digo una cosa", afirmó Vázquez recientemente –seguramente tomando distancia de la ambigüedad, disfrazada de dialéctica, del actual presidente.
Mujica había generado la ilusión de un 'giro a la izquierda'en algunos militantes, en tanto Vázquez genera rechazo precisamente en todos aquellos que se vieron decepcionados por el presidente tupamaro.
Según Juan Castillo, "hay un núcleo militante que no se va olvidando de las cosas" (que hizo Tabaré), por lo que podría ser necesario un "candidato o candidata que reúna y lleve la expresión electoral de esos compañeros para no disipar votos".
El objetivo declarado no sería ganarle a Vázquez en la interna, sino apenas mantener a los militantes entrampados en el FA con el argumento de que si aceptan competir en las internas entonces deberán aceptar su resultado.
La (poco probable) postulación de Constanza Moreira en el mejor de los casos culminaría en la conformación de una fracción minoritaria que actuaría como “rastrillo” de izquierda –como máximo como compañera de fórmula del ex presidente.
Para Castillo, lo importante sería discutir no sobre candidaturas sino sobre programas. ¿Para qué? ¿Para pasarse cinco años más quejándose porque su "gobierno popular" no cumple con el programa?
Una parte de la militancia sindical y de izquierda está transitando de la decepción (hasta cierto punto pasiva) a la oposición (activa) más o menos consciente.
Los gestos de Vázquez tomando distancia con los militantes de izquierda se producenprecisamente cuando en los sindicatos se viene gestandoun proceso de ruptura con el Frente Amplio, que no sólo se ha expresado en las recientes elecciones sindicales sino también en huelgas y paros –como los del sector Tránsito de la Intendencia montevideana, o los de la Educación Pública.
Es necesario dar una expresión política a las luchas populares. El primer paso es reconocer que los trabajadores carecen de representación política.
Se trata precisamente de construir una alternativa anti-capitalista y socialista. Proponemos a los dirigentes y militantes sindicales y de izquierda intervenir en las próximas elecciones para conquistar una bancada de trabajadores, que apoye y represente las luchas que docentes, enfermeros, obreros y estudiantes libran por sus reivindicaciones, preparando la perspectiva de un gobierno de trabajadores.
La participación en las elecciones y en el parlamento no debe servir de pretexto para frenar la movilización popular, sino al contrariopara impulsarla y darle una perspectiva estratégica: la clase obrera debe prepararse para luchar por su propio poder.
En lugar de lamentar las declaraciones de Vázquez, hay que agradecer su sinceridad y sacar todas las conclusiones.
RAFAEL FERNÁNDEZ
(publicado en "Voces", 18/7/2013)