Envíopostaporteñ@ 1007

Se Va a acabar, Se Va a Acabar esa MANÍA de VERTICALEAR!!!!

Antón, Antón, Antón PIRULERO

Cada cual, cada cual, QUE ATIENDA SU JUEGO

Y el QUE NO LO ATIENDA, y el QUE  NO LO ATIENDA

Pagará, pagará, PAGARÁ UNA…PRENDA”

(la ronda que nos cantaban de purretes)

 

Estamos en medio de una lucha de voluntades. Un Uruguay viejo, paternalista, machista, acostumbrado al orden de los sopapos, a las estructuras verticales, está en lucha con un país (o una parte de ese país) que no acepta más los “lineazos” de los que creen “que saben mejor”.

Nos dicen todos estos vejetes, que deberían estar en el geriátrico hace rato, que imponen “al adulto mayor”, el Sr. Tabaré Vázquez para el “bien de todos”.

Es terrible mentira justificativa. Levantan al Taba, para “salvarse ellos mismos”. Y hay que decirlo.

Se acabó “el viento de cola” del cual tanto alardeaban. Se acabaron las referencias de que “estábamos blindados”. Las referencias grandilocuentes “al país de primera”, las citas de las agencias “aseguradoras” (del capital de ellos) con las que tantos artículos y titulares de prensa se hicieron.

Todas las estadísticas de los “tremendos triunfos”, de las bajas de los “índices de pobreza y de miseria”” se hicieron polvo.

No hay tanto para mostrar, falta casi todo (o la parte más importante todavía) y era todo “vanidad de vanidades, todo vanidad”.

Coinciden con el espectro de los partidos burgueses, blanqui-colorados, en la manipulación de la opinión pública, y se diferencian solamente en que éstos, tienen sólo las viejas soluciones del garrote y hasta las vueltas “a la pena de muerte”.

Bonito programa de bestialización social!!!

Un niño que tenía 7 años, en el 2004, tiene ahora 2013, 14. Se cansó de hurgar en los contenedores de la basura, de alguna manera se armó y sale a la calle –ciego de odio y de atraso- y mata a un trabajador joven, padre de tres pequeños hijos, para que el ciclo infernal que él pasó ahora se repita, como en la calesita, incansablemente.

Lo decía excelentemente bien Jorge Zabalza (que cuando se le Destranca la “bolita” no razona mal). Allí hay lecturas varias meditadas, análisis reflexivo de las estadísticas, proceso mental original de análisis, en la búsqueda incesante de una representación de la realidad que escape a los lugares comunes y los moldes acostumbrados. Nada mal o, mejor dicho, muy bien.

Drama ciudadano, urbano, dirá algún tonto, de los que entre nosotros sobran. Pero drama que se repite también en el “Uruguay profundo”, aunque de manera diferente, preludio, de lo que con desarrollo (o involución continuada?) se transformará en lo mismo.

¿Qué era “el chueco Maciel” hace casi 45 años atrás,  el que cantaba Viglietti? –Era lo mismo, nos guste o no nos guste. Y más bien que no nos gusta.

El país no es un “gobierno”. Cuando nos escamotean los términos, y se nos dice que el “gobierno es el país”,  de esa manera se elimina la participación popular, la actividad consiente de las grandes mayorías sociales, su lucha de criterios encontrados, el triunfo de una o varias de esas corrientes sobre otras, entramos de lleno en la falta de rumbo actual.

De allí esas glorificaciones “del estado” que terminan siendo la justificación de nuestras burocracias gubernamentales, lo más ajeno y separado del país y de sus gentes.

Esa brecha se manifiesta en las encuestas: el 59% tiene una visión crítica de nuestros políticos, de la actividad política, de los órganos donde se ejerce la política por los “representantes”.

El país entonces, no es su gobierno. Como la democracia no es tampoco, las listas cerradas, verdaderas “planchas” que el electorado no elige.

Ni las elecciones cada cuatro años, para que después “los representandos” se sientan independientes de sus electores, y en las altas jerarquías se anuncien que ahora no son representantes del cuerpo electoral y que se deben a todos.

Eso fue el escamoteo a que nos sometían antes, los partidos burgueses y ahora, se reitera con la denominada “izquierda progresista”.

El Sr. Tabaré Vázquez no es solo la reiteración de lo viejo, es además la liquidación definitiva de todas las luchas populares, antes, durante, y después de derrumbada la tiranía.

Cuando cierta senadora señala: “Tabaré Vázquez, pero yo quiero otra cosa” esta resumiendo una aspiración popular. La misma aspiración que llevó a la elección de Mujica y de ella misma como senadora nacional. Todo ello independiente de sus avatares futuros en la política nacional.

Queremos todos, “otra cosa”, pero nos dan doble plato de lo mismo. La pedagogía de la imposición, eventualmente, del castigo.

Y entonces se impone señalar: no solo no queremos a Tabaré Vázquez, tampoco queremos que haya, ya!!, -antes de la confección de las listas- la reiteración de ciertos nombres.

No queremos a Lucía Topolansky no queremos a Danilo Astori, no queremos al Sr. Juan Castillo, no queremos al Sr. Pintado, ni al Sr.  Agazzi, no queremos al Sr. Michelini, no queremos al ministro Bonomi.

Y mucho menos queremos la reiteración de viejos nombres que por ahora están a la sombra para resurgir de esas mismas sombras (Nin Novoa, Marina Arismendi, Rossi, y tantos otros que se afilan los dientes).

Pero no basta con la formulación de deseos. Los deseos deben plasmarse en abstenciones electorales, en cualquiera de las opciones abiertas a la protesta posible (la fundamental se resume en la fórmula NBA, nulo, en blanco, anulado).

No tenemos fuerza para imponer un cambio en la interna. El mecanismo perverso que se pulió, aceitó y perfeccionó, para que no hubiese oposición interna, no es de ahora, sino un proceso. Y de larga data.

Se trata entonces de no aceptar el jueguito perverso que es más profundo que el nombre de un posible candidato presidencial.

Se trata de un verdadero proceso de refundación, donde todos los supuestos anteriores de la unidad con ciertas fuerzas sociales “progresistas” debe ser discutido nuevamente.

No es posible que un 30% del electorado (el “progresismo”), se imponga sobre el 70% (el resto, la mayoría), para realizar sus aspiraciones, programas o creencias. El mecanismo es antidemocrático por excelencia. Y hay que ponerlo en evidencia.

Recientemente Julio Louis señalaba el “clima irrespirable” que se vive en la interna frentista. Se subvierten criterios básicos, fundamentales, verdades que están establecidas, pero que ahora algunos se han propuesto substituir por otras. Que “no hay derechas ni izquierdas”, que “el imperialismo no es tan malo”, que hay que terminar “con las ideas socialistas que son viejas, del S. XIX”.

Pero todas estas “novedades” que se intentan imponer desde arriba, verticalmente, se complementan con otras: hay que subvertir también los criterios de elección del vicepresidente, cambiar el criterio anterior (que fue válido para “apadrinar” a Mujica a que no cometiera “locuras”).

Hay, además, que hacer un “programa” a gusto y paladar del candidato presidencial” (así que ya ven los “programáticos”  a donde van a ir a parar sus devaneos).

El hombre tiene además su equipito programático propio.

Nuestros políticos están dispuestos a asumir esto y mucho más. Un verdadero “nudo gordiano”, al mejor estilo Pinochet que se jactaba de que había dejado todo “bien atadito”. Pocas veces se ha visto una capitulación sin condiciones en política como la actual.

Y los individuos que llevan adelante todo esto, los que fueron de “bomberos” con el sombrero en la mano a la calle Buschental lo saben.

Se impone así decirles “no va más”. Hasta aquí llegamos juntos y aquí se abren nuestros caminos.

Sabemos bien que señalaran que no tenemos candidaturas alternativas, que no tenemos representatividad a la interna. Ya, inclusive, están algunos de ellos calculando que los críticos representamos solamente un 10% de la militancia interna y mucho menos de los coeficientes votantes. Es posible.

Pero les respondemos que “no está muerto el que pelea, ni quién a la guerra vá”. Y además nos sospechamos que los críticos somos muchos más, de los que los “aparatos” están dispuestos a reconocer.

Porque los “aparatos” al día de hoy, hacen sus actos con “acarreos”. Más bañaderas que gente.

La otra variable que juegan es la de que sin ellos y sus insuficientes medidas, su crecimiento burocrático de ineficientes, su aumento de la deuda externa, son la posibilidad de “cambio”. Les respondemos también que ya hemos vistos sus cambios y que está a la vista de todos que son insuficientes.

Las campanas están tañendo a rebato que se les acabó el tiempo a “los progresistas”. Y que les vamos a bajar el copete. Váyanse a chantajear al domicilio particular de todos Uds. a los que estén dispuestos a soportarlos. Nosotros no.

No son nuevas en Uruguay estas luchas con los “personalismos”.

Se dieron en el pasado en los antiguos partidos burgueses y es una historia que conocen todos en Uruguay. Lo nuevo ha de ser las luchas contra los “aparatos verticalistas” y los hombres que los representan.

Y no convocamos a una resistencia pasiva. Convocamos a una resistencia militante. La que se exprese en público. Pinte los muros, cuelgue las pancartas en las calles. Convocamos a una resistencia de cara a la ciudadanía.

Convocamos también a una campaña periodística larga donde todas estas cosas se expongan de frente al pueblo elector y en todo el territorio nacional.

Esto se tiene que acabar.

Y muchos tienen que irse definitivamente para sus casas