-sobre el crecimiento del desacuerdo en la Mesa Ejecutiva del PIT-CNT-
El diario “El País” opositor y burgués, es el periódico dirigido por los grupos sociales cómplices de la Tiranía. Que la impulsaron –así como hicieron otros, hoy desaparecidos- y por eso no es la fuente más recomendable para hablar del movimiento obrero nacional.
El día que veamos que sus redactores, periodistas y colaboradores, pasen por los juzgados y tengan que responder por los cargos de apología y apoyo irrestricto de la Tiranía, el día que veamos que paguen todas sus agachadas con las penas pertinentes y, que los continuadores después, pidan disculpas y perdón por aquellas canalladas, comenzaremos a considerar si estos cómplices civiles del Terrorismo de Estado, están o no autorizados a hablar sobre ciertos temas, como participantes válidos del diálogo público. Es lo primero.
Lo segundo es este gobierno. Este y no otro, el autodenominado “progresista”.
Constatemos que hasta aquí se las han visto bastante cómodo todos estos caballeros. Empezando por el “Sr. Presidente” actual, que no puede mostrar carnet de afiliado a sindicato alguno, que no puede invocar actividades fundacionales en algunos de los múltiples que existen, que nunca pagó una cuota sindical, ni participó como militantes, activistas o dirigente sindical, durante toda su vida. Este hombre hablando sobre el sindicalismo “de antes” y el “de ahora” es –y somos tibios, casi indulgentes- un farsante.
De la “misa” no conoce, este aspirante a monaguillo, ni siquiera la mitad.
Su vida política fue “de aparato” y del movimiento sindical lo que recibía eran “informes” Hasta allí todos sus conocimientos. A más no llegó nunca.
Lo mismo podemos decir de otros personajes que integran el Gobierno.
El Sr. Astori, el Sr. Lorenzo, y varios otros Srs. y Sras. mas. Y la lista la podríamos extender a otros conspicuos personajes como el Sr. Tabaré Vázquez, ciudadano categoría A, felicitador público (y publicado) de la “presidencia” del Sr. Gregorio Álvarez y beneficiado por éste con una beca con la que comenzó su carrera de oncólogo.
Todas estas “cositas” hay que decirlas. Porque en “el país de la Cola de Paja” (Benedetti decía, en un libro!!!) todas estas cuestiones son básicas, fundamentales, para ir ordenando un poquito el entrevero, en el cual todos ellos han pelechado.
La opinión pública argentina, el paisanaje, llamó en su momento, al Sr. Rivadavia “el Sapo del Diluvio” y, en Uruguay, nuestro diluvio particular, no nos dejó un sapo. Nos dejó varios sapos machos y hembras, que de todo hay en la quinta del Señor.
Son, nuestros “panzones particulares”, que también, como aquel, se subieron al carro. Yupanqui (otro argentino) también se refería al tema. Pero era por respeto al caballo, noble animal criollo desde los tiempos de Hernandarias, que tenía que cargar con tanto inútil pretencioso.
¿ Cómo funciona, o sobre la base de qué funciona, el proyecto “progresista”? –Funciona, sobre la base de que el pueblo trabajador (y hasta el desocupado) paga.
Paga el IVA, por cada producto que consume, sean estos pan y leche, carne, alquileres, servicios sociales básicos y el resto.
Pero paga además, la deuda externa, que los mandamases “progresistas” se negaron a reconsiderar, a evaluar, a discutir en las mesas, foros, y otras tribunas y organismos a disposición de los tenedores de esa misma deuda. Había que agarrar el gobierno, en paquete, con el chancho encerrado dentro de la bolsa, sin examinar si servía o no.
Práctica que se da de narices, con los enunciados más proclamados del “mercado” y del “libre comercio”. Que no practica, ningún bolichero, escalón mínimo con el cual algunos comienzan su acumulación.
Y el servicio de la Deuda Externa –nos cambiaron la Tiranía, por la Deuda- hace que no podamos cumplir planes sociales en extensión y profundidad.
Que no podamos acumular para invertir y salir de la dicotomía de que el PBI, es siempre enano, con respeto a las necesidades.
¿Qué quedó entonces? –Los ejercicios malabares con la “recaudación” estirándola y ajustándola para aquí y para allá.
Fue lo que hizo “la fama” del Sr. Astori y el binomio que lo acompañaba.
En consecuencia llegamos al límite que señalaba recientemente el Sr. Oddone en “El Galpón”. Llegamos al “techo” y lo que se pueda obtener con nuevos ajustes, calibraciones y mediciones al milímetro, no alcanza.
De esta situación no sale el comentarista presidencial, “El Pepe”, que de economía no sabe nada, porque su “caja” la hacía sin costos, robando los cartuchos de los pobres y pacíficos agricultores japoneses, dedicados al ramo de la floricultura.
Y es sobre esa base que ha hecho su jueguito particular de la mosqueta, invocando “que la manta no alcanza” y que aunque los trabajadores de la Salud y de la Enseñanza –son beneméritos servidores de la Patria sin uniforme (y sin fusil, agreguemos, porque en ese caso otro gallo cantaría)- les aplica sin asco la “esencialidad” de los servicios públicos, con apercibimiento de despidos de la fuente de trabajo con el que mantienen a sus familias.
Volvamos, ahora, a lo central.
¿Qué reclaman los trabajadores y asalariados uruguayos? –Reclaman fuentes de trabajo y salarios?
Reclaman –sin decirlo todavía- dejar de ser “la sábana de abajo” sobre la cual el Sr. Astori, o el Sr. Lorenzo hacen sus cálculos, previsiones y pronósticos.
Porque aquí “el proyecto” lo llevan a cuestas los “de abajo”. Y otros “que están arriba” y con jugosos sueldos gubernamentales, hacen el “verso” y se llevan los laureles.
En el medio, entre unos y otros, haciendo de colchón amortiguador están varias direcciones sindicales reformistas. Son reformistas de parecido pelaje, la misma especie, pero con diferencias
Está por un lado –y desde vieja data- el antiguo reformismo. Antes también “trancaban” todo se oponían a la confrontación que al final llegó, inevitablemente.
Entonces hablaban de “acumulación de fuerzas” y lo hacían en función de un proyecto político. Pretendían ignorar con sus interpretaciones la esencia de nuestro sistema de capitalismo dependiente y hablaban de la necesaria “revolución burguesa” que con el apoyo del “`proletariado” y las “clases medias” iban a extirpar los restos “feudales” que existían en la economía. Se referían al agro.
Después de la “implosión” del “campo socialista” y su “estado guía” están en otros discursos. Pero parecidos. Ahora se habla del “gobierno en disputa”.
Está, por otro lado “Articulación” el novísimo “boniatito”(1) bajo el cual se reúnen varios y diversos aspirantes a lo mismo, pero con fundamentaciones algo diferentes. Allí concurren socialistas “renovadores”, herederos del antiguo GAU, Eme-Pepistas con notorias vacilaciones, huecos y hasta abismos ideológicas en su haber, y también los neoliberales burgueses, provenientes de los partidos tradicionales, que se agrupan bajo la sigla de cierto frente-paraguas que se denomina Líber Seregni.
Hasta hace muy poco, todos ellos, en alianza, disponían de la mayoría del PIT-CNT, pero el accionar del gobierno, con ellos de laderos fieles, han provocado la rebeldía de las bases.
Señalaba recientemente, cierto dirigente sindical de la Bebida, que este seguidismo del movimiento sindical, a las políticas gubernamentales, debía contrarrestarse con “los viejos libros” que enseñaron siempre a los trabajadores que los patrones son los explotadores. Les guste o no a muchos, que la van de modernistas o post-modernistas.
Y ponía el ejemplo del Brasil, en el cual, luego de Lula, de las 3 centrales sindicales entonces existentes, los acontecimientos llevaron a que hoy día existen 11 centrales.
Saque quién quiera sus conclusiones que son evidentes.
Las fantasías neo-liberales, aún las “no-ortodoxas” que practican los “progresistas” dejan un saldo negativo para el lado de los más explotados: los obreros y los asalariados de la ciudad y del campo
Es el drama al que están abocados los gobiernos “progresistas” en América Latina.
Y nos pronostican a todos, que en tanto y cuánto sigamos atados a esas dicotomías, las burguesías nacionales intocadas, en alianza con los sectores del capitalismo transnacional, han de encontrar los atajos para volver a reconquistas el poder. Las recientes PASO (elecciones primarias) en Argentinas deberían servirnos de referencia, y bien cercana.
El universo obrero y salarial, en nuestros países, es múltiple.
De él se derivan interpretaciones también diferentes de sus actores. Todo sin embargo se compagina cuando entendemos que el capitalismo –aún el subdesarrollado y dependiente nuestro- es parte de un todo, en el cual se integran de diferente modo una diversidad de formas de explotación que obtienen su denominador común, cuando los productos llegan al mercado mundial.
Los clásicos lo sabían y lo señalaron, pero faltó y falta, los estudios y aplicaciones a nuestros continentes. Que además y con el correr de los años –y las revoluciones- son hoy diferentes a cuando aquellos escribieron sus obras maestras al servicio de la emancipación de los explotados.
Verbigracia China, antiguamente sometida al colonialismo y al consumo del opio obligatorio y hoy –después de su revolución- es algo completamente diferente.
Gobernar, con los trabajadores sosteniendo el peso principal del esfuerzo, que debería ser colectivo es parte fundamental de la protesta sindical.
Gobernar mintiendo todos los días “éxitos” que no son tales, alardeando de superávits, citando el aumento de las exportaciones, el aumento del PBI, pintando el horizonte de rosado fue inconveniente. Hoy se demuestra.
Pero cuando se les increpó todo eso, en el momento en que estaban líricos, catalogaron a sus críticos de pesimistas, les cerraron a cal y canto las posibilidades de intervenir en el debate público y de hecho los censuraron.
Debía haber un solo discurso, el oficial, y este debía ser una loa permanente a los triunfos y aciertos gubernamentales.
Una actitud mesurada, de diálogo permanente, de didáctica popular, explicando las limitaciones que tenían todos esos resultados, hubiera sido una política más honesta, acertada y correcta.
Aún hoy cuando en “El Galpón” otros voceros proclaman un rumbo “firme”, un liderazgo sostenido, están señalando que están dispuestos a caminar por los viejos caminos elegidos al comienzo –y decididos cupularmente antes del triunfo electoral del 2004- sin cambios.
Posiblemente integrando la amenaza de los despidos a la agenda política, como método de enfrentar a los sindicatos y forzarlos a aceptar el curso elegido con mano dura.
Es en el marco de esa situación que la cúpula del movimiento sindical se divide. Que la oposición crece. Que los gremios expulsan dirigentes que no sostienen los intereses y la independencia de clase de los trabajadores como un todo.
Se han coaptado dirigentes sindicales a cargos parlamentarios o en los entes públicos, para descremar a la clase trabajadora, eligiendo entre los más dóciles, burocratizados y oportunistas. A esos se los ha seducido con la engañapichanga del “ascenso social particular”.
Y a otros se les mantiene en reserva, para ocupar los cargos que se vayan vaciando.
Pero como lo que las bases frenteamplistas y los trabajadores aspiran no es a lo individual, sino a lo colectivo. A lo que todos y cada uno puedan palpar diariamente, empiezan las resistencias.
Todo esto en un clima de “arrogancia”, que está muy separado de los valores que los trabajadores practican diariamente en su trabajo que es colectivo y que no admite y tolera “personajes” a los que les guste (como se dice) “la mandarina”.
En la encrucijada, el resto no tenemos como perdernos. Las luchas de los trabajadores y asalariados son justas. Sus reclamos con respecto a “la canasta popular” es un tremendo esfuerzo de ahorro colectivo, en el que los personajes del gobierno no participan, no deja lugar a dudas.
Aquí los que han fallado son los elencos gubernamentales –los de las dos administraciones- que aspiran a prolongarse en una tercera. En todos los entes públicos se señala por los trabajadores la politización y la ineficiencia. Tienen hasta un nombre popular “la burrocracia”.
No son esos jerarcas, cargos de confianza y otros, elegidos sino por las cuotas políticas que las fracciones del elenco gobernante pelean a cara de pichicho.
La consecuencia es que la eficiencia, el manejo correcto de los recursos, la dirección acertada están desprestigiadas en todas las empresas públicas. Continúa la mala administración, el despilfarro, la falta de planificación y coordinación acertada, el pan nuestro de cada día.
La brecha entre los más ricos y los más pobres se ha ensanchando.
Y no son meros ensanches estadísticos. Se muestran en las calles, para todos los ciudadanos, cotidianamente. Más y más jóvenes se integran a los comedores de la basura, y algunos los que tienen arrestos para protestar, se integran, equivocadamente, a la criminalidad.
Todo esto es la consecuencia del discurso adormecedor del gobierno. Y cuando el discurso no adormece, se eleva la voz engolada del disparate.
El Sr. Astori quería que los maestros enseñaran “aún debajo de los árboles”. Si el pueblo mandara y le mandara a él y a sus asesores a ejercer su vicepresidencia en la Plaza Independencia a la sombra de las palmeras y aguantando a pie firme los vientos y las lluvias, este verdadero irresponsable de la insensibilidad, tomaría un poco de la medicina que pregona y aprendería de una buena vez a cerrar el pico.
Los trabajadores, en cambio, deben incrementar sus luchas. Manteniendo sus sindicatos y apartando de los mismos a los burócratas y a los traidores.
Elevando su nivel de conciencia y comenzando a pensar que necesitamos un programa propio.
Un programa que forjemos en medio de la lucha y la discusión. Un programa que hable de cómo debemos administrar la cosa pública, sin la intervención de estos “salvadores”, que no son tales.
Luchando, verdaderamente, por un poder popular genuino, sin intermediarios.
1-Boniatito, se llamaba en la jerga carcelera, a toda construcción antojadiza, fea y precaria. Era símbolo de especulación sin mayores reflexiones, a la buena de dios, EFH era un verdadero “experto” en dichas elucubraciones, al mismo tiempo que giraba como la veleta del día a la tarde, cuando percibía de dónde venía el viento