Envíopostaporteñ@ 1061

En Fin, Qué Le Vamos a Hacer

No se lo vio recular ni andar
buscando trinchera,
por cumplir con la palabra
murió Prudencio Correa,
con el brazo arremangado
murió Prudencio Correa,
con el dedo en el gatillo
murió Prudencio Correa.

Prudencio Correa hombre
de palabra, donde quiera.
Y de aquellas soledades
sabía Prudencio Correa.

    De una vieja canción de Zitarroza: Por Prudencio Correa de Rubén Lena

Por suerte los lejanos años 60 están atrás. Eran aquellos, tiempos de certezas infalibles, y de competencias personales que más tenían que ver con el flujo de hormonas juveniles, que de reflexiones serias, preámbulo necesario para la acción firme y meditada.

Pero alguna cosa había.

Que el asunto no era el “foquismo”, lo señalaban algunos que habían participado en experiencias revolucionarias en las Filipinas con los Huk (1942-1953)

Que la acción guerrillera, la clandestinidad, el verticalismo ciego, implicaban los peligros del militarismo, lo señalaban otros.

Que el tema “de las masas” era importante y tan vital como el accionar, lo señalaban algunos.

Como el foquismo tenía editor –estatal y poderoso- su profeta escribidor el Sr.  Régis Debray insistía con el modelo “del editor”.

Con el “castrismo” se hacía como con el “leninismo” se le sacralizaba, se le elevaba “al único camino”.

Fue una opción equivocada como lo demostraron los hechos y hasta el destino posterior de los que alguna vez fueron sus profetas convencidos y después abjuradores del “fetiche” al que habían prestado su nombre.

Todo esto nos parece más “fermental” y valedero que las anécdotas y rencillas de campanario de ahora.

Si a algunas de ellas debemos referirnos, lo hacemos en ocasión de la aparición de libros o, en otras circunstancias especiales que “nos parecen”  importantes para que ciertas visiones (y versiones) no se establezcan por repetición y continúen haciendo daño.

Pero tengamos las cosas claras, todo aquello pasó. “FUE”, como se dice ahora.

En realidad además, siempre le hemos tenido un poco de fastidio a la noción de “precursores”, miembros “fundadores” y otras paparruchas.

¿Precursores, de qué? ¿Fundadores de qué?

–Acaso de la “auto-estima personal, de la “medallita” particular (autoadjudicada además). ¿De la pretensión “de bronce”?

Lo importante –creemos- no está en “competencias” por supuestos méritos u honores.

Lo importante es la tarea, la obra, que todavía esta inconclusa, la emancipación de los trabajadores, las enormes masas que padecen la desigualdad –pese a todos los esfuerzos fallidos, todavía!!!- en nuestra América, el continente de mayores desigualdades sociales en el mundo.

Lo demás, los esfuerzos individuales, los yerros, los arrepentimientos, los cambios de posición personales, las variaciones del oportunismo, de la falsificación, de la mentira, nos parecen episodios superfluos.

La izquierda tiene el gran defecto de interpretar los 60 como la acción de individuos excepcionales. Se ven nombres y personas y no se quiere ver que esas personas expresaban una inmensa lucha popular que era el fundamento de que algunos personajes saltaran a la crónica periodística.

Lo central era esa lucha colectiva, y no algunos héroes individuales.

De esta dicotomía, todavía no hemos salido, particularmente cuando interpretamos desde América Latina. Tenemos una fijación con el personaje, con supuesto (o falso) héroe y, todas sus pretendidas (y hasta fingidas y/o falsificadas) proezas.

Uno de esos “indiscutibles” el oriental Raúl Sendic, se definió siempre a sí mismo como “UN LUCHADOR SOCIAL”. Estaba perfectamente compenetrado con las implicaciones del tema. Y agregaba, en alguna oportunidad, con sorna criolla, ante algún despliegue de méritos antiguos: “las credenciales hay que renovarlas”. La ocasión de la “noche triste” le permitió acuñar otra frase memorable: “Yo no aprendí a ser revolucionario, en el  MLN-Tupamaros”, herejía entre las herejías, para más de uno.,

Hoy, de todas aquellas luchas, que todas terminaron en impresionantes desastres, la burguesía dependiente, contra la cual esas luchas se realizaron, realiza la proeza de levantar, de acuerdo a su visión individual de la historia, con criterio selectivo, los personajes rescatables.

En Uruguay, los “tupamaros” SON el actual presidente Mujica, el Sr. EFH, y otros. Solo a ellos se les cita, se les ofrece micrófono (o cámara), se les convocar a las estudios televisivos, son asiduos de los paneles y citados constantemente.

Es, obviamente, una operación mediática, hacer de los anti-héroes, de los farsantes, de los quebrados, de los arrepentidos, los ejemplos que debe recordar la sociedad,  los intérpretes que deben citarse, los modelos que hay que pretender emular. 

Nada más útil, que el revolucionario arrepentido, el hijo pródigo que vuelve al redil, el que de rodillas come la sal gruesa que la burguesía dependiente y el imperialismo, le dan a mascar.

Con esa ventaja, los citados y favorecidos, MIENTEN A MÁS Y MEJOR, transfiguran los hechos, se pavonean sobre el escenario, acumulan críticas y diatribas sobre otros, excomulgan, niegan y con ese apoyo han hecho todos los intentos posibles de que “SU HISTORIA”, sea la única historia.

Pongamos un ejemplo bien evidente: ¿ha hecho alguien el intento de disparar sobre un maniquí de goma (existen, y se usan para las prácticas de personal hospitalario) por debajo de la línea del corazón, 6 balazos de calibre 38? Cualquiera que realice la experiencia comprobará que es imposible que con 6 balazos, el actual Sr. Presidente esté vivo, con el estómago entero, sin lesiones en el hígado, los riñones, la columna vertebral.

Nadie de los panegiristas del mandatario (senos atraviesa por la mente la biografía “novelada” reciente, de Walter Pernas, “El comandante Facundo”) en cuestión, ha hecho el menor esfuerzo, para solicitar el parte de su operación quirúrgica, que demostraría con toda certeza que sus afirmaciones son falsas. Nadie tampoco –de los tantos escribidores- ha hecho el esfuerzo de preguntar a sus compañeros de celda, en Punta Carretas, si recuerdan esas mitológicas 6 heridas o si las mismas se reducían notablemente.

Al hombre, con la banda presidencial, se le ha elevado al papel de oráculo infalible, dueño de toda la verdad, piquito de oro de las certezas y de la infalibilidad.

A otros en cambio, se les ha reducido al silencio, no existieron, ni cuentan. Son “los servidores” que no doblaron las rodillas, ni se “arrugaron” bajo el rigor del chicote.

Al Sr. EFH que, volvemos a repetir, no nos gusta señalar, sino en ocasiones puntuales, porque no estamos para batirle el parche a charlatanes de feria, ni exaltar egos patológicamente desmedidos, no se le vio correr SOLO presurosamente el 22 de diciembre del  año 66(intento de asalto a FUNSA) En más de una oportunidad, volvió a repetir lo del raje (Pando, teníamos en mente) se le vio poner “los talones en la nuca”. O entregarse “mansamente” como el 14 de Abril del año 72. 

UNO de aquellos que ESTA, (¿en qué?) acaba de escribir: “Hablemos de “Carlitos” aquel que durante mucho tiempo anduvo dando vueltas por España y que firmando c.e.r. escribe picarescas acusaciones y variopintos análisis político ideológicos, pero que a veces se va de mambo

Tras esta introducción pretendidamente crítica UNO de aquellos que ESTA, se dedica a citarnos ampliamente, corroborando y hasta ampliando todo lo que dijimos. Curiosa crítica!!!

Empecemos por señalar algo bien concreto: no somos “Carlitos” aquel que durante mucho tiempo anduvo dando vueltas por España”.

Le pasaron a “UNO de aquellos que ESTA” mal “el dato” o (hay de todo en la viña del Señor) tira “verde” para ver si recoge “maduras”.

De cualquier manera no le vamos a facilitar identificaciones. “Al que quiera celeste que le cueste” como dice el refrán popular.

Pero como UNO de aquellos que ESTA, comienza “Cuando la realidad supera la verseada” y después agrega premonitoriamente, entre paréntesis, “mirá que hablamos de vos” vamos a extendernos un poquito.

Comenzábamos señalando que por suerte los 60 están lejos y que andamos por el 2013.

Se acabaron las épocas de las certezas infalibles. Los “aparatitos”, los “verticalazos”, los “fundadores”, “precursores”, las “medallas” y “los bronces”. A los antiguos “héroes de verdad” los mataron a casi todos, además.

Así que “las marcaciones” (mirá que hablamos de vos) están demás.  No conocemos cristiano “con tres huevos”, nosotros modestamente, tenemos dos, que es como la naturaleza humana manda. Y además, modestísimamente ahora, no somos, ni nunca fuimos, “mancos”. Con esto, por el momento, le ponemos al diálogo con UNO de aquellos que ESTA, fin. Reiterándole, como despedida, que estamos a su disposición “pa lo que guste mandar” que en buen criollo, del Plata, todos sabemos lo que significa.

Salute