Tercera parte
(Ponencia presentada en el panel "Del Uruguay tapón al Uruguay botón, Uruguay y las misiones de paz, claves geopolíticas", Facultad de Ciencias Sociales, 18 de noviembre de 2013)
YA CASI TERMINA. El la primera parte vimos la introducción y hablamos de lo que son las "misiones de paz". En la segunda nos centramos en la condición de Uruguay de "estado tapón" para tratar de explicar su exagerada participación en éstas. Ahora veremos el otro factor coadyuvante. La próxima TERMINAMOS
III. El reciclaje del aparato militar
Las características específicas del aparato militar uruguayo son también analizadas por Real de Azúa
Su peso desproporcionado tiene su origen durante el batllismo como elemento disuasor pasivo para desalentar rebeliones, primero de los medios rurales que resistían la restructuraración batllista; luego quedó en el mismo rol frente a la creciente inquietud obrera del país que se modernizaba. Además, complementa el colchón social amortiguador al absorber parte de la pobreza rural. Estos rasgos acompañan su consabida inutilidad como fuerza de defensa territorial, sirve para otra cosa.
La dictadura lo sacó de la pasividad y lo llamó a la primera línea. Los militares Tuvieron que asumir transitoriamente la administración del Estado, función para la cual no estaban preparados y sus aislamiento histórico fue un obstáculo que trajo problemas a la misma dictadura. Este análisis ha sido hecho entre otros por un lúcido militar frenteamplista fallecido hace unos veinte años, Pedro Montañez (Ver sus trabajos en el Centro de Estudios Estratégicos).
A la salida de las dictaduras militares en el continente se planteó el problema del reciclaje de los aparatos militares del que deberían hacerse cargo los gobiernos burgueses liberales que las sucedieron.
Disminuir drásticamente esos aparatos no era una opción válida para las clases dominantes. Las reestructuras eran inevitables, pero al mismo tiempo despertaban resistencias peligrosas en aquellos.
La externacionalización militar parcial fue una solución de compromiso. Menem en Argentina fue pionero, logró usar exitosamente ese mecanismo para sacarse un problema de encima (y llenarse el bolsillo también). Esta política se aplica en una medida u otra en todo el continente (3)
En Uruguay, el peso desproporcionado del aparato militar es un problema difícil de solucionar. Además de ser un disuasor -aunque sea pasivo- de la rebeldía popular latente, ha creado una red de intereses políticos y también económicos que atraviesan el elenco multipartidario e incide sobre el sistema judicial. Han creado una dinámica de chantajes mutuos (recordemos el famoso video que llegó a Mujica).
La extensión del problema extiende también en forma desmedida la pretendida solución.
El reciclaje del aparato armado por transnacionalización, compartir el recurso entre dos clientes (el Estado y la ONU), su costos, su mantenimiento, su conformación, y aun su dirección cotidiana en operaciones militares concretas, es una novedad de los últimos tiempos.
En esa estrategia general en el continente Uruguay tiene un perfil muy particular por su desproporción, y es uno de esos pocos casos en que podemos hablar de una internacionalización de la fuerza armada.
Un 40% si incluimos la preparación de los relevos, el tiempo de recuperación de los que vuelven (laboral, físico, psicológico, y tal vez penal), y los servicios generales de logística, etc.; mucho más en los recursos materiales incluyendo compra y utilización de armamentos y otros equipos. Un 80% de la oficialidad y la tropa ha pasado por las Misiones de Paz, la compra de armamentos depende de ellas, la formación de los militares, las carreras, etc. La Fuerza Aérea llegó a fraguar sistemáticamente las estadísticas de horas de vuelo de los pilotos para poder cumplir con los estándares de Naciones Unidas, hasta que un accidente que provocó varios muertos les cortó el chorro.
Esto solo ya demuestra la inutilidad asumida del aparato armado en términos de defensa territorial
¿Qué país verdaderamente preocupado por su defensa comprometería casi la mitad de su fuerza volviéndola no disponible en el corto o mediano plazo, haciéndola dependiente de estructuras internacionales y mandos extranjeros, dependiente hasta en los sueldos que cobran sus soldados? ¡Suerte que están para defender la "independencia nacional"!
Pensemos solamente en lo complicado que es para la Selección tener que repatriar a tiempo jugadores desparramados por el mundo cuando se los necesita para un campeonato internacional. Imaginemos una cosa parecida frente a un peligro de guerra inminente
Como podemos ver, esto no tiene nada que ver con la defensa de nuestro territorio. Es un servicio militar de contenido político que el Estado uruguayo presta al sistema de dominación mundial. Es la saga de “la muy fiel y reconquistadora”
La llegada del Frente Amplio al gobierno fue posible entre otras cosas por el “pacto Gonzalo Fernández” que incluyó además del mantenimiento de la impunidad, otros ítems. Haití estaba dentro del paquete, como no podía ser de otra manera.
Esto quedó rápidamente demostrado por lo que llamamos “el síndrome de la mano extraña” (también llamado “síndrome del Dr. Strangelove” por la película de Kubrik) que en este caso se tradujo en una mano de yeso que cumplía órdenes de no se sabe dónde: Votación parlamentaria en 2005 bajo verticalazo, con renuncia de Chifflet, girando 180 grados respecto de la posición sobre el mismo tema que se había adoptado apenas unos meses antes
En este caso fue la política militar la que dictó la política internacional del país, fue el “brazo” el que comandó la “cabeza”
El gobierno de Mujica concedió una importancia mayor aun a la política hacia el aparato armado y multiplicó los compromisos con éste; por eso mismo esto originó al cabo del tiempo, como veremos, la posibilidad de “exigir contrapartidas” que otros gobiernos burgueses antes no tuvieron.
Destacamos que el gobierno del Frente Amplio no puede prescindir del aparato militar porque es el depósito de garantía de alquiler que debe cubrir como arrendatario del lugar que ocupa (y recién llegado además), que es propiedad de la clase dominante
Es Mujica quien usa expresamente este término: “¿Cuál es la última garantía en una sociedad...? ... que sus cuerpos armados, en los grandes momentos de tensión, cuiden y respeten... ". Audición radial del 14 de abril de 2010
Una vez comprometida esa muy onerosa garantía hay que mantenerla y amortizarla. La idea de hacerla rendir en un negocio secundario y obtener un rédito político prestando un servicio internacional, financiar así las compras militares, el adiestramiento, y ofrecer oportunidad de propinas a oficiales y tropa, era una idea redonda.
Pero el negocio no salió bien