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APUNTES SOBRE EL VI CONGRESO DEL FRENTE AMPLIO

Parece haber calma después de la tormenta

El último congreso frenteamplista tuvo un desenlace no exento de sorpresas. Por lo menos debiera haber roto algunos preconceptos y simplificaciones en materia de interpretaciones acerca de lo que acontece dentro de la principal fuerza política del país. También pudo suceder que en la noche-madrugada del 23 y 24 de junio el FA ingresara en su mayor crisis desde 1989

Por Rodolfo Demarco vadenuevo Año 6 Nro. 63, 4 de diciembre de 2013

“La Comisión de Fiestas había dispuesto fuegos artificiales… Cuando terminaron las salvas empezaron los cuetes. Y se me disparó la caballada. Fue un desparramo. Salí corriendo detrás de los caballos enloquecidos… A los animales desbocados no los paraba nadie. Era una carrera suicida hacia el borde del muelle, hacia el agua, pero en el último segundo, en el último centímetro, los animales se frenaban y giraban: los salvaba el instinto... Igualito al Frente”

“Seregni. La mañana siguiente”, de Samuel Blixen (1)

Previamente al VI Congreso Extraordinario “Hugo Cores” del Frente Amplio (FA), realizado el 23 y 24 de noviembre pasado, se insistió que la militancia de los comités –respondiendo a los sectores “radicales”– impondría un “giro a la izquierda” que, según políticos, analistas y periodistas, transformaría al FA en un agrupamiento enfilado a imponer impuestos y alterar los equilibrios macroeconómicos, además de iniciar un proceso de desmantelamiento de la política económica iniciada en 2005. En fin, se vaticinaba un sesgo que acercaría al país a las concepciones que, según interpretan algunos, predominan en Venezuela o Argentina.

Pero cambiar la política económica hubiese sido para quienes iban a impulsar tal alternativa –el llamado “grupo de los ocho” (2)-reconocer el fracaso de la orientación en el terreno de la economía del gobierno de José Mujica, a quien se ha sindicado como el principal referente del mencionado “espacio”. Y sería, al mismo tiempo, reconocer que también fracasó la política del gobierno de Tabaré Vázquez, al cual “los ocho” dieron su apoyo como candidato para las próximas elecciones.

El “giro a la izquierda” era, entonces, un rechazo implícito a dos figuras que debían ser mostradas en una campaña electoral como triunfadoras y no como responsables de una orientación fracasada. Hasta pocas horas antes del congreso ambos dirigentes habían reafirmado su respaldo a la continuidad de la línea económica que se siguió desde 2005, más allá de actualizaciones. Tras el congreso no quedaron dudas que se reafirmó dicha línea. Independientemente de lo que algunos dirigentes y militantes deseaban previamente al congreso, no se hubiese entendido un deslinde con la orientación que ha seguido el país desde 2005 en materia económica y, también, en la relación entre lo económico y lo social.

Algunos dijeron, intentando atenuar esa contradicción, que en realidad lo que se quería no era iniciar una nueva política sino introducirle cambios. Pero esto es, justamente, lo que Danilo Astori y quienes conforman su entorno han sostenido sistemáticamente: la política económica e impositiva no es algo congelado; seguirá experimentando cambios en función de las necesidades y posibilidades. Eso sí, como ha dicho Mujica, que mediante algunas declaraciones hizo llegar su implícito mensaje al congreso:

“acá no hay atajos ni marchas forzadas, hay procesos a los cuales apostar” (http://www.montevideo.com.uy/nottiempolibre_80439_1.html).

Si el “grupo de los ocho” fue un intento de posicionar a Mujica como referente y contrapeso a Astori, resultó una operación difícil de entender. Y un fracaso.

Las contradicciones durante el congreso al interior de “los ocho” –si es que estamos ante un bloque consolidado– fueron notorias. Mientras el Partido Comunista (PCU), en especial un sector de sus dirigentes y militantes, pujaba por “más Estado” en la producción, incluso reiterando la propuesta –que desechó el congreso– de un “frigorífico y una flota pesquera nacional”, el senador del Movimiento de Participación Popular (MPP) Ernesto Agazzi preguntaba, no sin ironía: “¿Acaso se pretende que el Estado salga a pescar o a plantar zanahorias o nabos?”

Es indudable que Tabaré Vázquez operó para que determinadas medidas no prosperaran y que el congreso allanase el camino para la continuación del que él iniciara como primer mandatario.

Pero en las reuniones realizadas entre el expresidente y varios dirigentes de los principales sectores (de los dos supuestos “bandos”), se aceptó el grueso de los planteos de Vázquez, por convicción o porque resultaba difícil el “no” ante quien en las próximas elecciones representará a todos, es decir, a “los ocho”, al Partido Socialista (PS) y al Frente Liber Seregni (FLS). Es indudable que a través de los principales dirigentes de los sectores de mayor peso, Vázquez influyó en las decisiones del congreso, sin que nadie exteriorizara reparos. O sea, sin que en el futuro haya “derecho al pataleo”, para bien o para mal del Frente y del país.

ALGO PASÓ

 Pero hay otro aspecto sobre el cual se han hecho simplificaciones. Es cierto que el casco militante de frenteamplistas no tiene las mismas posiciones que el grueso de los ciudadanos que votan a la coalición, mucho menos estructurado ideológicamente. Pero también fallaron las deducciones que se hicieron antes del congreso a partir de que, según estimaciones, el 30% de los delegados respondería al Partido Comunista (aunque varios no pertenezcan orgánicamente a él), otro 30% era afín al MPP y un 15% al Partido Socialista (PS), repartiéndose el resto entre los otros grupos y los no sectorizados. La mayoría que implicaba la suma de los delegados afines al PCU y al MPP, más sus supuestos aliados del “grupo de los ocho”, debería haber garantizado una cómoda victoria de las posiciones que se atribuyeron a dicho “agrupamiento”, como algunos lo caracterizaron.

Sin embargo, más allá de que hubo dirigentes importantes de “los ocho” que acordaron con el FLS y el PS tras las diferencias que se plantearon en algunas comisiones del congreso, en especial la de economía, de la que se retiraron los representantes del FLS, lo cierto es que los votos en el pleno no se correspondieron matemáticamente –en algunos casos ni de lejos– con los registrados en las comisiones y, menos aun, en muchos comités de base. Ni con lo que muchos analistas y periodistas previeron al evaluar la correlación de fuerzas interna en el Frente y hacer sus vaticinios. Influyeron dirigentes importantes, indirectamente incidió Vázquez, sectores como el PS y el FLS aportaron sus votos, pero la correlación que venía desde los comités no se expresó en el plenario. Un delegado apuntó: “se equivocan los que creen que toda esta gente (los más de mil delegados) va a votar igual que en las pequeñas reuniones de los comités de base”. Fue significativo que una propuesta del secretario general del Partido Comunista, el senador Eduardo Lorier, recogiera 27 votos entre los cerca de mil delegados presentes.

También influyeron en las negociaciones algunos dirigentes, que contribuyeron a cambiar las posturas iniciales de no pocos congresistas. Cabe señalar al respecto no solo el papel jugado en este sentido por experimentados dirigentes, sino también por figuras jóvenes –incluyendo algún integrante del gobierno– que emergieron en el congreso como cuadros políticos con promisorio futuro.

En algunas comisiones y subcomisiones pudo percibirse una disposición bastante consistente de muchos delegados a votar en la sesión plenaria de acuerdo a su leal saber y entender, con independencia de la posición de su partido o comité, y atendiendo asimismo a que los organismos de base no tomaron posición sobre muchos temas y, por lo tanto, no existía, sobre varios de ellos, un mandato que obligara a los delegados.

Sería apresurado sostener que se está ante un cambio en la interna frenteamplista. Pero las cosas no resultaron tan simples como fueron presentadas por algunos. Los 1200 o 1300 delegados que participaron en las votaciones no reprodujeron mecánicamente los debates y posicionamientos adoptados en comités, departamentales y en “el grupo de las 41” coordinadoras de Montevideo. No se puede entender que los dirigentes del MPP y del PCU, por influyentes que fueran entre sus militantes, los convencieran, entre la noche del sábado 23 y la tarde del domingo 24, a dejar de lado el “giro a la izquierda” o el “cambio de la línea económica”. No se explica. Algo pasó.

Lo expresado no significa que el FA haya superado los serios problemas de representatividad que limitan su democracia interna, tema que se ha analizado en varias oportunidades desde vadenuevo. Las diferencias que se superaron por la referida capacidad de diálogo de varios dirigentes y la responsabilidad e independencia de criterio de centenares de congresistas, hubieran generado una crisis de impredecibles consecuencias en el Frente.

Lo cierto es que terminaron registrándose amplias mayorías para mantener el rumbo seguido por los equipos económicos de los gobiernos de Vázquez y Mujica; para rechazar la eliminación de las zonas francas o el retiro de todas las protecciones arancelarias; para extender el impuesto de primaria a los productores rurales; para oponerse a las detracciones; para rechazar nuevos tipos de tributación a las empresas; para no respaldar la salida de ganancias de las empresas instaladas; para no acompañar una modificación a la ley de promoción de inversiones; para no fijar un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación, aunque con el compromiso de avanzar hacia el 6%; para confirmar la pertenencia de Uruguay como miembro observador de la Alianza del Pacífico en tanto “no confronte con (los) objetivos de integración y negociación en el Mercosur". Y hasta para rechazar una propuesta que proclamaba que las Islas Malvinas pertenecen a la Argentina. Y un largo etcétera.

Lo aprobado el 24 de noviembre no es una congelación del programa. Hay cosas nuevas respecto a la propuesta electoral de 2010, y el compromiso de ir introduciendo modificaciones en materia tributaria, en las medidas sociales que apunten a una mayor redistribución de la riqueza, en reconocer y encarar abordajes en profundidad de temas como la seguridad ciudadana y la enseñanza, entre los principales.

En fin, el VI Congreso marcó continuidad y profundización (cambios, actualizaciones, rectificaciones). No hubo la ruptura que algunos desearon y otros temieron. Pero no faltó demasiado para llegar al “borde del muelle” como la caballada desbocada de la anécdota de Seregni.

LA PLEBE Y LOS DIOSES

 La proclamación de las candidaturas de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira en igualdad de condiciones también marcó un cambio respecto a congresos anteriores, donde se había establecido un solo candidato “oficial” (3) Esta vez la democracia funcionó de otra manera, más allá de que, por mayoría, se optó por marcar los votos en el congreso y, por lo tanto, dejar constancia de la clara supremacía de Vázquez. El expresidente obtuvo, al límite, los dos tercios requeridos por el Estatuto: 820 votos (67,5%); Moreira logró 287 votos (23,5%), y hubo 112 abstenciones (9,5%).

No puede garantizarse una campaña interna idílica. En el acto inaugural de su movilización, en la misma noche del 24, Moreira aludió críticamente a que el congreso hubiese decidido marcar los votos: “El que era más quiso demostrar que era más. Si algún día nos toca ser más, vamos a ser magnánimos y no vamos a someter nunca a los militantes del FA [...] ésta es una candidatura de la plebe, por eso hablamos contra los dioses, acá somos nada más que humanos", dijo. Llamó a redoblar la militancia porque “nosotros tenemos que construirlo todo, ellos lo tienen todo construido" (”La Diaria”, 26/11/2013).

Si bien no se dilucidaron todos los asuntos que fueron objeto de controversias, se arribó a acuerdos que en algunos casos remitieron las diferencias al futuro estudio por parte de comisiones (como ciertos temas económicos, todos los relacionados con defensa y una eventual reforma constitucional), pero que, en general, no significarán restricciones para que el nuevo gobierno –si el FA triunfara– lleve adelante su programa sin entrar en contradicciones importantes en torno a la plataforma aprobada el 24 de noviembre. En este sentido la administración que asumiría el 1 de marzo de 2015 tendría más facilidades para la gestión que lo que algunos habían previsto. Por otro lado, habrá que ver si las potestades que la fuerza política otorgará a Vázquez serán tan amplias como las que tuvo en su primer gobierno. Ni el Frente ni el país son los mismos.

No desaparecieron las contradicciones y las diferencias. Éstas se mantienen en aspectos que pueden resultar capitales, por ejemplo, para construir políticas a largo plazo, políticas de Estado en áreas tales como la educación, la infraestructura, la seguridad ciudadana, la inserción internacional. (Aunque tales políticas no son solo responsabilidad del FA, incluso ganando con mayorías parlamentarias: la actitud de la oposición, en cualquier caso, será determinante para que prosperen o se frustren dichas políticas.) Pero el marco logrado mediante un amplio acuerdo en el congreso –acuerdo que a algunos dejó muy satisfechos y a otros no tanto, o bastante molestos– parece asegurar, en principio, condiciones para avanzar en función de lo elaborado por la Comisión de Programa (4), que fue ratificado en sus lineamientos esenciales por el congreso, más allá de algunas modificaciones y de los temas que quedaron sin dilucidar, remitidos a comisiones o futuras instancias de debate.
 

[1] Seregni. La mañana siguiente, de Samuel Blixen, Ediciones de Brecha, 1997. 

[2] Se trataría de un bloque –aunque habría que ver hasta dónde lo es– conformado por el Movimiento de Participación Popular (MPP), el Partido Comunista (PCU), el Frente Unido (Vertiente Artiguista, Lista 5005 y MAS), Liga Federal, Frente Izquierda de Liberación (FideL) y Compromiso Frenteamplista (sector de Raúl Sendic). 

[3] En 2004 se proclamó a Tabaré Vázquez como candidato oficial aunque se habilitó a Danilo Astori a participar como candidato. En 2009 una alianza del MPP y el PCU impuso a José Mujica como candidato oficial, al tiempo que fueron habilitados a competir Danilo Astori y Marcos Carámbula. 

[4] Bases Programáticas. Tercer Gobierno Nacional del Frente Amplio. 2015/2020. Aprobado por el Plenario Nacional del FA, 21 de setiembre de 2013. www.frenteamplio.org.uy

 

El sesgo a la izquierda

por Daniel Gianelli

 Búsqueda Nº 1742 5/12/13

El predominio que tienen en el Congreso del Frente Amplio las corrientes internas que se caracterizan por su mayor nivel de militancia, lo cual coincide con el pensamiento más ortodoxo de la coalición gobernante, volvió a quedar de manifiesto en el transcurso de la reciente reunión en la que se proclamaron las precandidaturas presidenciales de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira y se aprobó el "Programa de gobierno".

Un predominio que no se corresponde con el peso electoral de esas corrientes y que por lo mismo abre un flanco a cuestionamientos de los grupos más pragmáticos del FA, cuyas fuerzas —y propuestas— suelen ser superadas en dicho órgano por mayorías que, a su juicio, no representan el verdadero pensamiento y sentir del "pueblo frenteamplista".

En una carta que dirigió a la militancia del Frente Líber Seregni (FLS) para agradecer el aporte realizado en la discusión programática del Congreso, el orientador de dicha corriente, Danilo Astori, insistió la semana pasada en la necesidad de revisar las formas de representación de la coalición. "Debemos asumir las tensiones crecientes en nuestras formas de representación y decisión. Ya habrá tiempo para analizarlas a fondo y, entre todos, encontrar los caminos para con democracia y participación cambiar de acuerdo a los nuevos tiempos", manifestó en la misiva a sus correligionarios.

Las expresiones de Astori, una forma tímida de aproximarse al problema, fueron acompañadas, con su característico estilo directo y combativo, por el "operador político" del FLS, Esteban Valenti. En una columna publicada en el portal Uypress estimó que en el Congreso se produjo "una rebelión de las bases de los partidos contra sus direcciones", que atribuyó al "resecamiento de la estructura del Frente Amplio", un fenómeno que, dijo, "nos debería preocupar a todos"

"Se pueden aprobar ciertas cosas o poner en discusión otras en contra de la opinión abrumadoramente  mayoritaria del pueblo frenteamplista, porque la estructura y el Congreso es la peor expresión de esa estructura, se aleja cada día más de las opiniones de la mayoría".

Valenti recordó que la postulación de Tabaré Vázquez en el Congreso apenas superó en un punto los dos tercios que necesitaba para ser proclamado candidato oficial del FA pese a haber recibido en lo previo el apoyo explícito y público de los principales partidos y movimientos frenteamplistas. Y se preguntó: "¿qué hubiera sucedido si no lográbamos los 2/3?" requeridos estatutariamente. La respuesta, agregó, "la dejo a la imaginación de los lectores, la fiesta que se hubiera hecho la oposición".

¿Hablar de "rebelión de las bases de los partidos", como lo hizo Valenti para referirse al comportamiento de los más de 1.200 congresales que votaron el domingo 24, es una descripción ajustada a los hechos? ¿O lo que ocurrió fue un doble juego, o un juego por debajo de la mesa, de parte de las corrientes más militantes del FA?

Quien tenga un poco de memoria recordará que hace cinco años, el astorismo, y el propio Valenti, cuestionaron decisiones tomadas por el Congreso (2008) y cuestionaron su representatividad. Ya entonces plantearon la necesidad de acordar una reestructura en la integración de los órganos de decisión del FA de modo de atender nuevas realidades: el menor grado de politización de la sociedad y de participación de los frenteamplistas desde la asunción de responsabilidades de gobierno de la coalición.

El Congreso acababa de oficializar entonces la precandidatura de Mujica, de habilitar otras cuatro postulaciones (Marcos Carámbula, Danilo Astori, Daniel Martínez y Enrique Rubio, siguiendo ese orden) y de aprobar el "Programa de gobierno" para el quinquenio 2005-2010. De las referidas postulaciones solo Astori, quien contaba con el respaldo del entonces presidente Tabaré Vázquez, compitió con Mujica en la interna de junio 2009 en la que candidato y patrocinador resultaron derrotados.

Como se ve, el problema no es nuevo. Desde entonces el FSL pretende modificar la integración del Congreso y el Plenario Nacional. El tema fue tratado en 2011 en una comisión del FA pero, aunque algunos grupos creen que hay que hacer algunos cambios, no hubo ningún acuerdo. En realidad no será fácil lograrlos en tanto los sectores que se benefician de una estructura que aumenta su incidencia y poder, no querrán perder ni ver reducida su ventaja.

En una columna publicada en "El Observador" (24/11/2013), el director de Factum, el politólogo Oscar Bottinelli, planteó la compleja trama de los cinco universos en que basa su soberanía la coalición de izquierda y que originan las "tensiones crecientes" a las que aludió Astori en su carta a sus correligionarios del FLS.

Sostuvo que un primer universo está constituido por la votación del FA en la elección nacional, que en octubre de 2009 superó holgadamente el millón de sufragios y definió quienes serían sus representantes en el Senado y en Diputados.

Un segundo universo se conformó con los 440.000 electores que en "internas" de junio de 2009 optaron entre Mujica y Astori para decidir cuál de ellos sería el candidato presidencial.

El tercero es integrado por los afiliados mayores de 14 años quienes participan en la elección del presidente del FA y de los integrantes del Plenario Nacional, los cuales son "elegidos mediante listas cerradas y bloqueadas" de candidatos (delegados de sectores políticos). En mayo del año pasado fueron 170.000 votantes.

Un cuarto universo es integrado por "afiliados-militantes", quienes participando en la antedicha elección sufragan individualmente por "Delegados de Base" para completar la integración del Plenario Nacional. Se trata de candidatos que surgen de la militancia de Comités de Base, los cuales son seleccionados de una hoja de votación en la cual no se identifica si pertenecen o no a sector político alguno. En mayo del 2012 fueron entre 30.000 y 35.000 votantes.

Y finalmente, el quinto es integrado por militantes de los Comités de Base que participan en las asambleas que eligen a los delegados al Congreso, comicio que se realiza tres meses antes. Si bien no se conocen las cifras oficiales de participación en dichas asambleas, se la estima en entre 6.000 y 8.000 electores.

El astorismo, destaca Bottinelli, "casi carece de representación en el Congreso a través de los ‘Delegados de los Comités de Base’ y en el Plenario Nacional a través de los ‘Delegados de Base". Mientras, en la última elección de afiliados obtuvo 19% de los votos y 27% en la elección nacional del 2009. Situación inversa, remarca el articulista, es la del "Espacio 1001" que cuenta con cerca de un tercio de los "Delegados de Comité de Base" en el Congreso y un porcentaje algo similar en los Delegados de Base del Plenario Nacional. En la elección de afiliados obtuvo 10% de los votos y en la elección nacional 6%. Lo cual, a su juicio, implica un claro "sesgo a la izquierda" que se manifiesta en el Plenario Nacional y en el Congreso frentista

Es, por supuesto, un problema que concierne a los frenteamplistas. Son ellos y solo ellos quienes deberán resolver si mantienen estas estructuras de decisión o las modifican. De cualquier forma, tratándose de un tema que refiere a una coalición que está en el gobierno desde 2005 y que aspira a un tercer mandato, una coalición que ha logrado una mayoría legislativa propia y que aplica el mandato imperativo para sus representantes en el Parlamento y en las Juntas Departamentales, su incidencia rebasa las fronteras del FA y pasa a tener una gravitación nacional. Razón por la cual, tarde o temprano, pasará a ser un factor que el electorado habrá de tener en cuenta.