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HAY QUE SABER LEER LAS CITAS

Un cro que firma “Tato López” realiza una extensa reflexión sobre lo expuesto por Gonzalo Abella y al final hace una extensa cita extraída de los escritos del Che. Se pretende con el uso de la misma desacreditar la utilización del método de lucha electoral y la utilidad política de obtener representación parlamentaria.

Pero si se analiza bien esta cita, en realidad el Che lo que hace es notar la limitación que tienen TODAS las conquistas de los trabajadores y los pueblos en esta sociedad burguesa. No se refiere solo a la colina “parlamento”, sino también “ a una gran manifestación que es disuelta a tiros” (sic) “ una huelga que se gana,diez que se pierden; un paso que se avanza, diez que se retroceden; una victoria sectorial por aquí, diez derrotas por allá... Y, en el momento preciso, se cambian las reglas del juego y hay que volver a empezar” (sic)

En esta cita esta descripto el desarrollo  normal de los avances y retrocesos de la lucha de los pueblos; lo que los pueblos logran en un periodo de auge de las mismas y bajo una correlación de fuerzas transitoria favorable, las clases dominantes lo anulan tan pronto se sienten con poder suficiente para eliminar lo que cedieron anteriormente a los sectores populares, ya sea por una consideración táctica o por simple debilidad en esos momentos.

O sea que toda conquista parcial es provisional, mientras se mantenga el dominio de la burguesía y del imperialismo en la economía y en el control del aparato del Estado; en una palabra, mientras mantengan y no se les quite el poder.

Esa es una verdad inobjetable y confirmada por todos los procesos históricos desde las luchas de los plebeyos contra los patricios en la antigua Roma hasta la actualidad. Siempre las clases dominantes de toda las épocas han procedido así y esa es una de las causas de que los procesos históricos no sean lineales y más bien tengan desarrollos sinuosos, cuyo sentido solo se puede llegar a discernir en el más largo plazo  histórico

No solo son aplicables las palabras del Che a la colina “parlamento” sino a todas las otras “colinas” que la  lucha de los pueblos conquiste, pues mientras la burguesía mantenga el poder, “estarán batidas por el fuego enemigo

Aquí entra TAMBIÉN en consideración el contexto histórico en que se escribió el texto que se cita. Y la diferencia notable con la coyuntura nacional y latinoamericana que nos toca vivir

El contexto de los años sesenta

En aquellos momentos la Revolución Cubana estaba en plena juventud. El gobierno cubano se permitía disentir abiertamente con la doctrina kruscheviana de la “coexistencia pacífica entre los dos sistemas”, que contenía ilusiones como la posibilidad del “transito pacifico al socialismo”, la afirmación de que “ el impetuoso desarrollo de la URSS  y el campo socialista dejaría en pocos años atrás al capitalismo en lo tecnológico, económico y social” y que eso  atraería a los países del llamado Tercer mundo a la amistad con la URSS, al desarrollo de su “ economía nacional” y a un pacifico pasaje posterior al socialismo

Se había reunido la Tricontinental de la Habana donde una gran cantidad de partidos y movimientos de tres continentes, desarrollaron mecanismos de coordinación  para la lucha en todos los terrenos contra el imperialismo. La lucha armada se colocaba en el centro de una estrategia enfilada hacia la disputa abierta del poder contra el imperialismo y las clases dominantes de cada país de la periferia capitalista mundial.

Había que enfatizar la centralidad que adquiría el desarrollo de la lucha armada, dentro del conjunto de los demás métodos de lucha y una de las formas de marcarlo, es la que escogió el Che en esas palabras: marcar el elemento limitativo que tenían todos los métodos restantes: la lucha puramente económica y sindical por salarios, las movilizaciones por reivindicaciones puntuales y también... las posiciones que se conquistaren en los parlamentos

Cuando el desarrollo de la lucha armada pasa a tener una centralidad (sin anular la coexistencia con la utilización de otras formas de movilización, en la medida en que estén sujetas, eso sí, a una misma estrategia) se hacen evidentes aun más las limitaciones de los otros métodos usados hasta ese momento. Eso era lo que el CHE, quería destacar EN ESA PRECISA COYUNTURA HISTÓRICA.

La América  Latina de ese entonces estaba pletórica de dictaduras. Ya en Brasil en 1964 se dio un golpe de Estado contra el gobierno de Goulart y los gorilas brasileños comenzaron una feroz represión con asesinatos y torturas  y elaboraron su propia versión de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Desde Brasil y con el concurso de la CIA y otros organismos de fachada del imperialismo se organizo una coordinación represiva de alcance continental A la dictadura brasileña, la ya existente de Paraguay (bajo Stroessner)  y la de Argentina bajo Aramburu, Ongania, Levingston, se agregaban Ecuador (Otto Arosemena) Guatemala, Nicaragua (con los Somoza), Honduras, El Salvador y Bolivia con Barrientos, que acababa de deponer al régimen de Paz Estensoro

Las vías de avance en la institucionalidad estaban obturadas en la mayoría de los países.  Otros tenían una cáscara de “ democracia” con acuerdos políticos de alternancia entre las distintas organizaciones que representaban fracciones de la misma clase dominante: liberales y conservadores en Colombia y adecos y copeyanos en Venezuela; en Colombia y en parte también en Venezuela, las expresiones políticas de izquierda, así como los movimientos sociales, estaban expuestos a una brutal represión desde el ejército, la policía y las bandas paramilitares; todo ello coexistiendo con la existencia de parlamentos y procesos electorales, pautados por una gran abstención de participación popular.

Proliferaban en mayor o menor grado las guerrillas. En Venezuela, con Douglas Bravo y Fabricio Ojeda (para citar las figuras más notorias y a la postre más emblemáticas), en Perú con De la Puente Uceda y Lobaton  y el movimiento campesino de Hugo Blanco, con componentes de resistencia armada y de mayor perdurabilidad. En Nicaragua se desarrollaba lentamente el FSLN, en Guatemala los grupos armados y populares que luego darían lugar a la URNG. En Colombia, a la larga lucha de las FARC, se agregaría después el ELN bajo la inspiración guevariana y el ejemplo del sacerdote Camilo Torres. En Argentina ya habían gérmenes y también... en Uruguay.

Este era el panorama de entonces. ¿Cuál es el de ahora y como condiciona el mismo, lo que afirmaba el Che en ese entonces?

La realidad de Latinoamérica en la actualidad

Hasta 1979 ningún país de Latinoamérica tuvo el honor de acompañar a Cuba en el honroso intento de avanzar en la construcción de una nueva sociedad socialista, libre de la sujeción al imperialismo y del poder de la burguesía nativa. Solo cuando el FSLN derroto con la colaboración protagónica inestimable del pueblo nicaragüense al régimen de Somoza, pareció abrirse una posibilidad real de que un segundo país emprendiera la senda solitaria seguida por Cuba hasta ese entonces. Intento que (los hechos posteriores lo demostraron) no cuajo, más allá de la supervivencia política y la recuperación del gobierno por un FSLN, bastante desleído de lo que eran sus definiciones y propósitos revolucionarios iniciales.

Es más, la mayoría de las guerrillas fueron destruidas; otras posteriormente entraron en procesos de paz y se convirtieron en partidos políticos (Guatemala, El Salvador), abandonaron también su beligerancia ideológica y se amoldaron a la “lógica” de obtener votos, limpiando de su programa todo lo que pudiera ofender a los “sectores medios” e incluso oligárquicos. Con eso SE DEMUESTRA también QUE EL HABER SIDO GUERRILLERO NO VACUNA A NADIE para caer en el reformismo más ramplón o incluso en la defensa del neoliberalismo más abierto. Aquí tenemos ejemplos demasiado flagrantes en la materia

Después de haber vivido horrorosas dictaduras que dejaron centenares de miles de desaparecidos y asesinados, se produce la restauración “democrática” (en mayor o menor medida, en procesos diferenciados en distintos países)

 Cabe preguntarse: Este nuevo periodo ¿bajo qué signos de repercusión en la conciencia colectiva popular se está desarrollando el proceso y bajo qué condiciones para la recreación de nuevos mecanismos de dominación por parte del imperialismo?... Es necesario detenerse algo en esta cuestión, si queremos comprender la nueva situación de América Latina, con relación a la década de los sesenta.

La revelación del saldo humano de victimas de las dictaduras, la publicitación de los métodos atroces a gran escala utilizados, la complicidad del imperialismo norteamericano en esas atrocidades, contribuyo a crear una conciencia de rechazo, que en cierta medida quedo matrizada en la conciencia de la población de todo el Continente

No se trata de que estemos postulando que una nueva serie de dictaduras no sea posible; lejos estamos de esta ingenua posición. Pero en lo más inmediato del periodo histórico que vivimos el imperialismo y las clases dominantes de cada país, se han visto obligadas a disfrazar todos los intentos innegables que han hecho en algunos países para reentronizar nuevos regímenes autoritarios.

Esto es, darles una apariencia de legalidad ¿Es acaso por un asomo de respeto por las formas de un Estado de derecho? NO. Es para burlar de alguna manera el desarrollo de una conciencia colectiva, que si bien no tiene todavía los instrumentos ni el poder para crear un orden social que  elimine  las dictaduras y sus secuelas, tiene una valoración de repudio a las mismas Y ello es en cierto modo, una conquista dolorosa de la memoria histórica de los pueblos, que hay que cultivar día a día, para que no se marchite.

Entonces en Paraguay, en lugar de dar un cuartelazo liso y llano, como en el pasado, le dan la forma “legal” de la destitución de Lugo por el propio Parlamento Y en Honduras lo mismo con Zelaya. En Venezuela en el fracasado intento del 2002 fue algo más grosero, porque no pusieron un militar, sino al propio presidente de ese entonces de la Fedecamaras empresarial. La propia conciencia popular obliga a una forma más sofisticada de presentación de dichos intentos. Aunque por supuesto, no hace por ello menos represivos a dichos regímenes.

Un segundo elemento que signa el desarrollo de esta época: la aparición de nuevos movimientos sociales: un extraordinario desarrollo de nuevos movimientos campesinos que UNEN la histórica reivindicación de la tierra con la defensa del medio ambiente y su depredación por parte de las empresas imperialistas Este último aspecto de la lucha por la naturaleza y la integridad de los equilibrios que sustentan el conjunto de la vida y de las poblaciones, no existía en las luchas de los sesenta. Tampoco el despertar indígena que sacude hoy  toda América y en particular en los países andinos ¡Cuan diferente era la Bolivia de la época en que el Che y sus heroicos cros luchaban contra las tropas de rangers entrenados por los EEUU, con la pasividad aparente de los campesinos-indígenas de ese entonces y la compleja  y hasta contradictoria realidad de multiforme movilización del periodo actual!

Y por último, un tercer elemento, producto del descalabro provocado por los regímenes neoliberales post-dictaduras, con su entreguismo, privatizaciones y corrupción: la aparición de gobiernos y procesos antiimperialistas, que con contradicciones, buscan avanzar hacia la ruptura con la neocolonización imperialista y la sujeción a los EEUU, donde se ha vuelto (por lo menos nominalmente) a levantar la bandera del avance hacia una sociedad socialista

Por lo tanto, la posibilidad de avanzar políticamente utilizando TAMBIÉN, los mecanismos de la institucionalidad se han reactivado. Incluso más allá de lo específicamente electoral; como es el caso de demandas constituyentes, que surgen desde los propios movimientos sociales y que solo en parte han sido recogidas por los gobiernos antiimperialistas.

Ello DA pie para dos posibilidades: Uno, que avance en nombre de la izquierda, una nueva versión de la socialdemocracia (que aun bajo la postulación “a largo plazo” del socialismo) se presente en realidad como una nueva garante del actual orden capitalista-dependiente, al que se harían algunas reformas de carácter puramente cosmético y populista. Dos, la posibilidad de avance de expresiones más radicales, de ruptura.

La primera posibilidad ya ha tenido amplio desarrollo en A.Latina con los gobiernos llamados progresistas, que no se han propuesto en realidad (ni en forma expresa ni en forma real) sustituir el “orden del capital” (Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, El Salvador)

La segunda posibilidad encarna  en parte (con contradicciones y hasta desniveles, siendo más clara en Venezuela) en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia. Pero también en  el reciente avance del FIT en la Argentina

Por eso, no deja de sorprendernos, que cros uruguayos que (incluso) han desplegado elogios al FIT por la votación obtenida, se descarguen con gruesas diatribas contra la Unidad Popular

En lugar de considerar (como es mi posición personal) los votos que la Unidad Popular conquiste (muchos o pocos), al igual que los votos en blanco que vayan acompañados con algo que los identifique ideológicamente  (esto es realmente dificultoso, al no haber posibilidades de votar NO a la “rebaja de la edad de imputabilidad”) como una expresión de insatisfacción con el sistema y con sus personeros:

Se toma la posición mezquina y sectaria de negarles el indudable carácter que van a tener (por otra parte BIEN identificado) y se valoriza exclusivamente un voto en blanco/ anulado, que precisamente por no estar debidamente identificado con algún aditamento (papeleta) que le dé un preciso valor ideológico (como paso en el 2009 con el voto en blanco acompañado de la papeleta rosada) solo parcialmente se lo podría considerar como de izquierda real

No me interesa discutir sobre el pasado. No soy del 26M, ni la UP es solo el 26M, como se insinúa por ahí  y estoy de acuerdo con el encogimiento de hombros de Sarthou, cuando Abella le planteo una cuestión en idéntico sentido y que él menciona en su última colaboración con la Posta. Y menos me interesa discutir en términos de diatriba, porque lo que así lo hacen “en vez de aclarar oscurecen más las cosas”.

 La conclusión que saque hace tiempo de la lucha política es que NADIE ES SANTO. No se hacen las revoluciones con santos, ni con hombres y mujeres modélicos, que nunca cometieron y cometerán errores o hayan tenido algún momento de debilidad y hasta miseria humana. Lo importante es la fidelidad a los principios. El mantener la proa de la revolución, la honestidad de propósitos, el desinterés personal. De autoritarismos y concepciones plenas de verticalazos está llena TODA la izquierda radical ¡Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra!

Con esto nos basta para actuar JUNTO con otros y no pecar de ingenuos. Saber que no somos santos. Eso es lo que no saben hacer muchos cros: actuar JUNTO con otros Se quemaron con aceite en el pasado y terminamos pareciéndonos a perros aporreados, que vivimos lamiéndonos nuestras heridas reales o imaginarias...

Para actuar junto a otros de manera permanente (y políticamente) se necesita una dosis empírica de firmeza (para hacerse respetar y frenar el verticalazo, apenas se manifieste...) tolerancia (para acordar, sabiendo que si actúas con otros no obtendrás ipso facto el 100% de lo que quieres) ecuanimidad (para no propinarles a los demás lo que repudiarías recibir en tu persona), paciencia y cabeza fría. Estas cualidades valen, tanto para las personas, como para las relaciones entre los grupos.

Y aun así, se puede fracasar, pues ningún proceso de construcción política tiene un seguro que lo respalde. Pero sin estos elementos no se puede construir nada, ni siquiera con vuelo transitorio...

Necesitamos en estas páginas argumentos, análisis políticos que valgan por sí mismos, por su penetración y fundamentación, aun cuando no se esté de acuerdo parcial o totalmente con los mismos Es así y no con diatribas descalificantes, que estas páginas pueden cumplir la tarea de ser un lugar del necesario y siempre bienvenido debate