En Posta permanentemente aparecen notas de disconformidad con la actuación de este gobierno y de posibles procesos para cambiar esta situación perversa, que no favorecen a la mayoría de nuestra gente.
Un trabajo reciente de Ricardo Ferré donde algunos subtitulares de su nota “hemos probado todas las alternativas posibles de hombres políticos”… y más adelante “la única alternativa es fortalecer el Poder Popular”, me inspiró la siguiente nota.
De ahí que nos unimos, pero en la búsqueda de una salida con la intención de ayudar a pensar al común denominador de nuestra gente
Los valores y principios que definen al movimiento cooperativo le han permitido convertirse en una de las mayores fuerzas económicas y sociales. Desde su primera expresión, a cargo de los pioneros de Rochdale en 1884, mantiene su vigencia, aún de cara a las circunstancias históricas cambiantes, convirtiéndolas en idealidades casi “quijotescas”, pero aún posibles de realización, hacia una economía más humana, más socializada ¿Por qué no trasladamos este poder también a la política?
Hoy, ante un mundo globalizado, y de gobiernos entregados de manos y pies a los capitales, todo atenta contra estos “molinos de viento”, pero hay muchas experiencias que se mantienen contra vientos y mareas adversos. Bueno sería descubrirlas, porque están ahí y no muy lejos que sobreviven a los avatares adversos del sistema capitalista. Nuestro gobierno tendría que aprender de ellas, fomentarlas y apoyarlas, porque en ellas está el cambio de un mundo mejor, pero dejemos a nuestro gobierno que anda por caminos diferentes y contrarios a estos principios.
Se nos educa hacia un individualismo, hacia un mundo consumista, “hacia un arréglate como puedas”, “hacia una gerontocracia política que manda y ordena lo que hay que hacer aun contra la voluntad popular”, cuando los dueños que mandan son los capitales. Nuestros gobiernos son apenas simples ejecutores, instrumentos de dichos capitales.
Quizás usted no nos entienda porque fue educado y enseñado desde la cuna a obedecer y a estar sometido. Nació dependiente y sigue dependiendo. Así le va en la vida, y le queda por delante solo la queja, el lamento y la resignación al poder de turno. No le enseñaron que en la vida hay que rebelarse y que sólo en la rebelión está el principio del éxito. Y cuando hablamos de “rebelión” no estamos hablando de calzar en la cintura “una pistola”, sino de encontrarnos con otros que viven nuestra misma situación de dependencia para abrirnos caminos, dejando de lado ese individualismo domesticado que nos adormece en la resignación.
Conocemos tierras áridas convertidas en fértiles, gracias a gente que unió sus esfuerzos. Se nos siguen contando experiencias recientes donde la gente lucha para sobrevivir, donde tienen y mantienen sus propias escuelas y sus propios hospitales, que la TV no nos muestra como experiencias. Se trata de gente que se une y trabaja por su bienestar, quizás no ideal todavía, pero válido como camino a mostrar y a seguir para cambiar este sistema inaudito y perjudicial para los más.
También sabemos de organizaciones sociales, no abanderadas políticamente, que se han agrupado para defender sus tierras, el agua y el medio. Intentos todos válidos.
Un pequeño botón de muestra es nuestra producción de Punto a Punto. No somos cooperativa, pero funcionamos con los principios y valores de una cooperativa, donde priman la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad, valores éticos éstos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y política, y preocupación por los demás.
Punto a Punto siempre se ha destacado por traer propuestas posibles de cambios a este nefasto sistema capitalista, estimulando la posibilidad de una intervención más directa y participativa de la ciudadanía sobre la política (Dietrich), creando un ecosistema socialista (Boff) y arbitrando micro finanzas, en sustitución del arcaico sistema asistencialista, encaminando a nuestra gente hacia un sistema cooperativista. Punto a Punto es, quijotesco si se quiere, “Molinos de viento”, si lo prefiere, pero todas ideas posibles de convertirlas en energía humana.
Las cooperativas se hacen más eficaces cuando proveen a la gente un mejor control sobre su vida. Se trata de fomentar, apoyar e incentivar una nueva cultura de vida en la vida política y económica de nuestra gente, hoy globalizada e impuesta.
Se trata de fomentar y crear mano de obra y no de sustituirla por maquinarias. No se trata de resignarse al mundo globalizado que crea cada vez más dependencia, sino de salir de ella y para ello salgamos de nuestra casita, de nuestro rancho, de nuestro “yo” para abrirnos a los demás, porque juntos podemos crear un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos.
Se trata de un proceso de educación cívica conjunta y que debería iniciarse desde nuestras escuelas con nuestros niños, con pequeñas acciones. Se trata de una revolución mental que nos ayude a procesar los cambios del egoísmo al sentido de comunidad, del trabajo individual al trabajo colectivo, de la responsabilidad individual a la responsabilidad colectiva, de la independencia de las élites políticas para asumir la política como cosa nuestra, de modo que como ciudadanos, el control de toda acción política pase por nuestro poder, a fin de terminar con este sistema perverso, recordando que “toda clase de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar nuestro destino, porque es muy veleidosa la probidad de los hombres” (Artigas).
Tiempo atrás Punto a Punto hizo una propuesta por una nueva Constitución, que recorrió la capital y parte del país. Por ahora duerme esperando respuesta, porque por ahora estamos acompañando a todo movimiento que lucha en defensa de la vida. Quizás como todo árbol necesita de tiempo para dar sus frutos, también nuestra propuesta lo necesite, por aquello de “quien siembra abrojos, no ande en patas”.
De ahí que seguimos creyendo que sólo será posible cambiando esta nuestra Constitución burguesa, hecha y acomodada por la élite política, que ni siquiera la respeta, cuando no responde a sus intereses.
No se trata de una propuesta más, sino de un camino a recorrer con nuestra gente. Con ella todo, sin ella NADA.
Cada cosa a su tiempo.
Un abrazo a todos los lectores de POSTA.