“Esto ha ocurrido y volverá a ocurrir”
(Los teólogos, J.L. Borges)
Los últimos cambios en el gabinete del gobierno nacional y el aparente nuevo rumbo de la política económica, son a nuestro entender, producto del fin de un ciclo de crecimiento capitalista, de una crisis local e internacional que confluyen y fundamentalmente, del desenvolvimiento propio del capitalismo monopolista de Estado [1]
Algunos analistas, todavía con un fuerte sesgo de candidez, han visto en la llegada de Capitanich a la jefatura de gabinete una especie de giro a la derecha del gobierno. La realidad es que más allá de lo que quieran presentar los intelectuales kirchneristas, estos cambios son consecuencia de la profundización del “modelo”; de la política de Estado que sostuvo, subsidios mediante, a los capitales nacionales y trasnacionales radicados en el país. Es por esa razón que la llegada del “marxista” Kicillof fue celebrada por empresarios como Bulgheroni [2] o Elztain, algunos de los grandes beneficiarios de las políticas de Estado
Una década de crecimiento a tasas chinas no implicó un cambio real en el modelo productivo, ni en el lugar ocupado por el país en la división internacional del trabajo, ni en la enorme expropiación sobre los asalariados.
“La industria, en el período 1993- 2002, representó el 17% del PIB y en el período 2003-2012 representó el 16%: no hubo industrialización. La estructura de la inversión (construcción, maquinaria y equipo, y material de transporte) mantuvo las mismas proporciones en ambas décadas. El 57% de las exportaciones tienen origen primario o de primera elaboración de esas materias tanto en la década 1993-2002 como en la de 2003-2012. No hubo transformación. Y eso se refleja en la estructura del empleo y su participación en sectores de alta productividad y en la estructura social: no se ha modificado en ninguna de las dos décadas la proporción de los trabajadores que tienen un ingreso anual por debajo de la mitad del PIB por habitante”[3]
El acuerdo leonino con la multinacional Chevron [4], el pago de 5000 M de dólares a Repsol y la vuelta al ciclo de endeudamiento marcan el rumbo. A diferencia de lo que sostuvo siempre el gobierno, el repunte luego de la crisis del 2001 fue producto de la devaluación, el ciclo externo favorable y el apalancamiento de la economía permitido por el default. No pagar parte de la deuda durante un pequeño período fue también una de las bases del ciclo de crecimiento; aspecto que el gobierno nacional oculta deliberadamente
Esto muestra claramente el techo del capitalismo local y el llamado proyecto nacional y popular, que no tiene contradicciones con las multinacionales ni con el capital nativo. El carácter progresivo o reaccionario de un gobierno se puede medir (en determinados aspectos) con la exactitud de las ciencias duras:
¿En cuánto se modificó o frenó el proceso de concentración de la riqueza?
¿Cuál es el grado de incidencia de los grandes monopolios en la economía argentina? ¿Quiénes fueron los grandes ganadores de la década?
La respuesta a estos interrogantes pone blanco sobre negro los intereses defendidos por el kirchnerismo.
“El total de la deuda pública del Estado argentino pasó de 190.181 en diciembre de 2011, a 208.682 millones de dólares a fines de 2012.
Tomando los últimos tres años (2009-2012) podemos ver que la deuda pública total, según datos oficiales, ha crecido 50.000 millones de dólares (CUADRO I) cargando mayor peso sobre el endeudamiento del gobierno nacional con organismos estatales”[5]
CUADRO 1
http://es.tinypic.com/r/16bh4q9/5
A doce años del estallido de la crisis del 2001, las causas que la provocaron y que llevaron a nuestro pueblo al camino de la rebelión siguen vigentes; altos niveles de pobreza, inflación creciente y precariedad laboral. Pero a diferencia del 2001, la emergente crisis del Estado muestra nuevas grietas como las rupturas en la disciplina del aparato represivo: en un primer momento el levantamiento de gendarmería y posteriormente la asonada policial.
En este sentido nos es necesario señalar que rechazamos la posición que equipara a los integrantes del brazo armado de la burguesía a los trabajadores, ya que las diferentes policías y fuerzas armadas pueden estar integradas por personas de extracción proletaria, pero que abandonan a su clase al integrarse a estos aparatos del Estado. De igual modo que los rompe huelgas o los capataces, su condición de asalariados no los convierte en obreros.
Eso sin contemplar que es de público conocimiento que todas estas bandas fascistas nutren sus ingresos muchas veces, principalmente del narco tráfico, la venta de armas o la trata de personas, negocios que no existen al margen de las fuerzas represivas del Estado.
Las causas
Estas grietas más allá de ser una conspiración de una fantasmal “derecha” son parte de una crisis no resuelta de la institucionalidad burguesa, en la que todavía resuena el argentinazo. La magra recomposición se manifiesta también en la imposibilidad de recomponer el bipartidismo; el fracaso estrepitoso de la transversalidad impulsada por Néstor Kirchner; la convicción en la mayoría de la sociedad de que no puede ejercer el gobierno o el poder formal ninguna estructura por fuera del PJ y que ésta sigue siendo una cadena de alianzas unida por el manejo de la caja Estatal.
Pero la amenaza más profunda es la crisis en las cuentas públicas; situación que podría llevar a algunas provincias a emitir cuasi monedas [6], en un contexto en el que una mayor devaluación no implicaría un impulso hacia adelante, a raíz del cambio de la situación internacional
La salida por la que optó el gobierno es la del retorno al endeudamiento externo; lo que puede suavizar momentáneamente la crisis, pero significa un ajuste más violento sobre los trabajadores en el mediano plazo. Este proceso de toma de préstamos se da con un enorme agujero en las arcas del Estado, luego de vaciada la caja del ANSES y modificada la carta orgánica del banco central para pagar deuda, la situación es de una profunda crisis ya que no hay ingresos reales que puedan recomponer esas arcas.
Una muestra de ello es la situación de las provincias que se ven obligadas a refinanciar permanentemente los vencimientos de deuda con el Estado nacional [7]
La situación de crisis económica viene acompañada de una creciente conflictividad social [8]. El colapso energético llevó a miles de personas a cortar calles en todo el país; los saqueos (fogoneados o no) también tienen bases materiales que llevan a las masas a accionar directamente contra la propiedad. Pero este aumento de la protesta social no implica necesariamente un avance para el movimiento popular, si no hay organización que garantice la continuidad de las luchas y fundamentalmente una proyección a largo plazo.
En este contexto, el movimiento revolucionario tiene grandes perspectivas de desarrollo, si logramos quienes militamos en esa senda, poner en pie una organización y un programa que coloque sobre la mesa las tareas y objetivos necesarios para emanciparnos como pueblo.
La tarea es a nuestro entender, avanzar en la construcción de una organización de cuadros inserta profundamente en el movimiento de masas, al tiempo que debemos impulsar un frente político que bajo una férrea unidad programática, anti capitalista, logre unir a los revolucionarios y constituirse en una alternativa real para nuestro pueblo
Este proyecto debe ser, para nosotros, inevitablemente antiimperialista y socialista. Como planteara el Che a mediados de los años 60, las burguesías nacionales (si existen) no pueden jugar ningún papel progresivo ni tienen intereses opuestos al imperialismo
Es por eso que la única posibilidad de emancipación, de toda forma de opresión, está en las manos de los oprimidos, de los trabajadores. El socialismo será la destrucción de todas las relaciones e instrumentos que sostienen la sociedad actual, eso es la lucha por el poder en la que las fuerzas revolucionarias se desarrollarán de lo pequeño a lo grande, enfrentando al Estado burgués. Cualquier otra opción será una caricatura de revolución
[1]Lenin, El Estado y la revolución
[2]WWW.TELAM.COM.AR 19/11/2013
[3]El Economista 15/10/2013
[4]La Nación 26/10/2013
[5]Fabiana Arencibia-Red Eco Alternativo 11/07/2013
[6]La Nación 25/12/13
[7]Ámbito Financiero 27/07/2013
[8]Perfil 28/12/2013
FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA
¡Por la unidad y el socialismo!
-En la Coordinadora Guevarista Internacionalista-