Envíopostaporteñ@ 1102

Murió ARIEL CELIBERTI

ELEGÍA

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández

Ariel Salvador Celiberti Rosas

In memorian

Hizo su escuela primaria y secundaria en la ciudad de Las Piedras, aunque Ariel vivía con sus tíos en vecina ciudad de La Paz, en una callecita de tierra frente a la vía del ferrocarril.

Le gustaba jugar al basquetbol, aunque era de estatura baja jugaba muy bien. Amante del rock y el blues, solía escuchar grupos de origen norteamericano e ingleses que casi nadie conocía. Pero le gustaba también el “rock de acá”, el Syndikato, Días de Blues, el Quinto, Manal, Arco Iris, Papo, etc.

Solidario siempre; todos sabíamos que nunca te iba a dejar tirado. En la dictadura supo cobijar y reubicar en casas seguras a los perseguidos. Era un hombre culto, capaz de generar teoría, pero ese no era su interés principal. Lo recuerdo siempre preocupado por los pobres, metido en el barro recorriendo el cantegril, buscando siempre potenciar lo mejor de cada ser humano. Buscando generar organización, cooperación, inquietud, autogestión, pensamiento crítico esa actividad práctica era su mayor interés.

Nunca le vi hacer gestos burlones, reírse o utilizar la soberbia y la cultura que en alto grado poseía en la polémica contra ningún compañero, por distante que fueran sus posiciones. Fue siempre respetuoso de todos.

En 1973 participó activamente en la ocupación de fábricas y huelga general en La Paz, Canelones, re-ocupando las fábricas que los milicos desocupaban. Durante la dictadura su familia sufrió duras consecuencias, exilio, separación, detenciones, torturas. Tal fue el caso del secuestro en Brasil de su hermana la maestra Lilian Celiberti, sus hijos y su entonces pareja el fallecido Universindo Rodríguez Díaz.

Sé que todo eso le golpeaba duro, pero nunca lo vi bajar los brazos, ni quejarse.

Luego de finalizado el liceo se inscribió en la Facultad de Humanidades y Ciencias, era el año 1975, allí me reencontré con él.

Fue el organizador de un grupo de resistencia en la facultad integrado por él, por Julio Andreoli, el Chanchón (cuyo nombre nunca supe), un compañero de Rivera del que he olvidado hasta el sobrenombre y yo. La represión arreciaba y yo decidí abandonar el grupo. Finalmente creo (sí no me equivoco) que ese grupo fue disuelto al año siguiente.

La intervención de la Facultad hacía imposible estudiar allí, entonces Ariel se inscribió en el Instituto de Filosofía y Letras actual Universidad Católica (Ucudal). Culminaron sus estudios con el título de Profesor en Historia. Dictó clases en diversos colegios secundarios. Pero su interés principal fue la educación no formal y en particular estudió la obra de Pablo Freire y otros teóricos brasileños y argentinos como Ander Egg. Participó en diversas organizaciones no gubernamentales vinculadas a la pedagogía de los marginados y oprimidos.

En diversas oportunidades visite su casa del barrio Aires Puros en la calle Atahona. Allí conocí a su primera pareja y a sus pequeños hijos Martina y Camilo. También en su casa conocí a Rafael o “El Fantasma” también “El francés” como era conocido entonces.

En 1983 u 82 no recuerdo exactamente participamos en la discusión de un manifiesto en el salón comunal de la iglesia ubicada en la calle Julián Laguna y Turubí, creo que era la Capilla San Antonio, cerca del cuartelillo de Bomberos. Esas reuniones se extendieron y continuaron por un tiempo. A esas reuniones concurrían trotskistas del PT y otra gente de diversas agrupaciones y tendencias, también los compañeros Rafael, Julio Andreoli, Ariel, “el cabeza” Díaz del Sindicato de la Bebida (FOEB) y el Pulpo de (AEBU). Aunque se me confunden participantes y reuniones, creo que estos compañeros eran los que asistían.

Con la llegada de la democracia y las luchas sindicales de la segunda mitad de la década del 80 nos reencontramos. En 1986 cuando la gran huelga ferroviaria de 45 días, con la ocupación de las oficinas, estaciones y talleres y la corrida bajo control obrero de los trenes, se desarrolla paralelamente una huelga de hambre ferroviaria en la Casa del Maestro, donde participaban además de algunos ferroviarios, trabajadores de ANCAP y UTE.

En esa oportunidad estuvieron varias veces solidariamente Rafael, Andreoli, Ariel, el Pulpo (creo), algunos metalúrgicos e integrantes de FUNSA.

Ariel colaboró y contribuyó a generar prensa alternativa y radios comunitarias. Finalmente en los últimos tiempos supe que se desempeño en la UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación). Generó cooperativas, se ocupó de los inmigrantes tan abandonados en Uruguay.

Nos volvimos a ver en la preparación del homenaje a Rafael Spósito (Rafael Barret) y en la presentación de su libro en la IMM, donde junto al Pulpo fue el orador. Allí supimos de su enfermedad hepática y de la necesidad de un trasplante.

Querido amigo tu ejemplo sigue entre nosotros podes descansar en paz. Hasta siempre amigo del alma.

Salud y Anarquía

Nestor B.