Fue Michel Foucault quien en 1975 dio vuelta la famosa frase de von Clausewitz. Y puso las cosas al derecho porque si ambos dicen parte de la verdad, más verdad dice el pelado.
Si "política" es un régimen institucional establecido, una forma de gestión del poder, "la política es la sanción y la prórroga del desequilibrio de fuerzas manifestado en la guerra" (1)
Un caso muy claro es el de los referéndums separatistas, y en particular este en "Punta del Oeste" de Rusia, el mejor lugar ruso para hacer playa a partir de ahora. Esta nota es apenas un apunte de ideas a considerar, abierto a la discusión
Para el referéndum en Crimea invocaron el antecedente de Kosovo, separación unilateral de Serbia decidida así en 1991. Los “expertos en derecho internacional” de los que informa la prensa dicen que no corresponde, pues en aquel caso había un genocidio, y ahora no. Tienen razón.
En la Antigua Roma a veces se consultaba a la plebe. Allí nacieron los plebiscitos, participación política permitida a los de abajo en circunstancias excepcionales y para servir a alguna fracción de los de arriba. Así también entró esta herramienta política en la historia moderna, por ejemplo cuando Luis Bonaparte lo usó para convalidar un golpe de Estado (1851)
En 2014 se cumplen cien años de la Primera Guerra Mundial, "la guerra que terminaría con todas las guerras", luego de la cual hubo más de cien guerras. Uno de los argumentos a favor de esa guerra era defender "los derechos de las pequeñas naciones", según el presidente yanqui Wilson.
Terminada la guerra vino un nuevo reparto de mundo en el Tratado de Versalles y otros. Allí podemos encontrar el origen de la "doctrina Obama" sobre el referéndum legal o ilegal.
Los ganadores dibujaron el mapa. Algunas regiones pequeñas de Europa en que la cosa era complicada, se decidieron por referéndum. Cinco puntos en las fronteras de Alemania y otro entre Austria y Hungría, unos 200 mil habitantes en total. Pero regiones con decenas de millones de habitantes fueron repartidas por arriba, y hasta se les prohibía cambiar en el futuro, por ejemplo nunca podría haber unificación entre Alemania y Austria. En África un millón de kilómetros cuadrados de colonias alemanas se repartieron entre Reino Unido, Bélgica y Portugal. A ningún demócrata de esos se le pasó por la cabeza hacer un plebiscito entre los habitantes.
Para que te dejen decidir por una simple y pacífica votación una cuestión de fronteras o pertenencia nacional, PRIMERO TENÉS QUE HACER UN GENOCIDIO
Con el tiempo los de abajo consiguieron a veces usar esa herramienta para su propia lucha, siempre complementándola en algún otro terreno. Los plebiscitos o referéndums comenzaron a ser espacios de lucha política sobre muchos temas. Hoy forman parte del paisaje. No vamos a discutir de nuevo toda la teoría.
Ahora los catalanes quieren un referéndum, pero se dice que sería ilegal si no se vota en toda España, porque la nación es una " unidad indivisible"!! Si a los catalanes les sale ya se anotaron los venecianos.
¿Y quién decidió esa previa unidad indivisible? ¿Y cómo se decidió?
Para empezar, que Obama no se haga el distraído. En Puerto Rico ha habido cuatro referéndums sobre su estatus, 1967, 1993, 1998 y 2012. El resto de EEUU no vota. Se mantuvo la condición de “Estado libre asociado”, la opción de independencia fue muy minoritaria pero se sometió a votación como una opción “legítima”. Segunda lección: tenés derecho a votar sólo si se sabe que vas a perder
Tampoco es TAN cierto eso. Hubo dos plebiscitos por la independencia de Quebec (y votaban en Quebec, no en todo Canadá) en 1980 y 1995. En el último la opción por la independencia llegó al 49.5%. Se preparan para otro
La teoría de que “el pueblo laudó” parece que solo corre en Uruguay
¡La independencia de Ucrania de la URSS se decidió el 1991 en un referéndum! En el resto de la “unidad indivisible”, por supuesto, no votaron. Hubo una mayoría del 90% por la independencia, también en Crimea y en Sebastopol aunque el índice (50 y algo) fue el más bajo
Era el tiempo del fracasado “Golpe de agosto” contra Gorbachov, que por rebote abrió la puerta al golpe de Yeltsin, el verdadero golpe (2)
Algo parecido fue la separación de Georgia de la URSS ese mismo año. Pero parece que lo que era legal para salir de la URSS no lo es ahora para entrar en Rusia.
También en 1991 Croacia se separó de Serbia por un referéndum unilateral. Un caso más turbio fue la separación de Montenegro de Serbia, hubo primero un referéndum en 1992 en que la independencia perdió, y luego se acordó trabajosamente realizar otro en 2006 fijando un piso del 55% para aprobar el SÍ. Ese porcentaje se alcanzó raspando, si es que se alcanzó verdaderamente.
El colmo de esos referéndums separatistas fue en 2011 en Sudán del Sur, en que tuvieron que suspender en varios lugares porque los votos superaban el 100% de los habilitados. Aun así el resultado favorable al SÍ se dio por válido.
Lo que parece el denominador común en todos estos casos: Es muy difícil que el separatismo gane en situaciones de estabilidad y relativa paz social; pero cuando la “unión indivisible” pasa por turbulencias, inestabilidad política, guerras civiles o amenazas de eso, la idea de hacer rancho aparte allí donde haya condiciones logra la casi unanimidad. Y no tiene necesariamente que tener un carácter nacionalista, parece más una elemental actitud de autodefensa.
Por eso ante ese discurso de “falta de legitimad” decimos que la legitimidad empieza por casa. Empiecen por no provocar el caos, respeten la legalidad que después reclaman a los otros.
Tampoco en Crimea puede hablarse de un fenómeno nacionalista, pero aun si lo fuese la integración de Crimea a Rusia tiene amplios fundamentos históricos y culturales.
Crimea fue anexada a Rusia a fines del Siglo XVIII luego de la guerra entre rusos y tártaros. ¿Y antes de eso era parte de “Ucrania”? Más bien al revés, el Kanato de Crimea, un estado tártaro primero independiente desde el Siglo XV y luego parte del Imperio Otomano, ocupaba a partir de esa península toda la costa sur de la actual Ucrania sobre el Mar Negro y el de Azov, el resto del Rus de Kiev había sido conquistado por Lituania y Polonia, hasta que el Imperio Ruso se apoderó al mismo tiempo ambas cosas, Crimea y Ucrania, pero separadas.
En la Primera Guerra Mundial, Ucrania era terreno en disputa entre Austria y Rusia. Con la Revolución de Octubre y la guerra entre rojos y blancos empezó otra historia, revoluciones, contrarrevoluciones, falsas revoluciones, invasiones. Crimea fue reservada como “república tártara autónoma”, fueron caminos separados. Hasta que la invasión nazi los unificó. Aunque al principio una parte de los ucranianos creyó que serían “liberados” por los nazis, no tardaron en reaccionar. La enorme mayoría del pueblo ucraniano luchó heroicamente contra los nazis y fue uno de los protagonistas de la victoria, aunque una parte siguió colaborando con ellos; son el origen de los actuales golpistas de Kiev.
Ucrania se integró nuevamente a la URSS. Pero el régimen estalinista cometió en Crimea uno de sus mayores crímenes, deportó masivamente a los tártaros acusándolos de ser todos colaboradores de los nazis, y repobló el territorio con rusos. Una práctica corriente del viejo colonialismo, que sigue hoy en Palestina.
Los ucranianos tuvieron una gran importancia en la guerra, que destrozó su país destruyendo 700 ciudades. Luego tuvieron gran participación en la reconstrucción de la URSS, estuvieron representados tanto en las purgas (el 20% de los deportados fueron ucranianos) como entre los dirigentes y funcionarios soviéticos. Acabada la era estalinista vienen los tiempos de Nikita Kruschev, un ruso de la frontera con Ucrania que había estado a cargo de la defensa de Kiev y sido Secretario del Partido Comunista de Ucrania, sería luego desplazado al frente de la URSS por el ucraniano Leonid Brézhnev.
Con Kruschev el gobierno soviético cede Crimea a Ucrania como república autónoma. Una decisión administrativa por arriba, nada que ver con un proceso de “unificación nacional”
En esos años Ucrania vive su revolución industrial. Favorecida por la fertilidad de su tierra “granero de Europa” y la fuerte inversión de la URSS, su producción industrial se duplica en una década en base al acero, el carbón, el gas, la alta tecnología, y el crecimiento de una clase obrera calificada. Esta es en realidad la base de la cual surgió la actual “oligarquía” ucraniana de multimillonarios que incluye al hombre más rico de Europa y que se distribuye equitativamente entre los dos bandos de mafia política, los “pro-rusos” y los “pro-europeos”, que se reparten también los procesamientos por corrupción, fraude, contrabando. En realidad son todos “pro-bolsillo”. Ese mismo desarrollo industrial y tecnológico de Ucrania le trajo también su otra gran tragedia: Chernóbil.
No vamos a entrar al análisis del derrumbe del llamado “socialismo real” salvo que el intercambio de ideas apunte hacia allí. Pero el proceso de Ucrania es un caso bien demostrativo de las contradicciones que lo desencadenan.
El mismo desarrollo industrial y tecnológico que trae el crecimiento de una clase obrera culta y moderna, trae también, por la forma burocrática y corrupta en que se realiza, la aparición de una nueva clase explotadora, una “buro-klepto-burguesía”. En tiempos del estalinismo, sociedad mayoritariamente campesina en que la elite culta es muy pequeña y puede ser comprada y amedrentada a la vez, la brutalidad burocrática alcanzaba. Pero el peso creciente de la clase obrera en términos numéricos y culturales les hace necesario reinstalar la forma de dominio clásica del capitalismo, la fragmentación del proletariado con la competencia de trabajador contra trabajador por los puestos de trabajo; la contrapartida inevitable de esto es la propiedad privada de los medios de producción y la competencia entre burgueses.
El “paraíso de los trabajadores” de la URSS nunca pudo igualar el nivel de vida de los sectores superiores de las clases obreras de los países imperialistas. Por esto, la restauración de la propiedad privada capitalista en la ex URSS pudo disfrazarse con el discurso “democrático” que despertaba ilusiones de mejoramiento de nivel de vida entre las masas obreras.
“Pero el avión marcado para ir a París terminó en Burkina Faso”, decía Boris Kagarlitsky. La ilusión “europeísta” que tenían terminó en una realidad “tercermundista”. Incluyendo la versión tercermundista de la burguesía: los caciques patrones, la lumpen-burguesía
El caso de Ucrania es claro. Una zona campesina de tierras fértiles que siempre fue fruta de la discordia entre distintos imperios. Su despegue, industrialización y modernización fue producto de la expansión de la Revolución de Octubre. Con la desintegración de la URSS, Ucrania vuelve a ser presa codiciada de cualquier imperio o proyecto de él, y su desarrollo previo es base para la formación de pandillas de intermediarios burgueses locales que muerden su tajada.
La “Revolución Naranja” de 2004 es un ejemplo. Para comprender el desconcierto de base del pueblo ucraniano (y de la ex URSS en general) imaginemos un Uruguay luego de 70 años de gobierno del Frente Amplio, y que los intentos de una izquierda independiente hayan sido tan “efectivos” como nuestra izquierda extrafrentista.
Cuando la mentira de las promesas democráticas de la restauración burguesa hizo crisis, se desencadenó una lucha por el botín entre distintas fracciones de esa lumpen-burguesía restauracionista, como entre los miembros de una banda de asaltantes.
En ese contexto, una fracción de piratas derroca a la otra y llega al gobierno con una renovación de promesas democráticas. Apenas unos meses después están mandándose a la cárcel unos a otros.
Hoy, la lucha entre “pro-rusos” y “pro-europeos” es como si partes de la pandilla de ladrones discutiesen a qué reducidor ofrecer el botín robado. Unos prefieren pagar “protección” a los gánsteres del gobierno ruso, otros buscan ahorrarse eso y ceder parte del negocio a los piratas de la UE
Pero si puede entenderse la confusión del pueblo ucraniano, la que padecen algunos prestigiosos intelectuales de la izquierda europea al apoyar una “segunda revolución naranja”, “antiautoritaria”, y proponer un “Plan Marshall de la UE para Ucrania”, es inconcebible (3). Estos sectores del pensamiento progresista han llevado una larga batalla contra el estalinismo, y ahora tienden a ver los resabios de formato estalinista en los regímenes burgueses pos-URSS como si fuesen el enemigo principal
Es como si nuestra izquierda radical se obcecase tanto en la lucha contra el Frente Amplio que terminase apoyando un retorno de blanco y colorados.
Apoyar una contrarrevolución para luego buscar una revolución es demencial
Pero tampoco tiene ningún sentido el planteo estalinista nostálgico, o nacionalista, que cree encontrar en el gobierno ruso una “resistencia al imperialismo”. ¿Qué vamos a inventar ahora, una “transición al socialismo” protagonizada por los enterradores de aquella falsificación del socialismo, porque hasta la falsificación era para ellos demasiado socialismo?
El régimen ruso es capitalista y mafioso, y la suya es también una lumpen-burguesía. La diferencia con Ucrania es que tienen el porte como para aspirar a un imperialismo de segunda fila. Por supuesto que no es antiimperialismo, oscila entre la disputa y la componenda interimperialistas, como cuando aceptaron la invasión yanquis a Irak a cambio de hacer sus propias salvajadas en Chechenia. La “rusofilia” de algunos sectores de izquierda es tan absurda como la “eurofilia” de los otros.
Vayamos ahora a los antecedentes del tema de Crimea
Hacia el final de la URSS, Crimea formaba parte de Ucrania como “república autónoma”. Con la desintegración de la URSS la separación de Ucrania la arrastró, pero intentó un camino particular.
En 1992 se hace un referéndum autonómico, y una constitución de ese tipo aprobada por el parlamento de Crimea, pero es anulada por el gobierno de Kiev. En 1994 hay elecciones presidenciales en Crimea y todos los candidatos son pro-autonomía, luego se intenta llamar a un referéndum que es bloqueado por Kiev, las encuestas dan 70% favorable a la autonomía y la doble nacionalidad ruso-ucraniana. En 1995 el gobierno ucraniano anula la constitución y la presidencia de Crimea que pasa a ser gobernada directamente desde Kiev. En 1996 se logra un acuerdo que permite otra constitución autonomista pero muy restringida. ¡Y ahora hablan de legalidad! Crimea tiene todo el derecho a su propio camino, si en Ucrania querían una “unidad” se hubiesen acordado antes de hacer bien las cosas.
¿Podemos tener alguna expectativa en el régimen ruso? NO
¿Se puede sacar ventaja de las contradicciones entre el gran imperialismo y el pequeño? SI, a condición de buscar una condición autónoma.
¿Es legítimo hacer esto para una izquierda clasista? SÍ, si no se hacen concesiones de principios. ¿Crimea autónoma e integrada a Rusia puede ser terreno propicio para la recuperación de una izquierda clasista? Tal vez
(1) http://psilosofia.com/inversion-clausewitz-foucault/#more-548
(2) “Christopher Andrews, en su libro Solo para los ojos del presidente, proporciona información clasificada sobre el papel crucial que tuvo los Estados Unidos... Un experto en comunicaciones de la embajada de los Estados Unidos en Moscú fue asignado como ayudante de Yeltsin para asegurar las llamadas telefónicas a los líderes militares”. http://es.wikipedia.org/wiki/Intento_de_Golpe_de_Estado_en_la_Uni%C3%B3n_Sovi%C3%A9tica
(3) http://vientosur.info/spip.php?article8867 y también http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/24/actualidad/1390584685_165358.html