Con Cortes y Movilizaciones CONTRA el AJUSTE y la REPRESIÓN
Desprocesamiento de más de 7000 Luchadores Populares
Libertad a Todos Los Presos Políticos
No a la Criminalización de la Protesta
POR LA ABSOLUCIÓN DE LOS PETROLEROS DE LAS HERAS
El paro general del jueves
Rolando Astarita
Compañeros de La Orquesta Roja me preguntaron acerca de mi posición ante al paro del jueves próximo, convocado por las CGT Moyano y Barrionuevo, y la CTA Micheli, con el apoyo de los partidos de izquierda.
Mi postura es clara: adhiero al paro porque estoy de acuerdo con el reclamo principal, frenar el “ajuste” sobre los salarios y las jubilaciones que impulsan el Gobierno K y las cámaras empresarias. El conflicto está bien definido. El Gobierno y los capitalistas, vía devaluación e inflación, intentan realizar una gigantesca transferencia de ingresos desde los salarios a las ganancias. Toda la “ciencia” de la devaluación pasa por retrasar los salarios en relación a la suba de los precios y bajarlos en términos de dólares. Por eso, en estas instancias, se está de un lado o del otro; no hay términos medios.
Frente a esto, los defensores del Gobierno K avanzan tres argumentos con los que llaman a la clase obrera a no parar. Dicen que el paro es político; que hay que ser “responsables”; y que Moyano y Barrionuevo son burocráticos y oportunistas.
La respuesta es sencilla. Primero, todo paro general que cuestiona una política económica y social que apunta a redistribuir el ingreso en perjuicio de los asalariados, es un paro político. No hay por qué negarlo. Aunque distorsionado y semioculto detrás de discursos y propuestas de todo tipo –la lucha de clases nunca es “pura”- lo que emerge hoy es el antagonismo entre explotadores y explotados, la lucha de clases (esa misma que los teóricos de la posmodernidad decían que ya no existía porque había desaparecido la clase obrera).
Segundo, acerca de la responsabilidad: como siempre, los oportunistas se refugian en abstracciones. Es que en una sociedad dividida en clases sociales la responsabilidad no existe en el aire. El Gobierno y los capitalistas asumen “su” responsabilidad velando por las ganancias. Para la clase trabajadora su “responsabilidad” es velar por los salarios. Los explotados, los asalariados, son los que generan la plusvalía de la que se apropian las clases dirigentes. Pedir “responsabilidad” al explotado por garantizar el fruto de su propia explotación al explotador, sólo es cinismo. Por eso también la clase trabajadora debería rechazar el chantaje de la clase capitalista, que amenaza con despidos “si los salarios superan cierto tope”. Es la amenaza de siempre del capital y de los gobiernos del capital. La respuesta a esta amenaza pasa por abrir una nueva perspectiva, programática y política, de la clase obrera.
Por último, acerca del argumento “Moyano es un burócrata”, por lo tanto hay que estar con Caló, Andrés Rodríguez y demás “demócratas gremiales”, repito lo que ya expliqué en otra nota: los socialistas luchamos en unidad de acción por las demandas que son progresistas para la clase obrera, y planteamos programas y perspectivas estratégicas diferenciadas. Concretamente, si la clase obrera, con excusas divisionistas, se paraliza, el capital y el Gobierno tendrán vía libre para imponer una derrota de proporciones. El paro, aunque limitado, si se cumple masivamente mejorará la relación de fuerzas del trabajo frente al capital
Puede verse que todos estos argumentos para sabotear y debilitar el paro del jueves son inconsistentes. El fondo del asunto es que esta gente está comprometida políticamente con el plan de ajuste, y hacen lo posible para que éste se consolide.
Por otra parte, la coincidencia en la unidad táctica no significa confundir banderas. En este respecto, estoy de acuerdo con las críticas de varios dirigentes de la izquierda a la forma en que Moyano y Barrionuevo llamaron a la medida. El paro fue convocado de forma burocrática –las asambleas de las bases brillaron por su ausencia- y sin apelar a la movilización del activismo. Además, los dirigentes gremiales están comprometidos con diversas perspectivas patronales (Massa, De la Sota, Macri, Binner), y más en general, con la defensa del orden capitalista. Por eso, los socialistas, a la par que luchan en unidad de acción, presentan su programa, su alternativa, y explican que en tanto subsista la propiedad privada del capital, los males que están asociados a la explotación van a permanecer. En otros términos, en forma paralela a la defensa del salario y otras demandas elementales, hay que construir una alternativa política autónoma y de la clase trabajadora. Que a su vez, fortalecerá las luchas reivindicativas
Declaración ante el paro del 10 de Abril
Revista ¿Dónde Empezar? (Bs. As.)
Omar L., Arístides L., Roberto P. (Rosario)
Gremios opositores al gobierno, con Moyano, Barrionuevo y Micheli a la cabeza, convocan a un paro para el 10 de abril, sin piquetes,ni movilizaciones. Está claro que Moyano y cía. llaman a un paro de forma burocrática, pero el hecho clave es que la convocatoria pone en discusión el ajuste que está aplicando el gobierno y reivindicaciones sentidas que afectan al conjunto de los trabajadores: aumentos salariales por encima de la inflación, la ruptura del tope que quiere imponer el gobierno a las paritarias, la defensa del derecho de huelga, la eliminación del impuesto a las ganancias.
En primer lugar, decimos que estamos a favor del paro porque las reivindicaciones que se plantean son justas. Con la devaluación y la inflación, el salario real cae. Y como los salarios suben menos que los precios, de hecho se está produciendo un ajuste.
Lo significativo es que se trata de una política deliberada del propio gobierno nacional, como lo evidenció la decisión de devaluar, y la pretensión de contener los acuerdos paritarios. No olvidemos que hasta la misma Cristina retó a los docentes, ofertando un aumento miserable –más un presentismo que ni sus dirigentes más adictos pudieron defender-. Y si el mensaje desde arriba era “ser responsables en los reclamos”, por abajo el militante K -caso en un gremio telefónico- decía que había que reclamar menos del 28% y que los reclamos de más del 30% eran “desestabilizadores”. Todo esto con palabrerío de izquierda, que para mayor confusión se habla desde supuestos intereses “nacionales y populares”. La cuestión es que los aumentos logrados en paritarias son precarios frente a la inflación, que para peor no alcanzan al conjunto del pueblo trabajador y encima son en cuotas. Tampoco se sube el mínimo no imponible. Más del 70% de los jubilados reciben la mínima, o sea una miseria. Además, hay que destacar que las patronales están amenazando con despidos, y que crecen en cantidad junto a las suspensiones. El despido es un arma siempre en manos de los empresarios. Por eso hay que derrotar esta política de ajuste. En un país en que la diferencia de ingresos y riqueza entre las clases sociales es enorme, le quieren hacer pagar la crisis a los trabajadores, sea con baja de salarios o aumento de la desocupación.
En segundo lugar, decimos que si bien coincidimos con las reivindicaciones, no estamos de acuerdo en que el paro sea “dominguero”. Estamos a favor de un paro activo, discutido desde las bases, impulsando en los lugares donde se puedan piquetes, asambleas y reuniones para informar a los trabajadores, que se encare la organización y las tareas necesarias de coordinación.
Frente al cuestionamiento de los militantes K que dicen que la izquierda le hace el juego a burocracia sindical, entendemos que ninguna lucha se da de manera pura. Lo fundamental es que un triunfo de las reivindicaciones planteadas por los gremios opositores al gobierno beneficiaría al conjunto de la clase trabajadora. Obviamente que con el paro las distintas alas de Moyano, Barrionuevo o Micheli también se fortalecerían. Es inevitable que sea así, dada la debilidad de los sectores clasistas o antiburocráticos. Pero en la medida en que el paro sea contundente, se ganaría en resistencia al mismo tiempo que posibilitaría avanzar en el cuestionamiento a la burocracia.
Por todo lo anterior, expresamos que sería conveniente que las fuerzas de izquierda y los activistas y militantes obreros y antiburocráticos, llamemos a parar por:
contra los topes salariales, por aumentos de salarios, acabar con el impuesto a las ganancias, contra la precarización laboral y el trabajo en negro, el reclamo por las jubilaciones, contra los despidos, en defensa del derecho a la huelga y contra la criminalización de la protesta social.
Es posible que en muchos lugares de trabajo donde la burocracia colabora con el Gobierno sea difícil parar. Frente a estas situaciones, lo importante es centrarnos en la necesidad del paro, esclarecer la situación y las perspectivas de los trabajadores, sin dejar de lado nuestras críticas