Lo que parecía imposible, ya está confirmado. Lo que desveló a muchos aspirantes a dictadores, ya está resuelto: la mejor manera de destruir una democracia no es con una dictadura de militares bigotudos que salean a pasear en tanques de guerra ni con bombardeos aéreos –es con una ‘democracia.’
Cuando se usa una ‘democracia’ (un monopolio o ‘monarquismo’ tácito, disfrazado de democracia) es mucho más fácil destruir una república. Además, los efectos son mucho más duraderos.
Mientras dictaduras de 11 años poco o nada lograron para acabar con una democracia, una ‘democracia’ (en la que el gobierno actúa, desde adentro y con todos sus recursos, para desmantelar e inhibir toda acción democrática, tanto en el corto como en el largo plazo) es mucho más efectiva: alcanzan 10 años para acabar lo que llevó dos siglos construir.
Los datos de 10 años (1999-2004, y 2009-2014) demuestran la efectividad de una ‘democracia.’ Aunque la participación de la ciudadanía uruguaya en las llamadas ‘elecciones internas’ aparentemente llegó al 37.5%, la participación real fue menor: casi el 10% de quienes participaron emitieron ‘votos en blanco.’ Esto es, el porcentaje de ciudadanos atraídos por la ‘democracia’ apenas alcanzó un 33.75 % (37.5 – 3.75). La caída de la participación ciudadana es estadísticamente significativa –lo ocurrido no es un resultado aleatorio. Ningún dictador del planeta jamás soñó lograr tanto, en tan poco tiempo, y a tan bajo costo –sin bombas y sin tanques
Sin embargo, ‘toda moneda tiene dos caras.’ Otra interpretación de los hechos es que la ‘máquina mató al inventor.’ Fue tan eficaz, que produjo efectos inesperados –efectos contraproducentes. Tales como lograr que DOS TERCIOS de la ciudadanía rechacen la ‘democracia’ uruguaya
Aunque aun no tienen mecanismos que les permitan viabilizarlo, hoy dos tercios de la ciudadanía uruguaya rechazan el ‘elegir a uno para que uno decida por todos.’ Dos tercios de la ciudadanía uruguaya quieren decidir (resolver problemas), no elegir a quienes imponen sus decisiones sobre todos.
Tal vez pronto debamos agradecer a los ‘políticos’ de los últimos 15 años. Porque su arrogancia (creer que todos los uruguayos son estúpidos y pueden ser manipulados), su impunidad (creer que pueden violar todas las leyes y responder por ninguna), y su desparpajo para destruir todo lo creado en dos siglos han sido muy educativos: ya dos tercios de la ciudadanía están listos para acabar con el monarquismo (un solo gobernante/un monopolio tomador de decisiones) disfrazado de ‘democracia.’
Ahora la democracia directa es factible. Lo más difícil –concientizar la ciudadanía– ya fue logrado. Sólo falta organizar la acción
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