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Buitres y otras aves de rapiña

Argentina, 17 de junio de 2014

Significado Y Consecuencias De Fallo De La Corte Imperial

La decisión de la corte estadounidense acorta los plazos de la crisis en Argentina. Volvemos a fojas cero con el endeudamiento externo, después de haberlo reemplazado temporariamente por el endeudamiento interno, que augura una catástrofe económica y social. La burguesía lleva al país a más recesión, más inflación y más penuria social. No hay más subterfugios para esconder que es el capitalismo lo que está en crisis, muy especialmente en nuestro país. Y que sólo una revolución genuina, antiimperialista y socialista, puede evitar que nos hundamos más en el abismo.

Duro golpe al gobierno argentino asestó la suprema corte de justicia estadounidense al convalidar un dictamen anterior, según el cual Argentina debe pagar de inmediato y sin quita a los llamados “fondos buitres”. Con esto, tal como admitió la presidente Cristina Fernández en un discurso en la noche del mismo día 16 de junio, toda la mentira acumulada durante diez años en torno al manejo de la deuda externa “se derrumba como un castillo de naipes”

La corte expresa concepciones e intereses del gran capital y del orden imperialista, al cual está llamada a preservar. Es lo contrario de la Justicia. Quien descubre esto ahora, tras un fallo adverso, más que ignorancia revela su ideología capitalista.

En cualquier caso, el fallo pone de manifiesto la realidad argentina, la chapucería oficial y la mentira en que ha sido hundida la sociedad por acción conjunta de gobierno y oposición burguesa. Ahora llega el momento de pagar el precio y lo descargarán sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo argentino.

Ritmo y hondura en el agravamiento de la crisis dependerán de las medidas de corto plazo que adopte el gobierno. En su exposición por cadena nacional la presidente no definió un plan de acción. Al día siguiente, su ministro de Economía tampoco lo hizo.

Esta nueva situación revela la brutal lucha interburguesa que define la situación interna argentina y la relación con el gran capital internacional.

Hasta el día anterior a la decisión del alto tribunal estadounidense era evidente una coalición del conjunto opositor burgués y los centros imperialistas para condicionar al extremo al gobierno en los 500 días que le restan y, eventualmente, para forzar su salida anticipada. Incluso se podía entrever que el plan de reemplazo estaba en marcha

En la certeza de que la justicia imperial daría oxígeno al país para continuar con el pago regular de la eterna deuda externa, los partidos burgueses mostraban sin tapujos su asociación con Washington, cada uno en la expectativa de suceder a Fernández en la Casa Rosada. Sea en diciembre de 2015, como indica la Constitución, sea en plazos inminentes si, en el marco de una crisis económica cada día más inmanejable, el descontrol interno del elenco gobernante abría paso a un relevo de emergencia. De esa manera se estaba dirimiendo la pugna salvaje entre la burguesía tradicional (los piratas con estirpe) y los aventureros advenedizos (los mafiosos contemporáneos) que se hicieron del poder gracias al colapso general de 2001

Pero mientras alentaba y acompañaba ese camino, la Casa Blanca llevaba a cabo su propio juego: ahorcar al gobierno actual y condicionar al extremo a sus socios menores en disputa por la sucesión. Atónitos al descubrir la jugada,  los representantes de la oposición esperaron la respuesta de la Presidente y luego, ante la indefinición oficial, se pronunciaron al unísono a favor de pagar tal como indica la justicia estadounidense

Significado inmediato de la medida

El monto en cuestión es algo más de 1300 millones de dólares, cifra que surge de sumar bonos por un total de 820 millones, más intereses, por los cuales los buitres habían pagado 49 millones de dólares. Pero hay otros 15 mil millones de dólares en manos de acreedores que no entraron al canje en 2005 y 2010.

Sumados y con intereses y costas, la cifra a pagar de inmediato por este 7% de deuda, supera los 20 mil millones de dólares, de pago exigible ya. Las reservas del Banco Central de Argentina suman 28700 millones, aunque se estima que las disponibles no alcanzan a los 20 mil millones.

En otras palabras: acatar el dictamen de los jueces de Nueva York y honrar la deuda, como no se cansan de repetir políticos y periodistas de todo el espectro capitalista, equivaldría a entregar todas las reservas y algo más.

Pero eso sería sólo el comienzo. Porque en esa hipótesis, los acreedores que ingresaron al canje y aceptaron una quita del 65% (cifra mentirosa, porque se ató el pago al crecimiento, el cual luego fue trampeado y redujo esa disminución), apelarían a una cláusula contractual por la cual, en pocos trámites, estarían en condiciones de reclamar la totalidad original de sus acreencias.

En suma: en cifras redondas, a los 200 mil millones de dólares de deuda con que recibió el gobierno Néstor Kirchner en 2003, se sumarían los intereses de la década. Y a ese monto habría que sumar los 200 mil millones de dólares pagados por diferentes vías en este período más… otros 200 mil millones de dólares de nueva deuda tomada por el elenco hoy gobernante.

Repitámoslo, de otra manera: en 2003 el Estado argentino debía 200 mil millones dólares; entre 2005 y 2014 pagó capital e intereses por 200 mil millones de dólares; y tomó deuda por otros 200 mil millones. (Son cifras redondas y no incluyen los arreglos con el Club de París y el pago a Repsol).

De modo que en una década de infame estafa moral, la estafa económica se mide así: pagamos todo lo que supuestamente debíamos en 2003 y ahora debemos el doble: 400 mil millones de dólares… más intereses. Por lo pronto, en los 500 días que le quedan el gobierno debe pagar 14 mil millones de dólares (sin contar eventuales acuerdos con los buitres)

A esta sangría hay todavía que sumar algo: se replantea un altísimo riesgo de que Argentina caiga nuevamente en cesación de pagos, no por decisión soberana de una estrategia revolucionaria, sino por el fracaso rotundo de la política burguesa.

Estos son datos objetivos, fácilmente verificables. Los riesgos que entrañan son de inusitada gravedad para el futuro de nuestro país y las condiciones de vida del conjunto social. El activo consciente del movimiento obrero y las juventudes, toda la ciudadanía responsable, debemos comprometernos a un enorme esfuerzo de agitación y propaganda para explicar a millones esta verdad elemental, esta monumental estafa al país, a cuya luz puede interpretarse sin esfuerzo las causas que explican la decadencia argentina de los últimos 50 años, su aceleración en los últimos 15 y los efectos devastadores sobre el conjunto de nuestra sociedad: el gran capital local e imperialista se lleva todo el esfuerzo nacional; se apropia de toda la riqueza creada con nuestro trabajo; impide el desarrollo y, por el contrario, nos hunde en la degradación económica, social, política y cultural.

Todo eso, con el concurso criminal de partidos y dirigentes burgueses que, sin asomo de vergüenza, se aprontan a una nueva farsa electoral para ocupar el poder político y continuar en su labor de esquilmar a 40 millones de habitantes y continuar rodando por la pendiente hacia profundidades mayores del abismo en el que ya estamos.

Como sea, el gobierno no puede afrontar el pago exigido por cuervos y buitres estadounidenses. Por eso Fernández se mantuvo en posición indefinida (“no aceptaremos la extorsión… pero pagaremos”). Al margen de la beligerancia con que se aplique la resolución (al extremo, no presumible en lo inmediato, puede suponer el embargo a bienes del Estado y de ciudadanos argentinos en el exterior), lo cierto es que el gobierno no tendrá acceso a préstamos e inversiones de los cuales requiere con desesperación para llegar a las elecciones de octubre 2015 y entregar el mando en diciembre. Lo mismo ocurriría para la empresa privada, y con los gobiernos provinciales, todo lo cual tiende a agravar la caída del PIB. Fernández no puede ordenar el pago y tampoco puede no pagar

Desconcierto y confrontación interna pesan al interior del gobierno tanto como la dificultad para dar una respuesta a la coyuntura. Veinte horas después de la Presidente, tras febriles reuniones en la quinta de Olivos, habló el ministro de Economía. Con voz temblona, repitió todo lo dicho por su jefe y luego concluyó en lo único sustantivo de su vacilante discurso: los abogados del gobierno hablarán con el juez responsable, Thomas Griesa. Es decir: negociarán alguna forma de pago a los buitres

Antes de conocer el desenlace de esa eventual negociación, sin embargo, es posible asegurar que el gobierno tratará de mantener un discurso “antibuitre” (Ya Fernández explicó en la cumbre del G 77 que carece de sentido ser anticapitalista, puesto que el mundo actual no es capitalista…) a la vez que negocia alguna forma de pago con las aves carroñeras. Ésta podría ser la emisión de bonos a larguísimo plazo y altas tasas. En cualquier caso, el endeudamiento continuará creciendo. Y con él la hipoteca para la Argentina del futuro

Esto en el marco de una recesión que ya se estima en 4% de caída del PIB para 2014 y mientras los precios aumentan a un ritmo del 40% para este año; al mismo tiempo que se acentúa la oleada de cierre de empresas industriales y comerciales, los despidos aumentan de a miles y el salario real cae en vertical. No hay modo de que este conjunto no se traduzca en una crisis política cualitativamente superior a la que sufre el país en estos días, resumida en la situación insostenible del vicepresidente de la Nación, insalvablemente expuesto como vulgar delincuente

Qué posición tomar

Ante todo, es preciso condenar sin rodeos al imperialismo y su sistema judicial en favor del saqueo y la sumisión de los oprimidos del mundo. Debemos salir al cruce de la falacia servil de quienes ponen como ejemplo la justicia supuestamente independiente de Estados Unidos. Y denunciar frontalmente a sus socios locales, ahora empeñados en que Washington les deje un resquicio para respirar a partir de 2016.

Esa condena no implica ubicarse del lado del gobierno. Frente al ataque del gran capital, sostener la institucionalidad es una cosa; sostener a este gobierno mendaz y ladrón es otra

Es preciso denunciar al elenco oficial como responsable directo del desastre en este capítulo de la deuda externa. Era posible tomar otro camino, sin necesidad de adoptar una posición revolucionaria y socialista. Bastaba con tener dos condiciones: lucidez y decencia. La negativa a auditar la deuda fraudulenta, la alharaca por la quita supuestamente salvadora, el pago en efectivo de 10 mil millones de dólares al FMI, completado con los pagos regulares a todos los acreedores y el reciente arreglo con el Club de París, que triplica una deuda original en su mayor parte ilegítima, son otras tantas pruebas de la consciente, deliberada, lucrativa complicidad de Kirchner, Fernández y su camarilla.

Una carta del ex ministro Domingo Cavallo enviada a la Presidente al día siguiente de su discurso y antes de que hablara su ministro, revela de manera penosa la total complicidad de Kirchner y Fernández con la política llamada “neoliberal”, durante el gobierno de Menem y luego con la Alianza. Habrá que ver si la Presidente responde esta carta, con insidiosas denuncias de hechos por todos conocidos, aunque hoy deliberadamente olvidados y ocultados.

El hecho es que, ya en este período supuestamente “nacional y popular”, decenas, cientos de millones de dólares en comisiones y honorarios trucados para renegociar la deuda primero y pagarla después, fueron el aceite que lubricó una trampa histórica a la que, con escasa creatividad, un secretario de cultura ex funcionario de la Alianza, en la fase ya olvidada de Frepasocristinismo calificó como “relato”. Apoyado en la supuesta defensa de los derechos humanos y la no menos supuesta política económica en favor de la nación y el pueblo, en particular el tema de la deuda externa, el “relato” fue una palanca para obtener sustento político, ganar elecciones y continuar en el poder

En ningún momento hubo en Kirchner, Fernández o cualquiera de sus ministros, decisión de ruptura con el sistema de sujeción al imperialismo y, mucho menos de ruptura con el capitalismo. Lo dijo Kirchner en 2007 en Tarija, para diferenciarse de Hugo Chávez y Evo Morales, al oponer a la propuesta socialista su definición como “neokeynesiano” (única vez que aludió a su posicionamiento ideológico); lo repitió su esposa durante su primera campaña electoral cuando puso a Alemania como modelo deseado para el futuro de Argentina; lo remachó la propia Fernández días atrás cuando retrucó a Evo en Santa Cruz argumentando que el mundo actual no es capitalista. Para subrayar sus conocimientos de historia y teoría completó: “al menos no el capitalismo fundado por Smith y Ricardo” (!!!)

Táctica confusionista

Deslindar posiciones frente al gobierno es imprescindible porque ante el durísimo golpe imperialista y los efectos ciertamente muy costosos para la población trabajadora que éste tendrá, la táctica oficial consiste en presentarse como víctima, poner como enemigo a los “buitres” y demandar el apoyo “de todos” para enfrentar lo que viene bajo su conducción política.

Pero el enemigo es el sistema capitalista, el gobierno ha sido y continúa siendo defensor de este sistema, además ha aprovechado la coyuntura de desastre nacional para enriquecerse individualmente y crear nuevos grupos económicos y la respuesta que ahora plantea no es sino un recrudecimiento del brutal ajuste que viene aplicando desde fines del año pasado.

Subordinar organizaciones y fuerza militante a un gobierno de esta naturaleza es mucho más que un error:es una estrategia contrarrevolucionaria. Quienes desde posiciones supuestamente progresistas y hasta revolucionarias integran

(Des)Unidos y (Des) Organizados, o bien rompen ya mismo con el mando que hoy acatan o reiteran una posición opuesta a los intereses reales de la nación, los trabajadores y el pueblo, ya practicada por la mayoría de ellos en períodos anteriores de nuestra historia.

Lo mismo vale para quienes por una u otra vía otorguen crédito al gobierno, por mínimo que sea y se dejen arrastrar a acciones enfocadas en los buitres, carnada para continuar engañando a las masas

Reiteramos nuestra afirmación de febrero último, cuando una Conferencia Nacional de la UMS afirmó en el primer punto de su Declaración Política: “Argentina se aproxima a una situación pre-revolucionaria. Lo hace en un mundo signado por la crisis del capitalismo con eje en los centros imperialistas y en una coyuntura determinada por la retracción económica en las metrópolis y un descontrol financiero mundial sin precedentes” (http://archivo.uniondemilitantes.com.ar/resolucion_ums.pdf).

El zarpazo de la corte reduce los plazos. La combinación de la crisis local con el descontrol internacional aproxima la perspectiva de una situación prerrevolucionaria en nuestro país. Ponerse un paso delante de caos, preparar la respuesta a esa situación que inexorablemente llega, supone aunar a millones de personas con ideas claras respecto de quién es el enemigo y dónde está. La tarea de organizar, en todos los planos, es inseparable de la clarificación sobre la naturaleza del actual gobierno, la explicación de las causas de fondo de la crisis y el trazado de una estrategia inequívocamente revolucionaria. Nadie debería repetir los costosísimos errores de 1973 y 1976

UMS - Unión de Militantes por el Socialismo