Envíopostaporteñ@ 1198

LA CULPA SIEMPRE ESTÁ AFUERA

Hace unas cuantas semanas que estoy por escribir algo. Los politólogos de posta, con sus análisis de las internas eran de risa. Explicaron de mil formas diferentes el voto NBA -cada uno de acuerdo a sus intereses-, y ahora resulta que las cifras son muy reducidas pues la Corte Electoral la pifió.

Acá sobra bla bla bla, falta construir una alternativa por el socialismo y punto. Alternativa que no descuide ningún frente de lucha, ninguno. Luego me embronqué con los que escriben disparates sin firmar con nombre y apellido. Eso es antiético; se critica con nombre y apellido pero no se firma. Por eso me parece inadecuado alegar la libre expresión. Todos tenemos que dar la cara. De otra manera se ensucia la cancha con "inteligencia"

Ahora el mundial; me encanta el deporte fútbol, no el chauvinismo celeste. Uruguay está afuera porque no jugó a nada, con o sin Suárez.Por suerte muchas selecciones han regalado espectáculos fascinantes.Cuando vi la mordida de Suárez en pleno partido le dije a mi compañera que lo iban a sancionar de oficio. Eso es justo, más allá que la FIFA sea un antro de corrupción. La dicotomía no es FIFA-Uruguay; es juego limpio versus actitud cobarde (morder de espaldas a un colega).Eso no es viveza, ni calentón, ni rioba, es ser  cagón (en mi barrio se peleaba de frente y morder era de garcas). Acá opina mucho pequebú que tiene mucho tiempo frente a la computadora. Yo soy feriante desde hace 25 años y docente desde hace 10; conozco la calle y la academia.No me va ni el matón de barrio ni el academicista. Me va el laburante que se organiza para transformar revolucionariamente la sociedad. Me va el internacionalismo, la dureza y la ternura de la que hablaba el Che. Hay muchos para el retiro y una juventud lumpenizada que asusta. Ahí está la cosa: sacar de la lumpenización y el consumismo a los que vienen; organizar la lucha anticapitalista y por el socialismo.

Ya hice catarsis. No contesto a alias ni siglas, un revolucionario no se esconde porque es un orgullo llegar a poder decirse algún día a uno mismo que lo es.

Fraternalmente.

ANDRÉS MANCIONI

(40 años, 2 hijos y un nietito)