Uriel Kon, un argentino radicado en Israel, hizo públicas sus diferencias con la política contraofensiva en la Franja de Gaza. Plazademayo.com reproduce su texto
23 Jul. 2014
Vergüenza bronca e impotencia. Eso es lo que siento al vivir dentro o a un costado de la sociedad israelí: en su gran mayoría se trata de un cúmulo de individuos que han sufrido un lavado de cerebro sistemático, desde chiquitos. Cerebros lavados y lavadores de cerebros profesionales; victimarios que de alguna manera lograron desarrollar un mecanismo de autoconvencimiento, una completa insensibilidad frente al sufrimiento del otro – todo esto combinado con un sentimiento de superioridad indeleble, paradójicamente mezclado con ignorancia, vulgaridad y un racismo virulento. El racismo y la discriminación, aplicados tanto en el plano personal como institucional.
Una sociedad como la israelí, que nunca quiso ni busco la paz, está destinada a desaparecer. Tal es el destino final de las democracias étnicas
Hablar se torna peligroso
Los diarios y los sitios en la web de noticias en hebreo, narran la guerra de manera tal que cualquier duda sea eliminada. Las noticias se enuncian como pequeñas piezas de discurso adoctrinador, que es repetido como mantra en el bar, en el café, en las universidades, de padres a hijos, de oficiales a soldados. Es así que no hay huecos en el imaginario local, casi no existe la izquierda ni la crítica: abolidos. La autocrítica es traición. La mirada de odio y de placer del sabrá israelí ante los ataques por tierra y los bombardeos, es evidente.
Hace unos minutos me encontré con un amigo argentino. Coincidimos en que es imposible hablarle a la mayor parte de los sabrás. Sus miradas cambian, los ojos giran, cambian de órbita hacia adentro; parecen zombis. Su amargura y rudeza son innatas, pero se potencian con el odio. Para ellos la guerra, todas las guerras israelíes son morales, no se las pudo evitar. Son guerras impuestas por el enemigo. Ellos son el oasis de oriente medio, son el milagro, son los elegidos. O a la Ney matogrosso: son la rosa de Hiroshima.
Disparan y lloran. Lloriquean mientras matan y construyen nuevos asentamientos en los territorios ocupados. Ellos no quieren matar pero matan. Quieren la paz en la guerra. Y se lo creen!
A no confundirse los que visiten Tel-Aviv, mundo de mini shorts, pop americano y multisexualidad. Debajo del pastito cuidado, de la gente paseando perros o andando en patín, detrás de la literatura local de medio pelo a la que le gusta leerse en tramas infantiles o dramitas cotidianos, detrás de boutiques divinas y el mundillo tanto corporativo como artístico, se esconde una perversidad guerrera, una santificación de la muerte propia y ajena, y se rinde culto al eterno consenso sobre la conquista y la opresión.
Pero este palabrerío tan adjetivado quería ser solicitada: solicito a mis amigos coles, a los que de alguna manera se criaron – como yo – dentro de las comunidades judías en Latinoamérica, con ese dejo de izquierda idish, con determinada alegría de vivir rodeados de seres humanos diferentes, seducidos por la diversidad – que llego el momento de desdecirnos de manera rotunda de Israel: separar por fin el judaísmo de la doctrina nacional de este país acabado. A contrapelo de lo que aprendimos en la escuela – sionismo es racismo. Sionismo es también una forma de antisemitismo. El prototipo de ario israelí fracaso, y en su fracaso, como durante las últimas semanas del nazismo en la guerra, quiere borrarnos a todos – quiere volar todos los puentes. Quieren morir en el odio automático y la pasión erótica por la guerra.
No apoyar más a Israel. No aportar dinero que el dinero estuvo y estará destinado a plantar bosques sobre pueblos palestinos destruidos. Que el dinero va para seguir construyendo la infraestructura de los asentamientos en los territorios ocupados y así anular cualquier plan de división territorial. Que el apoyo es utilizado para matar gente, asesinar chicos, probar nuevas armas, criar nuevos soldaditos zombis, carentes de ideas independientes.
Mirar a la cara a esta gente, y más en época de guerra, da miedo. Son rostros de gente que tiene nauseas cuando se utiliza la combinación de palabras “derechos-humanos”. Para ellos los derechos humanos son antisemitas. Justo ellos, que son los primeros antisemitas del planeta, los que se burlan del que no vive en Israel y lo consideran infrahumano. Ellos son los que utilizan la historia del pueblo judío como excusa para asesinar. Y todo para crear un país tan insulso, tan falto de creatividad, de humanismo, de literatura, de imaginación. Ellos son los que crearon un país en el que los militares son héroes culturales. un país en el que las mujeres, para recibir igualdad de derechos, se convierten e imitan a los hombres. La mujer liberada es la mujer-hombre, la que abandona sus atributos para entrar en las guildas masculinas. Su mundo interior es el que se negó a imaginar un territorio pacifico, en el que la vida, la creación y la alegría, reemplacen al erotismo de la violencia.
¿Cómo vivo en este país? ¿Cómo conciliar con la idea de que mis impuestos aporten de alguna manera a la manutención de un sistema opresor y antidemocrático? Esas son cosas que me vengo preguntando hace bastantes años. En una época tenía la idea narcisista e inocente, de que algo podría cambiar, y que yo podría contribuir a ese cambio. Pero la única solución viable es la re-emigración, acto de por si complicado, aunque no imposible. Creo que se acerca la materialización de ese acto.
Este país está acabado y es una vergüenza. Somos una vergüenza. No quiero vivir con la vergüenza a la que me llevaron mis decisiones de adolescente
Tanto perro suelto
Obama pide a Pentágono enviar 2000 soldados a Gaza para apoyar a Israel
Creer o reventar
El nominado premio nobel de la paz, el primer presidente negro del imperio, no otro que el inigualable Obama, el ídolo de pies de barro que progresismo izquierdista, ha presentado al congreso imperial de los EEUU, una petición para el envío "oficial"(cuantos habrá ya "extraoficialmente"?) de 2000 soldados norteamericanos para darle una “manito solidaria" a Israel en su indeclinable lucha contra el "terrorismo" del pueblo palestino
Así como ayer Hitler y Mussolini apoyaron a Franco a combatir la revolución y el anarquismo revolucionario en España, hoy, exactamente igual, Obama extiende su mano generosa y genocida al fascismo israelí, cosa de acabar de una buena vez con los malparidos palestinos, sus madres, su familia, su amor a Palestina y su putamente porfiada resistencia.
Obama, negro hijo de madre judía, no olvida sus raíces y corre presto a obedecer la línea de comando salida de Israel. Patria israelí o muerte! gritan al unísono Netanyahu y Obama, mientras los misiles llueven muerte, dolor y lágrimas, llevándose entre gritos de dolor, cientos de almitas, criaturas despedazadas por tanto odio, tanta codicia
El socialdemócrata partido laborista ingles, no se quiere quedar atrás y adelantándose a Obama, ya cuenta con 800 soldados en plena acción militar, codo a codo con Israel, sangre a sangre, muerto a muerto. Las macabras cifras extraoficiales aumentan segundo a segundo, cerca de 900 muertos, una tercera parte de ellos niños , otra tercera parte de mujeres y hombres ancianos y el resto jóvenes Los heridos superan los 5000, en medio de un servicio hospitalario bloqueado, colapsado y bombardeado..... hoy mismo reportes daban a conocer que nuevamente Israel y sus bombas "inteligentes" destruían parte del hospital de Naciones Unidas en Gaza.
Existe un número indeterminado de desaparecidos bajo las ruinas, de los cientos de edificios y casas bombardeadas, segundo a segundo aumenta en el mundo la indignación por este genocidio a cielo abierto y sin la gracia de Dios en vista
Pareciera que tanto perro suelto se juntara en la carnicería del indefenso, delitos lesa humanidad les llaman por allí. Les llaman pero no vienen, porque el derecho internacional esta mas bien torcido, más bien inexistente para los pobres, los negros, los árabes , los latinos, los quintomundistas , los que seguiremos siendo menos hasta que nos demos cuenta que juntos si somos más y mayoría
Y entonces cobremos esta inmensa deuda de tanta muerte, tanta injusticia y tanta complicidad. Porque como dijo Galeano: "en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira"....
Ambiguarse o definirse, esa es la cosa
Enzo Moreno