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After Silva

Todo lo que pasa tiene consecuencias, no hay bien que por mal no venga

La corrupción emergente en el movimiento sindical es resultado de conquistas parciales logradas con gran esfuerzo, pero mal canalizadas por la situación de gran debilidad estratégica de la clase trabajadora

Aunque a veces, con claridad de pensamiento, esfuerzo, suerte y viento a favor, pueda resultar la versión optimista de ese dicho

La "tormenta Silva" ha sacudido, no las raíces de todos los árboles, pero al menos del arbolito de la burocracia sindical. Ahora podemos mostrar esas raíces, que NO son simplemente la corrupción de alguna persona sino un aspecto estructural de la inserción de los sindicatos en la sociedad capitalista

Una valiosa lección, si es que se la sabe aprovechar. Importa más eso que todo lo otro, la catarsis, la pequeña revancha, o pescar en río revuelto.

Las tendencias degenerativas en el sindicalismo son cotidianas, van de lo más pequeño a lo más grande, y hoy por hoy no solo empiezan a hacerse notorias en escándalos puntuales, sino que además tienen su complemento inevitable en otro fenómeno igualmente peligroso o más: el colapso del movimiento sindical (que no quiere decir desaparición) al enajenarse totalmente de "la clase en sí", los trabajadores comunes y corrientes. El desprestigio del sindicalismo alimenta ese enajenamiento

El Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT resolvió ahora formar una comisión para  definir un protocolo de actuación para el trabajo de los representantes ante los organismos públicos, y se quiere seguir el modelo de la representación en el BPS. Cómo deben comportarse, cada cuándo deben informar, qué clases de controles tendrán.

Comencemos por separar la paja del trigo. Quiénes integran la comisión, por qué se acuerdan recién ahora, si el modelo del BPS sí o no, todo eso es paja.

No quiere decir que lo descartemos totalmente, la paja también sirve en ciertas circunstancias, alimento de animales, biomasa para generar energía, pero para llegar a un pan que se pueda comer hay que separarla.

Aquí se abre un espacio de discusión. Es una consecuencia de lo ocurrido que no debió ocurrir. Pero a lo mejor podemos sacar algo bueno de lo malo. Para ello tenemos que entrar en ese espacio de discusión, sin que importen las cosas secundarias.

LO PRIMERO es reivindicar la discusión abierta de todos estos problemas incluyendo los errores, abusos y delitos cometidos por quienes han actuado a nombre de los trabajadores, y todas las responsabilidades derivadas.

En todo esto ha predominado y sigue predominando en parte la idea de que la discusión de estas cosas "le hace el juego al enemigo". Debemos rechazar esa falacia, pegar y pegar sobre eso. No de las personas pero sí de la idea falsa puesta en evidencia, allí si debemos hacer leña del árbol caído.

Lo que hizo el juego al enemigo ha sido el SILENCIO sobre estos hechos. Por supuesto que hay formas mejores y peores de discutir. Pero por evitar las formas peores no debemos aceptar que se descarte la discusión misma, como tampoco debemos caer en dejarnos llevar por las formas equivocadas.

Un protocolo de actuación de los representantes PODRÍA ser un paso adelante. si es discutido en todo el movimiento sindical venciendo las resistencias de muchos "silvitas". No hay grandes condiciones para eso

Pero también hay que discutir LA PARTICIPACIÓN MISMA

Resulta obvio que la coparticipación en la dirección de un servicio del Estado implica involucrarse en la lógica de base de esa administración, determinada por el carácter de clase del Estado, porque el servicio funciona de modo capitalista.

Y también hemos dicho que las definiciones doctrinarias no  sirven de mucho. Con eso no vamos a llegar muy lejos en el trabajo de masas.

Quien haya discutido con un patrón, un gerente o un burócrata se habrá encontrado alguna vez con la frase: "me gustaría verte a vos sentado cinco minutos en esta silla". Solo una vez un compañero de trabajo -que tampoco tenía una gran formación política- se animó a contestar: "Me siento, pero no por cinco minutos"

El discurso burgués siempre es: "Solo nosotros estamos capacitados para dirigir la sociedad". Y de alguna manera hay que responder.

Fue interesante ver en Sonia Entrevista una polémica Alfredo Solari - Juan Castillo.

La agresividad de Castillo era una cobertura, en realidad estaba a la defensiva, tratando de minimizar las pérdidas y sacarle las castañas del fuego al movimiento sindical y al gobierno frenteamplista en un mal momento.

Solari es un senador del Partido Colorado (Vamos Uruguay, empezó en la 99 con Zelmar, pasó muy brevemente por el Frente Amplio) y ex ministro de Salud Pública (dos veces, primero con Lacalle por la co-participación colorada, y luego con Sanguinetti).

Plantea -y no de ahora porque tiene un proyecto de ley presentado hace dos años- que los trabajadores deben participar en la dirección de los servicios del Estado, pero con VOZ y no VOTO. Hoy puede agregar a esto una reivindicación del derecho de los trabajadores al acceso a toda la información, y grandes elogios al movimiento sindical.

Su fundamento es que los trabajadores tienen un "legítimo interés parcial" en los problemas de administración de los servicios públicos, pero eso es diferente al "interés general". Por lo tanto el lugar que les es el "control".

Parece que la derecha está levantando una consigna sacada de la ortodoxia trotskista. Es decir, hay una incompatibilidad entre defender el interés de la clase trabajadora e involucrarse en una administración capitalista. Y -claro que con otras palabras- Solari reivindica "la independencia de clase"
Pero no solo eso, cita el caso de "un compañero" (sic) que acaba de renunciar a la comisión de vivienda porque en la dirección del PIT-CNT no le dan toda la información, según se había acordado. Es, precisamente, ¡el caso de OTRO dirigente sindical de origen trotskista!

(Se está refiriendo a Ricardo Cajigas, dirigente de la Unión Ferroviaria y miembro del Secretariado del PIT-CNT, ver acá:

http://ladiaria.com.uy/articulo/2014/7/una-casa-disparatada/)

Hasta podría ser una tomada pelo de Solari, pero no. Es simplemente un lugar que la derecha ocupa con comodidad porque no hay izquierda

¿Cómo vamos a reclamar que los militares entreguen los archivos de la dictadura, si el movimiento sindical destruye la información de sus propios archivos?

Es entonces que Marcelo Abdala aparece en la televisión diciendo que esas cosas deben discutirse no "tinellicamente" sino en los organismos internos. ¡Omertá, compañeros, omertá!  (Me parece que es al revés, Cajigas presenta renuncia en una carta al Secretariado argumentando que le ocultaron información orgánica, y que se entera de las cosas por la prensa).

En este punto de la historia, querer frenar la discusión pública no solo es arbitrario y equivocado, sino además totalmente inútil. Ya no hay ninguna posibilidad de meter de nuevo la pasta de dientes dentro del pomo.

De modo que vamos a discutirlo.

En Estado es una forma de opresión de clase sobre otra, y la administración de los servicios públicos en el Estado capitalista está subordinada al funcionamiento del modo de producción capitalista. Pero a pesar de los esquemas del "marxismo combatiente" (ya bastante olvidados) el hecho es que el Estado también tiene siempre una función social.

Precisamente, el análisis clásico de Engels sobre el origen del Estado parte de allí, de la deformación y el acaparamiento de una función comunitaria. Este enfoque no ha quedado solamente en los clásicos, hay marxistas contemporáneos como André Gorz que han mostrado las contradicciones entre las necesidades sociales que deben ser provistas por el Estado, y los límites propios del modo de producción capitalista.

Pero meternos hoy en esa discusión sería un poco a contrapelo. Lo del "control obrero" fue levantado en coyunturas "pre-revolucionarias". ¿De qué galera sacaríamos hoy un conejo socialista?,

Y lo de la co-participación viene de situaciones estables de "pacto social keynesiano", tampoco tenemos eso Para buscar las razones del fracaso del modelo médico-asistencial de este gobierno tenemos que ir a las limitaciones de su modelo general de gestión capitalista y su "agotamiento" (Daniel Olesker, pero en solitario una vez y no volvió a repetirlo).

Ahora el ministro de economía Mario Bergara discrepa con Enroque Talvi, un economista académico que acaba de señalar que Uruguay ha tenido crecimiento de la producción en términos brutos debido a una coyuntura internacional favorable, pero que eso no se ha traducido en un "desarrollo humano" (abatimiento de la desigualdad, calidad educativa, etc.). Bergara dice que Talvi es "catastrofista". De nuevo el mundo al revés

Se suele calificar de "catastrofistas" a los teóricos marxistas que esperan a cada momento el hundimiento inminente del sistema capitalista. Pero Talvi dice lo contrario, que ha habido un crecimiento económico, que va a seguir aunque más lento, pero que el país no ha aprovechado esa oportunidad. Su error en todo caso es ver esto como un  problema de gestión gubernamental; por ejemplo, que no se hizo un desarrollo de infraestructura ferroviaria

Si nosotros no podemos sacar un conejo socialista de la galera, tampoco las burguesías dependientes de nuestro continente un conejo desarrollista. El gobierno intentó a su manera un proyecto ferroviario con "participación público-privada" e inversión extranjera directa. Los chinos vinieron, vieron, y se fueron. ¿Quién va a invertir con tan poco para llevarse? Sería necesario para ello que las burguesías locales tuviesen un proyecto de "dependencia integrada" de este o del otro imperialismo, pero eso es cada día más imposible

De modo que al agotarse el modelo de aprovechamiento oportunista de una coyuntura favorable dentro de los lazos de dependencia, se agota el tenue social-liberalismo

Un modelo médico-asistencial basado en el rendimiento del negocio capitalista asociado al asistencialismo del Estado solo podría funcionar con un crecimiento sostenido con algún margen redistributivo. Si lo que se quiere ahora es contener los salarios, y al mismo tiempo también el gasto público, no hay manera.

Un movimiento sindical QUE NO FUESE ESTE podría encabezar entonces un movimiento social por la asistencia médica universal y gratuita, por la vivienda popular, por la transparencia administrativa, contra la tortura y el maltrato en todos los centros de reclusión. Un movimiento sindical como el que necesitaríamos, un movimiento sindical que no fuese este

Un dirigente sindical de la salud cobraba coimas para asegurar la "paz social" en las empresas tercerizadas. La dirección del sindicato no estaba enterada ni tuvo nada que ver

Y ahora COMO DIRECCIÓN dicen que probablemente haya paros todos los meses si esos trabajadores no cobran en fecha. Si lo que quieren es ponerse al día con la lucha que no dieron en todo este tiempo por la regularización del trabajo precario, deberían lanzar la huelga general insurreccional con ocupación y puesta en marcha.

Decíamos que para que el movimiento sindical se recuperase habría que empezar por amplia discusión abierta. Y en este movimiento sindical, los que plantean discrepancias son mierdas.

Pero ahí ya entraríamos en los temas de la paja. Lo dejamos por acá