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MALDITAS ELECCIONES

El martes 28 tuvimos un Paraninfo lleno y una silla vacía

 Se realizó una mesa redonda en el Paraninfo convocada por el Movimiento Uruguay Libre de Megaminería, invitando a todos los candidatos a presidentes. Fueron todos menos Tabaré Vázquez, que tenía otras actividades de campaña electoral.

No es la primera vez que, de una manera u otra, la inminencia de las elecciones IMPIDE o DISTORSIONA la discusión de los principales temas políticos de interés nacional. Como hay elecciones, no se puede discutir

A veces es un obstáculo parcial, lo que hace es distorsionar. En vez de una discusión hay una riña, cruce de acusaciones, agresiones y chicanas. Todo más teatral que real porque en el fondo los políticos profesionales, que acusan de "corporativismo" a otras instancias de participación popular, son uno de los sectores más corporativos de la sociedad uruguaya en la defensa de sus privilegios, no solo los económicos (que, aunque inmoral, es un producto derivado) también y antes que nada de su lugar estamentario y monopólico en la vida política.

También distorsionador es el interés electoral de los partidos, si es cierto eso de que es porque hay elecciones que se discute sobre la muerte de un comerciante para robarlo, o las coimas en la contratación de empresas en Salud Pública. Y peor aún si en vez de aprovechar que esos temas se planteen en la discusión como debe ser, para que los partidos hagan sus propuestas, ¡se use la excusa electoral para no discutir!

Por eso a veces simplemente no hay debate. Hay monólogos paralelos. Depende de la táctica que defina cada candidato y cada partido. Este fue el caso.

Rafael Michelini en "Sonia", en una de esas discusiones encrespadas que solo agregan confusión y deterioro de una cultura de debate, ensayó ante una pregunta directa sobre esa actitud de Tabaré, una posible defensa: Era uno contra seis, sería participar en desventaja

¿Cuál desventaja, si los demás estarían (y estuvieron) en las mismas condiciones? Y de inmediato Rafael pasa a negar su propio argumento, tampoco le sirve un debate Tabaré-Lacalle Pou, porque Bordaberry y Mieres los acusarían de dejarlos afuera.

Vamos, no es tan difícil si se quiere hacer. Si es tan imprescindible ese formato de debate binario (y no sabemos por qué) alcanzaría con armar una "fixture de debates" para que cada uno confronte a los demás uno por uno, son 7+6+5+4+3+2+1, 28 debates. Se cubre todo en cuatro semanas sin tener necesidad siquiera de recurrir al formato FIFA de hacer dos en un día. Tampoco molestaría a las recorridas de los candidatos en la campaña, porque pueden acordar encontrarse en tal o cual localidad, como ha ocurrido de hecho, y puede transmitirse igual a todo el país.

Hasta se puede reglamentar la trasmisión de los debates en la ley de medios que está en discusión, sin aprobarse todavía, porque otro inconveniente de las elecciones es que impiden que se aprueben algunas leyes necesarias. No solo dificultan el debate de ideas en el que deberían basarse, también el funcionamiento institucional que es para lo deberían estar destinadas.

No llama la atención entonces que aparezca la propuesta de eliminarlas, Tabaré y Lucía quieren empezar ya mismo eliminado las elecciones internas

Antes de que terminemos sustituyendo las elecciones por los una serie de golpes de Estado alternativos, como ocurre en otros lados, habría que pensar un poco.

Lo que tenemos en Uruguay NO ES una democracia, es una "partidocracia". Aplico el término sin coincidir por ello con algunas corrientes de filosofía política que lo usan. Lo hago en el sentido de EXPROPIACIÓN DE LOS DERECHOS DEL CIUDADANO por parte de los partidos, que forman en conjunto un estamento político-burocrático que funciona bajo la forma de fracciones que compiten entre sí, pero siempre dentro de un universo de monopolio compartido u oligopolio, pactado a veces en forma explícita y a veces tácita, para poner primero sus intereses comunes como estamento. Esa disputa  reduccionista y sustitutiva pretende pasar por democracia.

En algunos países la Constitución reserva expresamente para los partidos algunos derechos políticos en exclusividad, o limita o condiciona fuertemente el ejercicio directo de los derechos políticos de la gente por fuera de los partidos.

Es un gobierno "para" el pueblo según lo entienda cada partido o todos ellos, según su criterio, pero de ninguna manera POR el pueblo

Esto explica que no haya mucho interés entre los paridos en promover las formas de democracia directa como los plebiscitos, a no ser que puedan usarlos al menos parcialmente en provecho de su parte en la disputa oligopólica. Para que el pueblo decida cuando a mí me conviene.

Que la sociedad moderna no pueda funcionar al modo del ágora griega no implica que se descarten otras formas posibles de democracia directa, aunque sean parciales

En esta mesa redonda que comentamos, a la pregunta de si apoyan la iniciativa plebiscitaria sobre la megaminería solo el más pequeño de todos, el Partido de los Trabajadores, dijo acompañarla. Dos de los presidenciables (del Partido Nacional y del Independiente) se retiraron luego de intervenir porque tenían otros compromisos. Pedro Bordaberry del Partido Colorado sugirió un poco en broma que se retiraron antes porque se venían venir esa pregunta. No había que ser muy inteligente para eso, si la instancia estaba convocada por los impulsores del plebiscito, La respuesta de Pedro fue que estaba totalmente de acuerdo pero que habría que pensarlo mejor. ¿Y si tenías una idea mejor, por qué no hablaste antes?

Si dejamos aparte la vergonzosa actitud de Tabaré (que no hay quien pueda superar) lo más deplorable de todo lo demás fue la respuesta de César Vega, por el Partido Ecologista Radical Intransigente. Tanto, que vale la pena detenerse en ella, no por la importancia que pueda tener ese pequeño partido ni por ningún interés en atacarlo), sido por las cosas que dio Vega ante la "pregunta incómoda"

Podríamos decir que alargó su discurso en temas secundarios y se gastó todo el saldo para terminar en "lo lamento pero tengo que cortar" sin dejar terminada la respuesta a la pregunta concreta, "pero no vamos a hablar de eso".

Podemos decir que esbozó dos argumentos, el primero es que el plebiscito propuesto estaría resolviendo "sin fecha de vencimiento" comprometiendo a las próximas generaciones, y el segundo que Tabaré hizo lo que quiso con el plebiscito del agua, que él, Vega, acompaño con energía. Podríamos decir que no es cierto que sea lo mismo la presencia de una pequeña empresa mixta del agua, inconstitucional, frente a lo que podría haber pasado si esa reforma constitucional del agua no hubiese existido, pero sería casi una exquisitez y "tampoco vamos a hablar de eso"

Dos cosas:

UNA. César da dos argumentos, uno detrás del otro, que se contradicen entre sí. Si no es correcto hoy resolver sobre el hierro atando a las próximas generaciones ¿por qué era correcto resolver de la misma forma sobre el agua hace diez años? Lo cierto es que lo que ata a las próximas generaciones es NO RESOLVER HOY y dejar que se dilapide el recurso en beneficio del capital extractivista.Preservando el recurso se preserva la libertad de las próximas generaciones, que tal vez decidan usarlo mañana si tienen otra tecnología que permita una extracción no predatoria,

OTRA. Como no me gusta la sopa me como dos platos. La reforma constitucional del agua no impidió una empresa privada de agua. ¿Qué hacemos ante esto? Que no haya NINGÚN IMPEDIMENTO CONSTITUCIONAL a lo que puedan hacer a su criterio los partidos políticos, para quienes César en la última parte de su larga intervención reclamó plena libertad (habiendo visto como la han usado). En medio de ese canto libertario César decidió cortarla, ya había hablado demasiado.

Toda la libertad al "representante". Ninguna libertad al simple ciudadano. Y si traemos esto es solamente porque demuestra la fuerza inercial de esta cultura partidocrática, el pequeño benjamín recién nacido ya viene con los vicios heredados de sus mayores.

Y así, cuando se crece, pasa lo que ahora vemos. El ansia por ocupar la silla de gobierno hace que sea MEJOR NO DAR LA CARA en el intercambio de ideas porque eso puede ser un peligro, mejor dejar allí la silla vacía.