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Un enigma amenaza a Dilma Rousseff

Eric Nepomuceno

La Jornada 31/08/14

En poco más de dos semanas, la evangélica devota y militante ambientalista radical Marina Silva, nombrada oficialmente candidata del PSB (Partido Socialista Brasileño) a la presidencia de Brasil, irrumpe en el escenario electoral como un fenómeno capaz de dejar atónitos a todos los analistas. Y lo hace con tanta intensidad, que –a juzgar por las encuestas de los últimos días– podrá inclusive amenazar, de manera contundente, las intenciones de Dilma Rousseff, del PT, de logar otro mandato presidencial.

De momento, acorde a las encuestas y sondeos electorales, Marina Silva logró lo que Dilma hasta ahora no había logrado hacer; que las pretensiones de Aécio Neves –del mismo partido que el ex presidente Fernando Henrique Cardoso– quedase como un helado en una vereda bajo el sol. La estampida de Marina Silva en los sondeos derritió las posibilidades de Neves y es casi seguro que, por primera vez en 20 años, una disputa presidencial en Brasil no repita la polarización de Cardoso y el PT.

Ese vuelco inesperado –y determinante– en el escenario electoral brasileño, se debe a una tragedia, la muerte, en un accidente aéreo, del entonces candidato del PSB, Eduardo Campos. Marina, su candidata a vicepresidente, lo reemplazó, luego de días de intensa disputa interna. Y en poco más de dos semanas logró no sólo remontar todos los niveles de intención de votos que Campos había logrado en las encuestas electorales (las últimas de su vida lo dejaban con 8 por ciento de preferencia), sino alcanzar, el pasado viernes, a Dilma Rousseff (34 a 34 por ciento de intención de voto de los encuestados). Y más: en todas las proyecciones para la segunda vuelta, Marina saca una ventaja de por lo menos ocho puntos sobre la actual presidente.

De momento, todos parecen atónitos, tanto los que giran alrededor de ese inesperado eje llamado Marina como los estrategas de los que, hasta ahora, eran los dos principales adversarios: Dilma Rousseff y Aécio Neves. Había plena conciencia de que la entrada de Marina Silva en la disputa significaría problemas para los dos, especialmente para Neves. Pero nadie parecía preparado para el tamaño del impacto que la nueva candidatura podría provocar.

Cualquier análisis, tanto de la candidata como de su programa de gobierno, formalmente presentado el pasado viernes, deja en evidencia que se trata de un amontonado de contradicciones cuya consistencia es semejante a la de la yema de un huevo estrellado. Su programa es conservador en la economía y progresista en el campo social, pero cualquier analista que intente hacer que sus promesas en el campo social cuadren con sus compromisos en la línea neoliberal de la economía, llegará a la conclusión de que aun creciendo a niveles chinos desde el primer minuto de su primer día de gobierno, Brasil no tendrá cómo cumplir lo que ella promete. Y no hay que ser economista ni nada –basta con saber leer y tener alguna memoria– para ver que la velocidad con que Marina Silva cambió de opinión sobre temas que van del aborto al matrimonio entre personas del mismo sexo, pasando por la cuestión de la legalización de las drogas, hace con que su discurso parezca, por lo menos, sospechoso.

Nada de eso, sin embargo, parece –en este momento– importante para el grueso del electorado brasileño. Esa figurita frágil, siempre envuelta en paños sobrios, reiterando hasta el hartazgo sus orígenes humildes (trata de presentarse como un Lula en faldas) y distribuyendo discursos que a pesar de incomprensibles suenan a algo promisorio, se tornó una amenaza real. Propone una nueva política, para suplantar a la vieja política, la que está ahí, sobre el terreno, y de la cual los brasileños, con mucha razón, están hartos.

Lo que sorprende es que nadie parece recordar que la misma trayectoria de Marina es un amontonado de contradicciones. De origen extremamente humilde, surgió de la izquierda católica, fue militante del PT de Lula desde sus orígenes. De católica extrema, pasó a una de las sectas evangélicas que en Brasil se reproducen como hongos después de la lluvia. Y del PT pasó primero al PV (Partido Verde, bajo cuya sigla logró 19 por ciento de los votos en las presidenciales del 2010). Del PV pasó a intentar crear su propio partido, de nombre insólito (Red Sustentabilidad), y al no lograrlo se unió, de último minuto, al PSB.

No cuenta con ninguna alianza significativa que pueda darle respaldo parlamentario para gobernar; presenta un programa de gobierno que es como un caleidoscopio que no para de girar por un solo instante, y dispara promesas de futuro que ni siquiera en un viaje de ácido lisérgico serían viables.

Pero nada de eso parece importar. Lo que importa, para parcelas cada vez más visibles del electorado, es que Marina Silva, cuya consistencia política corresponde a su fragilidad física, concuerda con un fuerte y profundo deseo de cambio.

Desde el principio de la actual campaña presidencial, que hasta hace poco más de dos semanas oponía a Dilma Rousseff de un lado y a Aécio Neves de otro, surgía estridente, en todos los sondeos, un dato: 70 por ciento de los entrevistados querían cambios.

Dilma no supo convencer que con ella las cosas seguirían cambiando. Aécio no logró demostrar que no es más que un playboy provinciano, con un discurso que no merece ninguna confianza.

Ahora Marina surge con aires de santa milagrosa. Tiene la consistencia de un flan. Pero trae el discurso oportuno. Ese es el mayor peligro que planea sobre mi país.

Un nexo directo entre Marina Silva y Elisa Carrió

urgente24.com

Para quienes, con algún menosprecio, afirman que Marina Silva es "la Elisa Carrió brasilera", resulta que apareció el periodista ex catequista Juan Arias, para establecer una notable similitud posible: la reivindicación de Hannah Arendt,

Quien es ARENT : Nació en Hannover como Johanna Arendt, pero se la conoce como Hannah Arendt, filósofa política de origen judío, que obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1951 luego de que el régimen nacionalsocialista le retirase la nacionalidad alemana, en 1937, por lo que fue apátrida 14 años. Enorme defensora del "pluralismo", ella rechazaba ser clasificada como "filósofa" y también se distanciaba del término "filosofía política"; prefería que sus publicaciones fueran clasificadas dentro de la "teoría política". Gracias al pluralismo, se generaría el potencial de una libertad e igualdad políticas entre las personas. Ella insistió en la necesidad de tener la perspectiva de la inclusión del Otro. Arendt propiciaba formas de democracia directa antes que la democracia representativa tal como se la conoce hoy día. En la Argentina la reivindica Elisa Carrió. La diputada nacional ex UCR, fundadora del ARI y luego de la Coalición Cívica ARI, hoy día en el Frente Amplio UNEN, creó el Instituto Hannah Arendt en la Argentina. Y Arendt es la inspiración de Marina Silva en Brasil, tal como lo explica la  siguiente nota

Hannah Arendt, la musa ideológica de Marina Silva

La crítica a la “vieja y arrogante política” de los partidos o la predilección por la democracia directa son algunas de las influencias

JUAN ARIAS 1 SEP. 2014 -  El País internacional

¿En quién se inspira intelectualmente la candidata, Marina Silva? ¿En la lectura de qué textos ha bebido sus reflexiones que a muchos le parecen enigmáticas, crípticas, “soñáticas”, diferenciadas del lenguaje común de los otros políticos?

Una de sus fuentes es la pensadora alemana de origen judía, Hannah Arendt, fallecida en 1975, que perdió, durante la Segunda Guerra Mundial su nacionalidad alemana y sus derechos políticos por diez años. Tras haber sido enviada a un campo de concentración nazi del que consiguió huir, acabó recibiendo la nacionalidad norteamericana y fue catedrática en la Universidad de Chicago y en la New School of Social Reserche en Nueva York.

Conceptos políticos barajados por Marina, se encuentran en los escritos, por ella citados, de esta filósofa alemana, como la crítica dura a la “vieja y arrogante política” de los partidos, la predilección de la democracia directa a la representativa, el uso de plebiscitos para dar voz a la gente, la puja por reunir a los diversos, y hasta la idea de conjugar política con sueños, milagros y hasta religión.

En Francia, donde se exilió huyendo del nazismo, Arendt conoció a los grandes intelectuales de la época, como Walter Benjamin. Antes, en Berlín, estudió teología y filosofía con Soren Kierkegaard. Fue también alumna de Martin Heidegger, y Rudolf Bultmann.

Su rechazo de los totalitarismos de izquierdas y de derechas y su defensa del pluralismo político hizo que sus escritos sobre la filosofía existencial y su reivindicación de una discusión política en total libertad, le otorgaron en Europa y América un papel importante en el debate de ideas de mediados del siglo pasado. Por su contribución al análisis de la política recibió el Premio Lessing de 1959 y el Sonning de 1975 otorgado por la Universidad de Copenhague en Dinamarca que ya habían sido otorgados a personajes como la escritora Simone de Beauvoir y al cineasta Ingmar Bergman.

Arendt se ha negado siempre a ser vista como filósofa. Ella se considera una “analista política”. Y son muchas de sus ideas sobre política las que justamente ha asimilado la ecologista brasileña, Silva, que pretende serla segunda mujer que llegue a la Presidencia de la República.

El título de un artículo de Marina que llamó la atención, sobre lo “improbable e imprevisible”, en política y en la vida, que reflejaba ya una especie de profecía de lo que le tocaría vivir en estas elecciones que ella ha llegado a considerar como una especie de milagro, aparece literalmente en los escritos de la pensadora judía.

Interrogándose sobre la política, Arendt escribe: “Si el sentido de la política es la libertad, es en este espacio- y no en ningún otro- donde tenemos el derecho de esperar milagros. No porque creamos en ellos, sino porque los hombres, en la medida en que pueden actuar, son capaces de llevar a cabo lo improbable e imprevisible, lo sepan o no”. Y añade: “La pregunta de si la política tiene aún algún sentido, aún cuando acabe en la fe en los milagros- ¿Y donde deberían acabar sino?-nos conduce inevitablemente de nuevo a la pregunta por el sentido de la vida”.

Marina, inspirándose en esas palabras de la pensadora judía escribió hace seis años en su artículo citado: “El sentido de la política es la libertad. Los ciudadanos y ciudadanas están creando una política libre, viva, en la academia, en los movimientos culturales, en el consumo consciente, en internet, en las empresas, en las ONGs, en las iglesias. El grande desafío de la democracia es crear espacios múltiples de participación política, en los que los partidos sean partícipes y no guías. Los hombres son aptos a realizar lo improbable y lo imprevisible. Es lo que la sociedad brasileña está haciendo. Y los partidos aún no se han enterado”

La candidata que creó el significativo partido llamado “Red sustentabilidad”, es decir una “red”, más que un partido, donde caben todas las ideas se inspiró seguramente en la idea filosófica de Arendt cuando defiende que el poder es aquello que “nace de la acción conjunta, concertada, de manera que pertenezca a un grupo”. Esa idea nace, según la pensadora judía, de la conciencia de que “somos un hacerse”, no algo del todo concluido, sino algo que nace de la “duplicidad original de cada individuo”. Nos vamos realizando, según ella, a través de un diálogo de todos que al final puede darnos la impresión de que hemos acabado cambiando de opinión”

De Marina se ha dicho, en efecto, que suele llevar con los suyos el dialogo sobre un tema hasta el agotamiento y que al final ella puede acabar cambiando de opinión arrastrada por lo que Arendt llama “la fuerza de la deliberación común”.

Existe hasta una coincidencia en la identidad religiosa de Marina y Arendt. Esta última a pesar de su origen judía, estudió con dos grandes pensadores y teólogos protestantes, los luteranos, Soren Kierkegaard y Rudolf Bultmann, y llegó a defender su tesis sobre la idea de amor del Padre de la Iglesia Católica, San Agustín.

Marina, fue católica, seguidora de la teología progresista y social de la Teología de la Liberación y después ingresó en el protestantismo por manos de la Iglesia Evangélica. Hay hasta quién ve en algunas de las ideas económicas de Marina una inspiración del protestante Calvino, como el aprecio por la austeridad de vida y por la idea clave de que el “esfuerzo personal” agrada a Dios hasta el punto que acabaría bendiciéndolo hasta con el triunfo económico.

De Marina siempre se ha dicho que es más una cultivadora de la “espiritualidad” que de la “religión”, por lo que es vista como una evangélica discreta, despojada de fanatismo. Y fue el luterano Kierkegaard, en quién se inspiró Ardendt, quien acuñó la idea de que “la espiritualidad está por encima de la fe religiosa”.

El fuerte acento ético en el pensamiento de Marina aparece muy evidente en los escritos de Arendt que resume la moral política en el sentido de “coherencia”. La ética, la pensadora judía la extrae del filósofo Sócrates cuando afirma que “es preferible padecer una injusticia que cometerla” y que “es mejor ser víctima que autor de una injusticia”

Las ideas de la pluralidad de la política, de la fuerza de “unir a los diferentes”, que aparecen en el repertorio marianista, están todas ellas en evidencia en la obra de Arendt. Marina había ya escrito hace seis años cuando aún era Ministra de Medio Ambiente de Lula: “Si tengo un ejemplo que dar en mi trayectoria es el del coraje, que no es la fuerza bruta si no el saber manejar sueños y catalizar energías”.

La política Marina está llevando hasta el extremo la idea de Arendt de “unir a los diferentes” cuando afirma querer en un futuro gobierno por ella dirigida tener juntos a Lula y a Cardoso.

El mantra de Marina de que es posible en política conciliar “pragmatismo y sueños” es también otra de las ideas claves extraída de la pensadora judía, referencia intelectual y hasta religiosa de la candidata evangélica.

Quién desee conocer mejor todo aquello de que hoy es acusada Marina, que lea a la pensadora existencialista judía, Hannah, una especie de musa intelectual de la Juana de Arco brasileña.

Hay quién se pregunta ya, como Elio Gaspari si la guerrera Marina, no acabará también en la hoguera que quitó la vida a la santa francesa. O bien, perseguida como la judía Arendt, porque sus sueños y profecías políticas infunden aún miedo a la “vieja política”