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Crece la fractura K: Duro ataque de Verbitsky a Berni

Sergio Berni es un producto kirchnerista, no hay dudas de ello. Lo eligió Néstor Kirchner y lo promovió Cristina Fernández de Kirchner. El origen político del senador provincial bonaerense en uso de licencia se encuentra en Santa Cruz. Las apuestas patrimoniales privadas de Berni se encuentran en la provincia de Santa Cruz. Horacio Verbitsky no es un producto kirchnerista pero se ha aferrado al Frente para la Victoria, intentando convertirse en un gurú del rumbo político de la vertiente no peronista del kirchnerismo. Cercano a Carta Abierta, líder del Centro de Estudios Legales y Sociales, es una influyente pluma editorial del diario Página/12, que sostiene el Estado K. Por eso es tan interesante la fractura entre ambos, que expresa una ruptura profunda que hay en el mundo K.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).7/8/14

 No pueden convivir 2 enfoques tan diferentes sobre la política de seguridad, la represión de los oKupas de lugares públicos y las políticas de prevención. Pero la Administración Cristina lo intenta, en un ejercicio de esquizofrenia tan complicado de entender como hacia dónde va la economía K

Sergio Berni opina bien diferente a Horacio Verbitsky. Pero ambos integran el cada vez más difuso Frente para la Victoria

Pero, además, ambos se preparan para lo que vendrá, horizonte en el que Verbitsky tendrá mucho más para perder que Berni, según los candidatos presidenciales en danza. De todos modos, Verbitsky por ahora se aferra al presente porque considera que si el ladriprogresismo retrocede ahora, ¿qué le queda para después?

En tanto Berni considera que ya no hay espacio para el enfoque ladriprogre del conflicto social cuando es evidente que avanza el conflicto social, que tanto espera la izquierda

Es cierto que Berni cree que Verbitsky es inofensivo: tanto reclamó el despido de Ricardo Casal en Provincia de Buenos Aires, y ahí está... en funciones. Cuando desdoblaron el Ministerio, la otra porción se la concedieron a Alejandro Granados, pese a Verbitsky

Pero eso no quita peso en el mundo ultra K a la ofensiva de Verbitsky, aunque le cuestionarán que tenga que recurrir al periodista Marcelo Longobardi, bien opositor a los K, como ejemplo de hombría ante Berni

No olvidar que esto ocurre en una Administración con antecedentes en el uso de la Gendarmería Nacional para ensayar tareas de inteligencia doméstica sobre movimientos contestatarios, algo normal en cualquier país menos en la Argentina K, que lo hace pero en público lo condena y castiga...

Aquí un recorte de esa ofensiva contra Berni en el diario Página/12 ,7/8/14 un medio paragubernamental desde donde se cuestiona a un funcionario gubernamental. Todo bien pero... el problema es que tanto Verbitsky como Berni afirman tener el favor de Cristina Fernández de Kirchner...

"Con gorra de alguna de las fuerzas de seguridad y atuendo deportivo que puede confundirse con el uniforme de fajina del militar que le gustaría ser, el médico Sergio Berni, quien también dice ser abogado, se multiplica, a cualquier hora del día o de la noche. No teme a nada ni nadie, y menos que nada al ridículo.

No está en discusión su entrega a la tarea, sino su legalidad, su eficacia y su compatibilidad con el proyecto político que integra. Su principal recurso discursivo es la descalificación del antagonista. Si Aldo Rico decía que los soldados no dudan, porque la duda es la jactancia de los intelectuales, Berni sostiene que no filosofa sobre seguridad porque está todos los días en la trinchera. Así explicó su inasistencia al Encuentro Federal por una Seguridad Democrática y Popular en el Salón Azul del Congreso, del que sí participaron los diputados nacionales Andrés Larroque, Horacio Pietragalla, Remo Carlotto y Jorge Rivas; los precandidatos presidenciales Agustín Rossi, Julián Domínguez y Jorge Taiana; el Secretario de Justicia, Julián Alvarez; los titulares de la ANSES y de la Sedronar, Diego Bossio y Juan Carlos Molina; el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; organizaciones sociales y de Derechos Humanos y familiares de víctimas de la violencia institucional

Hace dos semanas, Berni interrumpió con virulencia a la periodista Cynthia García, un femenino( nder: femeninio ultra k,  678, ortiva de VHMorales) que cuestionaba la represión a los trabajadores de Lear: le dijo que la Gendarmería actúa “constitucionalmente” porque “las rutas son para circular”, ignorando la vasta jurisprudencia sobre la jerarquía de derechos en conflicto, que privilegia la libertad de expresión, como queda claro en los proyectos de regulación que a pedido de CFK se están discutiendo en la Cámara de Diputados. La desafió a que lo acompañara a las cuatro y media de la mañana cuando hubiera un corte y probara a desalojarlo de otro modo. Cuando ella replicó que no era su función, Berni la desdeñó: “Esto no es una cuestión de intelectualidad, esto es sentido común”

Esta semana intentó aplicarle el mismo esquema a Marcelo Longobardi, un masculino que desdeña quedar a la izquierda de Berni. El periodista dijo que los alumnos de una escuela de Villa Lugano llevaban dos semanas sin clases porque nadie les garantizaba la seguridad: “Usted dice conocer la villa pero yo sólo lo veo jugando al golf. El que está en el barrio, con los pies en el barro todos los días soy yo”, le contestó El ex columnista de la Escudería Hadad, hoy en el Grupo Clarín, tiene más claro que Berni quiénes dan las órdenes y quiénes las obedecen, y lo puso en su lugar con un desplante al tono: “Yo voy a jugar al golf todo lo que se me canten las pelotas, ¿estamos claros?”. Pero además de mostrarle quién la tiene más larga expuso un razonamiento impecable: un ciudadano hace lo que quiere con su tiempo libre pero el trabajo del funcionario es “garantizar que haya clases”

Siguiendo el ejemplo de su admirado ex carapintada Rico, Berni arrugó ante Longobardi y luego de la tanda le pidió perdón. Después de dos días defendiendo al coronel Galeano, justificó su despido, decidido por Cristina. Cuando la última semana le preguntaron por mi nota “Muchos Machos Malos”, se escondió debajo de las polleras de Francisco: dijo que no discute con alguien que “también ha dicho cosas del Papa”. Un hombre de acción

Y algo más:

"La presidente CFK despidió al Coordinador de las fuerzas de seguridad Roberto Ángel Galeano y le hizo asumir la decisión al Secretario de Seguridad Sergio Berni, como precio para conservarle el cargo, aunque fue él quien impartió las órdenes ejecutadas por el coronel carapintada. A Berni no le preocupa la exactitud de lo que afirma. El jueves un comunicado del Ministerio de Seguridad pretendió que el jefe del destacamento de Gendarmería de Campo de Mayo, Juan Alberto López Torales, había actuado de acuerdo con la ley y seguido los procedimientos establecidos para liberar la ruta. El mismo día, Berni dijo que el automovilista Christian Romero no fue acusado de atropellar a López Torales, sino por violar las leyes de tránsito.

Pero la imputación de la Gendarmería contra Romero en la causa judicial es por acelerar, atropellar y lesionar al gigante saltarín. También pretendió que Galeano era su asesor y que no tenía autoridad sobre la Gendarmería, cuando todos saben que no es así: Berni quiso nombrarlo como Subsecretario de Seguridad pero Nilda Garré, que como ministra de Defensa lo había pasado a retiro por su participación en el alzamiento carapintada, dijo que sería una incongruencia y Cristina rehusó firmar el decreto. Pero Garré dejó Seguridad en junio de 2013, y en septiembre Berni contrató a Galeano como coordinador de las fuerzas de seguridad. No como asesor. Ese es el contrato que ayer Cristina ordenó rescindir

El comunicado, que contradice todo lo que Berni venía diciendo, ni siquiera fue incluido en la página electrónica del Ministerio y la presidencia se encargó de que llegara a los medios, comenzando por la agencia oficial Télam, pese a que atribuye la decisión a Berni. Dice que “Galeano incumplió con las responsabilidades contenidas en los ‘Criterios mínimos sobre actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicas’, documento elaborado con el aporte de organizaciones sociales que fija el marco de actuación de las fuerzas federales” y que su conducta “contradice los lineamientos ministeriales de prudencia y de profesionalidad en la gestión de la seguridad pública”

A tan alto precio personal, Berni conservó su cargo y el del gendarme que siguió sus directivas. Pero el problema va mucho más allá del ahora despedido comando militar. El comunicado ratificó las “directivas políticas vigentes desde 2003 que preservan la integridad física de las personas en manifestaciones públicas” por lo cual un funcionario del ministerio “debe estar a cargo de los procedimientos que requieren el empleo de la fuerza legítima en el terreno, para asegurar que la intervención sea proporcional y eficaz”

Sin embargo, y por detrás de la polémica que entretiene a los gobiernos porteño y nacional, las respectivas policías practican una violencia institucional exacerbada como forma de control del territorio, ya sea ante protestas sociales o hechos sindicados como delictivos. Esto va asociado a la participación de sectores de las propias fuerzas en los delitos que deben combatir y al castigo concentrado en militantes sociales o vecinos humildes. La manipulación informativa presenta esos hechos como episodios de una batalla épica con lo que en forma genérica se denomina el narcotráfico, de lo cual luego no se encuentra huella en los expedientes judiciales, por inexistencia de delito. Un periodismo sin más fuente que los funcionarios interesados contribuye a crear un clima que a su vez justifica nuevas actuaciones similares

Lo más preocupante es la idea, basada en encuestas de opinión, de que esas prácticas aberrantes cuentan con amplia aceptación social y construyen una candidatura. Hay tanta competencia que el pionero Sergio Massa corre el riesgo de parecer tibio y tolerante

Sergio Berni es un producto kirchnerista, no hay dudas de ello. Lo eligió Néstor Kirchner y lo promovió Cristina Fernández de Kirchner. El origen político del senador provincial bonaerense en uso de licencia se encuentra en Santa Cruz. Las apuestas patrimoniales privadas de Berni se encuentran en la provincia de Santa Cruz. Horacio Verbitsky no es un producto kirchnerista pero se ha aferrado al Frente para la Victoria, intentando convertirse en un gurú del rumbo político de la vertiente no peronista del kirchnerismo. Cercano a Carta Abierta, líder del Centro de Estudios Legales y Sociales, es una influyente pluma editorial del diario Página/12, que sostiene el Estado K. Por eso es tan interesante la fractura entre ambos, que expresa una ruptura profunda que hay en el mundo K.

 

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).7/8/14

 No pueden convivir 2 enfoques tan diferentes sobre la política de seguridad, la represión de los oKupas de lugares públicos y las políticas de prevención. Pero la Administración Cristina lo intenta, en un ejercicio de esquizofrenia tan complicado de entender como hacia dónde va la economía K.

 

Sergio Berni opina bien diferente a Horacio Verbitsky. Pero ambos integran el cada vez más difuso Frente para la Victoria.

 

Pero, además, ambos se preparan para lo que vendrá, horizonte en el que Verbitsky tendrá mucho más para perder que Berni, según los candidatos presidenciales en danza.

 

De todos modos, Verbitsky por ahora se aferra al presente porque considera que si el ladriprogresismo retrocede ahora, ¿qué le queda para después?

 

En tanto Berni considera que ya no hay espacio para el enfoque ladriprogre del conflicto social cuando es evidente que avanza el conflicto social, que tanto espera la izquierda.

 

Es cierto que Berni cree que Verbitsky es inofensivo: tanto reclamó el despido de Ricardo Casal en Provincia de Buenos Aires, y ahí está... en funciones. Cuando desdoblaron el Ministerio, la otra porción se la concedieron a Alejandro Granados, pese a Verbitsky

 

Pero eso no quita peso en el mundo ultra K a la ofensiva de Verbitsky, aunque le cuestionarán que tenga que recurrir al periodista Marcelo Longobardi, bien opositor a los K, como ejemplo de hombría ante Berni.

 

No olvidar que esto ocurre en una Administración con antecedentes en el uso de la Gendarmería Nacional para ensayar tareas de inteligencia doméstica sobre movimientos contestatarios, algo normal en cualquier país menos en la Argentina K, que lo hace pero en público lo condena y castiga...

 

Aquí un recorte de esa ofensiva contra Berni en el diario Página/12,7/8/14 un medio paragubernamental desde donde se cuestiona a un funcionario gubernamental. Todo bien pero... el problema es que tanto Verbitsky como Berni afirman tener el favor de Cristina Fernández de Kirchner...

 

"Con gorra de alguna de las fuerzas de seguridad y atuendo deportivo que puede confundirse con el uniforme de fajina del militar que le gustaría ser, el médico Sergio Berni, quien también dice ser abogado, se multiplica, a cualquier hora del día o de la noche. No teme a nada ni nadie, y menos que nada al ridículo.

 

No está en discusión su entrega a la tarea, sino su legalidad, su eficacia y su compatibilidad con el proyecto político que integra. Su principal recurso discursivo es la descalificación del antagonista. Si Aldo Rico decía que los soldados no dudan, porque la duda es la jactancia de los intelectuales, Berni sostiene que no filosofa sobre seguridad porque está todos los días en la trinchera. Así explicó su inasistencia al Encuentro Federal por una Seguridad Democrática y Popular en el Salón Azul del Congreso, del que sí participaron los diputados nacionales Andrés Larroque, Horacio Pietragalla, Remo Carlotto y Jorge Rivas; los precandidatos presidenciales Agustín Rossi, Julián Domínguez y Jorge Taiana; el Secretario de Justicia, Julián Alvarez; los titulares de la ANSES y de la Sedronar, Diego Bossio y Juan Carlos Molina; el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; organizaciones sociales y de Derechos Humanos y familiares de víctimas de la violencia institucional.

 

Hace dos semanas, Berni interrumpió con virulencia a la periodista Cynthia García, un femenino que cuestionaba la represión a los trabajadores de Lear: le dijo que la Gendarmería actúa “constitucionalmente” porque “las rutas son para circular”, ignorando la vasta jurisprudencia sobre la jerarquía de derechos en conflicto, que privilegia la libertad de expresión, como queda claro en los proyectos de regulación que a pedido de CFK se están discutiendo en la Cámara de Diputados. La desafió a que lo acompañara a las cuatro y media de la mañana cuando hubiera un corte y probara a desalojarlo de otro modo.

 

Cuando ella replicó que no era su función, Berni la desdeñó: “Esto no es una cuestión de intelectualidad, esto es sentido común”.

 

Esta semana intentó aplicarle el mismo esquema a Marcelo Longobardi, un masculino que desdeña quedar a la izquierda de Berni. El periodista dijo que los alumnos de una escuela de Villa Lugano llevaban dos semanas sin clases porque nadie les garantizaba la seguridad: “Usted dice conocer la villa pero yo sólo lo veo jugando al golf. El que está en el barrio, con los pies en el barro todos los días soy yo”, le contestó.

 

El ex columnista de la Escudería Hadad, hoy en el Grupo Clarín, tiene más claro que Berni quiénes dan las órdenes y quiénes las obedecen, y lo puso en su lugar con un desplante al tono: “Yo voy a jugar al golf todo lo que se me canten las pelotas, ¿estamos claros?”. Pero además de mostrarle quién la tiene más larga expuso un razonamiento impecable: un ciudadano hace lo que quiere con su tiempo libre pero el trabajo del funcionario es “garantizar que haya clases”.

 

Siguiendo el ejemplo de su admirado ex carapintada Rico, Berni arrugó ante Longobardi y luego de la tanda le pidió perdón. Después de dos días defendiendo al coronel Galeano, justificó su despido, decidido por Cristina. Cuando la última semana le preguntaron por mi nota “Muchos Machos Malos”, se escondió debajo de las polleras de Francisco: dijo que no discute con alguien que “también ha dicho cosas del Papa”. Un hombre de acción.

 

Y algo más:

 

"La presidente CFK despidió al Coordinador de las fuerzas de seguridad Roberto Ángel Galeano y le hizo asumir la decisión al Secretario de Seguridad Sergio Berni, como precio para conservarle el cargo, aunque fue él quien impartió las órdenes ejecutadas por el coronel carapintada. A Berni no le preocupa la exactitud de lo que afirma. El jueves un comunicado del Ministerio de Seguridad pretendió que el jefe del destacamento de Gendarmería de Campo de Mayo, Juan Alberto López Torales, había actuado de acuerdo con la ley y seguido los procedimientos establecidos para liberar la ruta. El mismo día, Berni dijo que el automovilista Christian Romero no fue acusado de atropellar a López Torales, sino por violar las leyes de tránsito.

 

Pero la imputación de la Gendarmería contra Romero en la causa judicial es por acelerar, atropellar y lesionar al gigante saltarín. También pretendió que Galeano era su asesor y que no tenía autoridad sobre la Gendarmería, cuando todos saben que no es así: Berni quiso nombrarlo como Subsecretario de Seguridad pero Nilda Garré, que como ministra de Defensa lo había pasado a retiro por su participación en el alzamiento carapintada, dijo que sería una incongruencia y Cristina rehusó firmar el decreto. Pero Garré dejó Seguridad en junio de 2013, y en septiembre Berni contrató a Galeano como coordinador de las fuerzas de seguridad. No como asesor. Ese es el contrato que ayer Cristina ordenó rescindir.

 

El comunicado, que contradice todo lo que Berni venía diciendo, ni siquiera fue incluido en la página electrónica del Ministerio y la presidencia se encargó de que llegara a los medios, comenzando por la agencia oficial Télam, pese a que atribuye la decisión a Berni. Dice que “Galeano incumplió con las responsabilidades contenidas en los ‘Criterios mínimos sobre actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicas’, documento elaborado con el aporte de organizaciones sociales que fija el marco de actuación de las fuerzas federales” y que su conducta “contradice los lineamientos ministeriales de prudencia y de profesionalidad en la gestión de la seguridad pública”.

 

A tan alto precio personal, Berni conservó su cargo y el del gendarme que siguió sus directivas. Pero el problema va mucho más allá del ahora despedido comando militar.

 

El comunicado ratificó las “directivas políticas vigentes desde 2003 que preservan la integridad física de las personas en manifestaciones públicas” por lo cual un funcionario del ministerio “debe estar a cargo de los procedimientos que requieren el empleo de la fuerza legítima en el terreno, para asegurar que la intervención sea proporcional y eficaz”.

 

Sin embargo, y por detrás de la polémica que entretiene a los gobiernos porteño y nacional, las respectivas policías practican una violencia institucional exacerbada como forma de control del territorio, ya sea ante protestas sociales o hechos sindicados como delictivos.Esto va asociado a la participación de sectores de las propias fuerzas en los delitos que deben combatir y al castigo concentrado en militantes sociales o vecinos humildes. La manipulación informativa presenta esos hechos como episodios de una batalla épica con lo que en forma genérica se denomina el narcotráfico, de lo cual luego no se encuentra huella en los expedientes judiciales, por inexistencia de delito. Un periodismo sin más fuente que los funcionarios interesados contribuye a crear un clima que a su vez justifica nuevas actuaciones similares.

 

Lo más preocupante es la idea, basada en encuestas de opinión, de que esas prácticas aberrantes cuentan con amplia aceptación social y construyen una candidatura. Hay tanta competencia que el pionero Sergio Massa corre el riesgo de parecer tibio y tolerante.

 

 Mas del Frente K: Recién ahora "empezamos a perder"... que rostro ¡!!!

Perdimos, compañeros

Nota escrita por Emanuel Herrera, periodista y conductor de "Primer Día", los lunes a las 8 en Radio Universidad

Info blanco sobre negro 5/09/14

Comunicado del Ministerio de Seguridad de la Nación:

“Un video viralizado desde la redes sociales y repetido por algunos canales de televisión incesantemente desde horas de la mañana se ha prestado a lecturas que pretenden inducir a una inversión de la carga de responsabilidades, victimizando a las personas que violan la ley de tránsito y alteran el orden ciudadano en nuestras rutas.

Este video en cuestión muestra la intervención de un jefe de la Gendarmería que a fines de julio decidió detener a un vehículo que circulaba deliberadamente a muy baja velocidad por el carril rápido de la autopista Panamericana con la finalidad de interrumpir la circulación.

La iniciativa del comandante Juan Alberto López Torales fue consecuencia de la negativa a acatar la orden impartida por la fuerza de seguridad federal dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, ante el riesgo de generación de un accidente contra otro vehículo o contra el conjunto de gendarmes apostados en la autopista.

El comandante López Torales actuó en acuerdo con la ley y en cumplimiento de un procedimiento policial dispuesto para liberar las arterias vehiculares interrumpidas por un grupo de personas empeñadas en entorpecer el normal desarrollo del tránsito de todos los ciudadanos.

Los abogados de las personas imputadas de violar el artículo 194 del Código Penal, interrumpiendo las rutas, intentan presionar a la opinión pública alentando lecturas conspirativas en las que sus defendidos, los obstructores permanentes del tránsito, serían en realidad víctimas inocentes."


Un gendarme se tira arriba de un auto, simulando ser atropellado, ante la impotencia de no poder endilgarle delito alguno a un manifestante que se desplaza en auto por la autopista. Perdimos.

El Gendarme monta un show nefasto que termina con cinco oficiales de la fuerza de frontera pisoteando a un tipo innecesariamente y sacando a relucir una impune práctica que, ingenuamente, creímos olvidada. Perdimos.

El video se hace viral, todos nos espantamos y repudiamos al Comandante López Torales. Porque más allá de las diferencias políticas, ideológicas y metódicas que puedan separarnos con las organizaciones de Izquierda, subyace un unánime repudio a la violencia institucional y a la represión como medida coercitiva de la protesta social. En ese punto, todos estamos de acuerdo. Pero perdimos.

Y digo que perdimos porque ahora, como nunca creí que iba a suceder, es el Gobierno Nacional el que respalda, justifica y apaña un método recalcitrante de la fuerza pública. Dice el Ministerio de Seguridad, a cuya ministra no se le conoce ni la voz, que el Comandante López Torales actúo conforme a la ley, que es una víctima y que todo es culpa de los medios.

El Ministerio de Seguridad, conducido virtualmente por el Teniente Doctor Superman Sergio Berni (que de usar los medios para hacer shows sabe demasiado) asegura que es legal que un gendarme se te tire arriba del parabrisas para después culparte, seguramente, de resistencia a la autoridad seguido de atropello de un carancho/oficial.

Para el Ministerio de Seguridad es legítimo, entonces, que tengamos una policía impune que se digne de prácticas retrógradas y represivas. ¿El Estado vuelve a legitimar esto? ¿Nunca Más? ¿Memoria, Verdad y Justicia?

Quiero discutir la interrupción de las vías de tránsito como método de protesta, sin dudas, pero no bajo estos términos. Estoy de acuerdo con ese cuestionamiento, pero me niego a adherir a que la regulación de los mecanismos de protesta sea ejercido a punta de escopeta, gas lacrimógeno y bala de goma. Si eso es lo que propone el Gobierno, entonces perdimos.

Scioli designó al Comisario Granados y aseguró la remasterización de la Maldita Policía. Perdimos nosotros, pero ganaron los exonerados y las agencias de seguridad paralelas. Estamos perdiendo cada vez que la policía le inventa una causa a un pibe de la villa, lo baja a tiros y lo deja tirado en la guardia de un hospital para que muera como un perro. Y si no se muere, después lo muele a palos en un calabozo de comisaría.

Hubo un despertar del costado más nefasto de la política que quiere traducirse en acción a través del poder policial. El aparato estatal, a través del ministerio argumenta a su favor y alienta la impunidad. Vuelve a hablarse de la policía como víctima, introduciendo a una versión discursiva sui géneris que por decantación termina en la teoría de los dos demonios. Si la realidad de ahora en más pretende ser esta, perdimos. Años y conquistas. Perdimos.

Por Emanuel Herrera
@EmaHerreraOK