Los hechos en Ucrania motivan muchas opiniones y discusiones importantes. Se firmó el viernes 5 un alto al fuego entre el gobierno de Kiev y las fuerzas rebeldes de las ciudades insurgentes de Lugansk y Donetz.
En su acostumbrada audición de los lunes por CX36, James Petras se ocupa de este tema el 8 de setiembre
El análisis de Petras tiene varios puntos destacables con los que coincido plenamente. Creo sin embargo que debe ser complementado, y algunos puntos deben aclararse mejor para no dar lugar a confusiones. Por otra parte son ideas muy generalizadas y hay que tenerlas en cuenta. Quiero basarme para ello en otros análisis que he encontrado.
En primer lugar Petras destaca el papel imperialista y agresivo de la OTAN, que ha sostenido al gobierno de ultraderecha de Kiev y lleva adelante una política de presión sobre Rusia, en una disputa interimperialista (aunque Petras no usa caracterización) en la que EEUU y la UE son el bando agresivo.
Luego hace una valorización de la tregua recién firmada:
“La tregua actual es una 'caballo de Troya' y debemos analizar por qué el gobierno en Kiev decide aceptar una tregua... venían de una serie de derrotas, donde la resistencia popular del Este avanzaba y las tropas de Kiev estaban desmoralizadas... entonces acordaron una tregua. ... es una táctica para abrir una negociación... para desarmar la resistencia popular... para acumular armas, para conseguir mayor apoyo de los poderes de OTAN, para reagrupar las fuerzas militares”.
Y agrega una advertencia, que también compartimos porque los hechos inmediatamente posteriores, todavía con la “tinta fresca” de la firma del acuerdo alcanzado, empezaron a confirmar esta visión:
“Debemos estar preparados porque aparecerá algún pretexto que van a utilizar para atacar”.
Esos mismos conceptos son reiterados y desarrollados por Petras en una nota reciente,Ucrania - Tregua o caballo de Troya: retiro, rearme y nueva ofensiva, y en muchos aspectos los hechos más recientes siguen confirmando su validez. Por ejemplo, la OTAN como tal no suministra armas al gobierno de Kiev, pero acepta que sus países miembros sí lo hagan y lo están haciendo sin ocultarlo.
Creo sin embargo que a ese planteo hay que agregar y aclarar algunas cosas, porque aunque Petras no dice en absoluto que las fuerzas rebeldes hubiesen debido rechazar el alto al fuego, del tono de sus palabras podría quedar esta idea en el aire, y es equivocada. Los conceptos que queremos señalar ya han sido planteados en parte por otros articulistas
Es cierto que el gobierno de Kiev se vio forzado por las circunstancias a llegar a un acuerdo de alto al fuego aun a pesar de las presiones, en especial de EEUU más que de la UE donde pese a la posición reaccionaria en común hay matices. El gobierno de Kiev está llevando adelante una costosa guerra en vidas y recursos que no puede sostener durante mucho tiempo, y además está sentado sobre un barril de pólvora: el peligro de un nuevo ascenso de descontento popular por la movilización forzosa y los impuestos de guerra. Ha ido a mendigar armas, dinero y soldados a la OTAN en la cumbre de Gales, pero la OTAN, con Europa en crisis y el efecto rebote de las sanciones que está imponiendo a Rusia, está sentada sobre su propio barril y no se atrevió a pasarse de la raya (aunque sí, como dijimos más arriba, permite que algunos países miembros lo hagan)
También es cierto que el gobierno de Kiev seguirá jugando la carta de la represión y la guerra sí o sí, no tiene otra, Los principales recursos de Ucrania están en el este, tiene que entregarlos a Europa como contrapartida del sostén que necesita para mantenerse en el poder. Y dada su propia debilidad política y falta de unidad interna, solamente puede recurrir al pretexto de la guerra para justificar su política de austeridad extrema, ley marcial, etc.
Y también es cierto, sin duda, que la decisión de los rebeldes de TOMAR LAS ARMAS fue acertada. Las protestas contra el gobierno de Kiev comenzaron siendo completamente pacíficas y nunca fueron actos agresivos y mucho menos criminales como algunos de los actos de la protesta previa Maidan en Kiev. Pero rápidamente el pasaje a la vía armada fue dictado por el imperio de las circunstancias ante el despliegue de fuerzas y las agresiones del gobierno. Sin esa opción el movimiento habría sido aplastado de inmediato.
PERO MÁS CIERTO AUN es que los rebeldes debían firmar el alto el fuego, por dos razones.
En primer lugar “por la razón del artillero” literalmente: tampoco ellos podían seguir soportando los costos de la guerra, porque además estaban sufriendo las bajas más importantes en la población civil. Es una fuerza combatiente construida sobre la marcha, con grandes dificultades para conseguir armas y demás. Las ciudades estaban sufriendo enormes privaciones, en algunos casos sin agua ni energía eléctrica, hay cientos de miles de desplazados. Se estaba al borde de una catástrofe humanitaria. Desaprovechar la oportunidad de un alto al fuego hubiese significado un colapso; además no se hubiese contado en eso con el apoyo de la población.
La otra razón es más importante todavía. Aquí hay un conflicto bélico de largo plazo que es imposible de eludir, pero es expresión de un conflicto social que es mucho más profundo. El desarrollo de la lucha social apenas está insinuado, y esa es una de las mayores dificultades.
Recuerdo algo que decía Mario Jaunarena:
“Cuando intentás hacer cualquier transformación social siempre va a venir el enemigo a atacarte con un ejército. Entonces tenés que crear otro ejército, no hay otra forma. Pero cuando formás ese ejército creás de nuevo las mismas cosas contra las que estabas combatiendo”.
Esto es una enorme verdad. Quiero tomar el ejemplo de Ucrania para ver como ocurre. Y además, cual puede ser la salida.
Ver en Ucrania el escenario de un choque de potencias es casi inevitable, es lo que aparece todos los días en la prensa, en los análisis. La única discusión es cuál es el bando de los buenos y cuál el de los malos, quién agrede a quién.
Cuando dijimos que en Ucrania hay en curso una revolución obrera por la base, eso parece sonar extraño. Por lo pronto no tenemos aquí nada de lo que se ha entendido por tal cosa: no hay un programa revolucionario, ni un partido revolucionario que la dirija, no hay un proceso previo de acumulación de fuerzas ni nada de lo que dice la teoría revolucionaria que hemos conocido hasta ahora.
Pero por algo recordaba Marx lo que decía Mefistófeles al estudiante: “La teoría es gris, pero el árbol de la vida es eternamente verde”
Confiamos más en lo que muestran los hechos, y es en esos casos, cuando los hechos contradicen las teorías, que aprendemos
Lo que ha ocurrido es una reacción popular espontánea ante un programa neoliberal de choque planteado por un gobierno de extrema derecha surgido de un derrocamiento abrupto del anterior, y una escalada del conflicto por temas culturales y de organización política. La acción agresiva del gobierno FORZÓ la opción de las armas, que no fue tampoco la primera opción. Primero se realizó un referéndum por una propuesta autonómica en general, sin una definición terminante, que tuvo la adhesión de una mayoría aplastante en la región del sudeste, pero fue totalmente desconocido por el gobierno de Kiev. A partir de allí se organizaron las llamadas Repúblicas Populares y comenzaron los enfrentamientos. Ni siquiera hubo tiempo de plantear un programa más allá de la mera permanencia de las Repúblicas.
Sin embargo, explicitar el contenido social de la lucha y profundizar el programa de soluciones sociales a los problemas del pueblo de Ucrania es el único camino que puede permitir la supervivencia de las Repúblicas Populares surgidas. Esta, ni es una lucha entre potencias rivales por el control geopolítico, ni tampoco es una lucha entre regiones de Ucrania, ni entre comunidades lingüísticas o culturales. Es una lucha de clases, y debemos rectificar esa versión sesgada del conflicto como centrado en aspectos geopolíticos, aun sin desconocer ese aspecto.
La tregua, por más precaria que sea, es la gran oportunidad que tienen las Repúblicas Populares para desarrollar una política social alternativa. Por otra parte, no tienen otra opción.
Después de la emergencia sanitaria que ha provocado la guerra, la única solución posible es desarrollar un sistema médico-asistencial estatal. Para la reconstrucción de la enorme cantidad de viviendas destruidas hay que crear un sistema estatal de viviendas. Y para estas y otras medidas similares hay que poner en marcha la infraestructura industrial y contar con recursos financieros inmediatos, resolver el problema del aprovisionamiento, etc. Solo un programa revolucionario socialista puede hacer todo esto
La tregua es la oportunidad de acompasar las dos piernas y evitar el peligro de que la escalada militar aísle a la fuerza combatiente de su base social.
Es obvio que para eso hay que expropiar a los “oligarcas”, y la razón de guerra abre el camino para ello.
Por otra parte, ¿qué quiere decir “socialismo”? Aquí ni va a ser necesario entrar a debatir sobre la experiencia histórica o las opciones teóricas, la práctica tiene que resolver eso directamente. Es evidente que la única forma que se le puede dar a una opción “socialista” en estas condiciones es la autogestión de los trabajadores. En esto también es una oportunidad para aprender de los hechos.
También es evidente que las Repúblicas Populares deberán levantar un programa popular de soluciones para toda Ucrania, y llamar a la lucha a todos los trabajadores ucranianos. En cuanto a la inserción internacional de Ucrania, también allí el camino es la “Europa social”.
Hay otro aspecto, además, que es imprescindible señalar. Se refiere al papel que ha jugado el gobierno ruso.
Aquí, el verdadero “caballo de Troya” es Putin
Por supuesto, si estamos de acuerdo con la firma de un alto al fuego también lo estamos con la aceptación, por parte de los rebeldes, de la ayuda rusa. Como cualquier otra ayuda, en muchos conflictos armados actuales esto es simplemente la ley de la guerra.
Por ello, aceptar la ayuda rusa no convierte a los rebeldes ucranianos en “pro-rusos” como se los califica, aunque haya entre ellos nacionalistas rusos. Y éstos son precisamente el sector más retardatario, de ideología conservadora; no tienen nada que ver con un proyecto socialista.
Pero también es evidente que el interés del que presta la ayuda no siempre es el mismo del que la recibe.
El interés del gobierno de Putin es utilizar el conflicto de Ucrania en su propio provecho para llegar a un acuerdo conveniente con las potencias de la OTAN y el gobierno de Kiev, con los cuales tiene una contradicción muy distinta a la de los rebeldes.
Fue la intransigencia del gobierno de Kiev (determinada a su vez porque Kiev no tiene otra opción) lo que terminó llevando a Putin a aumentar su ayuda a los rebeldes, a los que en un principio hubiese preferido abandonar a su suerte. Hoy los ayuda pero al mismo tiempo trata de contenerlos
El acuerdo de alto al fuego al que se llegó a las apuradas en Minsk tenía como una de sus motivaciones evitar que la contraofensiva rebelde avanzase demasiado. No correr el riesgo, por ejemplo, de que llegasen a tiempo a tomar el puerto de Mariupol que les aseguraría una salida al mar independiente y podría abrir una vía de aprovisionamiento no tan subordinada a los favores de Rusia, como es la frontera terrestre. En ese punto Kiev y Moscú estaban de acuerdo
Por todo esto, creo que una interpretación de los hechos “todo es geopolítica”, que se limite a ver aquí un choque de potencias bajo cualquiera de sus versiones, incluida la versión “occidentales malos, pobres rusos inocentes”, aunque contenga una parte de verdad, es una distorsión