Envíopostaporteñ@ 1283

Simplemente estupideces

por Claudio Paolillo- Búsqueda Nº 1790 Montevideo 13/11/14

Hacía ya una hora larga que la medianoche había dado paso a una madrugada ventosa pero agradable, de esas que prefiguran un verano más bien tórrido. De pronto, una camioneta ingresó al rancho donde ambos se habían dado cita, en un sitio apartado de Illescas, a 160 km de Montevideo. Luis Lacalle Pou bajó solo, cubriéndose el rostro con una bufanda. Dos minutos después apareció el vehículo de Pedro Bordaberry. Se había puesto un pasamontañas para evitar ser descubierto.

Es necesario hacerlo, dijo Lacalle Pou sin siquiera saludar.

A mí me sigue pareciendo demasiado arriesgado. ¿Qué pasa si los agarran?, preguntó Bordaberry.

Hay que correr el riesgo. O empezamos a dar golpes como este o Tabaré nos arrasa, respondió, seguro, el presidenciable blanco

Los otros tres individuos mal entrazados que completaban la escena comprendieron que, finalmente, tendrían "trabajo". Al día siguiente, asaltarían la casa del jefe de Policía de Montevideo

Una ficción parecida a esa ha estado contando en las últimas horas el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, para referirse al robo que sufrió en la noche del sábado 8 en su casa de Carrasco el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera.

Según el ministro, el asalto fue perpetrado "por gente a la que no le gustó el resultado electoral".

"Me llama la atención que justo después del 26 de octubre hayan empezado a aparecer una serie de cosas", añadió, enigmático. Por las dudas, aclaró en radio Montecarlo que no se refería a "algo organizado partidariamente, pero sí por gente que no le gustó el resultado electoral y busca acentuar los problemas de seguridad con cuestiones que llamen la atención".

Bonomi añadió: "No creo que (los ladrones) no supieran dónde era (que estaban robando). Rompieron un vidrio, esperaron y le robaron muy poca cosa. Creo que lo que se generó fue el hecho"

La denuncia pública del ministro debería estar ya en conocimiento de un juez. Y un fiscal tendría que estar actuando desde el mismo sábado 8. Las dos personas a las que menos les gustó el resultado electoral del 26 de octubre son Lacalle Pou y Bordaberry. El fiscal haría bien en indagarlos como sospechosos principales. Y, si consiguiera probar las certezas que el ministro dice poseer, ambos deberían terminar en la cárcel por complotarse con delincuentes comunes para incidir ilegal e ilícitamente en el balotaje del domingo 30. Bien podría tipificarles el fiscal el delito de subversión o el de atentado a la Constitución. Sería un colosal escándalo político.

Ocurre que el ministro se abstuvo de hacer alguna denuncia en la Justicia. ¿Será que no tiene ninguna prueba de lo que afirmó con temeridad? Porque el ministro no lanzó meras sospechas. Dijo, con toda convicción, que el robo en la casa del jefe Layera fue "organizado" por "gente a la que no le gustó el resultado electoral". Él es el ministro del Interior y, por tanto, jefe de las fuerzas y de los servicios de inteligencia policiales. Algo ha de saber para atreverse a hacer públicamente una afirmación de esa naturaleza. Y si algo sabe, es su obligación, por la investidura de su cargo, proveer de elementos a los jueces para que investiguen si en el Uruguay de 2014 hay delincuentes que son capaces de preparar conspiraciones políticas.

En sus sorpresivas declaraciones, el ministro sostuvo que no hablaba de "móviles organizados por partidos políticos, pero que hay cuestiones políticas, sí". No son los partidos, pues, ¿pero sí políticos de partidos enojados porque les fue mal en las elecciones? "Cuestiones políticas, sí", dijo, tajante. ¿Qué clase de "cuestiones políticas"? ¿Cómo lo sabe? ¿Y por qué no las denuncia? Fue grave lo que afirmó. ¿Es consciente el ministro, al menos, de que fue grave lo que afirmó?

Luego están las "declaraciones-sospecha". "No creo que no supieran..."; "creo que lo que se generó fue el hecho". En realidad, a la sociedad no le interesa lo que "crea" que pasó el ministro del Interior. Le interesa lo que sabe el ministro del Interior.

Otra vez: si sabe algo, no tiene otra alternativa que ponerlo a disposición de la Justicia. Y si solo "cree" pero no sabe nada y está jugando a la política electoral siendo ministro del Interior, entonces ha actuado con una irresponsabilidad estólida e incomprensible.

Cuando el 18 de setiembre de 2009, en el tramo final de la campaña electoral, el entonces presidente Tabaré Vázquez se enteró en Nueva York de algunas afirmaciones muy polémicas que José Mujica había hecho al periodista Alfredo García para "Pepe Coloquios", un libro que Búsqueda resumió dos semanas después de su lanzamiento, declaró en Canal 12: "Apoyo las declaraciones o las acciones que el senador Mujica lleva adelante en el marco del programa de gobierno del Frente Amplio. Cuando él se expresa sobre el programa de gobierno y sobre la filosofía política del Frente Amplio, yo lo estoy apoyando. El senador Mujica hace también declaraciones de tipo personal, algunas de las cuales están enmarcadas dentro de lo que es el programa de gobierno del Frente Amplio y otras no. De estas últimas hay algunas que son compartibles y otras que no comparto. Sobre todo aquellas que hace criticando a todo y a todos, a veces con una actitud pontifical en un terreno filosofal, quedando preso de muchas de estas expresiones, algunas de ellas que son simplemente estupideces que yo no comparto y lo expreso libremente, de la misma manera que lo expresa el senador Mujica".

Evidentemente, salvo evidencia en contrario, el ministro Bonomi en los últimos días también se ha dedicado a decir simplemente estupideces