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¿Es mucho pedir?

Tanto UP como el PT han dicho que anularán el voto el domingo 30. Del PERI al menos Vega también. Lo mismo varios compañeros que trabajaron por el voto en blanco o anulado en la primera vuelta.

¿Es mucho pedir que se intente hacer un llamamiento conjunto?

¿Iría contra algún principio? ¿Hay alguna diferencia que lo impida, por ejemplo sobre el significado de Artigas, lo que pasa en Venezuela, el asesinato de Trotsky, o la importancia de plantar ajo?

La razón principal por se propone anular esta vez el voto es que ambos candidatos llevarán adelante una política antipopular. Esto, no solamente es cierto sino que es muy importante. Un llamamiento común puede ser una herramienta política de esclarecimiento sobre la situación política actual y lo que ocurrirá en el futuro inmediato.

Por supuesto que esa razón principal no agota el tema, En la decisión del voto entran otras consideraciones. Por ejemplo, la opinión de que el gobierno de Tabaré tendría un matiz menos neoliberal, o más sensible a los reclamos sociales, que el de Lacalle.

Es muy importante entender que esas son opiniones políticas que deben ser discutidas políticamente, y no limitarse a bajar lineazos, actitud que en este caso será más contraproducente que otra cosa. Más allá de cualquier resultado electoral, y más aun en este caso en que ya se lo puede asegurar de antemano, lo importante es el trabajo político de esclarecimiento que una instancia electoral permite, no se la debe desaprovechar.

Además, en tanto el triunfo de Tabaré ya está asegurado con los votos propios del FA, y también se sabe ya a ciencia cierta que Lacalle no contará con la unanimidad de los colorados, la motivación sincera y comprensible de muchos de "cerrarle el paso a la derecha" puede ser puesta en cuestión por nosotros sin generar ningún rechazo. Tenemos una oportunidad excelente para ir al fondo del problema.

Un llamamiento conjunto sin duda daría más visibilidad a la propuesta. Pero hay razones más importantes todavía.

La fragmentación política de nuestra izquierda anticapitalista es una de las grandes falencias que tenemos. Cuando se enfrentan tantas dificultades, las oportunidades de dar pasos prácticos hacia la solución de este problema no se deben desaprovechar. Es además la forma de dar una señal inequívoca que se tiene la voluntad política de solucionar esas dificultades.

Esa señal sería muy bien recibida por toda la masa de base de nuestra izquierda anticapitalista, más allá de matices. Una señal que toda esta base está, en realidad, esperando desde hace tiempo, realmente consternada por la ineptitud que demuestran sus supuestos conductores.

Luego de lo que ocurrió con las empresas de encuestas de opinión pública, y de la falta total de autocrítica y espíritu científico que han mostrado, sería una tontería tomar demasiado en serio las nuevas encuestas de intención de voto que ya se han puesto a divulgar para la segunda vuelta, sin haber cambiado en materia de metodología. Pero hay cosas en que, como van en la misma dirección que muchos otros datos reales, podemos suponer que "algo de eso hay" en lo que dicen

En este caso me refiero a los datos de posible migración de votos entre la primera y segunda vuelta. De allí surge algo que totalmente esperable. La masa de adherentes de los pequeños partidos de izquierda muchas veces no responde a los lineazos.

Razón de más para encarar un trabajo político serio  Las cifras sobre intención de votos muestran, entre los que adhirieron a las opciones de izquierda extrafrentista en la primera vuelta, que una parte muy importante se inclina a votar por Tabaré, cosa que no comparto pero comprendo, y que era esperable.

Pero también muestran algo muy diferente. Una parte no tan insignificante de esa masa del voto de "izquierda" extrafrentista piensa votar por Lacalle.

Podríamos no creerle a las encuestas, y estaría plenamente justificado. Pero hay otros datos reales y comprobados que muestran la misma tendencia. No son solo simples votantes, y tampoco son solamente casos aislados.

¿Puede haber un ejemplo más claro de lo superficial y oportunista que es el trabajo político que se ha venido haciendo?

Para comenzar a corregir todo esto, proponemos que se intente un llamamiento común por un voto en la segunda vuelta que muestre una opción independiente, de claro contenido anticapitalista.

¿Es mucho pedir?